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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2019

Ser viles

Javier Tolcachier
Rebelin


Probablemente lo traen desde lejos. Quizs a los golpes o formados por la conducta violenta de sus mayores. Acaso producto de herencias culturales o monetarias. Posiblemente influidos en su temprana infancia por celuloides de superhroes y villanos guionados por el estilo norteamericano de vida y de muerte. Probablemente crecidos en ambientes de doble moral, en el que transgredir las reglas era prohibido, salvo que se obtuviera beneficio particular de ello. Seguramente inmunizados por tutores, maestros y doctores, -de escuelas y universidades privadas primero y norteamericanas despus- en un frreo macartismo ante todo lo que sea popular o de izquierdas. Es difcil saber porqu y en qu momento alguien anestesia toda empata y se convierte en un individuo presto a ser cruel.

La principal caracterstica de estos sujetos, sin embargo, es la docilidad ante el poder. Es el ser vil, que obediente a la ley del ms fuerte, velozmente transforma su porte de hombre seguro de s mismo en lacayo servil.

An ante la evidencia del trastorno psquico, ni el ms sagaz anlisis psicolgico podra detener, evitar o remediar las severas consecuencias de sus acciones. Ni siquiera vale la pena detenerse en detallar las lacras de personalidad. Son fusibles descartables, extras de cotilln. Son maniques puestos por el capital en una vidriera de espejismos, para ocultar los hilos y oscurecer la trama.

Las penas son de nosotros, los proyectos son ajenos

El proyecto poltico de la derecha latinoamericana no es propio, ni mucho menos mandatado por la poblacin. En el corto plazo, el plan implica destruir la construccin poltica edificada por el progresismo y las izquierdas. Expulsar a los pobres de las nuevas trincheras de derechos conquistados. Liquidar la propiedad social acumulada en proyectos de escala nacional. Arriar las banderas propias, sepultar las comunes e izar la imperial. En resumen, volver atrs el reloj del avance emancipatorio.

Estos proyectos se articulan desde las minoras, las que mediante subterfugios (i)legales y manipulacin, logran vulnerar la terica soberana popular de las timocracias actuales.

Minoras que estn agrupadas en todas las latitudes en derredor a la banca, en cuya pizarra de poder figura como primario estratgico la apropiacin de los recursos naturales y los mecanismos masivos de conexin y de difusin (y alteracin) del sentido comn.

Todo ello es parte del nuevo viejo esquema plutocrtico, en el que el pueblo no toma ninguna decisin. Quizs la nica diferencia es que las aristocracias locales, si bien disfrutan de los privilegios que les otorga el juego, no son sino peones de minoras transnacionales hiperconcentradas. El tan mentado 1%, y bastante menos tambin.

La rapacidad social de los proyectos neoliberales no es fruto de la ineficiencia de los desalmados del comienzo. No son incapaces, sino capataces. Las penas son de nosotros, los proyectos son ajenos

Los vrtices del proyecto de retroceso

La historia est constituida por etapas progresivas de emancipacin humana. A cada avance le corresponde una aceptacin y reaccin relativa, tanto en las capas de nuevos beneficiados como en la de los detractores. Los fenmenos de transformacin no son homogneos, porque las sociedades no lo son. Los arrastres juegan un papel inercial, no solamente en la modificacin de roles sociales en la superficie, sino en la trastienda interna, en las valoraciones que hacen las diferentes generaciones, franjas sociales y culturales que cohabitan en el conjunto humano.

Ante la velocidad y magnitud del crecimiento social experimentado en los ltimos tiempos, la mecnica pendular reactiva es aprovechada hoy por sectores de poder que conducen el reflujo de retroceso para no perder las riendas. Reflujo que podramos denominar restauracin, aunque este trmino incluya a veces un sentido de reparacin y mejora, lo cual, sin duda, no es el caso. Restauracin que tiene distintos vrtices.

El retroceso social

Requiere pocas explicaciones. Se trata de quebrar, hasta donde sea posible, toda responsabilidad social compartida, reinstalando la autoridad nica del capital. Por la razn distorsionada- o la fuerza. Sobre todo por la fuerza.

Por eso, casi todos los acuerdos que pactan los sbditos de la derecha latinoamericana con el gobierno estadounidense e israel giran alrededor del armamentismo y los sistemas de vigilancia y seguridad.

La restauracin racista

La diversidad a nivel mundial, empoderada, se alza contra la imposicin de la la supremaca blanca, conquistada a fuego y sangre en siglos de colonizacin. Para sostener la dictadura civilizatoria europea (de la cual los Estados Unidos son un apndice principal) es necesario sofocar -hoy como ayer- la rebelin de negros, indgenas, mestizos y criollos en su reivindicacin de justicia social y soberana. Es imprescindible encarcelar a sus lderes, endilgarle el sanbenito de la corrupcin, pisotear su honra en la plaza pblica, sentando as -hoy como ayer- un castigo ejemplarizante del destino que le cabe a quien ose contradecir o dudar de la inmutabilidad del orden sacrosanto y natural de las jerarquas raciales.

Vrtice integrista

La revuelta global en curso no es solamente social, geopoltica o cultural. Sacude el polvoriento estante de ideas y creencias, impulsa nuevos hbitos, explora nuevos caminos en busca de opciones. El avance tecnolgico permite hoy pensar en alternativas inditas en toda la historia anterior. Los esquemas establecidos crujen.

Ante ello, la reaccin es virulenta. Los movimientos integristas logran crecer arraigndose desde las periferias, dando contencin a grupos sociales abandonados y proyectan sus exigencias retrgradas con un poder poltico cada vez mayor.

En Amrica Latina, el integrismo cristiano se viste de invasin neopentecostal dirigida desde el sector extremista y conservador de EEUU, que pretende conducir al rebao humano descarriado nuevamente hacia el corral de morales y cosmogonas caducas. Se trata en definitiva de retrotraer la historia humana.

La recolonizacin

Las naciones surgidas del yugo colonial en Amrica, frica y Asia, lograron independencia poltica pero continuaron siendo dependientes en trminos econmicos. En las ltimas dcadas, esto ha comenzado a variar sustancialmente.

El gigantesco crecimiento econmico de los pases en el Asia junto al incremento de su relacionamiento Sur-Sur con frica y Amrica Latina, se correspondi con un alejamiento del virtual monopolio comercial impuesto a estas regiones por Europa y los Estados Unidos.

A ello se sum un impulso de integracin regional imprescindible para complementar posibilidades de desarrollo, concertar posiciones polticas comunes y no ser fagocitado por las presiones de las potencias dominantes en la arena internacional.

A ese objetivo, concurren en Amrica Latina diversas articulaciones como UNASUR, Mercosur, ALBA y ms recientemente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (CELAC). sta ltima signada por una decidida visin de soberana regional, que excluye la histrica pretensin injerencista de Estados Unidos y su aliado (rehn?) incondicional, Canad.

Ante esta reconfiguracin mundial de fuerzas, la reaccin restauradora aspira a cortar el ascenso de China, sus lazos de inversin, comercio y obturar sus fuentes de abastecimiento energtico. Al mismo tiempo, la ofensiva se dirige a aplastar la resistencia poltica popular, reposicionando gobiernos de derecha mediante golpes de estado de mayor o menor sofisticacin. La alineacin de esos gobiernos con la estrategia imperial exige el vaciamiento de instancias de integracin soberana y su reemplazo mediante fantasmales e hipcritas foros desideologizados como Prosur.

Esta falsa instancia de integracin sirve al propsito de crear una nueva instancia ms o menos formal en Sudamrica bajo el alero estadounidense, para continuar con el asedio a la revolucin bolivariana en Venezuela y atacar el Proceso de Cambio que encabeza Evo Morales en Bolivia. Al mismo tiempo, es una articulacin que, controlada polticamente por los Estados Unidos, funcionar eventualmente como dique contra la inversin multilateral sobre todo china - y operar como un peligroso factor de actuacin militar estadounidense (y de la NATO) en la regin.

Con dicho propsito restaurador colaboran los gobiernos de la derecha latinoamericana, actuando como factores desintegradores y divisivos. Aunque, en atencin al ttulo de esta nota, debamos conceder que en ocasiones, logran aunar en una misma palabra a dos trminos distintos.

 

Javier Tolcachier es investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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