Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2019

La destruccin de la identidad

lvaro Coscoln Fidalgo
Rebelin


Si algo caracteriza nuestros tiempos es esta aparente necesidad de ocupar un espacio nico, especial y diferenciado del resto de personas que nos rodea. Es como en aquel juego de infantil en el que cuando la msica paraba de sonar tenas que sentarte rpidamente en las pocas sillas que quedaban para no quedarte fuera del juego. Todos corriendo en busca de una identidad, unos juegos del hambre virtuales donde nadie quiere quedarse sin ningn arma con la que disparar. Me recuerda a la angustia que pasaba encontrando un grupo de amigos -con su consecuente rol en el mismo- en el instituto, que si los otakus frikis que quedaban por las tardes a jugar al CoD, el grupito de chicas que practicaban esa particular forma de cuidarse (y destruirse) entre ellas, los populares que salan de fiesta todos los sbados y envidiabas en parte por no irte con ellos a las fiestas de los pueblos, los raritos que jams hablaban en clase y probablemente ni con su compaero de mesa o incluso los tpicos dibujantes que siempre se sentaban detrs de la clase y que con tan solo quince aos ya parecan artistas de lo ms bohemios y solitarios. Probablemente Twitter se haya convertido en los chicos del patio a gran escala, cada uno ocupando su peculiar rol en un gigantesco organigrama, donde los comunistas ocupan su particular parcela rodeada de piolets asesinos y memes sobre gulags, los tpicos perfiles con el icono de algn futbolista repleto de retuits a gifs del chiringuito, el liberal con sus ofrendas al Dios Rallo y su curiosa relacin con la pandilla de los Bertines Osborne con encabezados de alguna manifestacin antindependentista. Al fin y al cabo tampoco es que hayamos cambiado tanto, el tiempo de nuestra poca parece pesar demasiado en nuestra forma de relacionarnos con el resto y como no podra ser de otra manera con nosotros mismos. O es que acaso alguien ha sido feminista topndose por eleccin propia con Virginia Woolf (en el caso ms probable de la improbabilidad) y no con Barbijaputa?

Parece como si furamos buscando el grupo del que formar parte a la desesperada. El hogar nos ha sido arrebatado, nos encontramos destronados y actualmente estamos a la deriva relacional. Antes las diferencias entre unos y otros eran ridculas, todos habamos escuchado las mismas canciones, habamos visto las mismas pelculas, jugado a los mismos juegos, estado en los mismos lugares, recibido las mismas hostias. Ahora mismo ya nadie conoce a su vecino, ni siquiera si ese vecino va a poder entender realmente de lo que est hablando, si hay algn punto en comn entre ellos ms all del tiempo que hace. Aqul lugar comn que supona haber vivido las mismas experiencias se ha disuelto en la infinitud de las posibles posibilidades. Cualquiera quera jugar a la pelota, hablar del ltimo captulo de Verano Azul o marujear sobre el ltimo chisme del barrio, es con la globalizacin donde ya nadie est seguro de esos lugares comunes que permiten la comunicacin. Tal vez sea ese el encanto que causa actualmente Aqu No Hay Quien Viva en la juventud. Todos se relacionan con las mismas desdichas de una u otra forma. Un lugar pequeo como el saln de juntas sirve de escenario para confrontar aquellos intereses personales que se muestran a su vez desnudos de florituras, como lo ms importante que han hecho en sus vidas, dispuestos a dejarse todo lo que sea posible, ya sea la dignidad, el orgullo y la vergenza pues para ellos lo suponen todo.

Este lugar donde te lo juegas todo se ha disuelto, este "entre" que nos una, el gora en el que poder comunicarnos ha mutado convirtindose en una masa uniforme mundialmente conocida y por ello mismo desconocida. El acto autnticamente poltico por el que mover tierra, mar y aire se ha tornado enteramente indiferente. Los amigos del instituto realmente no son tan importantes si eres capaz de conocer a millones de personas alrededor tuyo. No hay de porque preocuparse si tu novio te deja, seguro que alguno de los cientos de personas que conoces casi mensualmente vuelve a despertarte emociones por dentro. Qu te han echado? No te preocupes, seguro que alguien te contrata temporalmente, y quien sabe, la vida da muchas vueltas.

Ya nos lo dicen los gurs empresariales de Youtube, lo importante en la vida no es conocer generalidades sobre temas generales, es imposible ser determinante en todo lo que nos atraviesa, sino saber hacer algo, por muy nimio que sea mejor que el resto. Ser el mejor comunista marxista-leninista que ms citas de Lenin conoce, el mejor neoliberal estudiante de DADE y futuro emprendedor (aunque no tan futuro cree l), el mejor espaol antindependentista que le gusta el jamn, las mujeres y el vino ms que a nadie o el mejor friki que se sabe la intro de Full Metal Alchemist en japons de memoria, sin olvidar a los hipsters cinfilos que adoran el cine libanes de los aos 50/60.

Cuando la identidad se encuentra diluida en la infinitud, cuando ya nadie sabe qu papel ocupa, cuando los lmites de lo conocido, del barrio o del hogar se rompen y ves ms all de lo que t eres, sientes el vrtigo y con ello las pretensiones de colonizar. Pero jams debemos olvidar esas ventanas que fotografan sin capturar al resto. Aceptarnos es aceptarnos como contradiccin, como un imposible dado, como un limitado enrolado en el estadio y a su vez como posibilidad ilimitada e indefinida, aceptarnos como pliegue entre el estar y el ser. Solo hay dos salidas ante la contraccin, ambas cobardes, el colonialismo y la idiocia, capturar al enemigo como amigo o capturar al enemigo como enemigo.


lvaro Coscoln Fidalgo, Estudiante de filosofa

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter