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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2019

La demorada primavera argelina

Guadi Calvo
Rebelin


Desde el 22 de febrero, en que comenzaron las multitudinarias manifestaciones en protesta tras el anuncio del presidente Abdulaziz Bouteflika, de postularse para las elecciones del prximo 18 de abril, lo que le significara un quinto mandato consecutivo, esas marchas no han dejado de crecer y vigorizarse convirtindose en las ms importantes desde los aos de la lucha por la liberacin.

Estos movimientos obligaron a Bouteflika a retirar su candidatura el 11 de marzo, pero en una nueva jugada por continuar en el poder, anunci la postergacin del comicio, sin una fecha cierta, permaneciendo en el cargo hasta que se adopte una nueva constitucin y el nuevo presidente sea elegido, por lo que su mandato, que expira el 28 de abril, podra extenderse hasta 2020. La declaracin exacerb los nimos y agrav las protestas. Por lo que la marcha del viernes 15, la cuarta consecutiva, fue todava ms importante.

Si bien no se han producido desbordes de importancia, de mantenerse la situacin podra agravarse, hasta ahora han sido extremadamente ordenadas y pacficas, compuestas fundamentalmente sectores medios, colectivos de jvenes (el 70% es menor de 30 aos y cuyas tasas de desocupacin alcanzan el 15 %), mujeres, estudiantes, profesores, comerciantes e incluso familias. Los sectores populares y los obreros, aunque han estado presentes, se diluye su presencia dado que la UGT, la central obrera argelina, a travs de su Secretario General Sidi Said, que ha estado siempre demasiado cerca de Bouteflika, ha impedido la participacin de los sindicatos.

Las manifestaciones que no solo se dan en la capital Argel y en las principales ciudades del pas como Bjaa, Orn, Batna, Tizi Ouzou, sino que tambin estn replicando en innumerables pueblos y aldeas del interior profundo argelino, de continuarse eclosionaran en mayo, cuando d comienzo el Ramadn, el festejo ms importante de la comunidad islmica en todo el mundo.

Mientras tanto ya es palpable que la elite econmica y poltica del pas, conocida como le pouvoir (el poder) ha dado las primeras seales de su distanciamientos del presidente, dejando caer a uno de los suyos, el impopular Primer Ministro, Ahmed Ouyahia, cuya destitucin no ha logrado el efecto deseado por el gobierno.

Los manifestantes, que ya se conocen como el Movimiento 22 de Febrero, han comenzado a buscar como representarse polticamente, al tiempo que la dirigencia del Frente Nacional de Liberacin (FNL), ha iniciado un proceso de alejamiento de su lder, al igual que el omnipresente Ejrcito Argelino, que histricamente ha ocupado un papel central en las sombras, tambin se ha distanciado de Bouteflika y ha optado por el silencio y mantenerse aislado en sus cuarteles. Desde que se inici la crisis, no hubo mayores expresiones del ejrcito aunque se supo que el Jefe de Estado Mayor, Gad Salah, un aliado histrico del presidente Bouteflika, en ese cargo desde 2004, particip de una reunin con diferentes mandos del ejrcito, jefes de inteligencia y comandantes de varias regiones militares. Por lo que los expertos creen que de profundizarse la crisis las fuerzas armadas podran decidir hacerse cargo de la situacin para reconstruir la democracia y no perder sus privilegios.

El presidente Bouteflika, que gobierna el pas desde 1999, con 82 aos y un psimo estado de salud desde 2013, ao en que sufri un derrame cerebral, por lo que desde entonces sus apariciones pblicas han sido escasas, al igual que sus comunicaciones. Las ltimas imgenes del presidente que su equipo de propaganda ha distribuido, segn explica el comunicado, son a su vuelta del internamiento en Ginebra, Suiza, el ltimo 10 de marzo. La prensa argelina insiste que esas imgenes fueron obtenidas en 2017 a la vuelta de un viaje anterior y no hay imgenes actuales del presidente.

Dado el estado fsico de Bouteflika, y sus permanentes internaciones en el exterior por sus problemas de salud, nadie sabe con certeza quien gobierna verdaderamente el pas, el ms extenso de frica, uno de los ms grandes exportadores de petrleo y gas del continente, con grandes nichos de corrupcin en los colosales gastos en obras pblicas autopistas, centrales elctricas, puertos y aeropuertos, edificios pblicos, que generaron cientos de millones de dlares de sobornos, comprobados en la justicia, pero sin ningn condenado. Para muchos el verdadero gobernante, junto a una camarilla de ministros y funcionarios, es su hermano Said, de 61 aos, mientras que Abdulaziz, desde su llegada al pas, estara internado en una clnica en Zeralda, a unos veinte kilmetros de Argel, con todos los poderes constitucionales, aunque sin las condiciones fsicas de ejercerlos.

Ms all del renunciamiento de Bouteflika, muchos analistas dudan si el hecho de postergar las elecciones no es una manera de ganar tiempo por parte del gobierno, para reforzar el sistema represivo, borrar las huellas de la corrupcin antes de que Bouteflika y su camarilla gobernante tengan que dejar el palacio de El Mouradia, la sede del gobierno argelino.

Bouteflika, un experimentado dirigente del FNL, movimiento que llev la responsabilidad de la guerra anticolonialista contra Francia de los aos 1954 y 1962, emerge como presidente tras la guerra civil que se extendi desde 1991 a 2002, y que dej entre 150 y 200 mil muertos, supo sortear la Primavera rabe, de 2011, que se llev los gobiernos vecinos de la Tnez de Zayn Ben Ali, la Libia de Mohamed Gadaffi, el Egipto Hosni Mubarak y el Yemen de Ali Abdal Salh, supo sortear la crisis dando prstamos a bajo inters, puestos de trabajo y viviendas, para los sectores ms jvenes y postergados de la sociedad. Aunque en la actualidad los 42 millones de argelinos estn sufriendo las consecuencias de la decadencia de su presidente.

Derechos robados

En enero de 1992, el Frente de Salvacin Islmico (FIS) gan con ms de un 55 % de los votos, las primeras elecciones parlamentarias libres que se realizaron en el pas, el doble de lo que obtuvo el FLN, entonces gobernante, lo que oblig al presidente Chadli Bendjedid, en el cargo desde 1979 a disolver el parlamento y renunciar.

De inmediato los militares ungen a Mohamed Boudiaf, un miembro fundador del FLN, como jefe de estado, quien ser asesinado en junio de 1992, mientras pronuncia un discurso, por uno de sus propios guardaespaldas, militante wahabita, lo que finalmente acelerara la guerra civil entre el ejrcito y los fundamentalistas, que se prolongara durante una dcada y dejara entre 150 y 200 mil muertos, ms de 20 mil desaparecidos y 1.500.000 desplazados.

Los militares crearon milicias como la Organizacin de Jvenes Argelinos Libres (OJAL) o la Organizacin para la Salvaguardia de la Repblica de Argelia (OSRA) que operaron como escuadrones de la muerte, sembrando el terror entre la poblacin civil. Mientras que los radicales organizaron un sin nmero de grupos armados sin mando unificado como el Mouvement pour un tat Islamique (MEI), Groupe Islamique Arm (GIA), Front Islamique du Djihad Arm (FIDA), la Arme Islamique du Salut (AIS), Ligue Islamique pour le Da'wa et le Djihad (LIDD), Groupe Salafiste pour la Prdication et le Combat (GSPC) y Houmat Al-Da'wa al-Salafiyya (HDS), algunos de ellos han sobrevivo hasta hoy como el GIA y GSPC con intensa actividad en la regin del Sahara y el Sahel fundamentalmente.

Bouteflika sera fundamental en sacar al pas de las consecuencias de la Guerra Civil, incluso la sociedad, harta de la guerra, toler la mano dura como camino a la pacificacin. El presidente pact con los lderes del Frente de Salvacin Islmico (FIS) en un acuerdo que se conoce como de la Reconciliacin Nacional, que otorgaba una amnista a los islamistas, autorizndolos a reintegrase a la vida civil, pero sin poder hacer poltica. ‎

El pacto con el FIS ha sido utilizado por Bouteflika como un fantasma para ‎amedrantar cualquier movimiento que se le opusiera, en una opcin que se plantea como Bouteflika o wahabismo. ‎Madani Mezrag, uno de los ms importantes dirigentes del Ejrcito Islmico de Salvacin (EIS), el brazo armado del FIS, declar que el presidente Bouteflika lo autoriz, en un ‎acuerdo personal, a realizar actividades polticas, ms all de que su organizacin no sea reconocida como partido poltico y asegura que las leyes no le importan mientras exista su acuerdo con el presidente ‎Bouteflika, justificndose en que ese acuerdo est por encima de la Ley de Reconciliacin Nacional. ‎

Mezrag ha declarado que no se arrepiente de haber recurrido a las armas durante los aos negros porque su ‎partido fue vctima y que luchaba para defender derechos robados, recalcando que ‎est dispuesto a hacerlo nuevamente si se impide que el FIS regrese a la vida poltica. ‎

Si bien el extremismo wahabita en todos estos aos ha tenido pocas acciones en Argelia, muchos de los ms importantes lderes de esas organizaciones que actan en frica son de nacionalidad argelina, surgidos de los combates en Afganistn y la guerra civil.

El hecho ms importante del fundamentalismo argelino desde el fin de la guerra se provoc en enero de 2013, cuando el grupo al-Mourabitoun (los enmascarados) liderado por el argelino veterano de la guerra afgana, Mokhtar Belmokhtar, tomaron la planta de gas In-Amenas donde capturaron 800 rehenes, y para desalojarla debieron intervenir tropas argelinas, francesas, britnicas y norteamericanas, provocando la ejecucin de 37 rehenes.

Dada la actual situacin, Bouteflika tiene pocos recursos para mantenerse en el poder por los que pueda que encuentre en el islamismo radical sus ms inesperados aliados y su ltima opcin, para evitar su propia Primavera Arabe.


*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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