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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2019

En busca de seguridad para las mujeres en ciudad boliviana de El Alto

IPS


Cuando anochece en El Alto, una ciudad boliviana rodeada por los Andes, resulta difcil ver a las mujeres por las oscuras calles. Esto se debe a que a las mujeres y las nias se les dice que se queden en casa, por su seguridad. Sin embargo, algunas de ellas no pueden evitar salir.

Nos afecta mucho, explica Rosa Juana Quispe Vargas, vendedora local de 42 aos de edad, madre soltera y lder comunitaria en la zona de Lotes y Servicios de El Alto. Antes de subirnos a un minibs por las noches debemos mirar primero para ver si hay alguna mujer, porque si slo hay hombres, nos acosan. En las calles, si nos encontramos con lugares oscuros, tomamos otro camino.

Es uno de los problemas de vivir en esta ciudad en expansin a tan slo 15 km de la capital de Bolivia, La Paz. El Alto, que en el pasado era una desolada comunidad tranquila, se ha convertido en la segunda mayor ciudad del pas, y la que est creciendo con mayor rapidez.

Tengo una tienda en la zona y he visto varias veces a mujeres y nias agredidas por hombres, en ocasiones sus propios esposos, dice Quispe Vargas. El machismo no ha desaparecido; de hecho, ahora la situacin es peor que antes, aunque ahora contamos con la Ley 348 (una ley que prohbe la violencia contra las mujeres), aade.

Una encuesta llevada a cabo por el gobierno sobre la prevalencia de la violencia de gnero en Bolivia descubri que, en el departamento de La Paz, al que pertenece El Alto, un 87% de las mujeres afirmaba haber experimentado alguna forma de violencia de gnero a lo largo de su vida, y un 66% declaraba haber sufrido algn tipo de violencia sexual.

En 2018, cuando El Alto pidi participar en la Iniciativa emblemtica mundial Ciudades Seguras y Espacios Pblicos Seguros de ONU Mujeres, esta organizacin, utilizando fondos de la Repblica de Corea, realiz un estudio de alcance con el objetivo de conocer mejor la naturaleza de la violencia y dnde se produce.

El estudio identific las calles, los bares y el transporte pblico como lugares con mayor probabilidad de que ocurra acoso sexual y otras formas de violencia sexual, y detall los mecanismos de proteccin que utilizan las mujeres.

Me fijo en si los autobuses tienen logotipos de sindicatos de transporte, relataba una joven entrevistada en el marco del estudio. Miro si hay personas ebrias y escribo un mensaje de Whatsapp a mi familia para que sepan que voy en el autobs. Observo detrs de m para ver si alguien me vigila y oculto mi monedero, afirma.

En El Alto, el nuevo programa Ciudad Segura busca aumentar la seguridad y mejorar la calidad de vida de las mujeres mediante el desarrollo y la aplicacin de un enfoque local con respecto a la prevencin de la violencia sexual en los espacios pblicos y la respuesta a este problema.

En el futuro, con la financiacin de la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional para el Desarrollo, el programa colaborar con las autoridades locales (la polica, el gobierno local y el sector del transporte), las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres y otros socios en el diseo de servicios para las sobrevivientes, la integracin de las cuestiones de gnero en la planificacin urbana y el impulso a las iniciativas de movilizacin comunitaria dirigidos a prevenir este tipo de violencia.

Es importante que la planificacin incluya a las mujeres, explica Patricia Urquieta, del programa de Ciencias del Desarrollo en la Universidad Mayor de San Andrs (CIDES-UMSA) e investigadora principal del estudio de alcance de El Alto.

Segn afirma, las ciudades deben ser lugares en los que las mujeres puedan ejercer con libertad su derecho a la felicidad, su derecho a moverse, a crecer. La planificacin del transporte pblico, las aceras, etc., deben tener en cuenta la economa de los cuidados y la movilidad de las personas que atienden a otras El urbanismo feminista promueve la seguridad, pero tambin la vitalidad.

Seala Urquieta que se necesita un enfoque sensible al gnero en la planificacin de todos los departamentos municipales, que debe incluir inversiones en infraestructuras pblicas (agua potable segura, saneamiento mejorado, alumbrado, creacin de puestos en los mercados), junto con capacitacin para las mujeres a fin de dotarlas de conocimientos bsicos en materia financiera y de desarrollo econmico.

Ms de un tercio de la poblacin de El Alto vive en la pobreza.

A pesar de que la tasa de participacin de las mujeres bolivianas en el mercado de trabajo es la ms elevada de la regin (62%), es necesario mejorar urgentemente sus condiciones de vida y de trabajo.

Determinados grupos de mujeres, como las indgenas y las migrantes, as como las jvenes, presentan una vulnerabilidad particular al acoso sexual en espacios pblicos, y se observa una falta de servicios pblicos para las mujeres trabajadoras.

Las mujeres demandan principalmente guarderas para el cuidado de sus hijas e hijos, ya que esto mejorara sus recursos financieros al poder dedicarse a tiempo completo a actividades comerciales, aade Ariel Ramrez Quiroga, subdirectora de la Fundacin Munasim Kullakita, socio local del programa.

Tambin es importante crear conciencia entre las mujeres y hombres sobre el reparto del trabajo de cuidados, explica.

Muchas madres no queran que sus hijas participaran en los talleres de prevencin que organizamos porque eso las obligaba a disponer de menos tiempo para las labores domsticas y las responsabilidades de cuidado es preciso conseguir que la carga del cuidado no recaiga exclusivamente en las mujeres y distribuir el trabajo domstico y de cuidados de manera ms equitativa entre hombres y mujeres, explica Ramrez Quiroga.

Cecilia Enrquez, directora del programa Ciudad Segura en El Alto, confa en el xito del programa porque entre otros factores, el Gobierno sabe que este programa logra resultados concretos y ha priorizado este trabajo en la agenda urbana; adems, est invirtiendo esfuerzos para erradicar la violencia contra las mujeres.

En 2019, el programa Ciudad Segura de El Alto examinar las leyes y polticas dirigidas a prevenir y responder a la violencia sexual en los espacios pblicos.

Las autoridades, organizaciones de mujeres y socios comunitarios recibirn capacitacin para llevar a cabo un seguimiento de la eficaz aplicacin de las leyes y polticas, as como para asegurarse de que las leyes se acompaen de recursos suficientes para marcar una diferencia en la vida de las mujeres.

Queremos que la comunidad influya en el diseo de las polticas pblicas municipales, afirma Ramrez Quiroga.

Las mujeres tambin necesitan sus espacios para organizarse y exigir un cambio. Las ONG, fundaciones e instituciones pueden ofrecerles las herramientas precisas para su labor de promocin y defensa, pero las decisiones deben ser adoptadas por las mujeres en toda su diversidad, concluye.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2019/03/busca-seguridad-las-mujeres-ciudad-boliviana-alto/



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