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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2019

Entrevista a Evelyne Huber, profesora de ciencias polticas en la Universidad de Carolina del Norte
"Sin los trabajadores no tendramos democracia"

Shawan Gude
Jacobinmag / Viento Sur


Los debates acerca del estado en que se encuentra la democracia estn al orden del da. No es difcil descubrir el por qu: Bolsonaro en Brasil, Trump en los EE UU., Erdogan en Turqua, Orbn en Hungra, todos apuntan hacia un resurgir del autoritarismo y hacia un debilitamiento de las formas democrticas. Pero no podemos entender el actual estrechamiento de la democracia sin entender cmo se gestaron por primera vez las democracias de masas.

En Capitalist Development and Democracy, publicado por primera vez en 1992, tres acadmicos (Evelyne Huber, John Stephens, y Dietrich Rueschemeyer) realizaron un amplio anlisis del crecimiento de la democracia en el siglo XX en tres regiones: Europa, Amrica del Norte y Amrica Latina y el Caribe. Rompiendo con la historia convencional, argumentaban que el capitalismo haba sido crucial para el ascenso de la democracia, pero no por su natural simbiosis con gobiernos de tipo popular, sino porque rompa las estructuras de poder tradicionales y generaba una clase obrera ms grande y organizable. El capitalismo, escriben, crea presiones democrticas a pesar de los capitalistas, pero no a travs de ellos.

Huber y sus compaeros prestaron especial atencin a cmo las formas en las que est distribuido el poder, tanto a nivel domstico como internacional, han abierto o clausurado luchas democrticas. Por ejemplo, si un pas se encontraba en la periferia del orden poltico global, los movimientos internos de reforma podran verse socavados por las acciones de poderosos actores externos (como EE UU). Si un pas tena una clase obrera pequea debido a la falta de desarrollo, termina teniendo como mucho limitadas formas de gobierno democrticas. En otras palabras, aquellos pases con democracias dbiles no han sufrido (ni sufren) ningn tipo de deficiencia cultural, sino que determinadas constelaciones de poder han reducido la habilidad de los grupos subalternos (como trabajadores o minoras raciales) de presionar por su inclusin en los procesos polticos.

El libro constituye una poderosa rplica a las concepciones erradas sobre la historia y el significado de la democracia. Adems, contiene una revelacin vital: La clase trabajadora, escriben los tres acadmicos, ha sido la fuerza ms consistente en pro de la democracia.

Huber, que actualmente es una reputada profesora de ciencias polticas en la Universidad de Carolina del Norte, charl recientemente con el editor asociado de Jacobin Shawn Gude sobre el libro y sobre lo que ste dice del pasado, presente y futuro de la democracia.

Shawn Gude: Se habla mucho de democracia, pero esta palabra no significa lo mismo para todos. T y tus compaeros habis escrito en la introduccin de Capitalist Development and Democracy: Nuestra premisa ms bsica es que la democracia es sobre todo una cuestin de poder. Puedes explicar a qu te refieres con esto, y cmo influye esta consideracin en el enfoque con el que te aproximas al estudio de la democracia?

Evelyne Huber: La democracia, comparada con la autocracia, comporta una mayor dispersin del poder poltico, una tendencia hacia una menor desigualdad poltica y hacia una situacin en la que cada persona tiene un voto, lo que hace que los resultados que produce sean inciertos.

Las lites no van a renunciar voluntariamente a su poder poltico, slo lo harn si son empujadas por aquellos que estn excluidos de ste. Por lo tanto, hemos de entender las constelaciones de poder si queremos tener oportunidades para la implementacin y la supervivencia de la democracia. Las constelaciones de poder de las que hablamos son las relaciones de poder en la sociedad civil, entre la sociedad civil y el Estado, en la economa internacional y en el sistema de estados.

El balance de fuerzas en el seno de la sociedad civil depende del poder organizado de los grupos subalternos (por ejemplo, las y los trabajadores). El poder en el sistema internacional, tanto en el marco de la poltica internacional como de la economa internacional, moldea las estructuras de clase y por tanto las alianzas de clase domsticas. De la misma forma, moldea la forma en la que se ejercen las presiones del exterior.

Tomemos el ejemplo de Amrica Latina. La posicin internacional de la economa latinoamericana como exportadora de materias primas limita su grado de industrializacin y, por lo tanto, el tamao y la fuerza de su clase trabajadora.

Adems, la influencia de EE UU a lo largo del Siglo XX ha operado sistemticamente contra la democracia en Amrica Latina. Cualquier reforma socioeconmica mnimamente seria era tachada de comunista, mientras que los opositores de esos gobiernos reformistas eran apoyados por Estados Unidos.

Empez con el golpe contra Jacobo rbenz en Guatemala en 1954. rbenz fue el segundo presidente democrtico que tuvo Guatemala y estaba llevando a cabo una reforma agraria que molest a la United Fruit Company. sta acusaba a rbenz en EE UU de ser comunista, acusacin que adems careca de toda base. Sin embargo, la CIA organiz y financi una fuerza invasora dirigida por Castillo Armas, que se convirti en el primero de muchos dictadores.

Esta fue la primera de otras muchas: intervencin en la Repblica Dominicana en 1965; golpe en Chile en 1973; la Contra en Nicaragua en los 90. Durante de la Guerra Fra, EE UU intervino sistemticamente para socavar - o en el peor de los casos, derrocar a gobiernos reformistas y progresistas, incluso si estos haban sido elegidos democrticamente.

SG: Estos das, es habitual ver a los trabajadores y trabajadoras ser presentados como una amenaza para la democracia, mientras que los sectores ms ricos y educados se presentan como los guardianes de las esencias democrticas. Pero este discurso no encaja con los registros histricos. Nos puedes introducir a esa historia? Qu grupos sociales han sido los partidarios ms entusiastas de la democracia?

EH: Los actores clave para el progreso hacia las democracias en Europa y Amrica del Norte fueron los trabajadores y trabajadoras organizados y, dependiendo del pas, lo hicieron en alianza con el pequeo campesinado o sectores de las clases medias. En Amrica Latina el papel dirigente lo jugaron las clases medias, pero la democracia completa slo se consigui all donde haba una fuerte presencia de la clase trabajadora.

Durante la oleada ms reciente, la tercera ola democratizadora en Amrica Latina, el movimiento obrero no jug el papel dirigente al estar los sindicatos debilitados por la represin y el ajuste estructural, hechos que condujeron a la desindustrializacin y a la reduccin del sector pblico. Por una parte hubo elementos de autodestruccin de los regmenes autoritarios (por ejemplo, en Argentina), y por la otra existi la presin de una serie de grupos, incluyendo a los movimientos sociales de los pobres y las minoras, as como grupos de clases medias.

En Asia, Corea del Sur y Taiwan encajan tambin en el modelo. Lo que pudimos ver aqu es que fueron el desarrollo econmico, la sindicacin y las luchas sindicales (especialmente en Corea del Sur) las que llevaron a la democratizacin. En Corea del Sur existe una sociedad civil fuerte que es la que sostiene el sistema poltico democrtico.

Si miramos al frica subsahariana, el problema es que hoy en da sigue habiendo un bajo nivel de desarrollo, y por tanto un grado de desarrollo igualmente bajo de organizacin de la sociedad civil. El otro problema es que en muchos pases existen sociedades divididas tnicamente, y movilizaciones y partidos basados en la etnicidad, lo que no resulta un factor muy favorable para las polticas democrticas.

SG: Si bien los trabajadores estaban preparados para apoyar las luchas democrticas, no estaban destinados per se a hacerlo en masa. Cul fue el papel de los sindicatos, partidos y otras organizaciones de las clases subalternas a la hora de caminar hacia la democracia?

EH: Aqu la clave es la construccin social de los intereses de clase. Slo por compartir la misma posicin en las estructuras econmicas y sociales no significa que la gente perciba intereses comunes y que se vaya a organizar para defenderlos. Lo relevante histricamente fueron los actores que movilizaron al grueso de las clases trabajadoras.

All donde estos actores fueron partidos socialdemcratas y sindicatos conectados a estos partidos, ambos lucharon por la democracia. Es decir, la ideologa de los lderes era importante. All donde estos actores eran lderes sindicales anarquistas, stos no se sumaron a esa lucha. Donde hubo lideres populistas (como Pern), stos no tenan por qu ser democrticos pero estaban interesados en labrarse unas bases poderosas para mejorar la situacin de los trabajadores y as mantener el poder, incluso bajo formas no democrticas.

SG: T y tus compaeros ligis la llegada de la democracia a la llegada del capitalismo. Pero, de nuevo, la concepcin ms generalizada que a menudo equipara el capitalismo de libre mercado con la democracia misma se equivoca si nos atenemos a criterios empricos. Cul ha sido, histricamente, la conexin entre democracia y capitalismo?

EH: La conexin radicaba en que el capitalismo trajo consigo industrializacin y urbanizacin, hechos que tomados en su conjunto facilitaron la organizacin de los grupos subalternos. La organizacin es una fuente de poder; de hecho, es la fuente de poder para aquellos desprovistos de poder econmico.

Las poblaciones rurales, y en particular aquellas en posicin de dependencia con respecto a grandes terratenientes, son claramente difciles de organizar. La gente que trabaja junta en fbricas, minas o ferrocarriles es ms fcil de alcanzar y ms receptiva a aquellos mensajes que aumentan la conciencia de su posicin socioeconmica y sealan posibles caminos para que puedan mejorarla.

As, otra consecuencia del capitalismo y de la industrializacin fue la transformacin de las relaciones laborales rurales y el debilitamiento econmico de los grandes terratenientes, y por lo tanto tambin polticamente en el largo plazo. Los grandes terratenientes, dependientes de la disponibilidad de una fuerza de trabajo barata a gran escala, han sido histricamente enemigos de la democracia por razones obvias. La industrializacin cre alternativas para el trabajo rural en la forma de migracin hacia las ciudades.

La urbanizacin tambin facilit la organizacin de las clases medias en asociaciones profesionales y culturales. Como ya he sealado anteriormente, lo relevante fue quin organizaba y movilizaba polticamente.

Al mismo tiempo, el paso de la agricultura a la industria, el comercio y las finanzas como nuevos centros de acumulacin, cre nuevos sectores de lite que luchaban por el poder poltico con los grandes terratenientes. El desarrollo de competencias y alianzas entre las lites fue diferente segn el pas. En muchos pases, las viejas y las nuevas lites se fusionaron. Sin embargo, la clave est en que la necesidad de dominacin sobre una fuerza de trabajo rural y barata para mantener la riqueza y el estatus fue disminuyendo, con lo que uno de los obstculos principales contra la democracia redujo su importancia.

SG: Avancemos hasta el mundo actual. La derecha y la extrema derecha crecen a lo largo del mundo, y la democracia en muchos sitios est en proceso de erosin. Qu explica este cambio profundo de las sociedades actuales?

EH: Por un lado, la creciente divisin entre ganadores y perdedores de la globalizacin y la transicin a la economa del conocimiento; por otro lado, el declive de las organizaciones que ejercen la solidaridad en el seno las clases medias y trabajadoras. Esto hace a los perdedores susceptibles a las consignas de la extrema derecha populista.

Los sindicatos, especialmente los ligados a partidos socialdemcratas, fueron histricamente los principales promotores y sostenes de la democracia. La desindustrializacin supuso un descenso de la afiliacin sindical y por lo tanto de su fuerza en todas las sociedades postindustriales y en Amrica Latina. Esto se produca justo en un momento de apertura de sus economas.

En ese sentido, los sindicatos no son capaces de funcionar como portadores efectivos de discursos solidarios para el grueso de la clase trabajadora. En su lugar, los trabajadores sin cualificar en mercados precarios, en el marco de economas del conocimiento, son susceptibles de ser movilizados por lderes de la extrema derecha populista mediante la creacin de un sentimiento de identidad y de (falsa) solidaridad, a travs de consignas del tipo nosotros contra ellos, a la vez que prometen la vuelta a un pasado supuestamente mejor.

SG: Hay muchos pases, particularmente en el mundo desarrollado, que cuentan todava con formas dbiles de democracia, y a la vez hay retrocesos autoritarios. Sin embargo, de alguna forma la clase trabajadora es ms grande de lo que ha sido nunca. Cunta esperanza deberamos tener en el futuro de la democracia?

EH: La clase trabajadora est ms atomizada y diferenciada en las sociedades postindustriales. Incluso en las sociedades desarrolladas, la economa informal ha crecido y creado grandes grupos que son muy difciles de organizar. En todas partes, los sindicatos han cado en afiliacin y el porcentaje de la fuerza laboral sindicada tambin ha cado. Los partidos tradicionales de la clase obrera han perdido porcentajes de voto en las sociedades postindustriales.

Puede que otros movimientos compensen en cierta medida el declive de los sindicatos. Por lo tanto, la tarea estriba en fortalecer las organizaciones de la sociedad civil y los partidos polticos que estn comprometidos con la democracia y la igualdad, para poder as asegurar que el futuro de la democracia siga luciendo brillante.

Fuente: https://www.jacobinmag.com/2019/01/capitalism-democracy-workers-movements-unions?fbclid=IwAR1caQMFU_gS0-7zKW657j1c3ii2FB6fUUUo8QKAwAcrVOuGe4lI0qrzE

Traduccin: viento sur



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