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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2019

La realidad que esconde la coalicin de Trump por el cambio de rgimen en Venezuela

Mark Weisbrot
The New Republic

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


El intento de Estados Unidos de derrocar a Maduro no tiene nada que ver con la democracia o los derechos humanos.

Al inicio de la dcada de los setenta, un puado de sandinistas luchaba en las montaas de Nicaragua para derribar la brutal dictadura de 40 aos de la familia Somoza, apoyada por Estados Unidos. Cuando en 1971 una gran erupcin volcnica golpe Nicaragua, los guerrilleros dijeron a los campesinos que Dios estaba castigndoles por no deshacerse de Somoza, tal y como narr posteriormente el sandinista Omar Cabezas.

Cuando los sandinistas triunfaron en 1979, Estados Unidos libr una sangrienta guerra para recuperar el pas con una fuerza paramilitar terrorista llamada los Contras, que se dedic a asesinar civiles. El presidente George H.W. Bush dej claro durante la reeleccin de los sandinistas en 1990 que, aunque l no era Dios, continuara castigando a los nicaragenses con un embargo de armas y con la guerra si no se libraban de los sandinistas. Cansados de la guerra, la hiperinflacin y el colapso econmico, los nicaragenses votaron a la oposicin: los sandinistas perdieron.

En la actualidad, la Administracin Trump est repitiendo la estrategia de castigo colectivo en Venezuela mediante un paralizante embargo financiero efectivo desde agosto de 2017 y, desde enero de este ao, un embargo comercial. El embargo financiero ha impedido al gobierno utilizar medidas para acabar con la hiperinflacin o lograr una recuperacin econmica, al paralizar la comercializacin de miles de millones de dlares de produccin petrolera. El embargo comercial se propone recortar alrededor del 60% de los ya magros ingresos de divisas, necesarios para comprar medicinas, alimentos, suministros mdicos y otros bienes esenciales para la supervivencia de muchos venezolanos.

Con el propsito de fomentar un golpe militar, una rebelin popular o una guerra civil, la Administracin Trump ha declarado que el castigo continuar hasta que caiga el gobierno actual. Maduro debe irse, volvi a afirmar el vicepresidente de EE.UU. Mike Pence a comienzos de marzo.

Todo esto es ilegal de acuerdo con numerosos tratados firmados por Estados Unidos, incluyendo la Carta de Naciones Unidas, la Carta de la Organizacin de Estados Americanos (OEA) y otras leyes y convenciones internacionales. Para legitimar esta brutalidad que probablemente ya ha causado miles de muertes al reducir el acceso de los venezolanos a bienes y servicios vitales, la Administracin Trump ha presentado las sanciones como fruto de un consenso de la comunidad internacional, lo mismo que hizo Bush cuando reuni a su coalicin de la voluntad de 48 pases para apoyar su desastrosa invasin de Irak en 2003.

Segn esta narrativa, los gobiernos que han secundado a Estados Unidos (en su mayora americanos y europeos) en el reconocimiento de un gobierno paralelo en Venezuela son democrticos; aquellos que no lo han hecho, o se han declarados contrarios al intento de derribar al actual gobierno, son autoritarios, con el ejemplo de Rusia, China y Turqua habitualmente mencionado en los informativos.

Echemos un vistazo a algunos de los gobiernos que han secundado a la Administracin Trump en esta operacin ilegal de cambio de rgimen y que se han unido al embargo comercial al reconocer a Juan Guaid como presidente interino. El aliado ms importante y slido de Trump en Amrica Latina es el presidente ultraderechista de Brasil, Jair Bolsonaro, famoso por haber dicho a una congresista brasilea que no la violaba porque no se lo mereca, por diversas observaciones racistas y contra los homosexuales y por glorificar la violencia poltica. Irnicamente, dado que la principal justificacin de Trump para impulsar el cambio de rgimen en Venezuela es que la eleccin de Maduro fue ilegitima, el propio Bolsonaro accedi al poder en una eleccin de cuestionable legitimidad. Su principal oponente, el expresidente Lula da Silva entonces el poltico ms popular del pas fue encarcelado tras un juicio en el que no se present prueba material alguna del delito cometido. El veredicto se bas en el testimonio forzado de un testigo convicto de corrupcin, cuyo recurso de clemencia fue suspendido hasta que cambi su testimonio para hacerlo coincidir con el del juez que llevaba la acusacin. Dicho juez, Srgio Moro, demostr en numerosas ocasiones una gran animadversin contra Lula incluyendo la publicacin de conversaciones grabadas ilegalmente entre Lula y la entonces presidente del pas, Dilma Rousseff, su abogado, y su esposa e hijos. Despus de que estas y otras irregularidades e ilegalidades aseguraron la condena de Lula, este fue inconstitucionalmente encarcelado antes de la eleccin. Tras la eleccin que el juez Srgio Moro ayud a ganar a Bolsonaro, dicho juez fue nombrado ministro de justicia.

Otros gobiernos latinoamericanos de la Coalicin de la Voluntad de Trump deben favores a Washington por haberles ayudado a alcanzar el poder. El gobierno de Honduras del presidente Juan Orlando Hernndez es probablemente el ejemplo ms extremo. Su partido lleg al poder en 2009 con el derrocamiento del presidente democrticamente elegido, Mel Zelaya, gracias a un golpe militar. La Administracin Obama, junto con los republicanos, contribuy a legitimar el golpe y las elecciones que le sucedieron. Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado, escribi posteriormente en sus memorias cmo maniobr para evitar que el presidente democrticamente electo recuperara su cargo. En 2017, Hernndez retuvo el poder robando descaradamente las elecciones: se limit a alterar el nmero total de votos. Periodistas y observadores de todo el espectro poltico llegaron a esta inexorable conclusin. Incluso uno de los lderes ms fanticos de la coalicin de la voluntad de Trump, el actual secretario general de la OEA, Luis Almagro, rechaz los resultados y pidi la convocatoria de nuevas elecciones. Evidentemente, nada pas, porque el equipo de Trump acept los resultados.

Colombia aporta probablemente el lder ms belicoso de la coalicin, tras Bolsonaro. El presidente Ivn Duque es discpulo del anterior presidente, lvaro Uribe, que ahora ejerce el poder en la sombra. Comunicaciones diplomticas de Estados Unidos publicadas el ao pasado dan muestra de la preocupacin general de las autoridades estadounidenses por los vnculos de Uribe con el narcotrfico. En la dcada de los noventa, la Agencia de Inteligencia de la Defensa estadounidense descubri que Uribe haba llevado la colaboracin con el cartel de Medelln a los ms altos niveles de gobierno. Tambin se relaciona a Uribe con los escuadrones de la muerte de su pas. El ao pasado, dimiti como senador en mitad de una investigacin criminal en curso. Uribe lleva tiempo apoyando el cambio de rgimen en Venezuela propiciado por Estados Unidos. En 2009, numerosos gobiernos sudamericanos se opusieron y bloquearon sus planes para ampliar la presencia militar estadounidense en Colombia.

El presidente de Argentina Mauricio Macri, otro influyente miembro de la coalicin perteneciente a la derecha dura, tambin debe favores a Washington. En junio, esta relacin le ayud a conseguir el mayor prstamo del FMI de la historia, 50.000 millones de dlares, que posteriormente aumentaran a 56.300 millones cuando la economa se comport de un modo mucho peor de lo que el FMI haba previsto al firmar el acuerdo. Estados Unidos haba bloqueado los crditos de las instituciones multilaterales de prstamo, como el Banco Interamericano de Desarrollo, al gobierno de su predecesora y rival. Este hecho fue relevante porque Argentina estaba inmersa en problemas financieros hacia el final del mandato de la presidenta Cristina Fernndez. De todas formas, su gobierno sufri un golpe an ms fuerte por parte de un juez neoyorkino al que aparentemente movan cuestiones polticas, que retuvo ms del 90% de los crditos a Argentina al dictaminar que no podan desembolsarse mientras el pas no pagara las deudas que haba contraido con ciertos fondos buitre de EE.UU. Todos estos problemas con Estados Unidos se resolvieron en cuanto Macri asumi el poder en 2015.

Los medios de comunicacin a veces sealan al presidente Lenn Moreno de Ecuador para mostrar que hay cierta presencia del centro-izquierda en esta empresa ilegal y en cierto modo barbrica. Es verdad que Moreno fue elegido en 2017 con el apoyo del partido de izquierda Alianza Pas, del anterior presidente Rafael Correa. Pero en seguida dio un giro radical a su mandato y se ali con los oligarcas derechistas y utiliz medios extraconstitucionales para consolidar el poder. Actualmente intenta meter en la crcel a su antecesor basndose en lo que parecen ser falsas acusaciones. Washington ha recompensado a Moreno con prstamos de instituciones multilaterales por valor de 10.000 millones de dlares, incluyendo 4.200 millones del FMI concedidos la semana pasada. Si 10.000 millones de dlares no parece gran cosa, pensemos que dicho prstamo expresado como porcentaje de la economa de Ecuador sera como si EE.UU. recibiese 1,9 billones. No sorprende pues que Moreno se haya unido a la coalicin de Trump.

El presidente de Paraguay tiene tambin razones para agradecer al padrino estadounidense. Su partido, el Partido Colorado, gobern el pas durante 61 aos consecutivos, la mayora de ellos bajo la dictadura de Alfredo Stroessner. En 2008, un obispo de izquierdas, Fernando Lugo, gan las elecciones contra todo pronstico. Pero fue derribado mediante un golpe parlamentario en 2012, al que se opusieron casi todos los gobiernos sudamericanos. Una vez ms, Washington maniobr con la OEA para legitimar el golpe. As que, ah tenemos a otro presidente sudamericano encantado de unirse a las maniobras gringas para poner un dirigente de derechas en Venezuela. Otro sujeto que se ha apuntado a esta coalicin es el presidente chileno, Sebastin Piera, un simpatizante de Pinochet que el ao pasado nombr ministros a dos antiguos aliados del dictador respaldado por EE.UU.

As es como Estados Unidos logra sus apoyos, al menos en la actualidad. Hace unos aos, cuando la mayor parte de la regin estaba gobernada por gobiernos de izquierda o centro-izquierda, Trump no habra conseguido ni un solo apoyo para esta operacin ilegal de cambio de rgimen. El secretario de Estado de Obama, John Kerry, lleg a esa conclusin cuando en 2013 los opositores violentos se echaron a la calle en Venezuela para intentar derribar el primer mandato de Maduro. No hubo ninguna duda sobre el resultado de las elecciones y prcticamente todos los gobiernos del mundo las reconocieron. Kerry se encontr completamente aislado y Washington se rindi y tuvo que aceptar la eleccin de Maduro.

Luego tenemos a Europa, que por una serie de razones histricas casi nunca ha sido capaz de desarrollar una poltica exterior independiente de Estados Unidos. Esto es especialmente cierto para Amrica Latina, donde se suele respetar la Doctrina Monroe, a la que se acogi descaradamente el Consejero de Seguridad Nacional John Bolton hace unos das. Dicho lo cual, hizo falta retorcer ligeramente el brazo del primer ministro espaol, Pedro Snchez, que sorprendentemente se haba opuesto haca unos das a las sanciones de Trump contra Venezuela, incluso antes del embargo comercial y del reconocimiento de Guaid en enero. Su ministro de exteriores, Josep Borrell, declar a la prensa que el gobierno haba recibido presiones de Washington. El gobierno socialista del PSOE de Snchez tambin fue sometido a una gran presin por los grandes medios de comunicacin espaoles, que llevaban cierto tiempo en modo cambio de rgimen ante las prximas elecciones generales que se celebrarn a finales de abril. Espaa tiene una importancia clave a la hora de asegurar el apoyo europeo a esta empresa, ya que otros pases, incluyendo a Alemania, suelen tomar en cuenta la opinin espaola en los temas relativos a su poltica latinoamericana.

Aunque el equipo de Trump gozara de una mayora global de la que carece, pues solo 50 pases de 195 apoyan el cambio de rgimen en Venezuela, sus letales sanciones econmicas, su robo de activos financieros, sus amenazas militares y otras acciones para derribar el gobierno no seran ms legales o legtimas que la invasin de Irak de George W. Bush, o las mltiples iniciativas de cambio de rgimen que se han producido en el hemisferio americano. Ello no sorprende a nadie, dado quin est al timn: el perenne defensor de los cambios de rgimen, John Bolton, por ejemplo, o el enviado especial Elliott Abrams, que apoy lo que posteriormente la ONU consider un genocidio en Guatemala, as como las atrocidades promovidas por EE.UU. en El Salvador y Nicaragua en la dcada de los ochenta. La eleccin de quienes protagonizan el apoyo a esta iniciativa de cambio de rgimen, ya sea en Washington o entre sus ms prximos aliados, debera subrayar lo que es evidente: el intento de Estados Unidos de derrocar a Maduro no tiene nada que ver con la democracia o los derechos humanos.

Mack Weisbrot es codirector del Center for Economic and Policy Research, en Washington D.C. y presidente de Just Foreign Policy.

Fuente: https://newrepublic.com/article/153283/reality-behind-trumps-coalition-regime-change-venezuela 

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se mencione a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.






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