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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2019

Apagn y reestructuracin capitalista

Norman Antonio Boscn
Rebelin


Los hechos

Venezuela vivi durante los ltimos das un apagn generalizado en todo el territorio nacional que afect la telefona, el expendio de gasolina, suministro de agua potable, el funcionamiento de los puntos electrnicos para el pago con tarjetas de crdito y dbito, as como el flujo de dinero por el cierre de bancos y cajeros electrnicos. La mayora de negocios cerraron y las mercancas eran vendidas en dlares a un sobreprecio de ms del 1000%.

Quienes haban comprado comida para ms de un mes, con el propsito de proteger sus ingresos de los efectos devastadoras de la hiperinflacin, vieron echarse a perder sus reservas de carnes, verduras, quesos y otros alimentos ante la imposibilidad de conservarlas en frio. La bolsa de hielo de un tamao de 50cm era vendida durante esos das en el mercado a un costo de 15 dlares la unidad. Los electrodomsticos comenzaban a sufrir los embates de los cambios de voltaje propios de los intentos por restablecer el fluido elctrico.

Los servicios de terapia intensiva, dilisis, operaciones de emergencia hospitalaria se vieron seriamente afectados por el prolongado apagn. El expendio de medicamentos sufri el impacto de las limitaciones en los mecanismos de venta y la especulacin se evidenci en esta rea.

Los rumores de alzamiento militar, insurreccin de los barrios o pobladas descontentas se generalizaron, con versiones para cada uno de los sectores en pugna. El rumor boca a boca, expresaba los deseos de cada uno de los actores en conflicto. Mientras los opositores al proceso bolivariano inflaban el rumor de movimientos cvicos militares contra el gobierno de Maduro, los simpatizantes del gobierno sealaban que los barrios enfurecidos iran a las urbanizaciones de los ricos a saldar cuentas por los efectos del apagn en su cotidianidad, enseres y pequeas propiedades. Pero, a pesar de los rumores nada de ello ocurri; saqueos aislados en Valencia y Maracaibo (las dos ciudades ms importantes despus de Caracas), mostraban el despertar de hechos vandlicos despolitizados.

La polarizacin es evidente. No hay espacio poltico en este momento para una tercera fuerza distinta a las dos existentes. Pero el campo no es unificado, ni en el chavismo-madurismo, ni en la oposicin. En las fuerzas sociales del gobierno cada vez es ms evidente una distincin entre chavismo y madurismo; por un lado estn los chavistas no maduristas con un odio creciente a la derecha, quienes ante la falta de direccin poltica que los exprese se mantienen en las filas del madurismo; mientras que por otro lado el madurismo duro se divide entre los simpatizantes de Maduro y los que comienzan a ver a Diosdado Cabello como su lder alternativo, siendo este ltimo sector cada vez ms irreflexivo e intolerante ante cualquier crtica. En las fuerzas de la oposicin las representaciones polticas del viejo modo burgus tratan de agruparse para volver a construir hegemona ante la creciente influencia del sector proclive a una reestructuracin burguesa liderada por el capital trasnacional. Guaid sigue liderando, pero si no consigue una pronta resolucin a favor del sector que representa puede encontrar cuestionamientos decisivos a su liderazgo al interior de la oposicin. La mayora de los trabajadores y sectores populares que siguen apuntalando una salida anticapitalista, continan apoyando a Maduro por ahora, mientras logran ser un sector con estructura organizativa y capacidad de influir en la correlacin de fuerzas.

La clase trabajadora y los sectores populares

Quienes ms han sufrido los efectos de la hiperinflacin (superior al milln por ciento anual) han sido los trabajadores y las trabajadoras. El salario bsico es de solo 6 dlares norteamericanos mensuales y un profesional con altas responsabilidades de gestin solo alcanza los 20 dlares mensuales. El mximo de retiro de dinero efectivo que pueden dispensar cajeros y bancos es de 3000 bolvares diarios, es decir, un dlar, mientras un kilo de carne de res tiene un costo de 7.800 bolvares.

Si una trabajadora o empleado va todos los das a su sitio de empleo el salario solo le alcanzara para sufragar el transporte, razn por la cual la ausencia laboral es algo hoy permitido en Venezuela. Uno o dos das de cumplimiento de horario laboral a la semana resultan ms que suficientes para que una institucin o empresa no se quede sin trabajadores.

Salarios en bolvares devaluados (1 dlar cuesta 3000 bolvares) y precios dolarizados, es el desencuentro dramtico al que se ve enfrentada la clase trabajadora. Ello ha motivado a que ms de dos millones de profesionales y trabajadores hayan emigrado a otros pases de la regin, buscando estabilidad laboral y tratando de recuperar el poder adquisitivo de sus salarios. Dentro de la inmigracin hay opositores y chavistas.

El propio apagn elctrico tuvo su impacto ms profundo en las condiciones de vida y cotidianidad de quienes viven del trabajo, evidenciando una vez que la actual crisis la sufren con mayor peso los trabajadores y las trabajadoras.

La pregunta inexplicable para muchos analistas que no han venido a Venezuela es Por qu no se produce un estallido social en medios de estas condiciones? Ello no ocurre por cuatro factores, el primero por el acumulado de agenda social desplegado entre 1999 y 2014 que gener una democratizacin de las condiciones de vida de la poblacin ms vulnerable como no haba ocurrido en la historia republicana. Segundo, por la continuacin y profundizacin de la agenda social durante el gobierno de Maduro, especialmente los llamados CLAP (Comit Local de Abastecimiento y Produccin), los bonos en dinero depositados peridicamente en las cuentas de los trabajadores y, el bajo costo de servicios pblicos y combustible. Tercero, por la torpeza de la derecha poltica, quien promete eliminar la agenda social, obligar a los beneficiarios de vivienda de inters social a cero costos (ms de dos millones de hogares) a pagarlas al precio del mercado inmobiliario del presente, as como revertir las pensiones universales (ms de cinco millones), gratuidad de la educacin, entre otros. Cuarto, por la falta de organizaciones revolucionarias con influencia de masas que planteen alternativas radicales ante la actual situacin.

El fantasma de la negociacin recorre las calles

Despus de varios das sin electricidad, todo vuelve progresivamente a la normalidad. La cuerda se tensa a tal punto, que el cansancio de la mayora de la poblacin es evidente y, en las calles se comienza a hablar de posibles desenlaces a esta situacin. La mayora habla de una inminente negociacin mientras no faltan quienes hablan de insurreccin contra el capital o contra el madurismo.

Cules son los escenarios que se manejan en las calles sobre la negociacin? Primero, un acuerdo del sector del capital trasnacional liderado por Guaid/Leopoldo Lpez y Mara Corina Machado con la fraccin del gobierno liderada por Maduro, que implicara amnista e inmunidad para el uso de capitales del sector de la burguesa Bolivariana que el segundo representa. Este acuerdo involucrara la renovacin del CNE, la convocatoria a nuevas elecciones generales con Diosdado Cabello como candidato presidencial del chavismo-madurismo. De perder las elecciones, el PSUV que entonces sera de Diosdado, representara los intereses de la burguesa Bolivariana e intentara servir de muro de contencin social ante la eventual rebelda social que implicara la aplicacin de un paquete del Fondo Monetario Internacional.

Segundo, una negociacin mediada por la burguesa trasnacional y el Pentgono, entre Guaid/Lpez y Diosdado Cabello que dejara fuera del acuerdo al madurismo y a las fracciones burguesas representadas por AD (1), COPEI (2) , MAS (3), ABP (4) UNT (5), entre otros. Esta negociacin tendra como eje narrativo el desembarco firme del capital trasnacional bajo la conduccin del binomio Guaid-Lpez, dejndole algunas migajas al diosdadismo que pasara a cumplir el rol de burguesa nacional y de partido policlasista de contencin.

Tercero, una negociacin directa del Pentgono y el capital trasnacional con el madurismo, que dejara fuera de la esfera del poder al diosdadismo pero tambin a buena parte de las representaciones polticas de la burguesa tradicional venezolana. En este caso, la cohabitacin y redistribucin del poder se hara con Guaid y Leopoldo Lpez quienes representan al capital trasnacional y quienes seran la oposicin hegemnica en este periodo y accederan al poder en las elecciones de 2024.

Cuarto, el rumor de reuniones entre ex altos funcionarios del chavismo (ex ministros especialmente) con Primero Justicia (6) (Capriles) y Voluntad Popular (7) (Leopoldo/Guaid) para abrir paso a una salida negociada a la crisis con la vieja burguesa nacionalista surgida entre 1936-1998. Segn esos rumores, estas iniciativas secretas generan tensiones en distintas instancias opositoras despolarizadas, como las expresadas en la Intersindical (sindicatos patronales, de derecha y ultra izquierda), as como en algunas plataformas opositoras de la cual forman parte los citados ex funcionarios. El comn identificador de este sector es el odio personalizado contra la figura de Maduro que les lleva a explorar cualquier salida ms all de una posicin poltica clara.

Estas posibilidades de negociacin de las cuales se habla sin tabes ni desparpajo en las calles, bien han podido ser filtradas con propsitos exploratorios o son el resultado de inteligencia social. Todos estos escenarios de negociacin tienen como comn identificador el hecho de desconocer el proceso de politizacin y empoderamiento de la ciudadana ocurrida durante los ltimos veinte aos. Ya en otro artculo nos concentraremos solo en el tema de los lmites de la negociacin y sus vericuetos.

La agresin imperialista

Para el imaginario popular las posibilidades de invasin extranjera parecieran haberse diluido, a pesar que la derecha venezolana sigue hablando de autorizar a travs de la Asamblea Nacional (AN) de Guaid el ingreso de tropas forneas al territorio nacional. Por ahora nos interesa destacar que en los barrios y urbanizaciones se comienza a hablar que los gringos le dieron la espalda a Guaid porque ste haba prometido un levantamiento popular desde el 23F, lo cual no ocurri ni pareciera vislumbrarse en el horizonte.

El antimperialismo une a la izquierda revolucionaria mundial. Sin embargo, este antiimperialismo no deja a un lado las crticas a las polticas de conciliacin de clase del gobierno de Maduro, as como al creciente autoritarismo del madurismo alimentado por concepciones neo estalinistas. El tic-tac del ocaso del apoyo de las fuerzas revolucionarias mundiales comienza a presionar un giro a la izquierda del proceso bolivariano o el madurismo se quedar solo con el apoyo de las corrientes ortodoxas minoritarias en el panorama mundial.

Sin embargo, no considero que la amenaza de intervencin militar haya cesado. Todo pareciera indicar que, en una nueva ofensiva para la transicin negociada, ya no con el garrote imperialista sino con la zanahoria de los demcratas est por llegar, en la cual seran protagonistas la socialdemocracia internacional, la familia Clinton, Bernie Sanders, y la izquierda titubeante al estilo de la direccin mayoritaria de Podemos. De fracasar esta nueva ofensiva negociadora, es muy probable que se reabran las posibilidades de una intervencin militar.

El mayor problema en este sentido pareciera tenerlo una ultra izquierda incapaz de valorar que el anti imperialismo de la poblacin venezolana, es tambin crtico del madurismo y que un sector importante de este sector est a la espera de una nueva correlacin de fuerzas que permita su emerger para un giro a la izquierda. Al no ser este sector del chavismo un factor con vocacin de suicidio poltico, ello hace que la ultra izquierda no lo pueda ver o la desprecie con el argumento de gobierneros. Lo cierto es que, las nicas posibilidades de radicalizacin revolucionaria en Venezuela en este momento, subyacen al interior del chavismo revolucionario que est invisibilizado en el chavismo-madurismo y, fundamentalmente en sus conexiones con los sectores organizados de la poblacin.

Este sector no es un deseo metafsico, sino que se evidencia en expresiones populares que cada vez se convierten ms en colectivas, las cuales sealan que antes que las tropas invasoras toquen el territorio patrio y tengamos que enfrentarlos, iremos por las cabezas de los ricos para que ellos sean los primeros cados en esta guerra; evidencindose no solo una politizacin social sino una creciente conciencia de clase respecto a la urgencia de radicalizacin anticapitalista.

Explicaciones que son solo medias verdades

Volviendo sobre el apagn elctrico el gobierno habla de un sabotaje informtico y de pulsaciones electromagnticas para destruir las cabeceras de generacin y distribucin elctrica. Ello estara siendo ejecutado por tecnologa satelital de punta con el apoyo de una fuerza de pie sobre el terreno conformada por mercenarios y actores polticos nacionales. Sera una accin coordinada por los EEUU. La oposicin habla de fallas por parte del gobierno de Nicols Maduro en el mantenimiento y reposicin de equipos en obsolescencia programada de la industria elctrica. Para la oposicin la corrupcin es una causa de la desinversin en el sector.

As como la oposicin vena hablando de un eminente caos en los servicios pblicos, lo cual pareciera corroborar que estaban enterados previamente de una accin de sabotaje en curso por parte de fuerzas extranjeras por otra parte, desde hace ms de tres aos, en reuniones en las directivas de CANTV (8), Corpelec (9) y el Metro de Caracas, se mencionaba el inminente colapso parcial y progresivo de muchos servicios pblicos, debido a la carencia de divisas para adquirir partes, repuestos y componentes tecnolgicos (10). Ello hace pensar en una combinacin de factores conspirativos y de incapacidad para evitar el colapso que se evidenci en la semana del apagn.

Mientras el gobierno mostr flancos en sus estrategias preventivas y de defensa estratgica, la oposicin liderada por Guaido/Lpez al no haber logrado el derrumbe del gobierno de Maduro ha generado una cada brusca en la esperanza de sus bases respecto a una transicin en el corto plazo. El deterioro de la situacin poltica nacional sigue siendo el rasgo distintivo, as como el creciente hasto de la poblacin con los efectos de la crisis de gobernabilidad.

El apagn en el marco de la negociacin poltica en curso

Como explicaba en mi anterior artculo (Despus del 23F: Claves para entender la crisis actual) (11), la actual etapa de la lucha de clases y restructuracin burguesa en Venezuela se inicia en 1983 con seis elementos claves:

a) cada de los precios petrleos cuyo efecto se descarg sobre los hombros de la clase trabajadora y sectores populares;

b) reestructuracin capitalista mundial presentada bajo el formato de globalizacin que demandaba una subordinacin e integracin de las burguesas nacionales al capital trasnacional, lo cual no se ha podido lograr ni con los intentos de CAP (1988-1992) ni de Chvez (1999-2002 /2003-2012), ni Maduro (2013-2018);

c) la derrota de la experiencia sovitica que gener un pragmatismo sin norte estratgico en buena parte de las izquierdas venezolanas;

d) la inexistencia de una organizacin revolucionaria y un proyecto poltico amplio que lidere las masas hacia el socialismo en el periodo 1983-2019;

e) el surgimiento del chavismo que represent para todos estos factores la posibilidad de salir de la crisis iniciada en 1983;

f) la coaptacin histrica del movimiento social tanto en la cuarta como en la quinta repblica.

En Venezuela, el imaginario y desarrollo del capitalismo est asociado a la renta petrolera, el enriquecimiento de los capitalistas a travs de las importaciones de partes, productos, bienes, alimentos y medicinas, as como a la incapacidad para entender los cambios que deben operar los capitalistas criollos para garantizar estabilidad y desarrollo tanto en el modo de produccin como en la gobernabilidad en la actual etapa (1983-2019). Esto ha impedido la integracin de capitales nacionales con el capital trasnacional derivado de la tercera revolucin industrial y su integracin dinmica a la nueva fase de acumulacin capitalista asociada a esta vuelta de tuerca tecnolgica.

Esto se expresa en hechos muy concretos, por ejemplo, a pesar del surgimiento de nuevos materiales y metales (1950-1980) y, la cada de la demanda del hierro a escala mundial que conllevaron al cierre de las siderrgicas como la de Lieja (Blgica) y Monterrey (Mxico), en Venezuela, por el contrario, se ha mantenido subsidiada esta industria para fortalecer el capital nacional protegido por el Estado. Y es que las burguesas venezolanas (de la cuarta y quinta repblica) se han estructurado y entienden solo bajo el proteccionismo del Estado, teniendo una incapacidad de origen para competir en el mercado global como lo demanda desde los ochenta el capital trasnacional. Las siderrgicas existentes han tenido que innovar sus equipos y procesos incorporando las innovaciones tecnolgicas derivadas de la tercera revolucin industrial. Este fenmeno es parecido en otros sectores y no solo en el plano industrial, abarcando los campos de las comunicaciones, medicina, educacin, entre otros, proceso que est detenido desde hace dcadas en Venezuela.

Ni Capriles, ni Chvez-Maduro expresaron disposicin real a esta apertura demandada por el capital trasnacional. Por el contrario, en los ltimos aos surgi una nueva burguesa bajo el proteccionismo del Estado como haba surgido la burguesa del periodo 1936-1998. Solo Guaid y Leopoldo Lpez, a travs de su programa de gobierno (2019) y del libro sobre Poltica Energtica (2017), respectivamente, han mostrado signos de entender y disposicin para actuar conforme a los mandatos del capital trasnacional. Por ello, el apoyo de los pases imperialistas y sus aclitos a la presidencia interina de Guaid, porque la valoran como una salida capitalista ideal a la crisis iniciada en 1983.

En ese marco, el apagn de la semana pasada refuerza la tesis en los capitalistas y la oposicin venezolana de la inminente necesidad de abrir las puertas de par en par a la inversin internacional a gran escala, dentro de una reestructuracin intensiva liderada por el capital trasnacional. Hoy toda la oposicin, al unsono habla de la urgencia de abrirle las puertas al capitalismo global y comienza a debatir cmo integrarse a esta dinmica como socios minoritarios. El apagn no era para derrocar la Maduro, sino para profundizar el deterioro de su imagen y construir hegemona sobre la supremaca del capital trasnacional, lo cual fue logrado.

Ahora, la negociacin para la solucin a la crisis poltica en Venezuela cuenta como nuevo incluido al sentido comn del capital trasnacional, algo que hasta ahora le haba resultado esquivo al centro de reestructuracin capitalista mundial. Lo que no terminan de tener en cuenta quienes festejan este salto cualitativo es que la mayora de los trabajadores estn dispuestos a enfrentar de manera combativa, los efectos de esta reestructuracin en el mundo del trabajo. Por ello, en nuestro prximo artculo volveremos sobre el tema de la negociacin, mientras comenzamos a trabajar las caracterizaciones de los principales actores nacionales de la negociacin.

Caracas, marzo 2019

* Analista poltico, militante socialista del chavismo crtico.

Notas

1) AD: Accin Democrtica, principal partido Socialdemcrata venezolano quien lider la revolucin democrtica burguesa de 1958.

2) COPEI: Partido Socialcristiano que particip junto a AD y URD en el Pacto De Punto Fijo que expres el acuerdo de gobernabilidad de la revolucin democrtico burguesa (1958-1998).

3) MAS: Movimiento Al Socialismo, partido de centro izquierda, afiliado a la socialdemocracia internacional, que surgi de una divisin del PCV a finales de los sesenta del siglo XX. El MAS se convirti en el factor de gobernabilidad a la izquierda del sistema.

4) ABP: Alianza Al Bravo Pueblo, pequea organizacin socialdemcrata, escindida de AD, liderada por el auto exiliado Antonio Ledezma quien trabaja abiertamente por una invasin imperialista a Venezuela.

5) UNT: Un Nuevo Tiempo, partido escindido de AD el cual es liderado por el candidato presidencial Manuel Rosales. Se rumora que despus de un corto auto exilio pact con el gobierno en algunos aspectos.

6) Primero Justicia es un partido poltico que se define como liberal, pero que en realidad es neoliberal y de ultra derecha. Es liderado por Capriles y Borges (en el auto exilio).

7) Partido Poltico de ultraderecha escindido de Primero Justicia. Representa abiertamente los intereses del capital trasnacional en Venezuela. Es liderado por Leopoldo Lpez preso por el intento de insurreccin La Salida a comienzos de 2017 y, por Guaid, auto-proclamado Presidente de Venezuela.

8) Compaa Annima Nacional Telfonos de Venezuela.

9) Corporacin elctrica estatal.

10) La burguesa venezolana interesada en enriquecerse con la importacin nunca se preocup por la conformacin de un parque industrial y tecnolgico importante. Esto ocurri tanto con la burguesa generada en el periodo 1936-1998 como con la que fue surgiendo en el periodo 2003-2019.

11) Ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253429&titular=despu%E9s-del-23f.-claves-para-entender-lo-que-pasa-en-venezuela-


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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