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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2019

El silencio de mil caras

Mauricio Escuela
Rebelin


Tengo varios amigos instructores de arte, uno de ellos, Fidel Galbn Ramrez, era graduado de la primera hornada que estudi en el Hotel Comodoro de La Habana. Tambin conozco acadmicos del mundo artstico que practican abiertamente una poltica de exclusin con respecto a los instructores, a quienes les niegan la capacidad de devenir en artistas, sin que medien estudios serios ni razones de peso.

Fidel Galbn, ya fallecido, dej una impronta nica en el teatro para nios del pas, cosa que hizo adems desde Remedios y con poqusimos recursos. En su caso, el reconocimiento institucional demor y fueron ms los sinsabores que los premios. Mi amigo, el joven pintor Reinier Luaces, reside en un pueblito aledao a Remedios, de apenas unas 20 casas y sin embargo se aventur en una obra pictrica con aspiraciones serias, de proyeccin universalista. En este ltimo caso tambin ha pesado el prejuicio contra los instructores, adems de la geografa.

No se hace arte desde el prejuicio, ni sale nada innovador desde supuestos excluyentes que tiendan a privilegiar solo aquellos discursos emparentados con el poder acadmico y del mercado. Se sabe que hoy, jvenes con talento para el discurso artstico, no buscan desplegar una obra en el pas, ni siquiera pertenecer a un movimiento que privilegie al arte independiente, sino simple y llanamente vender.

En el horizonte juvenil est el viaje como smmum del xito, por encima de premios, galeras, crticas o exposiciones, incluso se prefiere ser un desconocido en el mbito cubano, mientras se busca un mecenazgo efectivo en el afuera. Dicho discurso anti institucional, descarta tambin la militancia en la sociedad civil artstica, a la que se le ha querido denigrar bajo los manchones de pro oficial.

En ese contexto, el instructor por lo general conforma la plantilla fija de alguna Casa de Cultura y, a la vez que hace una labor de sensibilizacin y enseanza, saca tiempo libre y dinero (de la nada) para pintar, exponer, vertebrar su discurso autntico en medio del panorama desleal de la competencia hecha desde el mercado.

No es raro que esas carreras de los instructores se descarrilen o que deriven a la venta de candonga en una feria de artesanas, ya que, en efecto, la institucin, prejuiciada, prioriz a aquellos que, viniendo de una academia, haran una obra slida en Cuba. Dicha proyeccin deja muy pocos espacios funcionales y justos para el instructor.

Summosle a ello el carcter de casa tomada de algunas instituciones, las cuales en ocasiones funcionan como agencias de viaje y promocin privadas de personas o grupos, con el consiguiente dao a otros y la nocin de poca limpieza que se desprende. Todo ello, la exclusin, la falsedad, el inters mercantil, conspiran contra el surgimiento de una vanguardia cubana real, que nos traiga lo mejor del mundo y lleve afuera lo ms creativo del pas. Asistimos al atentado contra una dinmica pensada de manera justa y para que todo el que tenga talento y voluntad de trabajo vea sus resultados valer.

No se trata de perseguir el arte independiente, que debe y tiene que mantenerse como condicin sine qua non, sino de allanarle el terreno a aquellos con menos recursos, graduados de academias no elitistas, promover mediante la crtica eficaz el talento fehaciente y prometedor. O sea, el funcionamiento de las instituciones tal y como se fund desde un inicio, contra capellanas, pillajes mercantiles y competencias desleales basadas en el lobismo y la componenda.

Un instructor, aunque no se as en todos los casos, tiene que aspirar a ser artista. Eso no es nuevo, ya que tampoco todos los que se gradan de las escuelas superiores suelen alcanzar la categora creadora. No se es por decreto ni diploma, no existe la licencia para ejercer el criterio sensible, ya que ello proviene de entraas humanas que la ley y el mercado no saben ni pueden mensurar.

Ahora mismo hay un fenmeno que quizs no afecte a ningn instructor de arte, por tratarse de algo acontecido en el mundo de las letras exclusivamente: la dejacin de premios desiertos, lo cual se lee a nivel cultural como una crisis no solo creativa, sino educacional del pueblo cubano. Se querra as, darle un ments al logro inimitable de Cuba como un pas lleno de talento, obras de valor y adems, con un sistema institucional justo que privilegia la expresin aunque provenga de las clases ms humildes.

No es la vez primera que se quiere contraponer al artista con la institucin, mediante el manejo de los hilos en contra de la fortuna normal de la obra valedera. Ello genera, adems de apata, resquebrajamiento de discursos alternativos a determinados poderes enquistados y reaccionarios, a la vez que el manejo de los espacios existentes en funcin de intereses personales y espurios. Tambin es una forma de eliminar, por decreto, la competencia, aunque ello demerite a la institucin.

La exclusin de los instructores del sistema de los xitos institucionales ha sido otra manera de denigrar la cultura, de decirle al mundo que la juventud creadora cubana no tiene nada que decir o que no la dejan decir. En esa conspiracin, velada y abierta, participan no solo reales enemigos de la Revolucin, sino elementos confundidos que ven con distorsin el presente y se ideologizan desde la derecha.

Mientras est en marcha este silencio de mil caras, leo en diversos sitios adversos a Cuba, un discurso difamatorio realizado por crticos y escritores de algn xito, el cual asegura que en Cuba terminaron el arte y la literatura. Uno de ellos se benefici del sistema que ahora denigra, y es famoso por un doble discurso que fue capaz de alabar al Che Guevara y denostarlo, en dependencia del pagador de turno.

Segn repiten, el pas cuenta a lo sumo, con dos autores serios en la literatura y con la mayor parte de sus artistas plsticos viviendo en lo que llaman el exilio. La repeticin no convierte una mentira en verdad, pero la maquilla bastante bien.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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