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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2019

De poner la vida en el centro al New Deal feminista: el salto de la teora a la prctica

Paloma Villanueva
La paradoja de Kaldor


Llevamos mucho tiempo oyendo hablar de la necesidad de reorientar las polticas pblicas para poner la vida en el centro, pero todava no queda claro para gran parte de la poblacin qu es lo que hay detrs de esta idea. Dicho de otra forma, no parece quedar claro en qu se concreta este concepto y el porqu es imperativo que sea el eje central de los programas econmicos para las prximas elecciones.

En este artculo pretendo dar respuesta a estas dos preguntas desde una perspectiva econmica. En primer lugar, exponiendo los principales motivos por los que es urgente atender a la situacin de desigualdad en sus distintas dimensiones en la cual nos encontramos sometidas las mujeres. Y, en segundo lugar, ofreciendo una serie de medidas centradas en el igualitario reparto del tiempo de trabajo como forma de romper los roles de gnero que contribuiran a que la sociedad avance hacia otra en la cual podamos presumir de la existencia de una igualdad real entre mujeres y hombres. Huelga decir que el abanico de medidas es bastante amplio y excede el mbito de la regulacin del tiempo de trabajo, pero para este artculo las acoto a las de mayor impacto.

Con el feminismo de la Tercera Ola, cuando surgen los enfoques de la Economa Feminista, los debates se centraron en el derecho al empleo de las mujeres, las desigualdades salariales, las polticas familiares y los nuevos modelos de familia. La idea de fondo era la reivindicacin y visibilizacin de las tareas realizadas por mujeres en el seno de los hogares. Y, adems, teorizar sobre los efectos de la incorporacin en masa de la mujer en el mercado laboral con el mantenimiento de las desigualdades de gnero en numerosas esferas de la vida.

Si bien ha habido ciertos avances hacia una sociedad ms igualitaria, los datos revelan que la discriminacin por gnero en el mercado laboral persiste y que, por otra parte, el trabajo reproductivo sigue cayendo mayoritariamente sobre nosotras, a pesar de que gran parte de la poblacin se declara concienciada con los valores del feminismo.

Vayamos con los datos. La brecha salarial por hora en Espaa de acuerdo a la ltima Encuesta Cuatrienal de Estructura Salarial de 2014 se encuentra en un 14%. En cambio, si nos fijamos en la brecha salarial global, esto es, teniendo en cuenta el salario bruto: la diferencia entre el salario de un hombre y de una mujer asciende al 24%. El incremento se debe a las disparidades en las jornadas, a la segregacin horizontal y vertical por gnero (techo de cristal y feminizacin de ciertos sectores), y dems complementos salariales donde se encuentra gran parte de la desigualdad retributiva.

Sigamos por las diferencias en las jornadas. Segn la EPA del cuarto trimestre de 2018 un 74,5% de las personas con jornada a tiempo parcial eran mujeres, de las cuales un 50,6% se encuentran en esta situacin de forma involuntaria y un 15% por dedicarse al cuidado de nios o adultos enfermos, incapacitados o mayores. De hecho, el sector con el mayor nivel de parcialidad es el de servicios domsticos, con un 54% frente al 14,8% de media nacional.

El desigual reparto de las tareas de cuidados tambin se refleja en una mayor inactividad de las mujeres. As, de acuerdo con la misma fuente, de la poblacin inactiva descontando las personas que se encuentran jubiladas, el 64% del total son mujeres, encontrndose un 20% en esta situacin por dedicarse al cuidado de nios o adultos enfermos, incapacitados o mayores o bien por motivos familiares, que son 1,2 millones de mujeres en edad de trabajar. Si calculamos el porcentaje de hombres que se encuentra en la misma situacin, la brecha es abrumadora, siendo dicho porcentaje el 2,8%.

Continuemos por la segregacin vertical y horizontal. Techo de cristal se le llama al hecho contrastado de que las mujeres, a pesar de tener el mismo nivel educativo que los hombres y estar perfectamente capacitadas, ocupan menos puestos de responsabilidad. Desde la Economa de Gnero se ha defendido que la solucin para terminar con las desigualdades era la lucha por la igualdad de oportunidades. Sin embargo, aunque de las personas con Estudios Superiores ms de la mitad (51%) somos mujeres: el techo de cristal persiste tal y como vemos en el grfico 1.

Una nota de Esenciales de la Fundacin BBVA-Ivie ( aqu ) clasifica las ocupaciones por razn de gnero, aportando evidencia sobre la segregacin horizontal. En ella se revela que la ocupacin de trabajadores de cuidados de personas es la ms feminizada. La nota apunta, adems, a que la brecha salarial bruta por hora se ampla en las ocupaciones masculinizadas y en las feminizadas frente a las paritarias, llegando a ser un 43% mayor en las primeras y un 24% mayor en las segundas.

Por ltimo, todas estas desigualdades en el reparto del trabajo visibilizado e invisibilizado tienen su reflejo en la calidad de vida de las personas una vez se retiran. As, las pensiones de las mujeres se encuentran en niveles por debajo de las de los hombres. Los datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social lo confirman. En enero de 2019, la brecha de gnero en la pensin media de jubilacin alcanz un 35%, esto es 455/mes menos que perciben las pensionistas; mientras que la brecha en la pensin por incapacidad permanente fue del 16% (160 /mes menos).

Tras el anterior anlisis, resulta evidente que el reparto del tiempo de trabajo tanto remunerado como no remunerado se erige como clave para terminar con las discriminaciones por razn de gnero y para redistribuir las tareas de cuidados que hasta ahora recaen sobre todo en las mujeres; muchas de ellas migrantes.

Por ello es indispensable pensar en un New Deal feminista que sea capaz de reorganizar tanto el sistema de cuidados, como el tiempo de trabajo. [1] Esto es poner la vida en el centro . Cuatro medidas esenciales son:

La reorganizacin del tiempo de trabajo . Con una reduccin de la jornada laboral semanal y un control de horarios, se fomentara un reparto ms paritario del trabajo. Esto, por un lado, liberara horas de trabajo remunerado a hombres que se encuentran sobreempleados, y aumentara el nmero de horas trabajadas por las mujeres subempleadas (ms datos en este artculo ). No olvidemos, adems, que la reduccin de jornada contribuye a facilitar tanto la conciliacin de la vida familiar como la individual, en aspectos tan importantes como el ocio, la cultura, el deporte, etc. Adems, repercutira muy positivamente en la productividad, y reducira la huella ecolgica [2] .

Los permisos parentales iguales, intransferibles y 100% retribuidos, aprobados por Real Decreto en vsperas del 8M gracias al empuje de Podemos, constituyen un paso fundamental hacia la igualdad real entre mujeres y hombres ya que implican directamente un reparto igualitario de los cuidados de las criaturas, superando los roles de gnero.

La universalizacin de la Educacin infantil de 0 a 3 aos , anunciada el pasado lunes por Podemos. De cara a favorecer a aquellas personas que desean formar una familia y no lo hacen porque se ven abocadas a abandonar el mercado laboral para ello, con la exclusin social que conlleva. La universalizacin de la Educacin infantil de 0 a 3 aos, asegurando tanto una educacin de calidad con profesorado formado y empleo de calidad, resulta un pilar clave del New Deal feminista .

Sistema universal de calidad para la dependencia . Frente a los retos demogrficos y a la invisibilizacin de estos cuidados y de quienes los realizan, es urgente la implementacin de un sistema de pblico y suficiente de cuidados de larga duracin a las personas dependientes, garantizando la autonoma funcional de estas personas sin que el peso recaiga en los cuidados informales. El coste de estas ltimas dos medidas, unos 9.000 millones de euros segn estudios del Instituto de Estudios Fiscales, sera perfectamente asumible y se autofinanciara parcialmente gracias a los retornos financieros.

Las medidas del New Deal feminista no slo supondran un avance hacia la igualdad de gnero, sino que tambin repercutiran positivamente en el nivel de empleo, tendran efectos sobre la recaudacin y, en definitiva, en el conjunto de la economa.

El movimiento feminista y sus reivindicaciones han venido para quedarse y para transformar la sociedad. Es deber de las instituciones hacerse eco de ellas y hacer todo lo posible para implementarlas, y que as nos lleguen a todas. Pongamos la vida en el centro!

Notas:

[1] En alusin al New Deal de Roosevelt, nombre que se dio al conjunto de medidas implementadas en EEUU para superar la Gran Depresin.

[2] La huella ecolgica mide el impacto ambiental generado por nivel de produccin.

Paloma Villanueva, investigadora del ICEI

Fuente: https://paradojadekaldor.com/2019/03/14/de-poner-la-vida-en-el-centro-al-new-deal-feminista-el-salto-de-la-teoria-a-la-practica/



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