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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2019

Entrevista a Marisa del Campo Larramendi sobre Manuel Sacristn (I)
De Sacristn quiero destacar su compromiso poltico de militante comunista en pro de una humanidad emancipada

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Marisa del Campo Larramendi naci en 1957. Se licenci en Ciencias de la Informacin por la Universidad Complutense de Madrid. Trabaj en varios peridicos locales. Despus de una estancia de dos aos en Inglaterra, estudi teora y tcnicas narrativas en la Escuela de Letras de Madrid. En la actualidad imparte talleres de narrativa y coordina una tertulia literaria. Por otro lado, escribe obras de teatro y dirige y acta en una compaa teatral. Comenta la actualidad socio poltica en su muro de Facebook. https://www.facebook.com/marisa.delcampolarramendi

***

Me gustara centrar nuestra conversacin en la vida y obra de Manuel Sacristn. Le conoci personalmente?

No tuve ese gusto. 

Desde cundo conoce sus escritos?

Mi primer contacto con la obra de Manuel Sacristn fue a los diecisiete o dieciocho aos, nada ms comenzar mis estudios en la facultad de periodismo. An viva Franco y en la universidad haba mucha actividad poltica clandestina y ya no tan clandestina. Me hice roja. Venida de provincias y perteneciente a una familia de clase media, mi ignorancia sobre el marxismo y el comunismo era total. Llevada por una verdadera fiebre de saber, me lanc a la piscina de la literatura marxista sin mayor criterio que entrar en una librera y buscar. Eran los tiempos de Visor, de Fuentetaja, de la Rafael Alberti, de La Felipa, del pequeo quiosco en la calle Princesa

Alguien me debi de recomendar como un buen texto introductorio al marxismo el Anti-Dhring de Engels. Lo encontr editado por Juan Grijalbo e importado de Mxico. All estaba la introduccin de Manuel Sacristn. Yo no tena ni idea de quin era Manuel Sacristn, ni mucho menos de que aquel texto introductorio era uno de hitos tericos del marxismo espaol. Eso lo sabra ms tarde, cuando entr en el PCE. Tengo que reconocer que de aquella no le el Anti-Dhring: tuve bastante hueso que roer con la introduccin de Sacristn.

(Para contestar a esta pregunta he ido a mi biblioteca. Ah est el libro, con mis subrayados adolescentes: La concepcin materialista y dialctica del mundo, otras veces llamada por Engels, ms libremente, concepcin comunista del mundo, est movida, como todo el marxismo, por la aspiracin de terminar con la obnubilacin de la conciencia)

Mi segundo contacto con Sacristn fue su Antologa de Gramsci. 

La ha reeditado recientemente Akal.

Me alegro, es un libro imprescindible. En aquellos finales de los setenta, Gramsci era relativamente popular entre los miembros del PCE gracias, entre otras cosas, a esta Antologa. Tambin he de confesar que no saqu demasiado en claro de aquella lectura. El carcter fragmentario de los escritos y mis grandes lagunas tericas me hacan perder la mayora de los muchos matices del pensamiento de Gramsci. Eso s, recuerdo que me emocionaban mucho las cartas a Julia, a Tatiana, a la madre, a los camaradas: aquellos Te abrazo tiernamente, carsima o Saludos comunistas. Por supuesto esta lectura ma me daba vergenza y la ocultaba. Muchos aos despus, cuando le el captulo Amor y revolucin de Leyendo a Gramsci de Francisco Fernndez Buey pude comprobar que despus de todo mi lectura de entonces no haba sido tan estpidamente romntica como haba credo.

Como no hay dos sin tres y a la tercera va la vencida, digamos que el tercer contacto con los escritos de Manuel Sacristn fue a travs de Materiales, la revista del ttulo en cuatro idiomas, y Mientras Tanto, la revista rojo clase obrera, verde ecologismo, violeta feminismo y blanco pacifismo , cuyo ttulo era toda una declaracin sobre la valoracin que se tena de la coyuntura histrica en la que se editaba. Ambas publicaciones fueron fundamentales para mi educacin poltica y para mi salida del PCE. 

Blanco tambin? No es una ampliacin simblica suya?

Me haces dudar y no s si mi memoria me engaa y estoy mezclando pasado y presente. A lo mejor en aquellos tiempos era solo rojo, verde y violeta. Pero lo cierto es que en la actual pgina web de Mientras Tanto se dice:

Mientras tanto es una revista fundada en 1979 por Giulia Adinolfi y Manuel Sacristn con la ayuda y el apoyo de otras personas. La lnea editorial de la revista queda expresada por sus colores: rojo, verde, violeta y blanco. El rojo expresa su identificacin con los proyectos de emancipacin social y poltica de las clases trabajadoras; el verde, su ecologismo; el violeta, su antisexismo, y el blanco, su defensa de la no violencia. http://www.mientrastanto.org/revista-mientras-tanto

Por cierto me doy cuenta ahora de que habla de anti sexismo y no violencia. El primer trmino estoy segura de que no se usaba entonces; del segundo tengo dudas.

En cualquier caso, el posible aadido y el cambio de trmino, no dejaran de ser significativos. La evolucin y los cambios terminolgicos dentro de la tradicin emancipadora son un tema importante y tambin muy sacristaniano no solo para una lectura filolgica de los clsicos, sino para observar las transformaciones dentro del pensamiento emancipador, as como la necesidad de adaptarse a los tiempos y saber encontrar nuevos significantes para nuevos significados para las nuevas generaciones. 

Ha citado antes a Francisco Fernndez Buey. Le conoci personalmente? Ha seguido su obra? Tiene inters para usted?

No, tampoco conoc personalmente a Francisco Fernndez Buey, pero he seguido su obra, incluso ms que la de Sacristn, al punto de poder decir que la mayor parte de lo poco que s sobre Sacristn se lo debo a la gua de Fernndez Buey. Es el caso de que en mi ya frgil memoria los mezclo y casi fundo, de tal forma que a veces atribuyo a uno frases del otro o no s bien quin de los dos realmente dijo lo que pretendo citar o traer a colacin. Por hacer un chiste son mi pareja Marx/Engels privada y espaola. Como quiera que sea, desde que le su Conocer a Lenin y su obra, all por el 1977 o 78, ha sido uno de mis autores de referencia. Mi inters por l es enorme. Si no te importa, podramos volver a Manuel Sacristn, y al final de la entrevista retornar aunque solo sea por un momento a Francisco Fernndez Buey, sobre el que me gustara decir alguna cosa. Querido Salva, tmate este ruego mo como un favor que te pido. 

De acuerdo, me lo apunto. No es ningn favor. Es un deber y un placer hablar de Paco Fernndez Buey. Qu aristas o nudos de su obra, vuelvo a la obra de Sacristn, le interesan ms?

Es difcil destacar aristas cuando se habla de un autor tan agudo y polidrico como Sacristn, pero s querra destacar algo en este sentido. Para ello retomar en parte el hilo de la pregunta anterior.

Entre mis muchas planchas en la piscina de la literatura marxista estuvo Materialismo y empirocriticismo de Lenin. Cuando lo compr (1975 o 76) yo crea saber lo que era materialismo y cul era el pensamiento de Lenin, aunque desconoca en qu consista eso del empirocriticismo. Tampoco saba que la edicin de Grijalbo tena una (otra!) introduccin famosa de Sacristn. El caso es que, ya en casa, abro el libro y empiezo a leer el prlogo sacristaniano. Recuerdo que detuve la lectura a la segunda lnea y pens: Pero qu dice este facha burgus!. Lo que deca ese facha burgus de Manuel Sacristn era vuelvo a mi biblioteca, cojo el libro y trascribo: La insuficiencia tcnica o profesional de los escritos filosficos de Lenin salta a la vista del lector. Para ignorarla hace falta la premeditacin del demagogo o la oscuridad del devoto Aquel maldito revisionista de Sacristn se atreva a calificar de tan irrespetuosa manera nada ms y nada menos que a Lenin, el padre de la Revolucin Rusa! 

Creo que no fue usted la nica persona que se alter.

No era para menos! No s cmo super aquel pequeo trauma para mi dogmatismo, pero sirva esta batalla del abuelo Cebolleta para recalcar uno de los aspectos que siempre me han atrado ms de Sacristn, sobre todo del Sacristn ya libre totalmente de las servidumbres de la pertenencia a la direccin del Partido: su valor intelectual, su espritu crtico, su rigor metodolgico, su total apuesta por el pensamiento crudo que busca la verdad desnuda sin importarle si para ello tiene que desvestir a un santo, desacralizar una capilla o renegar de una iglesia. Este estilo sacristaniano tiene su importancia no solo por s mismo, sino tambin porque era el estilo necesario para la poca que tuvo que encarar Sacristn: repensarlo todo despus de, por ejemplo, la invasin de Checoslovaquia. 

Entiendo, entonces, que usted piensa que durante los aos en que Sacristn estuvo en la direccin del Partido, su pensamiento abon alguna servidumbre.

Lo de las servidumbres puede entenderse de dos maneras.

De qu maneras?

La primera sera como cortapisa a su libertad de pensamiento y a su capacidad crtica. Cualquiera que haya estado en un partido poltico sabe que a veces no hay que decir todo lo que se piensa, otras, morderse la lengua y, en ocasiones, hasta ensuciarse las manos. Cuando se est en cargos de direccin, y adems en un partido clandestino en una dictadura, las posibilidades de tener esas servidumbres aumentan.

No creo, sin embargo, que su trabajo intelectual filosfico se viera muy afectado por esta circunstancia. Por ejemplo, su labor en las publicaciones Horitzons y Nous Horitzons revistas tericas del PSUC participa de ese espritu anti dogmtico del que hablbamos y autocrtico, Sacristn deca de aquellas revistas que merecieron la pena, aunque su qu fue mejor que su cmo. Sin embargo habra que recordar aqu dos episodios que se pueden calificar de censura. Por imposicin de la direccin del partido no se public una resea crtica de Sacristn de un libro del por aquel entonces secretario general de PCF Waldeck Rochet en aras, se supone, de la buenas relaciones entre partidos hermanos y se sustituy el texto antes mencionado sobre Lenn El filosofar de Lenin por otro tambin sobre el lder de la revolucin rusa Lenin y la filosofa, asimismo de la autora de Sacristn, y al parecer ms asimilable por el sector prosovitico del partido.

S pienso, sin embargo, que en su pensamiento ms poltico la pertenencia a la direccin del PCE/PSUC influy en tanto en cuanto Sacristn particip de la ceguera de los dirigentes que atribua a la clase obrera espaola un nivel de conciencia del que en realidad careca. Ceguera comprensible, pero ceguera al fin y al cabo. Sera su desaparicin junto a la invasin de Checoslovaquia y al agotamiento de la va de Togliatti lo que permitira a Sacristn calibrar mejor la situacin real del movimiento comunista a nivel nacional e internacional. Esta nueva y ms acertada valoracin creemos fue uno de los motores que impuls su proyecto renovador, ese volver a pensarlo todo.

De todas formas creo que para Sacristn fue una liberacin salir de una direccin en la que haba dejado de creer. Mxime cuando, por propia confesin, ya desde el 69/70, haba comprendido que el camino emprendido por el PCE/PSUC llevaba al desastre.

La otra forma de entender servidumbre...

La otra manera de entender las servidumbres me parece ms productiva. Consistira en ampliar el terreno de la interrogacin y preguntarse si la militancia poltica de toda su vida dentro y fuera de un partido, con sus exigencias de tiempo y energas limit su produccin intelectual, la enriqueci o la condujo a un tercer paraje cuya calificacin se debera dilucidar. En este caso, estaramos hablando: a nivel particular, de la decisin de un individuo concreto sobre su estar y hacer en el mundo; y a nivel general, sobre la relacin entre la praxis y la teora. Ambos temas centrales en el pensamiento de Sacristn. 

Recojo una frase suya: ya desde el 69/70, haba comprendido que el camino emprendido por el PCE/PSUC llevaba al desastre. A qu desastre?

Estoy aludiendo a una entrevista a Manuel Sacristn realizada por Carlos Piera, publicada en Mundo Obrero el 28 de febrero de 1985 y reeditada por El Viejo Topo el 25 de abril de 2018. https://www.elviejotopo.com/topoexpress/psoe-ha-traicionado-la-izquierda/

En ella Manuel Sacristn afirma:

Yo haba sido miembro del Comit Central del PSUC desde, ms o menos, 1958; miembro del Comit Ejecutivo durante diez aos y tambin del Comit Central del PCE. En el verano de 1970 hubo un plenario muy importante y que no olvidar nunca. Fue cuando decid que yo no poda seguir trabajando y entonces dije claramente que se iba al hundimiento, a la desaparicin

Y aade:

Por lo que hace al PCE que es lo que ms me duele, una poltica como la que llevaba no tena ms salida real que la fusin con el PSOE. Yo no estaba de acuerdo con ella, pero era lo nico real. Y esto incluso lo dijo Santiago Carrillo en una entrevista a Oriana Fallaci, algunos aos despus. Yo no estaba all para eso, pero de todas formas eso hubiera sido una poltica. Pero lo que se ha hecho no ha sido nada, ni eso, ni nada. Todo esto visto muy subjetivamente desde el rincn que yo tena como militante comunista. Lo ms doloroso de todo fue el hundimiento completo del PCE Porque eso ha dolido mucho y ese es el dao fundamental, el hundimiento del PCE es la base de todo. El hundimiento de toda la izquierda.

En cuanto al PSUC, tal vez sea bueno tambin escucharle. En una carta del 69, creo que al responsable de organizacin del PSUC, deca:

El modo como el ncleo dirigente del PSU de Catalua, al que conozco ya algo, ha reaccionado a los problemas recientemente salidos a la superficie me quita cualquier esperanza de que ese grupo de hombres se pueda mejorar. Salvo aportacin masiva (y, por lo tanto, hoy imposible) de miembros de las juventudes no hechos a imagen y semejanza del ncleo, este slo asimilar (cooptar slidamente) lo peor del partido en algn sentido (o lo menos inteligente, o lo ms hipcrita. 

Vayamos a otros nudos, le he interrumpido antes.

En cuanto a nudos ms propiamente dichos han cambiado, apareciendo, desapareciendo y volviendo a aparecer, a lo largo de mi vida. As, a vuelapluma y de forma aproximada, destacara: uno, en mi poca de juventud, su anlisis del estalinismo, su crtica al eurocomunismo y sus teorizaciones de las cuestiones post leninianas; dos, aos despus, su revisin de Marx, sus estudios sobre diferentes autores marxistas y la reflexin sobre la divisin social del trabajo y su propio papel como intelectual en un mundo doliente; tres, en la actualidad, su conciencia de la derrota: pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad: Gramsci y Gernimo, su idea de la especie humana como especie de la hybris, su par fuerzas productivas/fuerzas destructivas, sus apuntes sobre la poltica de las pequeas cosas, de los ambientes cercanos: molecular, su concepto/provocacin de la conversin y por supuesto y siempre: su compromiso poltico de militante comunista en pro de una humanidad emancipada. Un hueco que me gustara llenar: sus escritos sobre literatura. Un hueco que me temo que jams llenar: sus estudios sobre lgica y la gnoseologa de Heidegger! 

Concepto/provocacin de la conversin? A qu se refiere?

Me estoy refiriendo a su conferencia Tradicin marxista y nuevos problemas (1983) en donde trata de los llamados problemas post leninianos: feminismo, pacifismo y ecologismo. En la parte final afirma:

Todos estos problemas tienen un denominador comn que es la transformacin de la vida cotidiana y de la consciencia de la vida cotidiana. Un sujeto que no sea ni opresor de la mujer, ni violento culturalmente, ni destructor de la naturaleza, no nos engaemos, es un individuo que tiene que haber sufrido un cambio importante. Si les parece para llamarles la atencin, aunque sea un poco provocador, tiene que ser un individuo que haya experimentado lo que en las tradiciones religiosas se llamaba una conversin.

La conversin sera pues una cada del caballo del espritu consumista, del nimo competitivo, de la cultura individualista, de la ideologa meritocrtica, de los tics machistas y xenfobos, en definitiva, del sentido comn dominante en nuestra sociedad.

En el concepto de conversin hay una idea de revolucin personal, de praxeologa de lo cercano, de poltica molecular que creo muy importante para construir ese buen sentido emancipador que transforme el sentido comn dominante.

Adems esta idea nos pone a prueba en la vida real, en el da a da, en nuestro discurrir cotidiano: en los hechos. En definitiva, nos enfrenta a la coherencia o incoherencia entre nuestro decir y hacer.

Por ejemplo, despus del prrafo citado, Sacristn hace un ataque frontal a la cultura del automvil, muy en la lnea de lo que ms tarde resumir Jorge. Riechmann con esa brillante frase de que la revolucin solo puede venir en bicicleta. 

Como el ttulo de uno de sus libros: El socialismo solo puede venir en bicicleta (con prlogo de Paco Fernndez Buey por cierto). Tomemos un respiro. Le parece?

De acuerdo, me parece.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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