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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2019

Internacionalismo contra imperialismo

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin

Texto reelaborado tras la charla-debate habida en Maracay, Venezuela, el pasado 16 de febrero, organizado por el Movimiento Continental Bolivariano. Se ha cambiado el orden del temario: aqu empezamos con un rpido repaso de la evolucin de la lucha permanente entre el internacionalismo y el imperialismo como unidad de contrarios que nunca cesa en su movimiento, que cambia en sus formas pero mantiene contenidos ms agudos. Terminamos con cinco expresiones de esta unidad y lucha de contrarios: internacionalismo versus imperialismo.



  1. HASTA LA I INTERNACIONAL.
  2. HASTA LA KOMINFORM.
  3. HASTA EL PLAN CNDOR.
  4. HASTA DONALD TRUMP.
  5. CINCO EJEMPLOS ACTUALES.

5.1. Esclavizacin de la infancia y adolescencia.

5.2. Sobreexplotacin de la mujer trabajadora.

5.3. Guerra sanitaria y destruccin de la vida.

5.4. Imperialismo eco-turstico y desarraigo.

5.5. Guerra ciberntica y electrnica.

1.- HASTA LA I INTERNACIONAL.

El internacionalismo proletario empieza a irrumpir en la historia con la revolucin de 1848 apareciendo ya como tal, poltica y tericamente, en 1864 con la fundacin de la I Internacional, pero la solidaridad entre los pueblos y las clases explotadas es muy anterior. Cindonos slo a la historia capitalista, en Nuestramrica bien pronto surgieron resistencias comunes al invasor, pero tambin traiciones de caciques que aceptaron la dominacin extranjera para mantener algo o mucho de su poder ayudndole en la sobreexplotacin de su pueblo y en la invasin de otros pueblos hermanos, o para que a cambio los invasores les ayudasen a destruir a los que les opriman en ese momento o a los que, simplemente, queran exprimir o exterminar. Tambin esclavas y esclavos se fueron uniendo a las resistencias de los pueblos autctonos en muchos casos, como en la Venezuela, por citar una experiencia de aqu, de 1552 cuando el Negro Miguel dirigi una sublevacin antiesclavista apoyada por pueblos autctonos.

En la Europa del trnsito del feudalismo al capitalismo, la lucha de clases urbana en el norte de la Italia de finales del siglo XIV, en especial en Florencia, estaba facilitada por las herejas poltico-religiosas defensoras de la hermandad de las y los pobres frente al pecado de la riqueza: un internacionalismo utpico pero real por su efectos sociales mortalmente enfrentado al universalismo catlico que era la forma ideolgica del imperialismo medieval. Expresiones de estas herejas tambin sirvieron como cemento de valores solidarios de igualitarismo y justicialismo en la guerra nacional y social husita en la Bohemia y Chequia de comienzos del siglo XV, dando un impulso enorme a la solidaridad entre las clases explotadas de amplias zonas de centro Europa para resistir la ferocidad feudal dirigida por el Vaticano.

Podemos hablar de una especie de internacionalismo represivo en la cruzada antihusita liderada por Roma que entones cumpla el papel que ahora cumplen los EEUU., o que han cumplido otras potencias hegemnicas en fases anteriores. Otro tanto sucedi en multitud de resistencias pequea, pero sobre todo en las guerras campesinas de finales del siglo XV y comienzos del XVI que desarrollaron an ms esta tendencia hacia una ayuda mutua que desbordaba las mltiples fronteras y obstculos tardofeudales. Esas tendencias se explicaban en el fondo por el hecho inocultable de la necesidad de aunar las fuerzas de las clases explotadas contra las de las explotadoras. Pero se trataba de una tendencia dbil expresada ideolgicamente en base a las contradicciones internas en el cristianismo, a las versiones antagnicas que se extraen de un texto tan manipulado, censurado y reescrito como la Biblia. No existan las bases materiales para el surgimiento de un internacionalismo terico y poltico, que solo adquirira fuerza con la irrupcin del proletariado como clase presente en todos los pueblos atrapados en la trituradora capitalista.

Este sistema represivo internacional fue perdiendo efectividad en la medida en que se desarrollaba el capitalismo, sufriendo una derrota aplastante en la Guerra de los Ochenta aos -1568-1648- que dio la victoria a la burguesa holandesa y la derrota al reino de Espaa. El internacionalismo de clase de la joven burguesa europea fue muy importante en esa victoria porque durante esos aos Holanda fue la nacin burguesa ms impulsora del progreso capitalista, reforzada por la implacable explotacin colonial de otros pueblos. Era un internacionalismo de clase porque nicamente defenda los intereses burgueses contra los tardofeudales y absolutistas, pero sobre todo contra los de las clases trabajadoras de su propio pas y de todos. Las revoluciones burgueses, que eran procesos largos, terminaban negociando con la nobleza vencida o con monarquas extranjeras para as aplastar mejor a las mujeres trabajadoras, al campesinado, al proletariado, y a los pueblos y colonias que explotaba.

Volviendo a Nuestramrica, en donde ni remotamente podan existir burguesas como la holandesa, inglesa, etc., fue el bloque formado por los Virreyes y su burocracia, con el decisivo apoyo de la Iglesia catlica y su Inquisicin y de los caciques traidores, el que asegur la dominacin hispanolusitana. Nos hacemos una idea muy aproximada de la efectividad de este sistema represivo al saber que a comienzos del siglo XVIII el producto del saqueo sistemtico realizado por la Iglesia en Nuestramrica le permita mantener los enormes costos del lujo y suntuosidad de la Iglesia en Portugal, Estado espaol e Italia.

Una autntica red imperialista que fue combatida con un incipiente internacionalismo en lenta formacin al surgir zonas libres, quilombos, palenques, mambises, etc., relativamente seguras siempre que tuvieran la suficiente defensa armada, en las que las personas auto liberadas, los cimarrones, lograban establecer algunas relaciones de solidaridad activa o connivencia pasiva con sectores de campesinos libres empobrecidos y sobreexplotados.

Ms adelante, la extensa rebelin andina de finales del siglo XVIII, en la que Tpac Amaru fue el dirigente ms visible, tambin obtuvo amplia solidaridad. Poco despus, la definitiva independencia revolucionaria de Hait en 1804 cerraba una fase en la ayuda mutua entre los pueblos y abra otra decisiva para el hundimiento espaol y las independencias latinoamericanas, sobre todo desde que en 1816 tarea en la que Bolvar y otros y otras libertadoras fueron fundamentales.

El internacionalismo haitiano tambin seal el camino para fugas, resistencias y rebeliones antiesclavistas prcticamente en todas las Amricas en las que exista esta inhumanidad. Por ejemplo, en los EEUU los sistemas de control, vigilancia y represin dificultaban mucho las revueltas que, pese a ello, se dieron como en 1811 en Nueva Orleans o la fallida insurreccin de Charleston de 1822, por citar dos casos. Enfrentando graves y hasta mortales riesgos, pero con relativa eficacia, estas resistencias eran coordinadas mediante redes clandestinas de ayuda mutua en la que tambin colaboraban personas mulatas y algunas blancas, y en segn qu zonas con nativos originarios. Las naciones indias tambin ejercitaron una especie de internacionalismo en su desesperada resistencia al genocidio; segn las necesidades, las naciones indias hacan pactos entre ellas, se fusionaban en agrupaciones mayores, etc. Pero al igual que en el resto de pueblos, tambin hubo grupos, clanes y tribus colaboracionistas con el invasor.

Mientras tanto, en Inglaterra la revolucin industrial cambiaba las formas de la lucha de clases y, con cierto retraso inevitable, las formas de ayuda solidaria en el nuevo proletariado, pero a la vez el imperialismo ingls reforz el racismo contra las y los trabajadores irlandeses en Inglaterra. Surga as una lucha entre el internacionalismo y el racismo que se agudizar con el tiempo al desarrollase la sociobiologa y el fascismo. Segn la industrializacin cambiaba formas e incrementaba los contenidos de la lucha de clases en Europa continental con las oleadas de 1830 y 1848, tambin lo haca el internacionalismo. La Liga de los Comunistas, en la que militaban Marx y Engels, era una de las ms pequeas en cantidad de miembros, pero fue la cualitativamente decisiva tanto por sus aportaciones tericas y polticas internacionalistas por su mismo proyecto histrico e identidad tica, como por su implantacin clandestina en lugares crticos de la lucha de clases.

En los EEUU, la autoorganizacin proletaria avanzaba a buen ritmo, pero desde la dcada de 1830 el capitalismo contraatac con una aplastante superioridad de medios econmicos, policiales, judiciales, propagandsticos, matones y sicarios de las empresas, corrupcin y cooptacin, provocacin de choques nacionales y culturales dentro del proletariado de origen europeo para impedir su unidad de clase; adems, los grandes territorios al oeste para arrebatrselos a las naciones indias eran una efectiva vlvula de escape de las tensiones sociales en el este.

An y todo as, existan grupos de solidaridad internacionalista mutua entre Europa y EEUU, que ayudaban econmicamente, reciban a exiliadas y exiliados en especial desde la derrota de 1848-49. Era significativa la solidaridad entre migrantes de una misma nacin o cultura italianos, irlandeses, alemanes, etc.-, tanto de ayuda mutua inicial con los y las connacionales recin llegados, como para defenderse del fuerte racismo anglosajn, protestante y burgus, y de las agresiones de la patronal y sus policas. A la vez, superando sus pugnas internas, las y los europeos hacan pia racista contra las naciones indias, las y los esclavos y los pueblos latinos y mestizos del sur de los EEUU.

Europa era un abigarrado escenario de conflictos inter-nacionales azuzados por el avance capitalista que haba desbordado al Congreso de Viena de 1815: independencia de Grecia en 1821-32; independencia italiana entre 1820 y 1848, y su culminacin en 1861; unificacin alemana entre 1834 y 1871; permanente resistencia polaca e irlandesa; nacionalismo hngaro en la revolucin de 1848-49; reivindicaciones eslavas y balcnicas; manipulacin zarista del paneslavismo; nacionalismos opresores francs, espaol, ingls, etc.; adecuacin de las identidades de pueblos como el bretn, el escocs, el vasco, el cataln

Esta ebullicin de conflictos estaba agravada por y era inseparable de las agresiones coloniales: invasin de Argelia en 1830, dos guerras del opio contra China en 1839-42 y 1856-60, sublevacin de la India de 1857, invasiones de frica subsahariana, guerras y choques recurrentes entre Gran Bretaa y Rusia desde 1838 por la posesin de Asia Central, invasin de Cochinchina en 1858-62, guerras maores en 1845-72

La expansin alemana de 1850-1870 es uno de los ejemplos ms importante de lo sucedido en el continente antes de la primera Gran Depresin iniciada en 1871. Las nuevas contradicciones introducidas por el imperialismo y la agudizacin de las del colonialismo -Alemania pas de 33,7 millones de habitantes en 1850 a 56,3 en 1900, y la productividad del trabajo se triplic entre 1852 y 1914- hicieron que la nueva lucha de clases tambin agudizara al mximo la unidad y lucha de contrarios entre, por un lado, el nacionalismo imperialista y racista, con un ideologa colonialista; y por otro las luchas de liberacin nacional en Europa y anticolonial en grandes reas del planeta, y los sentimientos de solidaridad internacionalista que generaban, perceptibles ya en la guerra de independencia griega de la dominacin turca, en la que muri lord Byron en 1824 por malos cuidados mdicos.

Semejante abigarramiento de situaciones crticas estallaba en conflictos ms o menos salvajes no por la accin de una especie de idea nacionalista abstracta y reaccionaria en s misma, sino por las contradicciones capitalistas, por los intereses de las burguesas en ascenso y en descenso, por las respuestas de los pueblos oprimidos u opresores manipulados o no por esas burguesas, etctera. La complejidad extrema y difcil de calibrar de esta dinmica queda patente cuando vemos el papel de las religiones, en especial de los cristianismos, en los sentimientos de los pueblos, y sobre todo el peso determinante de las violencias del patriarcado en todo ello. Tambin queda patente esa complejidad en el agotamiento progresivo de la ideologa burguesa del progreso lineal e imparable de su civilizacin, eso que equvocamente se denomina modernidad para as no hablar de explotacin capitalista y lucha de clases.

Ambas, la lucha contra el patriarcado y la lucha contra la civilizacin del capital como irracionalidad destructiva, fueron impregnando al internacionalismo mucho ms de lo que se cree superficialmente. Carecemos de espacio para hacer un seguimiento detallado de esa doble identidad en cada fase del internacionalismo que exponemos muy en sntesis, pero basta decir que ya para el momento de salto de fase, alrededor de 1848, estaban arraigadas las brillantes aportaciones de Flora Tristn (1803-1844) sobre la emancipacin de la mujer trabajadora que fueron la base del radical antipatriarcalismo del Manifiesto Comunista. Ms lento fue el avance de la crtica de la irracionalidad destructiva del capital, ya en embrin en los primeros textos marxistas y que tom forma precisa en La ideologa alemana (1845-46) al advertir que las fuerzas productivas del capitalismo se transforman en su contrario, en fuerzas destructivas.

Los intentos de construccin de la independencia socialista de los pueblos en un marco de internacionalismo proletario tendente al comunismo, han aportado a la humanidad muchsimas ms ventajas y avances concretos, pese a sus errores y fracasos, que los relaticos logros parciales y contradictorios realizados por el capitalismo. La permanente lucha frontal entre imperialismo e internacionalismo as lo demuestra, y uno de sus logros imperecederos es la creacin de la I Internacional o Asociacin Internacional de Trabajadores, AIT.

2.- HASTA LA KOMINFORM.

La I Internacional (1864-1876) fue la respuesta proletaria a esas contradicciones, aunque desde una perspectiva bsicamente eurocntrica, a pesar de las demoledoras crticas de una minora contra el colonialismo. La I Internacional vivi entre, cuando tales problemas crecan sin parar, y una de las razones de su extincin fue precisamente su fracaso a la hora de integrar el internacionalismo con las luchas de liberacin nacional, anticolonialistas, y en contra del racismo que ya creca en el proletariado ingls contra Irlanda, etc. Otras razones fueron las diferencias entre corrientes varias: anarquistas, bakuninistas, socialistas, comunistas, etc., que se ha querido simplificar en un choque de personalidades entre Marx y Bakunin, cuando el problema real era la bisoez y falta de experiencia del movimiento revolucionario.

Volviendo al tema que nos concierne, la lucha a muerte entre internacionalismo e imperialismo, hay que decir que, por ejemplo, el nacionalismo burgus de la izquierda francesa era criticado con irona por Marx y Engels que a la vez insistan en la importancia clave del internacionalismo defensor de los derechos de los pueblos oprimidos, defensa sujeta a las limitaciones contextuales del desarrollo capitalista del momento. Sin embargo, ni en ambos amigos, ni en la izquierda revolucionaria del momento, ni menos an en el conjunto de la I Internacional, apenas estaba presente Nuestramrica, vaco que slo empezara a llenarse en la III y en la IV internacionales.

En este perodo, la Comuna de 1871 aport una leccin decisiva: la unidad y lucha de contrarios tambin en el seno de lo nacional/internacional. Por un lado, los sectores conscientes de las clases trabajadoras se identificaron a muerte con la Comuna como una especie de gobierno internacional del proletariado, pero los sectores alienados por el nacionalismo burgus apoyaron activa o pasivamente su exterminio. Por el lado antagnico, las burguesas olvidaron sus disputas internas y se unieron como un solo gobierno internacional reaccionario contra la Comuna, asesinada a caonazos. Salvando todas las distancias posibles entre la lucha husita a comienzos del siglo XV y la comunera a finales del s. XIX, se descubre un hilo rojo que las une: la solidaridad entre las clases explotadas luchando desesperadamente contra la solidaridad de las clases explotadoras.

La II Internacional se fund en 1889 una vez que esas contradicciones entraban en una espiral terrible porque terminaba la fase colonial y comenzaba a despuntar la fase imperialista. Por citar dos fechas muy importantes para la evolucin del internacionalismo que haba demostrado su fuerza ayudando a la Comuna de Pars en 1871, en 1878 se celebr el Congreso de Berln y la Conferencia de Berln en 1884, eventos en los que las grandes burguesas se repartieron Europa y frica, y facilitaron la expansin por Asia y el nuevo ataque a China a finales del siglo XIX, ayudando as a desencadenar la guerra mundial de 1914-18. Las pugnas polticas interburguesas, que reflejan las luchas cainitas por el reparto de la plusvala total y por los mercados, se solucionaban transitoria y muy parcialmente en estas y otras reuniones que imponan o sancionaban determinadas hegemonas, y que tenan algunos de sus antecedentes en el Tratado de Wetsfalia de 1648 y en el Congreso de Viena de 1815 por citar los ms conocidos.

No se pueden separar estas negociaciones interburguesas por la hegemona en el saqueo, de la lucha de clase contra sus proletariados respectivos. Por ejemplo, Alemania ilegaliz a la socialdemocracia en el mismo ao del Congreso de Berln, en 1878. Para el capital alemn la socialdemocracia radical de entonces era un problema militar, como lo reconoci el propio Bismark, y por ello, para aniquilarla, necesitaba un ejrcito fogueado por el expansionismo colonial e ideolgicamente fiel al kiser. Fue legalizada en 1890, una vez que la burguesa vio que la corriente reformista desplazaba a la revolucionaria.

Un dato incontrovertible del avance reformista era el fortalecimiento del nacionalismo burgus y del colonialismo alemn, el rechazo racista a los trabajadores del este, eslavos y judos, la debilidad del internacionalismo Los debates en la II Internacional sobre la supuesta bondad del colonialismo, que llevara el progreso civilizador a los pueblos atrasados y brbaros, debilitaban el internacionalismo y justificaban brutalidades como el bombardeo del puerto egipcio de Alejandra en 1882, denunciado por Engels en una respuesta contundente a un dubitativo Kautsky.

Todo lo aqu visto ayud sobremanera a desencadenar la guerra de 1914, ya profetizada por Engels en 1874, por cuanto responda a la agudizacin imparable de las contradicciones capitalistas. Su causa decisiva no fue otra que la ya entonces creciente incapacidad de los Estados-nacin burgueses para dirigir con relativa eficacia y paz el explosivo desarrollo de las fuerzas productivas, y dentro de ellas, el poder imparable del capital-dinero, del capital financiero y especulativo, en suma, de la Banca, como demostr Engels en 1894.

El vuelo ascendente del capital financiero y luego especulativo-ficticio, con la soga de la deuda pblica que le es inherente, tension y tensiona cada vez ms el choque de trenes entre imperialismo e internacionalismo. La II Internacional no pudo resistir esos cambios y se rompi en tres trozos: el ampliamente mayoritario, que sali en defensa de las burguesas respectivas; el minoritario representado por la izquierda revolucionaria; y la minscula corriente intermedia. En el inicio de la guerra de 1914 el internacionalismo pareca haber desaparecido para siempre, pero en 1916 mostr sus primeros sntomas de recuperacin para avanzar arrolladoramente al ao siguiente.

La creacin en marzo de 1919 de la III Internacional o Internacional Comunista, denominado tambin Partido Internacional de la Subversin, fue un hito en la historia humana. La dinmica del capitalismo colonial de 1864 al imperialista de 1919 explica la dialctica de la continuidad y el cambio entre las tres internacionales. Podemos dividir en tres fases su existencia hasta su disolucin en 1943. La primera, la brillante, dur hasta la recuperacin del nacionalismo gran-ruso dentro de la URSS, a mediados de los aos 20, con el punto crtico de la derrota de la revolucin alemana en 1923. En esta poca se vivific el internacionalismo de una forma esplndida gracias a una batera de medidas de solidaridad, de debates tericos, de propuestas polticas, etc., que reivindicamos.

Prcticamente la totalidad del capitalismo contemporneo fue sometida a una implacable crtica durante los cuatro congresos que se realizaron hasta noviembre de 1922, y gradualmente comenz a integrarse Nuestramrica en la estrategia revolucionaria mundial. Nos hacemos una idea del vigor de esta primera fase viendo cmo en menos de cuatro aos extremadamente tensos se realizaron cuatro congresos vibrantes, en los que se decidi por ejemplo la creacin del Socorro Rojo en 1922, red de organizaciones de ayuda internacionales

La segunda, desde entonces hasta el VII Congreso de 1935 estuvo marcada por el avance de la burocracia nacionalista gran-rusa en la URSS, por los debates internos en el partido, por las derrotas revolucionarias desde 1923, por la Gran Depresin de 1929 y por el auge del nazifascismo. Si comparamos estos doce o diez aos de la segunda fase con los cuatro de la primera, vemos una ralentizacin pasmosa de la vida de la Internacional porque slo se realizaron tres congresos en una dcada el V en el verano de 1924, el VI en el verano de 1928, y el VII y ltimo de toda su historia, en verano de 1935-, pero si se hubiera seguido el ritmo de la primera etapa se debieran haber realizado diez congresos en vez de tres. Se ha intentado justificar semejante parn con la excusa de las condiciones internacionales, pero ya para entonces la URSS tena muchos ms recursos que en la primera fase, el movimiento internacional era ms amplio y, sobre todo, eran mucho ms perentorias las necesidades de debate internacional.

La causa bsica de la agona de la III Internacional en esta su segunda fase no es otra que la degeneracin burocrtica en la URSS con la vuelta del nacionalismo gran-ruso disfrazado de internacionalismo, evolucin argumentada con la tesis de que era posible crear el socialismo y luego el comunismo en un solo pas. Tesis contraria a la teora marxista sostenida hasta entonces y que, adems, justificaba el que se supeditase la lucha revolucionaria mundial a la supervivencia de la URSS patria del socialismo. En diciembre de 1930, en una carta a D. Biedni, Stalin oficializa esta tesis, remarcando en cursiva que la clase trabajadora rusa es el foco de la revolucin mundial.

Tal deriva exiga abandonar por cualquier medio la estrategia de la primera fase, incluidas las aportaciones tericas decisivas que la sustentaban. Rosa Luxemburg fue censurada y prohibida. El Testamento de Lenin ocultado. Se ralentiz al mximo la publicacin de las obras completas de Marx y Engels. Se paralizaron los avances en la liberacin de la mujer, en la sexualidad, en la cultura y en el arte, etc. El movimiento obrero y sindical tan potente en la huelga britnica de 1926 fue obligado a negociar con la burguesa. En 1927 se oblig al PC de China a entregarse con las manos atadas a la burguesa del Kuomintang que lo destroz. Se denunciaron las geniales aportaciones de Maritegui en Nuestramrica.

Se minusvalor hasta el suicidio la fuerza del nazismo, colaborando con l en algunas manifestaciones y mtines contra la socialdemocracia segn la tesis de que el social fascismo era ms peligroso que el nazismo, hasta que, ya tarde, en el VII Congreso se dio otro brusco giro al centro con la poltica del Frente Popular. Como en Gran Bretaa en 1926 y China en 1927, ahora ya definitivamente para todo el mundo, las fuerzas revolucionarias deban supeditarse a las burguesas democrticas para vencer al nazifascismo, posponiendo la revolucin. El herosmo de las Brigadas Internacionales en el Estado espaol de 1936-38 no pudo impedir la victoria fascista facilitada por el interclasismo del Frente Popular.

La fase final va de 1935 a la disolucin de la III Internacional en mayo de 1943, dos aos antes de que acabase la IIGM. Durante este tiempo fue un medio para legitimar las purgas internas en el exterior de la URSS porque para entonces la mayora de los partidos comunistas ya estaban estalinizados. Un caso paradigmtico lo tenemos en las purgas y asesinatos realizados por el PC espaol contra la izquierda revolucionaria en 1937, siguiendo las rdenes de Mosc: haba que asegurar la alianza frente populista con la burguesa democrtica.

Tambin sirvi para legitimar la fracasada invasin de Finlandia por la URSS; para justificar el pacto con el nazismo para repartirse Polonia; para obligar a los PC estalinizados a no luchar contra la ocupacin nazi de sus pases desde junio de 1940 hasta junio de 1941 una vez que Alemania atac a la URSS, aunque sectores de base incumplieron esta orden; para exculpar a Stalin por su garrafal error estratgico al rechazar todos los informes de la inminencia del ataque alemn La III Internacional fue disuelta muy poco antes de la crucial batalla de Kursk en el frente ruso en verano de 1943 para demostrar a los aliados capitalistas que la URSS no pensaba ya en la revolucin mundial por lo que deberan aumentar la cantidad y calidad de ayuda militar que le enviaban.

La IV Internacional se fund en el Estado francs en verano de 1938, en pleno ascenso del nazifascismo, de retroceso de los frentes populares francs y espaol, y de purgas en la URSS. La II GM se acercaba y pequeos grupos comunistas aceptaron la propuesta de Trotsky de crear la IV Internacional. Apenas tuvo tiempo para organizarse porque desde un principio sufri duras persecuciones de las policas burguesas y de la III Internacional, la invasin nazi de Europa occidental le debilit mucho y el asesinato en agosto de 1940 de Trotsky por rdenes de Stalin, fue su puntilla. Desde 1945 empez a reorganizarse pero bien pronto se cuarte en tendencias opuestas que se escindiran una y otra vez, en una especie de metstasis incontrolable.

Como hemos dicho, la III Internacional fue disuelta en 1943, reemplazada por la Kominform que actuaba abiertamente como la oficina de direccin desde Mosc de los partidos comunistas fieles a la URSS. Algunos pueblos recibieron ayuda sovitica para luchar contra el imperialismo y activar su economa Corea del Norte, Vietnam del Norte, Cuba, etc.- pero buscando supeditarlos a su mando para respetar a rajatabla la reparticin del mundo con el imperialismo realizada a finales de la II GM. La abierta confrontacin entre China Popular y la URSS desde mediados de los 50 termin por destrozar los restos del internacionalismo formado en la segunda fase de la III Internacional, la iniciada entre 1924 y 1935, precisamente cuanta ms falta haca la solidaridad plena entre las clases proletarias y los pueblos explotados que luchaban por su descolonizacin e independencia.

3.- HASTA EL PLAN CNDOR.

En efecto, justo entonces muchos pueblos del llamado tercer mundo buscaban cmo defenderse colectivamente del imperialismo. La Conferencia de Bandung de 1955, Indonesia, fue un inicio prometedor que bien pronto se debilitara entre otras razones por la pugna entre la URSS y China Popular, pero fundamentalmente por la respuesta imperialista y por el miedo que tenan las clases dominantes de la mayora de los pases asistentes a que ese impulso internacionalista fuera la entrada al socialismo en sus respectivos Estados. Occidente instig este miedo de clase y patriarcal, y a la vez lanz programas de ayuda econmica y cultural para asegurar la democracia en esos pases.

Debemos insistir en el miedo patriarcal de las clases dominantes porque creca la participacin de la mujer trabajadora, campesina y pequeo burguesa concienciada en las luchas de liberacin anticolonial, como se demostr fehacientemente en la Conferencia Afro-Asitica de Mujeres celebrada en El Cairo en 1961, por citar una reunin entre tantas de diversa ndole sobre los derechos concretos de la mujer triplemente oprimida que se celebraban fuera de la estrechez egosta del feminismo occidental. Fue en ese mismo ao de 1961 cuando se reunieron en Belgrado muchos pueblos para crear el Movimiento de los Pases No Alineados, que tambin impuls los derechos concretos de las mujeres.

Sin embargo, la mayora de estos esfuerzos loables y lgicos tenan debilidades internas que no podemos detallar, siendo una de las ms importantes, si no la que ms, el escaso desarrollo de la teora internacionalista basada en el marxismo que se practicaba en la realidad extrema de las luchas antiimperialistas. Por razones obvias impuestas por el contexto sociohistrico mundial, lo que muchas de esas emancipaciones entendan por marxismo era reformismo socialdemcrata, o rusocentrismo economicista y etapista creado por el estalinismo o por sus versiones maostas, o interpretaciones occidentalizadas del trotskismo, o modas acadmicas de un marxismo intelectualizado y despolitizado, o una sopa eclctica e inspida de algunas o de todas estas corrientes, o de ms incluso.

Grosso modo expuesto, la revolucin bolchevique, la china, la vietnamita, la argelina, la cubana, etc., se caracterizaron por lo que correctamente se ha denominado marxismo nacionalizado, segn el concepto de nacin trabajadora empleado por Marx en El 18 de brumario de Lus Bonaparte, escrito entre finales de 1851 y comienzos de 1852. No podemos extendernos ahora en el por qu marxismo nacionalizado y nacin trabajadora escandalizan a los doctrinarios mecanicistas eurocntricos. Histricamente el desarrollo de lo universal del marxismo se ha realizado slo gracias a su materializacin en las particularidades regionales amplias y muy especialmente en los marcos concretos y singulares de los pueblos y Estados.

La libertad humana ha avanzado all donde se ha sabido concretar lo universal en la singularidad de las luchas de clases en el interior de las contradicciones que identifican a los pueblos y naciones. Lo universal nunca aparece en forma pura y limpia porque entonces sera un universal hueco, vaco, sin contenido concreto, sino que lo hace mediante las impurezas de lo concreto particular y en especial de lo concreto singular.

Lo mismo debemos decir con respecto al internacionalismo: la ayuda mutua entre las clases y pueblos explotados, entre las mujeres trabajadoras ha sido total y efectiva all en donde las necesidades y reivindicaciones universales se han plasmado y expresado en las necesidades singulares y concretas de los pueblos. Un ejemplo de libro lo tenemos en las luchas contra la ocupacin nazifascista y militarista japonesa en la II GM. El internacionalismo proletario es inseparable de la solidaridad con la nacin trabajadora oprimida dentro de la identidad antiimperialista del marxismo nacionalizado. Pero, al margen ahora de sus evoluciones posteriores, el contexto que envolva a la descolonizacin dificultaba sobremanera el avance del internacionalismo en su esencia, ahora descrita bsicamente.

La solucin vino fundamentalmente de Cuba: las dos declaraciones de La Habana en 1960 y 1962 respectivamente, as como la creacin de la Conferencia Tricontinental en 1966, fueron slo tres de los varios y decisivos avances tericos y polticos sobre el nuevo internacionalismo que haca falta en aquella poca; pero lo fundamental era que esa teora se sustentaba en una ingente y heroica lucha revolucionaria antiimperialista que abarcaba a todo el mundo, aunque con especial significado en Asia, Nuestramrica y frica, como era lgico. La Declaracin Universal de los Derechos de los Pueblos debatida y aprobada en Argel en 1976 signific tambin otro paso cualitativo: Vietnam haba derrotado a los EEUU sumergidos en una severa crisis socioeconmica y poltica. En 1973 la OPEP dio un ejemplo de independencia frente al poder imperialista, lo que le costara muy caro pocos aos despus cuando Occidente pas al contraataque.

Para hacernos una idea muy aproximada de la efervescencia internacionalista de la poca, conviene saber que en 1974 la ONU aprob la Carta de Derechos y Deberes Econmicos de los Estados , carta democrtico-progresista impulsada por pases no imperialistas, y por colectivos y movimientos sociales preocupados por el inicio de la salvaje contraofensiva imperialista que veremos. De hecho, Occidente despreci y ridiculiz esta Carta todo lo que pudo. Debemos recordar que ya para esos aos, desde finales de los 60 y agravndose en 1973-75, ruga la severa crisis socioeconmica que marcaba el final de los treinta gloriosos e iniciaba una fase incierta respondida por el capital con una contraofensiva generalizada. Ahora, a la altura de 2019, se puede decir que aquella crisis no fue resuelta en su totalidad, que pervivieron en las entraas del sistema agudos problemas irresueltos que ms tarde emergeran virulentamente.

En efecto, en septiembre 1973 los EEUU organizaron el golpe fascista de Pinochet contra el gobierno popular legtimo de Chile, dirigido por Allende. Se dice que as se inaugur el neoliberalismo, pero la verdad es ms espeluznante. Pinochet era una tuerca ms de la contraofensiva estratgica lanzada a nivel mundial por Occidente, como hemos dicho. Su xito aceler la puesta en marcha del Plan Cndor en noviembre de 1975, que, como mnimo, asesin a 50.000 personas, hizo desaparecer a otras 30.000 y encarcel a 400.000 en Nuestramrica. Qu signific el Plan Cndor para la evolucin del imperialismo y del internacionalismo? Fue una masacre ms o abri una nueva fase?

Antes las burguesas ya habas cometido masacres sangrientas como la matanza de Iquique en 1907, la Semana Trgica en Buenos Aires en enero de 1919, el sin fin de golpes de Estado y dictaduras militares, el Bogotazo y la dcada de La Violencia entre 1948-58 en Colombia, la matanza en la mexicana plaza de Tlatelolco en 1968; o que estaban sucediendo durante ese momento como el genocidio guatemalteco de 1978-83 y un largo etctera: un general guatemalteco formado en los EEUU asever que la paz se conquistaba matando al 30% de la poblacin. Fue desde 1973-75 cuando se aplic una contrainsurgencia estratgica global que era parte de la contraofensiva mundial. El llamado neoliberalismo era slo una parte de ese plan de largo alcance destinado a derrotar a la humanidad trabajadora, a su internacionalismo creciente, para intentar abrir otra fase expansiva larga parecida a los calificados treinta gloriosos de las ganancias exorbitantes del capital, entre 1945 y 1975.

4.- HASTA EL PLAN CNDOR.

Llegados a este punto y para asentar lo que sigue, conviene hacer un rpido repaso de la evolucin histrica de una de las constantes bsicas del poder capitalista, el represivo en cada fase de su mundializacin, sin la cual no se entiende nada de nada de las sucesivas formas de internacionalismo como respuesta a los cambios en las fases capitalistas. Es necesario hacerlo porque fue en la segunda mitad de la dcada de los 70 cuando el imperialismo comenz a transformar su doctrina represiva global, desde las disciplinas y castigos en lo econmico, hasta la alienacin masiva y la ideologa reaccionaria e individualista en los cultural y normativo, pasando por nuevas contrainsurgencias de alta y baja intensidad con todos los recursos integrados, y potenciando el irracionalismo obscurantista, el terrorismo ms criminal y el ataque sistemtico a los derechos concretos.

El Plan Cndor ense al imperialismo que esta nueva doctrina, sistema y estrategia represiva poda ser extendida al mundo entero una vez adecuada a las condiciones de cada pas. Recordemos que, junto al terrorismo fsico, junto a las torturas masivas, etc., tambin se implement la guerra cultural y psicolgica contra la izquierda, la invasin de las ciencias sociales elaboradas en los EEUU y Europa occidental a los centros de estudio y universidades recordemos el Proyecto Cmelot-, la llegada se sectas cristianas que sumada a la reaccin del Vaticano contra la teologa de la liberacin reforzaron el irracionalismo: aos despus semejante involucin tica e intelectual servira para debilitar electoralmente al confuso y ambiguo socialismo del siglo XXI, muy mal llamado as, por cierto.

En 1983, justo tras la invasin criminal de la pequea isla de Granada, el entonces presidente de los EEUU, R. Reagan, hizo esta estremecedora declaracin: Cien naciones de las Naciones Unidas no estn de acuerdo con nosotros en prcticamente ninguno de los puntos relativos a nuestra intervencin y eso ni siquiera ha perturbado mi desayuno (J. Bricmont Imperialismo humanitario, El Viejo Topo, Barcelona 2008, p. 159). Palabras escalofriantes tanto por su sincera inhumanidad como por lo que anunciaban para el futuro de la estrategia imperialista: el desprecio absoluto a los derechos de los pueblos y a las instituciones internacionales, la mayora de las cuales estaban total o parcialmente controladas por los EEUU. R. Reagan no descubra nada nuevo, se limitaba a reconocer con cnica tranquilidad la prctica imperialista de siempre, la ms reciente en ese momento, y la que vendra despus, continuidad que resumimos en estos siete hechos:

Uno, guerra de Afganistn desde 1978 hasta la actualidad para debilitar a la URSS y asegurarse un espacio geoestratgico de vital importancia contra Rusia y China Popular. Dos, la guerra de las Malvinas en 1982 contra Argentina y en apoyo a Gran Bretaa para controlar el Atlntico Sur. Tres, el declogo de medidas socioeconmicas y polticas del Consenso de Washington ideado por el Departamento del Tesoro, el FMI y el Banco Mundial en 1989. Cuatro, el endurecimiento represivo contra la defensa de la Naturaleza, defensa inadmisible para el capitalismo que ya dispona de informes sobre la crisis socioecolgica y de recursos escasos, represin al alza que se plasm en el asesinato de Chico Mendes en 1988. Cinco, el ataque a Irak o Guerra del Golfo en 1990-1991 en la que los EEUU dirigieron una coalicin invasora de ms de treinta Estados. Seis, las guerras para destruir Yugoslavia entre 1991 y 2001 y afianzar a la OTAN en esa zona geoestratgica. Y siete, las dos guerras de Chechenia en la segunda mitad de los 90 para intentar crear una cabeza de puente imperialista en el Cucaso.

Slo siete ejemplos de los muchos disponibles, de los que debemos extraer varias lecciones que siguen siendo vlidas para el internacionalismo actual. Una de ellas es el entreguismo terico, poltico y tico del reformismo acadmico occidental a la ideologa burguesa de los derechos humanos abstractos, de las intervenciones humanitarias. La casta intelectual y poltica cooptada por la fama y prebendas del sistema, atada por tanto a los salarios de los entes pblicos y estatales y de la industria poltico-cultural, se lanz a enturbiar primero y luego a negar la necesidad del internacionalismo e incluso la existencia del imperialismo con la abstrusa verborrea postmoderna y postmarxista. Lyotard sostuvo en otoo de 1990 que el marxismo era un espectro que se ha desvanecido por lo que la cada del Muro de Berln y la Guerra del Golfo no podan ser comprendidas desde el marxismo.

La implosin de la URSS y su bloque entre 1989 y 1991 signific el fin irreversible del internacionalismo stalinista, pero tambin un profundo desprestigio para el internacionalismo de casi todas las corrientes marxistas. A la vez, el centroizquierda de Nuestramrica organiz el Foro de Sao Paulo en 1990 que era una fuerte licuacin del internacionalismo de la primera fase de la III Internacional, la de 1919-24, pero que en aqul momento significo un esperanzador impulso. La resistencia de Cuba en su muy duro perodo especial y de otras luchas heroicas, la palestina y la colombiana, por ejemplo, seguan suscitando solidaridades radicales.

El fallido intento insurreccional bolivariano dirigido por Chvez en 1992 demostr que Venezuela avanzaba en el camino abierto por las insurrecciones populares del guarenazo y el caracazo en 1989, como se comprobara a finales de los 90. En los EEUU los motines de 1992 en Los ngeles mostraron la solidaridad entre la clase trabajadora latina, la afrodescendiente, la coreana frente a la dictadura burguesa anglosajona. La irrupcin del EZLN mexicano en 1994 fue otro aldabonazo. Por si fuera poco, las movilizaciones y luchas obreras y populares se reactivaron a mediados de los 90, como en otros pases capitalistas importantes como Corea del Sur

Como vemos, el internacionalismo verdadero se recuperaba en la olla a presin de la lucha de clases. Los fulgores de la Argentina a finales de 2001 anunciaban la derrota del golpe fascista de 2002 contra Venezuela, la enconada y ejemplar victoria sobre el imperialismo entre 2002 y 2004 en la batalla por PDVSA, y luego, sin descanso, la declaracin socialista de Chvez en 2005, etc. Pero las fuerzas de centroizquierda y reformistas que controlaban el Foro de Sao Paulo iniciaron alrededor de ese 2005 una dinmica de expulsin de las organizaciones revolucionarias, como las FARC, lo que llev a la creacin de la Coordinadora Continental Bolivariana que recuper los valores del internacionalismo ms consecuente. Ms adelante, la CCB avanzara a ser Movimiento Continental Bolivariano.

La tercera Gran Depresin, iniciada en 2007 y extendida al resto del mundo desde 2010, es la causa de la intensificacin de la brutalidad imperialista: Libia, Siria, Ucrania son algunos de los pases que sufrieron y sufren los golpes de los EEUU y sus aliados. Pero a diferencia de las fases de lucha de clases determinadas por las dos grandes depresiones anteriores, la de 1873 y la de 1929, ahora la de 2007 presenta contradicciones nuevas y ha agudizado las ya existentes. El imperialismo, pese a su incapacidad objetiva para conocer la lgica de las contradicciones del capitalismo, y por eso mismo no se dio cuenta de la Gran Depresin hasta despus de su estallido, reaccion sin embargo parcialmente en lo que mejor saber hacer: mejorar en lo posible su doctrina, sistema y estrategia represiva.

Tras la derrota de Vietnam en 1975, a la vez que aplicaba el Plan Cndor y la contraofensiva mundial rpidamente descrita, el imperialismo se disfraz de defensor de la ideologa burguesa de los derechos humanos abstractos, abriendo una guerra tica para la que el estalinismo, el eurocomunismo y la casta intelectual no estaban preparados ni dispuestos. El internacionalismo tuvo que responder como pudo a este ataque aunque, segn hemos visto, supo reaccionar desde finales de los 80 precisamente aqu, en Venezuela, con los primeros levantamientos masivos contra la destruccin social generalizada en las ciudades de Guarenas y Caracas.

Sabedor de lo que estaba en juego por el espanto de la Gran Depresin de 2007, el imperialismo mont el teatrillo de conceder el Premio Nobel de la paz a finales de 2009 a B. Obama, entonces presidente de los EEUU, ampliando la guerra tica iniciada en la mitad de los 70, como hemos visto. Ahora la respuesta internacionalista fue demoledora y al instante porque era tan descarada la maniobra que insultaba a la inteligencia. El debilitamiento del poder estadounidense fue aprovechado por el sector ms reaccionario para llevar a D. Trump a la Casa Blanca a en 2016, reorientando la poltica interna y externa hacia una agresividad que raya la guerra nuclear en algunos momentos. En Nuestramrica, la ofensiva de Trump coincide con el retroceso del socialismo del siglo XXI y con el ascenso de la derecha ms dura.

La razn bsica de la derrota del progresismo es que, cuando pudo y tuvo que hacerlo, no se atrevi a tocar la propiedad capitalista, dando un vital tiempo de respiro y de contraataque a las burguesas envalentonadas; tampoco impuls las movilizaciones populares, obreras y campesinas, sino que las sujet y las supedit a los lmites muy estrechos del parlamentarismo; se limit a las reformas abandonando la revolucin, y aisl a las izquierdas combativas. Cuando, por la crisis, se hundieron los precios mundiales de las materias primas y energticas y su demanda cay, se desplom la entrada de divisas y los gobiernos del cambio tuvieron pnico a girar a la izquierda. Como no haban combatido la corrupcin de la burguesa y del Estado, sta termin penetrando en el reformismo, aislndolo del pueblo trabajador. El resto de la debacle es conocida.

Como efecto de desastre del socialismo del siglo XXI, el internacionalismo qued seriamente tocado, tanto ms cuanto que la integracin del sector oficial de las FARC en la asesina democracia colombiana reforzaba la creencia de que no tena sentido ya un internacionalismo revolucionario, sino slo uno tibio y melifluo, socialdemcrata de corbatas y congresos. Pero de nuevo, la ferocidad yanqui contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, y los intentos contra Bolivia; la demostracin de que la derrota progresista no haba supuesto la derrota total de las clases trabajadoras, con la recuperacin de las luchas en Colombia, Honduras, Paraguay, Chile, etc., y la victoria de AMLO y de Lpez Obrador en Mxico, han reavivado las esperanzas.

Adems, el ahondamiento de la crisis general, y la certidumbre de que hay que derrotar a Guaid, Macri, Bolsonaro, Piera, Duque, Abdo Bentez, Orlando Hernndez, todo ello est reactivando un internacionalismo ms crtico con el pasado, ms lcido que nunca antes porque sabe que nunca antes el imperialismo ha estado tan determinado a vencer a cualquier precio por la simple razn de la gravedad de los problemas que minan el poder capitalista. Vamos a exponer lacnicamente los ms graves:

Las dificultades insuperables hasta ahora para reiniciar otra fase larga e intensa de grandes tasas de ganancia; los crecientes gastos en capital constante; la tendencia a la baja de la productividad del trabajo; la deuda mundial creciente y el imparable descontrol del capital especulativo y ficticio; el aumento de la economa sumergida, del capitalismo criminal y las dificultades para controlar los parasos fiscales; la militarizacin desbocada con el despilfarro que le es inherente; el agotamiento de recursos vitales; el calentamiento climtico y la crisis socioecolgica en su generalidad; la agudizacin de las tensiones interimperialistas y las crisis de direccin poltica en las burguesas occidentales; la polarizacin de la lucha de clases entre el capital y el trabajo

Estas y otras realidades interactan con bastante simultaneidad aunque en problemticas sociales especficas pero interrelacionadas en la totalidad capitalista. La efectividad de la solidaridad internacionalista depende de su capacidad para entender, adems de lo complejo del problema, tambin cmo ayudar a enfrentar las opresiones imperialistas ms sangrantes e insufribles en cada contexto sociohistrico. Veamos al menos seis de esas opresiones: la esclavitud infantil, la opresin de la mujer trabajadora, la sanidad, la tecnologa, las finanzas internacionales, y las identidades.

Es cierto que ninguna de estas opresiones es nueva en su cualidad histrica, pero s es verdad que en el imperialismo actual adquieren nuevos significados y sobre todo tienen mucha ms importancia econmica y poltica. Un ejemplo de ello lo tenemos en la alianza estratgica subterrnea entre la burguesa mexicana y la yanqui para derrotar el ascenso de la lucha de clases transfronteriza, para ordenar y rentabilizar en todo los sentidos la oleada migrante incluidos los mtodos criminales, para reforzar el narcotrfico aparentando que lo combaten, para proteger la impunidad de sicarios y matones de sus grupos patronales y de los negocios oscuros denunciados por la autoorganizacin de las clases trabajadoras, para cortar de raz el aumento de la solidaridad internacionalista con y entre el Caribe y Venezuela en concreto y Nuestramrica en general.

Acuerdos idnticos en lo esencial existen entre burguesas de Nuestramrica bajo el mando estratgico de los EEUU, al margen de sus declaraciones cnicas: recordemos lo dicho sobre el Plan Cndor. Pues bien, este mtodo de estudio del imperialismo nos descubre la unidad interna de los cinco ejemplos que vamos a analizar y su funcionalidad creciente para el avance del imperialismo. Y a la vez, nos permite ampliar los contenidos prcticos del internacionalismo proletario. Deliberadamente hemos dejado fuera de nuestra exposicin todo lo relacionado con la guerra econmica de cerco y ahogo de un pueblo porque, siendo la principal y tan constante en la historia, es la ms conocida y estudiada.

5.- CINCO EJEMPLOS ACTUALES

5.1.- Esclavizacin de la infancia y adolescencia.

La urgencia por multiplicar los beneficios lleva a las burguesas al neoesclavismo infantil y juvenil en todos los sentidos. En octubre de 2016 Europol reconoci que ya ascendan a ms de 10.000 las nias y nios migrantes desaparecidos en los Estados bajo su control: en estos ltimos dos aos y medio el nmero no ha hecho sino aumentar. En los EEUU se multiplican las denuncias sobre desapariciones y sobre violaciones y maltratos a la infancia an no desaparecida, y alrededor de 13 mil nios estn presos bajo custodia de las autoridades federales, una cifra cinco veces mayor a la registrada en mayo de 2017, de acuerdo con el diario The New York Times.

En mayo de 2018 El Gobierno yanqui reconoci que haba perdido la pista de casi 1500 nios acogidos en hogares para migrantes. En marzo de 2019 se ha sabido que entre 2014 y 2018 ha habido 4.556 denuncias de violaciones a nios y nias en los centros yanquis de proteccin de la infancia migrante sitos en la frontera con Mxico. Cuntas violaciones no son denunciadas por miedo a las represalias, o por estar invisibilizadas en organizaciones de esclavismo infantil, en la industria sexual burguesa?

El imperialismo es el responsable de la sobreexplotacin global de la infancia y adolescencia migrante, pero tambin es responsable de que Estados debilitados y empobrecidos por la lgica capitalista mundial recurran a la explotacin esclavista de su infancia. Este, por ejemplo, es el caso argentino en donde, segn la OIT, el 16% de los menores de 5 a 15 aos trabajan para un patrn, porcentaje que sube al 40% en el caso de los adolescentes de 16 y 17 aos. Segn el mismo organismo en el ao 2017 haba 218 millones de nias y nios que realizan alguna actividad productiva en el mundo, de los cuales el 70 % forman parte del trabajo infantil y cerca del 50% realiza trabajos peligrosos. Segn otro informe de julio de 2018 cifraba en 40,3 millones de personas sufriendo neoesclavismo, de las cuales el 71% del total son mujeres y nias, 10 millones son nios y nias, 24,9 millones empleadas en trabajos forzados, 15,4 millones son esposas forzadas, y 4,8 millones explotadas sexualmente. Pero la realidad siempre supera a las estadsticas.

En todos estos casos, sea migrante o no la infancia y adolescencia agredida, los delitos sexuales, violaciones, etc., son muy frecuentes y ms an en instituciones autoritarias y cerradas, con alto grado de impunidad como es la Iglesia y su pederastia congnita. Por ejemplo: la mitad de los delitos sexuales son cometidos contra nias y nios: en el Estado espaol, estos ataques han aumentado un 30% desde 2012.

5.2.- Sobreexplotacin de la mujer trabajadora.

La esclavizacin creciente de la infancia conlleva y exige la sobreexplotacin de la mujer trabajadora en cuanto instrumento de produccin nico. El grueso de la tasa media de beneficio mundial lo obtiene el capitalismo de la explotacin de la fuerza de trabajo de la mujer. La crtica marxista del capitalismo demuestra tambin que ste no puede conocer su verdadero proceso interno, cree que el efecto, el dinero y la mercanca, es realmente la causa de su poder, es decir la plusvala, cuando es a la inversa: la explotacin asalariada en pos del beneficio mximo en el menor tiempo posible y sin reparar en las consecuencias destructoras a medio plazo es la verdadera razn de su existencia irracional. Tenemos el ejemplo del mtodo para evaluar el Producto Interior Bruto que deja fuera multitud de realidades injustas y a la vez las oculta, como la fuerza del sistema patriarco-burgus.

Tal incapacidad ms las innegables crticas del feminismo revolucionario han llevado a la Unin Europea a dejar de medir el PIB desde finales de 2017, aunque estudios ms rigurosos ya indicaban entonces que el trabajo invisibilizado de la mujer aportaba nada menos que el 45% del PIB de la Eurozona. Lo ms significativo es que se decidi indexar los beneficios extrados de la prostitucin y del narcocapitalismo, en la medida en que ello fuera posible. De este modo queda al descubierto la ligazn interna entre el imperialismo y la explotacin de la mujer por medio de las mafias, del lavado de capitales, de las conexiones con las policas y servicios secretos, de las conexiones con la industria sexual que acompaa a los ejrcitos imperialistas, de las mafias de trfico de rganos, etctera.

Por todo esto, que supera con creces a la imaginacin ms calenturienta, debemos pensar que son cifras por debajo de las verdaderas porque existe una economa sumergida y por ello inaccesible a la contabilidad burguesa. En el Estado espaol, la cifra ms aproximada dice que supone el 23% del PIB, aumentando en verano con el descontrol de la industria turstica: el fisco espaol deja de ingresar al ao unos 70.000 millones- por la invisibilidad de ese 23% de la economa. Adems, se estima que el 61% de la fuerza de trabajo mundial est explotada en la economa sumergida, en la que apenas hay derechos o no existen en absoluto. Pero en la economa visible la mujer viene a cobrar entre un 20% y un 30% menos que el hombre, o algo menos de 5.800 euros anuales por el mismo trabajo realizado por el hombre. Desde el 10 de noviembre de 2018 y hasta el 31 de diciembre de ese mismo ao, las mujeres del Estado espaol trabajaron gratis para el capitalismo, y en Europa lo hacen 59 das al ao,

Muy frecuentemente, la mujer trabajadora y especialmente la joven y/o migrante debe aceptar con resignacin las insoportables condiciones de la economa sumergida, submundo en el que la indefensin puede llegar a incapacitarle para resistirse a las variadas violencias, acosos y chantajes sexuales, y sobre todo a denunciarlos por miedo a perder el trabajo. La impunidad patriarcal en este submundo se une a su impunidad en la falsa vida privada de la familia, en la que las violencias fsicas y psicolgicas son difcilmente denunciables, excepto en algunos pocos casos extremos.

Si adems a estos obstculos le sumamos la ideologa reaccionaria del grueso del aparato judicial y policial, la presin de la prensa machista y de la religin, la hiper sexualizacin del marketing y la creciente presencia de la pornografa, comprendemos que el envalentonamiento del sistema patriarco-burgus a la hora de afirmar que apenas existe violencia contra la mujer, y al decir que tambin hay la misma violencia de la mujer contra el hombre.

Sin embargo, los datos niegan esta mentira: en enero de 2019 se dio a conocer un informe en el Estado espaol que demostraba que en los ltimos cinco aos se han dictado 259 sentencias por asesinatos de mujeres frente a 47 de hombres por violencia de gnero. Otro informe ms extenso en el mismo mes demostraba que en los ltimos 8 aos han sido asesinadas ms de 500 mujeres frente a slo 67 hombres, y que slo son falsas el 0,01% de las denuncias de violencia machista realizadas por mujeres. No es necesario decir que la realidad es peor porque la dominacin machista logra ocultar gran parte de su terror: y tampoco hace falta decir que la realidad es mucho peor all donde el patriarcado acta con menos controles o es cuasi impune.

5.3.- Guerra sanitaria y destruccin de la vida.

El esclavismo infantil y juvenil y el imperialismo patriarcal, la explotacin de sexo-gnero en todas sus formas, son necesarios para aumentar las ganancias burguesas, pero cuando los pueblos se resisten el capital aplica mtodos ms salvajes como el cerco sanitario. Obedeciendo a los EEUU, y defendiendo tambin sus intereses subimperialistas, el reino de Espaa ha daado la salud del pueblo venezolano prohibiendo en el aeropuerto de Barajas la salida hacia Venezuela de 200.000 unidades de medicamentos contra la tensin arterial y la diabetes, medicinas imprescindibles compradas en Qatar, a donde han sido devueltas por el Estado espaol.

En realidad, la salud de un pueblo se daa con todas las medidas que atentan contra sus condiciones de vida y trabajo, de felicidad y del desarrollo cualitativo de sus potencialidades. Uno de los ataques ms destructores de la salud de un pueblo es la invasin militar, y luego el recorte de su independencia prctica reducindola a simple independencia formal. El ejemplo del deterioro de la salud de la clase proletaria y del pueblo griego por efecto de las presiones de euroalemania, es incuestionable.

Macri accedi al gobierno de Argentina en diciembre de 2015, casi de inmediato empez a favorecer los intereses de la farmaindustria yanqui y en slo medio ao, para verano de 2016, haba intensificado el desmantelamiento del ya enclenque sistema de salud pblica porque el gobierno neoliberal de Menen en los 90 lo haba privatizado considerablemente. La salud empeora en Argentina, pero tambin en Brasil donde nada menos que 44 millones de empobrecidos y sobreexplotadas van a quedarse sin los excelentes 9000 mdicos cubanos porque el neofascista Bolsonaro as lo ha decidido. Este ataque frontal a un derecho concreto derecho socialista- como es el de la salud, est agravado por la poltica de sometimiento a los EEUU, una de cuyas transnacionales ms poderosas, la Ford, ha decidido condenar al desempleo como mnimo a 27.000 trabajadoras y trabajadores al cerrar una de sus empresas en Brasil.

El desempleo, la desindustrializacin y el empobrecimiento daan la salud humana no slo porque facilitan la economa sumergida y el terrorismo empresarial o accidentes de trabajo, sino porque tambin aumentan la tasa de suicidios, las psicopatologas, la violencia patriarcal, el consumo de drogas legales e ilegales, la delincuencia En el Estado espaol, los suicidios en 2017 aumentaron un 3,1% con respecto a la tasa de 2016, y en la lista de los diez frmacos ms consumidos en 2018 el primero es un analgsico, y entre los nueve restantes se incluyen tres ms porque todo vale para reducir el destrozo psicosomtico capitalista. La privatizacin de la sanidad espaola est multiplicando las ganancias de las cinco transnacionales de la salud que campan a sus anchas por el Estado.

Por el contrario, Bolivia demuestra que la independencia sanitaria va unida a la sociopoltica: en 13 aos se ha reducido a la mitad la pobreza extrema y se avanza en mejoras significativas en la salud pblica, todo ello gracias a la inversin ms alta de Nuestramrica con un 12,5% del PIB frente al 6% del PIB colombiano. No es de extraar que los EEUU, que ya dominan Colombia, quieran apoderarse de Bolivia cuanto antes no slo para quedarse con sus recursos litio, entre tantos otros- sino tambin para destruirla como ejemplo. La independencia sociopoltica y sanitaria es vital para asegurar la independencia educativa y cultural: Siria puede ahora ganar la guerra educativa volviendo a crear escuelas para los 3 millones de nios y nias que han visto destruidos sus centros de estudio por el odio del imperialismo a la cultura.

Pero la forma ms inhumana de la guerra contra la salud es la guerra alimentaria, una de cuyas plasmaciones ms insoportables es el genocidio estratgicamente planificado que lleva el imperialismo contra el pueblo del Yemen, condenado porque vive en una de las regiones ms geoestratgicas del mundo el estrecho de Omn en el Cuerno de frica- y posee muchos recursos energticos. En octubre de 2018 el 75% de la poblacin sufra hambre, ms de 8 millones necesitaban ayuda urgente, los bombardeos haban reducido la pesca y las tierras cultivables al 50% con una reduccin de los alimentos agrcolas de entre el 20% al 61%, mientras que la ganadera ha desaparecido casi del todo.

5.4.- Imperialismo eco-turstico y desarraigo.

El litio y otros minerales raros e imprescindibles no son los nicos recursos por los que el imperialismo ataca o presiona a un pas y al mundo. Trump ha exigido al Big Ol o grandes petroleras, que cierren filas alrededor de su estrategia mundial de guerra por el petrleo, y ha exigido a los Estados que le obedecen admitiendo bases yanquis en su territorio, que paguen ellos parte de su mantenimiento. Adems, forzado por la urgencia de aumentar los beneficios, el capitalismo crea nuevos negocios que se solapan y entremezclan entre ellos.

Aparte de la devastacin sistemtica, del estractivismo, etctera, la industria turstica y el ambientalismo progre son dos ramas econmicas cada da ms rentables, a pesar de que en 2018 fueran asesinadas 247 personas por defender la naturaleza. La industria turstica es una plaga extremadamente daina que destruye las culturas de los pueblos al mercantilizarlas como suvenir barato. Recientemente, un norteamericano ha pagado 110.000-$ por matar en Pakistn una cabra Astor Markhor, animal totmico pakistan, uno de los 2500 ejemplares que sobreviven en el mundo segn el censo de 2011. Aunque el gobierno permite la caza controlada de algunos ejemplares, la reaccin popular ha sido furibunda, como era de esperar, porque lo ha sentido como un golpe a su identidad profunda, preislmica incluso.

Es sabido que el imperialismo turstico no se detiene ante nada, y menos cuando integra el racismo cientifista como es el caso de las famosas fotografas obtenidas de uno de los raros leopardos negros. La opinin keniata ha denunciado el racismo occidental por haber propagado que un turista blanco haba obtenido la mejor y tal vez la nica fotografa de este bello felino, cuando los nativos ya lo haban hecho con anterioridad. Lo grave es que el imperialismo turstico usa ese debate como marketing para su negocio de la caza fotogrfica, supuestamente respetuosa. Pero la realidad es mucho ms cruda porque al margen de la propaganda, desde 1970 s e han eliminado ms del 60% de mamferos, aves, peces y reptiles.

Un ejemplo de imperialismo turstico lo tenemos en la organizacin ecologista WWF patrocinada por las monarquas britnica y espaola, entre otros poderes imperialistas- que ha falsificado informes presentados a la Unin Europea sobre el impacto de la industria turstica en las formas de vida de la poblacin local de una amplia zona del Congo, sobre todo los cazadores-recolectores Baka de Messok Dja. La poblacin s e niega a que sus tierras sean convertidas en un parque nacional. La poblacin denuncia el trato violento que reciben de los guardas privados, las prohibiciones impuestas al uso ancestral de los bienes comunes de los bosques, campos y ros. El pueblo al que llamamos pigmeo ya haba denunciado a finales de 2018 a esta organizacin WWF por sufrir ataques de sus bandas de matones a quienes se resisten a sus proyectos ecologistas.

En sus comienzos en los aos 60 y 70 del siglo pasado, la industria turstica estaba centrada casi exclusivamente en los pases imperialistas y en los Estados europeos menos enriquecidos como los del sur de Europa, y no haba desplegado apenas su potencial destructivo, aunque ya lo anunciaban. Fue a partir de la poltica de liberalizacin de capitales desde mediados de los 80, junto al impacto de las nuevas tecnologas de la informacin y al desarrollo de la avinica, que se dispar la industria turstica, correctamente denominada peste blanca. Pero hizo falta otra innovacin: la ideologa individualista y racista del supremacismo blanco inherente al neoliberalismo, que hizo que la industria turstica pasase a ser un imperialismo turstico que exiga y exige a los pueblos que lo padecen que devalen su cultura nacional, popular, para que sea agradable, consumible, para y por los visitantes.

Cuando los capitales especulativos que recorren el planeta buscando dnde pueden carroear, vieron el suculento negocio de la caza sostenible, con todo lo que implica de hoteles, comercios, transporte, servicios, prostitucin, drogas y diversin, se pasaron al ecologismo. Esa industria pas a ser imperialismo eco-turstico: su paradigma es la fotografa del rey emrito espaol matando elefantes mientras su pas estaba aplastado por la crisis, el mismo rey que intent prohibir el derecho de expresin al comandante Chvez.

El imperialismo eco-turstico, o simplemente hotelero, exige a los mercados, a los pueblos que explota, que ofrezcan la seguridad suficiente para que el negocio sea rentable, les garantice la paz que sus clientes necesitan para sus diversiones y gastos, es decir, que controlen o repriman la lucha de clases, que oculten la miseria y la pobreza, que den una imagen externa adecuada a la ficcin que el turista busca y que el mrquetin le promete. No han faltado amenazas de intervencin o de sanciones jurdicas y econmicas del imperialismo a los mercados tursticos con la excusa de que han tratado mal a sus compatriotas que ejercitan el derecho a consumir turismo.

5.5.- Guerra ciberntica y electrnica.

Si el imperialismo eco-turista no puede sobornar ni derrotar a los pueblos, entonces el capital recurre a violencias superiores. La guerra ciberntica y electrnica contra Venezuela son dos tcticas y mtodos diferentes pero unidos en el hecho de que se realizan con las ms modernas tecnologas cientficas e integran actualizaciones de ltima hora de mtodos clsicos como la guerra psicolgica, el chantaje religioso, la manipulacin afectiva y emocional ms primaria, etc., con ayuda de sabotajes terroristas que destruyen infraestructuras vitales para la salud y la vida del pueblo atacado, como es el caso de los ataques criminales a la red elctrica venezolana.

En 2017 el Ministerio de Defensa de Gran Bretaa abri un concurso para estudiar la manipulacin del comportamiento humano segn las necesidades ms recientes de la guerra ciberntica, de la estrategia geopoltica, de acciones encubiertas y no encubiertas dentro del Estado de derecho, avanzando en un plan elaborado en 2010, que contact con psiclogos, filsofos y telogos para que ayudaran a mejorar la guerra psicolgica. Cambridge, prestigiosa universidad pblica, pero de lites burguesas, junto con Frazer-Nash Consultancy poderosa industria militar privada, present uno de los mejores cuatro proyectos de investigacin, avalado por la Escuela de Artes y Humanidades y la Escuela de Humanidades y Ciencias Sociales, y por mdicos famosos. Cambridge adorn su propuesta con una intensa propaganda dirigida a anular las dudas y crticas internas de sectores de la universidad que rechazan la militarizacin del saber. Al final tuvo que retirar la propuesta, lo que no significa que rompiera todos los lazos con la tecnociencia militar privada y pblica. La universidad de Lancaster tambin se present al concurso y tambin se retir.

La guerra ciberntica y electrnica, que tambin sirve para la minuciosa vigilancia de las clases y naciones explotadas, de las izquierdas revolucionarias, necesita de sofisticadas redes integradas en una central de mando escondida en las cloacas del imperialismo. El ataque terrorista de agentes surcoreanos dirigidos por la CIA estadounidense a la embajada de Corea del Norte en Madrid, el pasado 13 de marzo, para acceder a informacin secreta decisiva, es un ejemplo de libro sobre el accionar de pequeos comandos. Los EEUU, que controlan el 57% de la venta de armas en el mundo, y tienen una red gigantesca de bases oficiales y camufladas presente en el 75% de los Estados, necesitan asegurar su monopolio de la violencia, lo que le ha llevado con la ayuda de Canad a atacar a la empresa china Huawei, la ms avanzada en la tecnologa 5G, relacionada con estas formas de guerra.

La importancia de todo esto radica tambin en los lazos entre los ejrcitos oficiales y los privados, las empresas militares que han vuelto para quedarse y que se remontan a los condotieros de entre los siglos XIII y XIV al XVI, y luego las compaas comerciales de los Estados coloniales con sus ejrcitos privados, aunque controlados por las monarquas. Las potencias imperialistas que intentaron aplastar las luchas anticoloniales, recurrieron a grupos mercenarios. La primera guerra de Afganistn desde 1978 vio la aparicin de talibanes organizados por los EEUU. La excusa perfecta para el nacimiento oficial de los ejrcitos privados fue el 11-S de 2001.

Desde entonces, su nmero, su poder y sus relaciones con los aparatos de Estado y con las grandes corporaciones, con el narcocapitalismo y los terratenientes Colombia es el paradigma- no han hecho sino aumentar. La segunda guerra de Irak les dio el impulso definitivo, y para 2008 haba en este pas ms mercenarios que tropas regulares, con un gasto gigantesco que llegaba al 20% del total desembolsado por los EEUU entre 2003 y 2007. La aniquilacin de Libia fue tambin un negocio redondo para estos criminales, pero fracasaron en Siria, y ahora aumentan sus ataques a Venezuela, donde tambin fracasarn.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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