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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2019

Rplica a Michael Roberts sobre el modelo macro de la Teora Monetaria Moderna

Eduardo Garzn
El Salto

El economista Eduardo Garzn contesta al texto firmado y publicado por la revista Sin Permiso por el tambin economista Michael Roberts sobre la Teora Monetaria Moderna.


LVARO MINGUITO

 

Hace unos das el economista marxista Michael Roberts, aprovechando que en Estados Unidos ltimamente se est hablando mucho de Teora Monetaria Moderna (MMT por sus siglas en ingls), escribi un artculo crtico con dicho enfoque que fue traducido al castellano y publicado aqu .

Concretamente, se centr en el modelo macroeconmico utilizado por los defensores de la MMT, cuestionando de raz algunos de los planteamientos que dan base al mismo. Escribo este artculo para responder a dicha crtica: por un lado explico por qu considero que uno de los planteamientos tericos de la MMT cuestionados (la relacin de causalidad establecida entre beneficios e inversin) es ms realista que el que utiliza la visin marxista para el mismo asunto, y por otro lado corrijo lo que sin duda es una malinterpretacin de la MMT por parte del autor (concretamente, sobre la forma de financiar el dficit pblico).

Roberts comienza recuperando una cita de James Tobin para sealar que las identidades contables son muy tiles pero peligrosas al no decir nada de la causalidad que hay entre sus variables. As es: saber con certeza que la inversin, por ejemplo, es igual a los beneficios no es suficiente para identificar si la primera provoca los segundos o si es al revs. Esto es algo ampliamente reconocido por los propulsores de la MMT, acostumbrados a usar las identidades contables de Wynne Godley y Francis Cripps (1974), quienes siempre alertaron de que la causalidad era algo que no vena incorporado en dichas identidades. Por eso los defensores de la MMT desarrollaron un marco terico que da sentido causal a dichas identidades. Randall Wray (2015) explica en su manual de MMT de forma bastante precisa por qu la causalidad va desde el gasto a los ingresos, desde la inversin a los beneficios, y desde el dficit al supervit.

Recuperemos dicha explicacin partiendo de la identidad contable:
Gastos = Ingresos

Toda compraventa envuelve necesariamente a dos partes: la vendedora y la compradora. La compradora gasta y la vendedora ingresa. El gasto del comprador es siempre necesariamente igual al ingreso del vendedor; no puede ser de otra forma. Si yo le compro al frutero una manzana por valor de 1 euro, yo estar gastando 1 euro y el frutero estar ingresando 1 euro. Lo que una parte gasta lo ingresa la otra, porque el dinero no desaparece ni su cantidad se altera en la transaccin. No hay otra posibilidad. Hasta aqu la presentacin de la identidad, sin ningn comentario sobre la causalidad, que viene ahora.

Aunque se necesiten dos partes para llevar a cabo una transaccin, alguna de las dos la debe iniciar y permitir que tenga lugar la compraventa. Y esa parte es siempre la que gasta, y no la que ingresa. La que ingresa no puede lograr por su cuenta ganar dinero con una venta porque necesita que alguien comience el proceso. En cambio, la parte que gasta s puede decidir por su cuenta si va a gastar dinero o no con la compra, porque incluso aunque no tenga suficiente dinero puede endeudarse (o crear dinero, que es un tipo de deuda) y luego comprar el producto.

Y el endeudamiento, aunque en puridad se produce con respecto a otro agente econmico que debe aceptar ese compromiso, normalmente ser posible porque supondr un ingreso futuro para ese acreedor, un negocio, y slo en casos excepcionales (cuando el deudor no goza de credibilidad para cumplir su palabra) el endeudamiento no tendr lugar. Por lo tanto, si el comprador no quiere gastar, no lo har; y si quiere gastar, lo har (salvo en la excepcin mencionada). Es decir, el comprador puede normalmente elegir por su cuenta si va a gastar o no. Sin embargo, con el vendedor no ocurre lo mismo: si el vendedor no quiere ingresar dinero, no lo har; pero si quiere ingresar dinero necesitar a un comprador que desee gastar. El vendedor no puede decidir por su cuenta si va a ingresar dinero o no. En otras palabras, el que gasta es quien tiene la llave de la compraventa.

Este razonamiento se puede extrapolar al caso de los beneficios y la inversin, y al caso de los saldos. Si suponemos dos agentes econmicos, el supervit de uno de ellos es igual al dficit del otro. Nadie puede ahorrar si no hay al otro lado alguien que desahorre. En cambio, para desahorrar no hace falta que haya alguien queriendo ahorrar, basta en el peor de los casos con endeudarse o crear dinero, lo cual es siempre posible en condiciones normales. En consecuencia, el que desahorra es quien tiene la llave del saldo. Pues bien, cuando aplicamos la identidad de los saldos a los sectores pblico y privado, descubrimos que el sector privado no puede desahorrar indefinidamente porque utiliza una moneda que no crea (y su utilizara la que crea, no tendra forma de imponer su utilizacin); en cambio, el sector pblico s puede hacerlo porque emite la moneda que utiliza y adems impone por la fuerza su uso. Esto es lo que nos viene a decir la MMT: los dficits producen los supervits, pero como bien nos mostr Himan Minsky (1986) los primeros no pueden ser eternos en el caso del sector privado; sin embargo, s pueden serlo en el caso del sector pblico, que no slo emite la moneda que se utiliza generalmente sino que adems tiene la autoridad para lograr que se utilice (a travs, fundamentalmente, de los impuestos). De ah que el motor de la actividad econmica sea el dficit pblico, no el privado.

Por qu Michael Roberts entiende la causalidad a la inversa? Porque utiliza un concepto de dinero-mercanca (como la mayora de marxistas) en vez de un enfoque de dinero-deuda. l cree que el dinero no puede aparecer antes de la produccin, sino que de alguna forma representa la cantidad de bienes y servicios que se han creado (concretamente, gracias a la fuerza de trabajo). Acorde a esta visin, nadie podra estar utilizando dinero a no ser que se hubiera originado antes gracias a un proceso productivo. En consecuencia, la llave de la actividad econmica recaera en la oferta, no en la demanda. En este prrafo lo explica claramente:

La visin marxista es que la demanda efectiva (incluyendo los dficits pblicos) no puede preceder a la produccin. Siempre hay demanda en la sociedad para las necesidades humanas. Pero slo puede ser satisfecha cuando los seres humanos trabajan para producir cosas y servicios a partir de la naturaleza. La produccin precede a la demanda en ese sentido y el tiempo trabajado determina el valor de esa produccin. Los beneficios son el resultado de la explotacin del trabajo y esos beneficios son invertidos o consumidos por los capitalistas. Por lo tanto, la demanda slo es 'efectiva' gracias a los ingresos que se han creado, y no viceversa.

Pero basta concebir el dinero como una deuda y no como una mercanca para darse cuenta de que lo anterior no es cierto. El dinero es un compromiso de pago futuro y, como tal, puede crearse de la nada; no hay que esperar a que alguien produzca algo para que se origine ese dinero. Si te endeudasy la contraparte confa en que cumplirs tu palabra, podrs adquirir bienes y servicios sin necesidad de haber obtenido ingresos anteriormente. Los productores fabrican cosas cuando ven que las pueden vender, y para venderlas no hace falta que el comprador haya obtenido dinero en el pasado. La demanda efectiva, por tanto, no nace de la oferta, sino que nace de la nada y es la oferta la que trata de adaptarse a ella. La demanda efectiva no est limitada por ninguna cantidad de dinero, porque ste puede ser ilimitado (porque es una deuda, no una mercanca).

Escribe Roberts al final de su artculo:

La pregunta ms importante, sin embargo, es qu impulsa una economa capitalista? Es la rentabilidad de la inversin capitalista lo que impulsa el crecimiento y el empleo, no el tamao del dficit pblico.

Yo podra suscribir esa frase. La acumulacin capitalista requiere de inversin privada; si los capitalistas no invierten es imposible hablar de crecimiento econmico capitalista. Podramos hablar de otro tipo de crecimiento, pero desde luego no de uno capitalista. Pero es que todo eso no se puede lograr sin dficits pblicos, que es la nica fuente sostenible de dinero que tiene una economa. Si la gente no tuviera en sus manos el dinero que crea el Estado (a travs de los dficits pblicos), con qu iba a comprar los productos que venden los capitalistas? Alguien podra contestar a esto que lo podra hacer con dinero privado, bancario por ejemplo.

Pero slo un poco ms arriba he expuesto la explicacin de por qu el dficit de cualquier agente econmico privado no es sostenible: no goza de la autoridad de obligar a la gente a usar el dinero que emite. Crear dinero es endeudarse, y el sector privado no puede endeudarse ilimitadamente porque en algn momento la gente se dara cuenta de que alguien est prometiendo un pago futuro que nunca llega, de forma que en algn momento dejara de utilizar ese dinero por miedo y desconfianza. Esta constatacin no es otra cosa que la teora del crdito de Mitchell Innes (1913). En cambio, el sector pblico s puede endeudarse ilimitadamente porque impone por la fuerza (con los impuestos) la utilizacin de su dinero. Ningn agente econmico privado tiene el poder que tiene el sector pblico para forzar la utilizacin de su dinero. Esta es la teora chartalista de Georg Friedrich Knapp (1924).

Por ltimo, un breve apunte sobre lo que es una malinterpretacin por parte de Roberts. En su artculo se puede leer lo siguiente:

El endeudamiento podra hacerse mediante la emisin de bonos del gobierno (ortodoxia keynesiana) o mediante la 'impresin de dinero', es decir con el aumento de las reservas de efectivo en los bancos (MMT). La emisin de bonos pueden reducir la inversin privada para impulsar la inversin del Gobierno, pero el crdito creado estimulara la inversin total. La impresin del dinero (MMT) elevara la inversin sin reducir la inversin privada (magia!).

Dejando al margen la falta de rigor e imprecisin (porque espero que no sea mala intencin) al utilizar la palabra imprimir para hablar de creacin de dinero cuando incluso los propios banqueros centrales reconocen que el dinero se crea en su inmensa mayora a travs de tecleos informticos, es completamente falso que la MMT haga algn tipo de distincin entre financiar el dficit pblico con bonos o con nuevo dinero, y mucho menos que distinga los efectos de dichas formas de financiacin sobre la inversin privada.

El enfoque de la MMT en este sentido es, por cierto, idntico al de los adscritos a la visin del circuito monetario, con Augusto Graziani (1990) a la cabeza, que ya hace bastante tiempo pusieron encima de la mesa una comprensin absolutamente diferente sobre la financiacin del dficit pblico (entre otras cosas). Para empezar, el dficit pblico no se financia; es ms: no se puede financiar. Este registro no es ms que el resultado entre a) la cantidad de dinero que inyecta el Estado en la economa a travs del gasto, y b) la cantidad de dinero que retira de la economa a travs de los impuestos. Para gastar no necesita disponer antes de nada, sino que le basta con acreditar las cuentas bancarias de los receptores de ese gasto. Para ingresar, lo nico que tiene que hacer es debitar las cuentas bancarias de los contribuyentes. Como lo que el Estado debita es dinero que inyect antes a travs del gasto, el dficit pblico no es ms que la cantidad de dinero que el Estado no retira de la economa a travs de impuestos, ergo no tiene ningn tipo de sentido hablar de financiacin del gasto. Cmo se puede financiar algo que se contabiliza despus de realizar el gasto?

A qu viene entonces eso de emitir bonos de deuda pblica? Pues a que de alguna forma hay que evitar que los tipos de inters se hundan. Cada nuevo euro de dficit pblico es un nuevo euro de reservas bancarias. Los bancos las intentan colocar en inversiones financieras para darle rentabilidad, pero cuando tienen muchas no les queda ms remedio que acordar tipos de inters ms reducidos (cuando hay muchos vendedores la nica forma de vender es bajando el precio). Es por la simple ley de la oferta y la demanda que el dficit pblico tiende a empujar a la baja los tipos de inters. Para evitar que eso ocurra, los Estados y sus bancos centrales pueden ofrecer ms rentabilidad a las reservas bancarias (de esta forma, los bancos no intentarn deshacerse de ellas a un tipo de inters bajo) o pueden ofrecerle a los bancos un activo financiero en el que colocar las reservas bancarias a una rentabilidad decente. Ese activo financiero es la deuda pblica. Los Estados con soberana monetaria no necesitan vender bonos pblicos para gastar; lo hacen para retirar reservas bancarias de la circulacin y lograr as que los bancos no las intenten colocar a toda costa, con el hundimiento en el tipo de inters que eso conllevara. La deuda pblica es una herramienta para controlar los tipos de inters, no para financiar el gasto.

Por eso el impacto sobre la inversin o sobre cualquier otra variable econmica es independiente de si el Estado emite bonos de deuda pblica o si eleva la rentabilidad de las reservas bancarias. Por cierto, que si el Estado y su banco central no realizaran estos movimientos, los tipos de inters caeran, haciendo la inversin privada ms barata. Por lo tanto, los dficits pblicos en este caso no perjudicaran la inversin privada, sino que en todo caso la facilitaran. Roberts parece que sigue anclado en la concepcin ortodoxa y errnea del impacto del dficit pblico sobre la inversin privada. El nico caso en el que el dficit pblico podra perjudicar a la inversin privada y esto es independiente de la forma de financiar el dficit pblico sera cuando el sector pblico ha comprado tantas cosas en el mercado que ya no queda nada para los empresarios privados. Esto, que sera posible, podra ser incluso positivo si la inversin pblica se realizara acorde a criterios sociales y ecolgicos, ya que estara desplazando una inversin privada que siempre est sujeta a la rentabilidad privada y slo tangencial y ocasionalmente a los criterios mencionados.

REFERENCIAS

Godley,W. y Cripps, F.T. (1974). Demand, inflation and economic policy. London and Cambridge Economic
Bulletin
84(1): 2223.

Graziani, A. (1990) The Theory of the Monetary Circuit, Economies et Socits 24, 7:
736.

Innes, A. Mitchell. ([1913] 2004). What is money. Credit and State Theories of Money, editado por L. Randall Wray 14-49. Cheltenham: Edward Elgar.

Knapp, Georg F. (1924). The State Theory of Money. London: MacMillan & Company Limited.

Minsky, H. P. (1986). Stabilizing An Unstable Economy, New Haven, Yale University Press

Wray, L. Randall (2015). Teora Monetaria Moderna . Madrid: Lola Books.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/dinero/economia-marxismo-replica-michael-roberts-modelo-macro-teoria-monetaria-moderna



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