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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2019

Socavar los subsuelos del capitalismo y su mal humor
Topos huraos?

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin


As como nos asiste la razn nos asiste la alegra. Si somos militantes a tiempo completo, como debe ser, nos anima el buen talente de las buenas ideas en las que confiamos porque las conocemos y las perfeccionamos con el ritmo de la lucha y el rigor de la ciencia. Que tambin es una alegra. El pesimismo es el purgatorio que quieren imponernos algunos decadentes.

Ser militante, henchido de entusiasmo y alegra, no significa olvido de los dolores ni las angustias con que el capitalismo tie nuestras vidas a cada da. Implica desarrollar una actitud proactiva y madurar en la cabeza y en los corazones esa energa de la lucha que imanta los vnculos y fecunda la confianza. Todo lo contrario a esa pose amarga de algunos sabelotodo que, incluso entre filas hermanas, pontifican en tono funerario conceptos poderosos pero amortajados con maneras rspidas. Y hay cada plomo! Se piensan que exhibirse como almas en pena o dolientes de la desgracia, convence ms a los pueblos que la sonrisa franca, el humor inteligente y las ideas presentadas como fuentes frescas de motivacin y entusiasmo para la accin de todos.

Ya bastante hemos sufrido el arsenal histrinico de los compungidos. Su forma es, tambin, su fondo. Y el problema no es slo por el estilo, el problema es por la defraudacin estratgica que implica contar la historia de la esperanza revolucionaria como si fuese una misa de difuntos. El problema es por la circunspeccin estereotipada para traficar poses dolorosas que nada tienen que ver con las mejores tesis emancipadoras. El problema es por la cantidad de personas que se alejan, y se alejaron, de la praxis para romper la hegemona de los opresores por culpa de algunos militantes mal formados (o deformados) en las refriegas de la comunicacin revolucionaria que no es otra cosa que la red de los vnculos necesarios para la unidad de la clase.

Y no es que todo deba tratarse en chunga ni como torneo de payasadas, hay temas duros y situaciones dolorosas que no admiten chacoteo ni humoradas de pobreza tica pero, incluso, cuando las agendas transitan por terrenos de dolor, de miedos, de angustias o depresiones ms debe estudiar un militante sus estrategias de comunicacin si no desea quedar en ridculo, ser un impertinente o condenarse a ser silenciado incluso por el olvido. Comunicacin significa, tambin, construir comunidad y eso es una materia generalmente olvidada o subestimada en casi todas las formaciones polticas y en casi toda estrategia de educacin para la militancia.

Por eso, y muchas razones ms, el tema de la comunicacin sigue siendo uno de los flancos ms dbiles y no slo porque no logramos construir blindajes contra los ataques de la burguesa sino porque no logramos desplegar, ni en calidad ni en cantidad, la comunicacin revolucionaria con que debemos ayudarnos en la batalla para derrotar al capitalismo que no es slo un sistema econmico sino que tambin es una sistema de ideas, valores, creencias y cultura impregnado por la necedad de aduearse de toda riqueza. No te engaes, el objetivo ideolgico burgus es que agradezcas que te exploten y saqueen, que les aplaudas cuando te humillen y reconozcas que ellos siempre han tenido la razn. Y que todo eso junto, lo atesores y lo conviertas en la mayor herencia para tu prole.

Parte del trabajo de un militante serio radica en comprender las tcticas del bueno humor y las estrategias de su narrativa poltica. Estudiar y entrenar los nfasis, los acentos, la diccin y la inelegibilidad de sus propuestas. Un militante debe ser maestro de los adjetivos pero no solamente, debe ser una correa de transmisin entre el programa consensuado desde las bases y que nos conducir la derrota del capitalismo y muchos compaeros que, ms o menos convencidos, constituyen la res de vnculos indispensables de la unidad que necesitamos para la victoria. Descuidar este trabajo minucioso y trascendental suele producir militantes cargados con grandes y buenas tesis transformadoras pero siendo tediosos en los relatos o pretensioso o insufrible al que sus deficiencias comunicaciones le impiden entender cun petulante es su pobreza comunicacional. Y los compaeros interlocutores lo recienten aunque no siempre lo expresen. Nada ms lamentable que las grandes conquistas de la teora y la prctica sean expresadas con vocabularios pauprrimos o desaprensin narrativa. Es irritante.

No se trata de exquisiteces retricas. No se trata de artificios culteranos. No se trata de virtuosismos verbales nada de eso. Se trata de eficacia y eficiencia, amplitud y profundidad comunicacional capaz de tejer las buenas muchas razones revolucionarias que nos asisten para destruir al sistema ms criminal que la humanidad ha padecido y, al mismo tiempo, construir la moral y el pensamiento superadores con que hay que dar curso a una etapa nueva. Se trata de la comunicacin (o palabra) confiable basada en hechos y basada en vnculos de respeto e infalibilidad solidaria. Se trata de consolidar los arsenales necesarios para expresarnos con claridad al mismo tiempo que con hondura y calidez humana. Ser como son las personas ms sencillas, tener la sonrisa y el afecto a flor de piel y contribuir denodadamente a ver nuestra lucha, objetivamente, con sus desafos y limitaciones con sus virtudes y sus emociones revolucionarias. Es decir el peldao ms alto de la especie humana.

No es con gritos ni con exageraciones ripiosas, no es con histrionismos, exageraciones efectistas ni con exhibicionismos; no es con exquisiteces ni con vulgaridades como mejor se comunica el contenido y el espritu de la lucha revolucionaria. De eso estamos hartos. Con el empobrecimiento generalizado que el capitalismo nos va imponiendo, tambin nos llega el empobrecimiento de la cultura, de la comunicacin y de la palabra. Todos somos vctimas de sus estragos, sus vicios y de sus manas pauprrimas. Por eso es fundamental romper con las manas huraas y los tonos didcticos de los esclarecidos que, trepados en las cumbres de su mediocridad, sermonean adustamente a quienes creen que deben educar. Muy flaco favor le han hecho a la lucha de la clase trabajadora y de todos los frentes anhelantes de un mundo mejor con mejores relaciones entre los seres humanos. Y a todos nos viene bien una dosis de autocritica fraterna, pero correctiva, desde donde elaboremos un programa de comunicacin militante nueva, refrescante, propositiva y entusiasta que sea capaz de ayudar a la organizacin de todas nuestras fuerzas y a la unidad, conscientes de la necesidad inmediata por transformar al mundo. Eso nos pondr de buen humor a todos, comenzando por los Topos, viejos y nuevos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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