Portada :: Cultura :: Leer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2019

Resea de The Gendered Brain: The New Neuroscience That Shatters the Myth of the Female Brain, de Gina Rippon (Bodley Head, 2018)
El gnero del cerebro: la demolicin de un mito sexista

Rachel Cooke
The Guardian/sin permiso


Qu les gusta a las nias? De pequea, prefera el Lego a las muecas y, si me preguntaban qu quera ser de mayor, estaba lista para responder: detective o reportera. Mis padres eran cientficos, de modo que, en ciertos aspectos, el gnero estaba en nuestra casa menos presente de modo obvio que en la mayora (aunque yo acab en una licenciatura de humanidades, dos de mis hermanas estudiaron qumica y matemticas en la universidad). Sin embargo, siempre estaba en el aire: cmo deberan ser las chicas y, por tanto, cmo son. Para cuando era adolescente, ya haba aprendido a sentirme bastante extraa respecto a algunos de mis gustos y aptitudes. Haba introyectado asimismo diversos estereotipos. Me enorgulleca mucho, por ejemplo, saber leer mapas, no porque leer un mapa sea algo intrnsecamente difcil sino porque una pequea parte de m aceptaba que se supone que las mujeres no tienen que ser buenas en eso.

No es de extraar, pues, que leer la cuidadosa y prolongada demolicin del mito del cerebro femenino me dejara una poderosa sensacin de alivio. Aqu, por fin, aparecen cosas que durante mucho tiempo he sentido que eran instintivamente ciertas, presentadas como hechos demostrables. La profesora Rippon es investigadora en el campo de la neurociencia cognitiva en el Centro del Cerebro Aston de la Universidad Aston, de Birmingham, y promotora de iniciativas para mitigar la infrarrepresentacin de las mujeres en competencias STEM[ciencia, tecnologa, ingeniera, matemticas]. En The Gendered Brain, demuestra cmo llegamos por primera vez a la conviccin de que el cerebro femenino es diferente (y por tanto inferior), de qu modo esta falsa percepcin persiste en el siglo XXI, y de qu manera este ultimsimo avance en neurociencia puede y debera disipar esas falacias para siempre jams. Es un libro enormemente accesible. Tambin es un libro importante. Ya aparte de lo interesante que resulta la ciencia que contiene, tiene el poder slo con que la gente lo lea de hacer inmensamente ms por la igualdad de gnero que cualquier suma de manifiestos feministas.

Nuestra determinacin a la hora de buscar diferencias entre cerebros masculinos y femeninos se puede remontar al siglo XVIII: otra forma de demostrar que la biologa femenina era esencialmente deficiente y frgil. En el siglo XIX, a mdicos y cientficos les entr la mana de medir y pesar cerebros, tareas que realizaron por varios medios, entre ellos verter alpiste en crneos vacos (se meda entonces la cantidad necesaria para llenarlos). Cuando este enfoque demostr ser poco concluyente, las declaraciones de inferioridad dejaron paso a la insistencia en que las diferencias entre hombres y mujeres eran complementarias; que las mujeres, aunque pudieran no fueran apropiadas para la enseanza o la poltica, disponan de dones compensatorios en forma de intuicin.

Lo que resulta fascinante es que, despus incluso del desarrollo de las nuevas tecnologas de imgenes cerebrales a finales del siglo XX, tecnologas que en lo esencial revelan qu semejantes son los cerebros de hombres y mujeres, la idea del cerebro masculino y femenino ha persistido tanto en la ciencia como en los medios de comunicacin. Simon Baron-Cohen cuyo trabajo en el campo del autismo le ha convertido en una especie de superestrella de la ciencia, ha hecho notar que no hay que ser varn para poseer lo que llama l un cerebro masculino (es decir, un sistematizador, ms que un empatizador). Pero no es bueno. A esta lnea se le hace odos sordos. Persisten los estereotipos.

Ladrillo a ladrillo, Rippon arrasa con esta historia, y para lectores (no cientficos) lo que ella dice resulta revolucionario hasta extremos gloriosos. Para resumir: la nocin de que existe algo as como un cerebro femenino es ms o menos una bobada. Adems, ahora que sabemos que nuestros cerebros son enormemente plsticos, y durante mucho ms tiempo de lo que antes pensbamos, nuestras aptitudes y comportamiento deben ligarse no solo ms a la crianza que al sexo, sino a la vida misma: a todo lo que hacemos y experimentamos a lo largo de los aos.

La ciencia del libro de Rippon es compleja y tiene mltiples capas. Pero tambin le presta atencin a la perniciosa influencia de la palabrera de los psiclogos. Aparece la psicologa evolutiva para recibir algo as como un puntapi, al igual que los seguidores de las doctrinas freudianas. Se muestra brillante cuando habla de los cerebros de los bebs: sobre las razones por las cuales, por ejemplo, puede parecer que los nios prefieren juguetes de gnero, las bebs reconoce rostros ms fcilmente y los bebs varones andan antes (principalmente esas cosas hay que dejarlas a la puerta de las expectativas de sus cuidadores). Se muestra soberbiamente lcida cuando se trata de deshacer las razones por las que hay todava relativamente pocas mujeres en la ciencia. Por encima de todo, dispone de la investigacin que demuestra volviendo a mi Lego que las mujeres son tan buenas (o tan malas) en los procesos visuespaciales como los hombres.

Para m, sin embargo, la parte ms provocativa del libro tiene que ver con las hormonas. De acuerdo con Rippon, recientes trabajos han demostrado, lejos de que la regla tenga efectos sobre su capacidad de concentrarse, puede existir un vnculo entre las fases ovulatoria y post-ovulatoria de su ciclo menstrual y cambios positivos de comportamiento tales como la mejora de los procesos cognitivos. No tiene mucho de exageracin afirmar que me sent exultante al leer esto, y quizs esa informacin dar que pensar a quienes hacen campaa en favor de que le conceda a las mujeres los llamados permisos menstruales.

La menstruacin todava supone un estigma; ojal no fuera este el caso. Pero a menudo la opinin generalmente aceptada y la ciencia se encuentran muy distantes, y una vez que las mujeres poseen todos los datos, una vez que dejan de introyectar lo que otros (mujeres, lo mismo que hombres) se inclinan por contarles acerca de su cuerpo, pueden experimentar una nueva libertad. Tal como muestra Rippon de forma repetida, no hay nada en nuestra biologa que justifique la continuada brecha de gnero. Lo que insisten en otra cosa se interponen en el camino del progreso.

Rachel Cooke periodista inglesa, estudi en la Universidad de Oxford, y ha trabajado para medios como The Sunday Times y como crtica de televisin, The New Statesman. Colabora con The Observer y The Guardian y es autora de Her brilliant career: ten extraordinary women of the fifties (2014).

Texto original en ingls

Traduccin: Lucas Antn

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/el-genero-del-cerebro-la-demolicion-de-un-mito-sexista



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter