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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2019

Hace veinte aos la opinin pblica europea fue intoxicada con una eficacia que antes solo funcionaba en Estados Unidos
La mentira de Kosovo en Alemania

Rafael Poch de Feliu
Blog personal


La virtual sucesora de Merkel al frente de la CDU, y quiz ms pronto que tarde futura canciller de Alemania, Annegret Kramp-Karrenbauer, se ha estrenado en la poltica europea con una carta aleccionadora de tono inequvocamente teutn dirigida al Presidente francs, Emmanuel Macron. En ella derriba las ingenuas ilusiones de este acerca de una reforma de la UE de comn acuerdo con Alemania. En la futura crnica de la desintegracin de la UE esta carta ni siquiera ser recordada como prueba de la inexistencia del eje franco-alemn, as que no vale la pena detenerse en ella. Sin embargo, contiene un detalle muy significativo del momento en el que vivimos: la nueva lder de la derecha alemana propone subrayar el papel de la Unin Europea en el mundo en tanto que potencia de paz y seguridad construyendo un portaviones europeo comn. Qu gran idea! La tenacidad de la derecha alemana y de sus socios socialdemcratas y verdes en la reanudacin del militarismo nacional es encomiable.

Desde su creacin en 1955 el actual ejrcito alemn, Bundeswehr, fue concebido como aparato defensivo. En diciembre de 1989 el programa del SPD consagraba como principios de la poltica exterior y de seguridad de Alemania, la seguridad comn y el desarme. Nuestra meta es disolver los bloques militares mediante un orden de paz europeo, deca aquel programa. El hundimiento del bloque del Este reduce el sentido de las alianzas militares e incrementa el de las alianzas polticas () se abre la perspectiva para un fin del estacionamiento de las fuerzas armadas americanas y soviticas fuera de su territorio en Europa. Ese programa no se cambi hasta 2007. Para entonces haca tiempo que haba caducado. Exactamente haca ocho aos.

El 24 de marzo se cumplirn veinte del inicio del bombardeo de lo que quedaba de Yugoslavia conocido como guerra de Kosovo. Para Alemania aquella participacin en una operacin ilegal de la OTAN fue la primera operacin militar exterior desde Hitler. Desde entonces, la seguridad de Alemania se defiende en el Hindukush, como dijo en 2009 el ministro de defensa Peter Struck. Tambin en frica y all donde el acceso alemn/europeo a los recursos y vas comerciales lo exijan, segn estableci en su da con toda claridad la canciller (saliente) Angela Merkel.

Aquel estreno en Kosovo empez con una mentira. Igual que Vietnam, igual que Irak y que tantas otras guerras (recordemos el informe de la agencia Efe de septiembre de 1939, dando cuenta del ataque de Polonia contra Alemania). La primera mentira de Kosovo fue la masacre de Rachak.

Rachak y el polica Hensch

Rachak y Rugovo son dos pueblos del noroeste de Kosovo, al sur de la capital de distrito de Pec. Con la frontera albanesa muy cerca, en 1998 la regin era zona de accin de la guerrilla albanesa UCK, sostenida y financiada por la OTAN, la CIA y el servicio secreto britnico.

Aquel ao la UCK cometi tantos desmanes con civiles serbios, gitanos y albaneses colaboracionistas que su jefe local, Ramush Haradinaj, luego primer ministro de Kosovo, hasta lleg a ser juzgado en La Haya por crmenes de guerra por un tribunal que era comparsa de la OTAN. Haradinaj fue absuelto, entre otras cosas porque  nueve de los diez testigos que deban declarar contra l fueron eliminados antes de que pudieran hacerlo, unos en accidentes de trfico, otros en peleas de bar, otros en atentados. As hasta nueve. En cualquier caso, a principios de 1999 el ejrcito yugoslavo respondi con gran fuerza a aquella ofensiva de la UCK teledirigida por la OTAN con una contraofensiva.

Cerca de Rachak y de Rugova varias decenas de guerrilleros albaneses cayeron en emboscadas ante el ejrcito. Henning Hensch, un polica alemn retirado con carnet del SPD, estuvo all. Era uno de los seleccionados por el ministerio de Exteriores para engrosar los equipos de observadores de la OSCE en Kosovo. En esa calidad actu como perito en Rachak y Rugovo. Vio a los guerrilleros muertos con sus armas, carnets y emblemas de la UCK cosidos en sus guerreras. En Rugovo, los yugoslavos juntaron los cadveres en el pueblo y los observadores de la OSCE hicieron fotos.

Esas fotos, convenientemente filtradas de todo rastro de armas y emblemas de la UCK, hicieron pasar lo que fue un enfrentamiento militar con grupos armados, por pruebas de una masacre de civiles, me explic Hensch en 2012. Ambos bandos cometan exactamente los mismos crmenes, pero haba que poner toda la responsabilidad slo sobre uno de ellos, deca el polica jubilado.

El 27 de abril el entonces ministro socialdemcrata de defensa alemn, Rudolf Scharping, present en rueda de prensa aquellas fotos en las que se vea los cadveres de los guerrilleros amontonados en el papel de civiles inocentes masacrados. Al da siguiente, el diario Bild publicaba una de ellas en portada con el titular: Por esto hacemos la guerra.

Este era un pas opuesto a la guerra y consiguieron que, por primera vez en ms de cincuenta aos, se metiera en una, explicaba por telfono Hensch, con sumo pesar. Antes de esa experiencia, nunca imagin que en mi pas pudiera pasar algo as, es decir que el gobierno y la prensa mintieran al unsono y engaaran a la poblacin.

Para violentar el consenso bsico de la sociedad alemana contra el intervencionismo militar, la OTAN, el gobierno de socialdemcratas y verdes (1998-2005) y los medios de comunicacin, se tuvieron que emplear a fondo.

El Media Operation Center de la OTAN dirigido por el infame Jamie Shea, subordinado al secretario general, Javier Solana (a su vez subordinado al Pentgono), fue una fbrica de mentiras, que los periodistas retransmitan. Shea, un hombre deshonesto, deca que el truco era, mantener a los periodistas lo ms ocupados posible, alimentndoles constantemente con briefings, de tal manera que no tengan tiempo para buscar informacin por s mismos. Aos despus Shea explic que, si hubiramos perdido a la opinin pblica alemana, la habramos perdido en toda Europa.

Fabricar la versin del conflicto

El relato del conjunto de la guerra en los Balcanes se bas en una fenomenal sarta de mentiras, amnesias y omisiones. La opinin pblica europea fue intoxicada con una eficacia que hasta entonces, en Occidente, solo se consideraba posible en Estados Unidos.

Como hoy se conoce perfectamente, antes de la intervencin de la OTAN no haba en el conflicto de Kosovo la catstrofe humanitaria que las potencias se inventaron para intervenir, sino una violencia que en 1998 parti de la UCK y a la que el ejrcito yugoslavo respondi con la misma violencia, explicaron miembros del equipo de la OSCE como el general alemn retirado Heinz Loquai y la diplomtica estadounidense Norma Brown en un documental de la cadena de televisin alemana ARD emitido en 2012 (Es began mit einer Lge Comenz con una mentira).

Los medios alemanes ignoraron tres datos fundamentales: 1- La tradicional hostilidad de su pas hacia Yugoslavia, que diarios como el Frankfurter Allgemeine Zeitung y Die Welt, as como el semanario Der Spiegel, consideraban una creacin artificial. 2- El hecho de tanto croatas como bosnios musulmanes, liderados en los noventa por dirigentes de la misma calaa que Milosevic, haban sido aliados de la Alemania nazi en la segunda guerra mundial y partcipes, junto con los alemanes, del genocidio de un milln de serbios desencadenado entonces por los nazis. Y 3- La naturaleza ilegal de las acciones militares de la OTAN desde el punto de vista de la ley internacional. El ministro de exteriores verde Josef Fischer compar a los serbios con los nazis y al conflicto de Kosovo con Auschwitz, comparaciones que el General Loquai califica de monstruosas, especialmente en boca de un alemn. Algunas de las mentiras concretas y puntuales fueron las siguientes:

El catlogo de Scharping

El ministro de defensa Rudolf Scharping dijo antes de la intervencin que los serbios haban matado a 100.000 albaneses en Kosovo. La realidad es que se contabilizaron entre cinco mil y siete mil, entre muertos y desaparecidos, todos los bandos juntos e incluidas las vctimas de bombas de la OTAN.

Scharping suscribi la leyenda americana del plan herradura de Milosevic: rodear a la poblacin albanesa y deportarla antes del inicio de los bombardeos. Mencion la expulsin de millones y 400.000 refugiados albaneses antes del inicio de la operacin de la OTAN. La realidad fue que para verano de 1999, a las pocas semanas de la ocupacin de Kosovo por la OTAN, 230.000 serbios, montenegrinos, gitanos y albaneses colaboracionistas fueron expulsados de Kosovo mientras en la regin haba 46.000 soldados de la OTAN, es decir uno por cada cuatro expulsados. Una genuina limpieza tnica bajo la ocupacin militar de la OTAN.

Pueblos que haban sido destruidos despus de iniciada la guerra por la OTAN se presentaron como destruidos antes, como incentivo para iniciarla.

Se ocult que la miseria de los refugiados albaneses y su estampida tambin era consecuencia de los ataques de la OTAN.

Scharping inform del inexistente campo de concentracin de Milosevic en el estadio de Pristina con varios miles de internados. Diez aos despus, el ministro dijo que slo eran sospechas.

Se inform falsamente de cinco dirigentes albaneses ejecutados y de veinte profesores albaneses fusilados antes sus alumnos.

Todo ello se hizo para justificar ms de 6.000 ataques de la OTAN sin mandato de la ONU cuyo sentido era demostrar que la OTAN tena razn de ser y aprovechar las violencias -agravadas por la intervencin de las potencias- para disolver Yugoslavia, un estado anmalo en el nuevo orden europeo posterior al fin de la guerra fra. Ningn poltico y medio de comunicacin se ha disculpado y la misma constelacin acta, y est bien preparada y engrasada para actuar, en los conflictos del presente y el futuro.

Y sin embargo

Segn una encuesta realizada en febrero para la asociacin atlantista Atlantikbrcke, los alemanes siguen rechazando fuertemente las intervenciones militares de su ejrcito en el extranjero, iniciadas hace 20 aos en Yugoslavia: solo el 14% las apoyan, contra un 77% que las rechazan.

(P.S. No es esta la nica derrota del complejo poltico-meditico local. Pese a que desde hace aos se les bombardea con la demonizacin de la Rusia de Putin, a los alemanes Trump les parece mucho menos fiable (82%) que el presidente ruso (56%), e incluso consideran a China como socio menos dudoso (42%) que Estados Unidos (86%), seala la misma encuesta. Esta opinin contradice directamente las ltimas resoluciones del Parlamento Europeo a favor de incrementar las sanciones contra Rusia, pas al que ya no puede considerarse socio estratgico, seala la resolucin votada este mes por 402 diputados, contra 163 (y 89 abstenciones). Al mismo tiempo, la Comisin ha declarado a China rival sistmico en una resolucin que casi coincidi con la votacin en el Parlamento Europeo. La UE califica as, simultneamente, como casi enemigos a China y Rusia. El propsito es aislar a esas potencias, pero teniendo en cuenta el estado de las relaciones con Estados Unidos, as como el proceso de creciente fragmentacin de la UE, es legtimo preguntarse quien es el aislado).

Fuente: https://rafaelpoch.com/2019/03/20/la-mentira-de-kosovo-en-alemania/#more-258



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