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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2019

Las izquierdas en el laberinto "nacionalitario"

Antonio Santamara
TopoExpress


El proceso soberanista cataln ha desencadenado las contradicciones largamente contenidas de la izquierda catalana y espaola respecto a la cuestin nacional. En primer lugar fue el PSC la formacin que result duramente castigada por su falta de claridad y su seguidismo ideolgico respecto al nacionalismo cataln. De este modo la mayor parte de sus dirigentes del sector catalanista como Ernest Maragall, Marina Geli, Antonio Castells o Montserrat Tura, y prcticamente la mayora de los consellers de Pasqual Maragall en el tripartito de izquierdas, formaron el Moviment dEsquerres (MES) que acab integrado en las listas de ERC. Otros, como Ferran Mascarell, recalaron en las filas del PDeCat, donde ejerci como idelogo de Artur Mas.

La ruptura de las dos almas del socialismo cataln provoc una debacle electoral que le condujo a pasar de ser la fuerza ms votada en Catalunya en las elecciones generales espaolas entre 1979 y 2008, con un mximo de 1,6 millones de votos (45,3%) y 25 diputados en 2008, a situarse en tercera posicin con 589 mil votos (15,7%) y 8 diputados. Como es sabido los votos al socialismo cataln fueron muy importantes para las victorias del PSOE en el conjunto de Espaa.

La misma pauta se repiti en el Parlament de Catalunya, donde el PSC, que fue primera fuerza poltica en nmero de votos pero no de escaos en 1999, con 52 diputados y 1,1 millones de votos, descendi a la tercera posicin en 2015 con 520 mil votos (12,7%) y 16 escaos. El PSC experiment durante el periodo de ascenso del independentismo, en las generales espaolas, una importante fuga de votos hacia ERC, pero sobre todo hacia los Comunes. En las autonmicas gran parte de su electorado opt por Ciudadanos (Cs) como un voto instrumental de rechazo al secesionismo. La extremada polarizacin de la sociedad catalana en torno a la cuestin de la independencia revent a la formacin poltica donde convivan las dos Catalunyas desde el punto de vista sociolgico e identitario. La apuesta en las pasadas elecciones autonmicas por aglutinar en sus filas a los sectores no independentistas del catalanismo, encarnada en el ex dirigente democristiano Ramon Espadaler, result fallida.

Ahora est por ver si, en las elecciones generales del 28 de abril, los socialistas catalanes recuperarn esta posicin de primera fuerza poltica en Catalunya que en los dos ltimos comicios legislativos espaoles le fue arrebatada por los Comunes. Si esto fuera as sera un sntoma no solo del tirn electoral de Pedro Snchez, repitiendo el esquema que tanto xito les haba otorgado la explotacin del miedo a la derecha como se expres en el clebre lema de campaa del 2008 si t no vas, ellos vuelven sino tambin que amplios sectores del electorado cataln se inclinaran por otorgar su confianza a una formacin que ha apostado a jugar un papel de puente entre las polaridades de la sociedad catalana representadas por los partidos independentistas y Cs.

El fracaso de la va unilateral del independentismo, pero espacialmente el giro a la derecha de Cs y la connivencia de los Comunes con el secesionismo favorecen estas expectativas. En efecto, ambas formaciones crecieron espectacularmente en Catalunya debido a los prstamos del PSC en el primer caso en el eje nacional y en el segundo en el eje social. Estos votos podran volver a su matriz original, pues el grueso de sus electores es de izquierdas en el eje social y contrarios a la secesin en el eje nacional. Cs se ha escorado tanto hacia la derecha que no responde a los intereses de sus votantes catalanes, quienes tradicionalmente en los comicios espaoles han optado por opciones de izquierda. Los Comunes, particularmente el ncleo dirigente de Barcelona en Com, se han comportado como una especie de caballo de Troya del independentismo, lo que les aleja de sus bases electorales.

Todo ello no obsta para sealar que el PSC debera manifestar una mayor determinacin poltica y claridad terica en la defensa de una alternativa federal.

La apuesta independentista de los Comunes

Si los socialistas catalanes fueron los primeros en sufrir los efectos de sus contradicciones internas respecto al ascenso del movimiento independentista, ahora los Comunes estn corriendo la misma suerte.

Un primer indicio de ello fue la dimisin de su lder cataln, Xavier Domnech. La reciente incorporacin del lder de EUiA, Joan Josep Nuet, y de la nmero dos de Podem, Elisenda Alemany, en las listas de ERC repite la pauta que siguieron los dirigentes catalanistas del PSC. De este modo, ERC opera como una suerte de coche-escoba de los cuadros polticos de la izquierda catalana que formalmente se declaraban federalistas pero que realmente se comportaban como independentistas. Una funcin que tambin parece dispuesta a ejercer Poble Lliure, la faccin ms nacionalista de la CUP, que en contra de la decisin de la asamblea de la formacin ha decidido concurrir en las generales espaolas con el ex lder de Podem, Albano Dante Fachn, como cabeza de lista.

Lderes de los Comunes como Ernest Urtasun, federalista y procedente de ICV, defienden la coexistencia de federalistas e independentistas en la misma organizacin. Una aseveracin difcilmente sostenible desde el punto de vista de los principios programticos ya que el federalismo busca unir a los pueblos y naciones en una misma estructura estatal, mientras que el independentismo persigue separarlos.

La apuesta de los Comunes por Jaume Asens, un notorio independentista, como cabeza de lista de su candidatura por Barcelona, acompaado en el nmero tres de la lista por Gerardo Pirasello otro conocido secesionista ambos del ncleo duro de confianza de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona expresa ntidamente la orientacin ideolgica y la apuesta poltica de esta formacin. De este modo resulta evidente que no han aprendido la gran leccin poltica de las ltimas convocatorias electorales en Catalunya, cuando los Comunes se alzaron como primera fuerza poltica en las generales espaolas, pero cosecharon un pobre resultado en los comicios al Parlament de Catalunya. En cualquier caso, esta decisin indica sus preferencias a pactar con ERC y CUP en vez de con el PSC en el mbito cataln, como se evidenci con la ruptura del pacto de gobierno con los socialistas en el Ayuntamiento de Barcelona, con el argumento de que haban apoyado la aplicacin del artculo 155 de la Constitucin tras la Declaracin Unilateral de Independencia.

Los argumentos del senador scar Guardingo, ganador de las primarias de Podem y relegado al puesto 11 de la candidatura de los Comunes, para no ir en estas listas expresan el malestar de importantes sectores de sus bases electorales por la apuesta independentista del ncleo dirigente de este espacio poltico. Guardingo manifest que esta candidatura apunta ms al resultado de las autonmicas (7,5%) que al de las generales que ganamos. Ahora bien, el aspecto ms severo de su crtica radica en su observacin sobre la falta de modelo de pas desde el mbito de los Comunes, un modelo no condicionado por la Espaa monrquica ni por los independentistas que dan la espalda a la mitad de Catalunya.

Las tribulaciones de Izquierda Unida

Estas contradicciones no son exclusivas de la izquierda catalana. La convocatoria de la manifestacin independentista del pasado domingo en Madrid ha revelado la desorientacin poltica de Izquierda Unida (IU) respecto al proceso soberanista cataln. En este caso el encargado de poner sobre la mesa sus inconsistencias tericas ha sido el ex coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, y lder de Acta, formacin de reciente creacin que lidera junto al ex juez Baltasar Garzn.

En efecto, IU llam a la participacin en esta manifestacin con el argumento que sin derecho a decidir no hay democracia. Llamazares record que en Espaa hay democracia y la Constitucin reconoce el derecho al autogobierno. Lo que no reconoce es el derecho a dividir entre catalanes ni entre espaoles.

Ampliando la argumentacin de Llamazares se podra aadir que derecho a decidir es un concepto vaco que los propios independentistas han abandonado por el derecho a la autodeterminacin. En estos trminos, las nicas democracias en el mundo seran Etiopa y San Cristbal y Nieves, los nicos Estados que reconocen en sus constituciones el derecho a la autodeterminacin.

En realidad, amplios sectores de la izquierda espaola confunden un movimiento nacionalista como el cataln, que aspira a la secesin y a la construccin de un Estado propio, con un movimiento democrtico. Esto cuando el independentismo cataln ha dado sobradas muestras del uso instrumental de los principios y procedimientos democrticos. As se puso de manifiesto tanto en el procedimiento para su aprobacin como en el contenido de la llamada ley de transitoriedad, que liquidaba la separacin de poderes y confera poderes casi dictatoriales al president de la Generalitat. Por no hablar del uso partidista y sectario de los medios de comunicacin del gobierno autnomo.

La feroz impugnacin de las derechas centralistas a los nacionalismos perifricos y su cerril incomprensin de la diversidad cultural y lingstica del Estado no debera llamarnos a engaos sobre la naturaleza del movimiento independentista cataln, al que desde posiciones de izquierda se debera combatir en trminos de defensa federal de la fraternidad e igualdad entre los pueblos del Estado espaol. A esto se une un cierto fetichismo ideolgico respecto a una suerte de capacidad mgica del ejercicio del derecho a la autodeterminacin para resolver los conflictos nacionalitarios. En las actuales condiciones de extrema polarizacin de la sociedad catalana, la convocatoria de un referndum de autodeterminacin podra enconar an ms el conflicto hasta lmites imprevisibles.

Resulta cada vez ms preocupante la incapacidad de la izquierda espaola y catalana para construir una alternativa poltica que d respuesta al pleito de las nacionalidades. Y ello cuando en las tradiciones de la izquierda espaola se dispone del legado de Pi y Margall, el gran terico europeo del republicanismo federal, que servira como un excelente punto de partida.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/las-izquierdas-en-el-laberinto-nacionalitario/



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