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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2019

Necesita modernizarse el socialismo?

Marcelo Colussi
Rebelin


I

En la actualidad, luego de la emblemtica cada del Muro de Berln que signific la cada, al menos momentnea, de los ideales socialistas el mundo pareciera encaminarse hacia posiciones conservadores sin otra alternativa. Aunque no sea cierto que hayamos alcanzado el fin de la historia, el capitalismo parece haber llegado para quedarse. La llamada globalizacin neoliberal no da respiro, y el campo popular cada vez est ms golpeado. Las izquierdas, an shockeadas, no atinan el camino.

Desde una posicin triunfalista, casi con desdn, el discurso de la derecha puede mirar socarronamente a la izquierda mostrando su "fracaso" en el siglo XX. Por cierto que hoy, luego de lo sucedido en las recientes dcadas, elementos no le faltan para hacer el sealamiento. Los primeros experimentos de socialismos reales del pasado siglo no terminaron muy bien, y despus de la cada del Muro de Berln y todo el campo sovitico, ms los elementos de restauracin capitalista en China, el discurso hegemnico de la derecha se siente imbatible. Aunque la historia, por cierto, no ha terminado. Si llamamos "xito" al actual estado de cosas en el mundo, nos equivocamos, porque el resultado es francamente pattico: con toda la riqueza acumulada, el hambre sigue siendo principal factor de muerte en la poblacin planetaria. Para que un 15% de la humanidad viva satisfactoriamente, el otro 85% pasa penurias indecibles: enfermedades, ignorancia, falta de servicios mnimos, guerras y distintas manifestaciones de violencia por doquier (racismo, patriarcado, prejuicios). Dnde est el pretendido xito del sistema capitalista?

Como dijo el brasileo Frei Betto: "El escndalo de la Inquisicin no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducir a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana". Decir que el socialismo fracas es errneo; en todo caso, no avanz como se esperaba, pero definitivamente en todos aquellos lados donde existi, resolvi muchos ms problemas que los que produjo el sistema capitalista. En el socialismo nadie muri de hambre, nadie permaneci analfabeto, nadie dej de tener vivienda y acceso a servicios bsicos; nunca un pas socialista invadi a otro ni propici golpes de Estado. Pero sin dudas, en la actualidad, no hay muchos logros que mostrar, al lado del discurso omnipresente del triunfalismo del capital, que enceguece con sus oropeles (lase: consumismo voraz, shopping centers abarrotados y una tica del "slvese quien pueda" individualista).

 

En este momento ser socialista, seguir abrazando el ideario socialista, seguir esperanzado en un mundo con mayores cuotas de justicia, no es una cuestin de pura fe, de creencia dogmtica, ciega, irreflexiva. A una religin se la puede seguir por una pura cuestin de conviccin, exclusivamente pasional, ilgica si se quiere ("Creo porque es absurdo", lleg a decir un telogo medieval. La fe no necesita demostrarse). Ms all del anlisis, incluso, se puede seguir una creencia dejndose arrastrar por la corriente. Pero seguir firme en el ideal socialista es otra cosa. Por cierto, mucho ms que dejarse llevar por la corriente, ser socialista sigue siendo una decisin sopesada, una decisin en la que hasta nos puede ir la vida incluso, pero que se alimenta de un profundo principismo, de una tica firme, y de un anlisis conceptual contundente. Quin produce la riqueza? La clase trabajadora: de eso no podemos dudar. Se la apropia en su gran mayora la clase duea de los medios de produccin (banqueros, industriales, terratenientes); esa es una verdad irrefutable, no es cuestin de creencia. Optar por el socialismo es manejarse con conceptos de profundidad cientfica (materialismo histrico) al par que seguir teniendo sensibilidad social, preocupacin y respeto por la dignidad humana. Es seguir creyendo firmemente en la justicia, en que lo ms importante para un ser humano es otro ser humano.

Seguir optando por el socialismo no es hacer una apologa del amor al prjimo. La experiencia milenaria de la vida y las modernas ciencias sociales nos ensean que el amor incondicional, el amor por el amor mismo no existe (los dioses omnipotentes podrn amar en forma absoluta. Los humanos de a pie, ms modestamente, amamos en forma parcial, fragmentaria, con cuentagotas. El amor es siempre narcisista, conlleva una cuota de engao). Pero s existe el respeto y hay que forjar una cultura que se base en l; eso es el socialismo en definitiva. Aunque no amemos incondicionalmente al otro (podramos amar de verdad a todo el mundo?, no tiene algo de mesinico eso?), podemos y debemos respetarlo. Y la injusticia, en cualquiera de sus formas (explotacin econmica, subordinacin de gnero, discriminacin tnica) es una forma de irrespeto.

La otra opcin que tenemos frente al socialismo, el capitalismo, la sociedad asentada en la explotacin de una clase social por otra, ya hemos visto hacia dnde puede llevarnos: slo hacia un holocausto como especie. El afn de podero, la bsqueda interminable por la supremaca cosas que pudiramos estar tentados de tomar como naturales, como factor espontneo de nuestra humana condicin, pero que finalmente se descubren como construcciones culturales, histricas no pueden ser el norte de la vida. Si lo son, ello depende de una historia que no nos ofrece otra salida, que nos lleva a valorar un telfono celular o una botella de whisky por sobre otro ser humano. Y ah radica justamente el trabajo revolucionario, el ser socialista: se trata de cambiar ese mundo, esa historia, esa conciencia. Si se quiere: se trata de ir contra esa corriente dominante.

II

El capitalismo, la sociedad basada slo en el lucro personal, olvida el respeto. Si el motor ltimo de la vida es "la ganancia", amn de ser una vida muy pobre en trminos de valores humanos, como construccin social eso es una bomba de tiempo. En nombre de su bsqueda se puede sacrificar la naturaleza completa (la actual catstrofe medioambiental), se generan contradicciones tan profundas que ya no tienen marcha atrs y se vuelven luego inmanejables (sectores sociales "respetables" que viven defendindose de los "excluidos" que reclaman su lugar en el mundo, Norte rico "invadido" por pobres que escapan del Sur excluido), todo lo cual genera una bomba de tiempo que por algn lado estalla. O, peor an, en nombre de defender las ganancias obtenidas, se producen guerras tan mortferas que ponen en riesgo la habitabilidad misma del planeta. De liberarse toda la energa nuclear contenida en las armas atmicas de que dispone la humanidad hoy da, se producira una explosin tan monumental cuya onda expansiva llegara a la rbita de Plutn Pero ello no impide que cada siete segundos muera de hambre una persona en el mundo, siendo el hambre el hambre y no la guerra! la principal causa de muerte de nuestra especie. Triste? Indigno? Tremendamente pobre? Eso y no otra cosa es el capitalismo. El socialismo nunca inici una guerra; el capitalismo ya perdi la cuenta de cuntas.

La derecha podr mostrar con razn en muchos casos que los experimentos socialistas tuvieron innumerables errores: verticalismo, abuso de poder, falta de libertades pblicas, nepotismo, ineficiencia, burocratismo, culto a la personalidad de los lderes y una interminable lista de lacras y mezquindades vergonzantes. Tambin la izquierda lo dice en una visin autocrtica de esas experiencias. Ahora bien: de la derecha ya nada se puede esperar, sino ms de lo mismo: explotacin, saqueo, injusticia, consumismo voraz., ms todas las lacras recin citadas. Por otro lado, el abuso de poder no es un invento del socialismo. Por tanto, el nico camino que brinda an esperanzas sigue siendo el socialismo. Con sus errores, defectos y mezquindades. Pero con esperanza al final del camino. Qu esperar del capitalismo, si justamente tiene como "vlvula de escape", como "salida" a sus crisis, nada menos que la guerra?" Y hoy por hoy, la industria ms redituable de todas, por lejos, es la produccin de armas, la industria de la muerte. Ese es el xito?

Las sociedades basadas en la explotacin de clase no ofrecen salidas y son, inexorablemente, una afrenta a la equidad entre humanos. Con un horizonte socialista, sabiendo de los errores que los seres humanos cometemos (estamos condenados a ser imperfectos) y sabiendo que hay que enfrentarlos, queda al menos la esperanza respecto a que se busca la justicia, que vamos ms all de la pobreza de la "salvacin" personal. La vida es demasiado indigna si se mide por la cantidad de dinero que tenemos depositada en la cuenta bancaria, por el automvil que usamos o por la ropa que llevamos. Pues como dijo el poeta canario Vctor Ramrez, "aunque no haya motivos para la esperanza, siempre tendremos razones para la dignidad". Y el socialismo, no olvidarlo, es dignidad.

III

Pero algo pasa en la sociedad planetaria porque luego de algunos siglos de avance contra el oscurantismo (la modernidad capitalista se erigi contra la oscura noche medieval, y el socialismo auguraba una nueva aurora luminosa), ahora se asiste a un preocupante retroceso en las ideas libertarias. Lo que se marc como lucha por un mundo de mayor equidad durante ms de cien aos, desde mediados del siglo XVIII, con las primeras luchas sindicales obreras hasta los 60 o 70 del siglo pasado, hoy parece extinguido. La derecha, triunfante en trminos econmicos (el capital hoy va ganando la pulseada contra la clase trabajadora, sin lugar a dudas) parece haber dejado sin discurso al campo popular. El ideario socialista de transformacin revolucionaria que se levantaba hasta hace algunas dcadas, lo cual inspir heroicas luchas en todas partes del mundo, se muestra actualmente alicado. No extinguido, pero s en terapia intensiva.

Est en retirada acaso? Seguramente no, porque aquello que lo alentaba: las injusticias estructurales, las contradicciones de clase junto a todas las otras injusticias y contradicciones que pueblan la vida humana no han desaparecido. Por tanto, no habindose extinguido las causas, las consecuencias persisten. Dicho de otro modo: como contina la explotacin, el grito de rebelda sigue presente. Pero ah est lo llamativo justamente: ese grito se ha ahogado al da de hoy. No desapareci, pero casi no se escucha. Qu est pasando?

El sistema capitalista, con ya largos siglos de experiencia (desde el siglo XIII, con sus primeros balbuceos en la Liga Hansetica en el norte de Europa, hasta su actual expansin global financiera e imperialista), ha acumulado una fabulosa cuota de riqueza, de poder y de conocimientos. Para su conservacin ha desarrollado las ms refinadas tecnologas de control social, superando largamente toda forma de dominacin ideolgico-cultural conocida anteriormente en la historia. Los modernos medios de comunicacin masiva tienen un poder de penetracin y manipulacin tan grande que no permite antdotos. En la lucha ideolgica contra los ideales socialistas, el capitalismo est imponindose.

Se impone, claro est, apelando al ms descarnado y repugnante juego sucio; pero en el mundo del capital no hay lugar para la tica, para las consideraciones humansticas, para la verdad. "Una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad", pudo sentenciar el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, hacindose de ese lema el ncleo de la actual manipulacin de las mayoras. Solo cuenta la fra e inexorable ley de la ganancia. Para mantener esa ley, se apela a cualquier cosa: las bombas inteligentes, el engao ms sofisticado, las torturas ms inimaginables o los mensajes subliminales, todo cuenta. Si sirve para mantener el statu quo, se le utilizar. El socialismo, por sus mismos principios fundacionales, no se mueve de esa manera: la dignidad humana es la regla central. En el capitalismo, lo nico que cuenta es la acumulacin del capital. Si la guerra o la muerte dan buenos resultados (los principales negocios actuales son la guerra, la especulacin financiera y el consumo de drogas ilegales), se les da la alegre bienvenida. Para defender su sistema de vida (representado icnicamente por el american way of life), miente descaradamente ("guerra de cuarta generacin" se le llama, guerra meditico-ideolgico-psicolgica). Puede el socialismo apelar a esas mentiras?

Definitivamente no. Pero sucede que en la pugna inter-sistemas, el socialismo no va ganando. Y en la lucha ideolgica vital, toral para lograr efectos en la humanidad, para movilizar, para preparar condiciones para mantener o cambiar las cosas se plantea un enorme problema tico: cmo hace el socialismo para equipararse con la monumental parafernalia del capitalismo, con la mentira entronizada, con el continuo "lavado de cerebro" a que se ve sometida la humanidad?

Hoy por hoy existe una gigantesca industria ideolgico-cultural que el gran capital pone en marcha aceitadamente da a da, minuto a minuto, segundo a segundo. El mensaje ideolgico lo inunda todo: medios masivos de comunicacin, redes sociales, ciberespacio, vida cotidiana manejada por titnicas fuerzas conservadoras, hoy rayanas en el neofascimo neoliberal, religiones (neoreligiones, ms exactamente dicho) que obran como super efectivos mecanismos de control social.

Valga como pequeo ejemplo esto ltimo: la avalancha de cultos neopentecostales al que se asiste hoy en toda Latinoamrica. Con un mensaje ultraconservador, reaccionario, anti Teologa de la Liberacin, estos mecanismos han servido para "desconectar" a millones de personas (pobres en su gran mayora) de la preocupacin por lo terrenal. Dicho de otra manera: desconectarlas de la lucha por la justicia, para auto-reconocerse como explotadas. A toda esa monumental, gigantesca, titnica oferta ideolgica que inunda de cabo a rabo la vida cotidiana, qu se le opone desde la izquierda?

Este escrito quiz pesimista para algunos, pero ms bien crudamente realista es un intento de reformular la misma pregunta que se haca Lenin en 1902: qu hacer? Es decir: cmo moverse ante esta avanzada fenomenal de la derecha, que se permite incluso robarle discurso a la izquierda, hablando en forma aguada, claro est, light de lucha contra la pobreza (no contra la injusticia!) y con formas polticamente correctas (lucha por la equidad de gnero, contra el racismo, etc.)? Sirve hoy da el panfleto, la arenga a la salida de la fbrica, un mensaje enviado por redes sociales para que se haga viral (al lado de millones de mensajes similares enviados desde perfiles falsos? Sirve hoy apelar a la verdad en lo que se ha dado en llamar la era de la post verdad? Cmo enfrentar esa lucha de David contra Goliat? Cmo organizar a una poblacin que ya est disciplinada por los cultos evanglicos, las telenovelas de moda o los interminables partidos de ftbol que por docenas se ofrecen a diario?

No se presentan aqu las supuestas respuestas a la pregunta, las "soluciones", el manual de procedimiento. Seguramente nadie las tiene. No hay manual. En todo caso, hay que construir las opciones. Lo que es claro es que los viejos mtodos de trabajo poltico habr que reevaluarlos, reconsiderarlos. No se trata de "ponerse a la moda" sino de estudiar con profundidad dnde estamos parados. Por qu ganan elecciones candidatos de ultra derecha con propuestas neonazis, hiper conservadoras, racistas? (Trump en Estados Unidos, Macri en Argentina, Bolsonaro en Brasil, Liga del Norte en Italia, candidatos neonazis en varios pases europeos, Duque en Colombia, Piera en Chile). Por qu los sindicatos pasaron a ser sinnimo de basura corrupta, desmovilizadores de la lucha popular? Por qu el trmino "lucha de clases" sali de circulacin? Cmo logr el sistema establecer la idea que en Venezuela hay una dictadura sangrienta, o que musulmn es sinnimo de terrorista?

Es evidente que los mtodos de lucha de la izquierda deben readecuarse, repensarse. Como dijo recientemente un joven en un grupo de discusin poltica: "Hoy da ningn muchacho piensa en irse de guerrillero a la montaa. Eso pareciera fuera de lugar, pasado de moda. Si ya ni montaa queda!" El llamado a reconsiderar los mtodos de trabajo poltico desde el socialismo es urgente. Y "modernizarse" no significa, en modo alguno, renunciar a los ideales.


Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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