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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2019

Las presas de Franco en la Modelo
Disciplina de cuartel, seriedad de banco y caridad de convento

Tomeu Ferrer
Catalunya plural

Una exposicin que visitan institutos de bachillerato muestra la represin poltica a la que someti el franquismo a las luchadoras por la democracia.


La crcel Modelo es el escenario, hasta el 27 de marzo, de la exposicin: las presas de Franco. La muestra hace tiempo que gira por el estado espaol y Catalunya, pero en pocos lugares poda tener un contexto tan acertado como el presidio que durante el franquismo y ms all simboliz la represin poltica contra la democracia.

A las 10 de la maana a las puertas de la Modelo hay una treintena de alumnos de segundo de bachiller del Instituto Ernest Lluch de Barcelona. La visita forma parte de una salida dentro de la asignatura de historia. Curiosamente las presas en el franquismo no fueron cerradas en la Modelo, en Barcelona sino en un centro que haba en Les Corts.

La visita tiene como cicerone a Mariano Aragn, miembro de la Asociacin Catalana de Investigaciones Marxistas (ACIM), que con la Fundacin de Investigaciones Marxistas, sacaron adelante la investigacin que se ha concretado en paneles informativos que se han situado en la Modelo en la zona de locutorios, en el caso de esta exposicin cuenta tambin con la colaboracin entre otros de la Fundacin Cipriano Garca, de CCOO. All donde los presos, y durante un tiempo las presas, intentaban comunicarse con dificultades con sus familias, estn los carteles que permiten recorrer la historia de la represin poltica contra las mujeres durante el periodo ms duro del franquismo: entre 1939 y 1959.

Mariano pone a los estudiantes en contexto. Les explica que durante la Segunda Repblica las mujeres alcanzaron cotas de libertad y autonoma nunca vistas en Espaa: ley de divorcio, derecho de voto y educacin libre, entre otros avances. Por ello, terminada la Guerra Civil, la represin sufrida por las mujeres fue mucho ms encarnizada.

De cabina en cabina se desgranan los aspectos ms srdidos del sistema penitenciario sufrido por las mujeres. Las cifras dan una idea de la profundidad y amplitud del castigo que se quera infringir las disidentes. En los veinte aos estudiados funcionaron 38 crceles de mujeres por las que pasaron miles de presas, unas 45.000, segn el estudio, que sufrieron condenas de hasta 22 aos.

La represin no era slo poltica. La prensa franquista denigraba incluso la apariencia de las rojas, atribuyndoles incluso la denominacin de monstruos.

El primer director general de prisiones, el general Mximo Cuervo, defina el ambiente que deba presidir el da a da penitenciario. En el interior de los muros tena que haber disciplina de cuartel, seriedad de banco y caridad de convento.

La realidad era mucho ms dura. Incluso las prisioneras polticas fueron objeto de experimentos que emulaban las monstruosas investigaciones y manipulaciones genticas del nazi, doctor Menguele. Su mulo espaol fue el doctor Antonio Vallejo-Njera que, autorizado por Franco, pretenda convertir las mujeres rojas en normales con tcnicas que denigraban a las personas. En sus estudios, Vallejo-Njera afirma que las mujeres republicanas tenan muchos puntos de contacto con los nios y los animales y que cuando se rompen los frenos sociales son crueles por faltarles inhibiciones inteligentes y lgicas, adems de tener sentimientos patolgicos.

Hay que pensar la dureza que aquellas mujeres, acostumbradas a vivir en libertad, social y poltica se encontraron al perder la guerra y despus al ser detenidas explica a los alumnos Mariano Aragn. Recuerda que eran monjas las que gestionaban las crceles de mujeres. En aquel ambiente haba un ataque constante al fenmeno feminista que haba estallado con fuerza durante la Repblica contra feminismo, feminidad era uno de los lemas que suenan ahora como actuales. Tambin cuenta que en las detenciones se producan malos tratos y que era habitual, en los primeros aos, que hubiera ejecuciones como las 80 mujeres de Brunete o las 13 rosas de Madrid, fusiladas en una tapia cercana a la crcel y que han sido inmortalizadas por una pelcula.

El clima de persecucin ensaaba a las mujeres que el rgimen consideraba ms peligrosas. Matilde Landa haba sido dirigente de Socorro Rojo. Fue sometida, en cautiverio, a una gran presin psicolgica al presidio de Mallorca durante casi 3 aos. Al final, vencida por la depresin se lanz al vaco desde el tercer piso de la galera donde estaba cerrada.

Ver a los hijos 30 minutos al da

Y la represin llegaba a aspectos tan malos como limitar que las madres presas tuvieran los hijos a su lado slo 30 minutos al da. Despus las monjas se llevaban a los nios y las nias.

Pero dentro de las prisiones las mujeres se organizaron para resistir, explica Mariano Aragn. En los presidios se produjeron huelgas para cosas tan bsicas como obtener jabn para lavarse. Y es que dentro de los muros creca hasta niveles altsimos la solidaridad entre las mujeres. En este ambiente de lucha enmarcan iniciativas como la prctica del deporte dentro de las rejas o la creacin de grupos de teatro que se mantuvieron cuando las presas obtenan la libertad.

Dentro de las crceles haba organizacin. Se sabe que en alguna ocasin, las mujeres, sometidas a trabajo sin remuneracin, por ejemplo confeccionando prendas de vestir para el ejrcito, haban hecho monos de trabajo para los guerrilleros, que los familiares de las detenidas sacaban de la crcel a escondidas.

Mujeres del 36

Al terminar el franquismo diversas entidades se apresuraron a rescatar la memoria de las luchadoras antifranquistas. La respuesta fue dual. En unos casos el deseo de olvidar las enmudeci y en otros la reaccin fue la contraria: hablar y explicar lo que haban sufrido para que las nuevas generaciones, con la de los alumnos del Instituto Ernest Lluch sepan como es de valiosa la libertad y que vale la pena luchar por preservarla.

En 1997 varias mujeres de diversas ideologas que haban vivido la poca republicana crearon el colectivo mujeres del 36 para reivindicar la experiencia republicana con ojos femeninos. Aunque de edad avanzada, an quedan presas de ese poca, como Mara Salvo, que vive en Barcelona y tiene 97 aos. Tambin destaca la exposicin del caso de Tomasa Cuevas, presa poltica comunista, torturada en Barcelona por los hermanos Creix, referente de la lucha antifranquista, ya en democracia escribi una valiosa triloga sobre las mujeres en las crceles de Franco. De ella Aragn cita una frase: nosotras no podamos callar, tenamos que ser militantes de la memoria.

La visita de los bachilleres pasa por las galeras vacas donde estaban los presos polticos en Barcelona. Termina en un lugar, donde en el suelo hay un cuadrado con un pequeo ramo de claveles: aqu es donde mataron al militante antifranquista, Salvador Puig Antich, afirma. En minutos otra escuela conocer de primera mano la lucha por la libertad.

Fuente: http://catalunyaplural.cat/es/las-presas-de-franco-en-la-model-disciplina-de-cuartel-seriedad-de-banco-y-caridad-de-convento/



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