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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2019

Por favor, no mitifiquemos a Obama ni aoremos su mandato

Jeff Cohen
CounterPunch

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Ante la aparente disponibilidad del antiguo vicepresidente Joe Biden para unirse a la carrera presidencial, un periodista del Washington Post escribi: La candidatura de Biden y sus aliados supone que en las prximas elecciones se baraje la posibilidad de elegir entre cuatro aos ms de alteracin del sistema con Trump y la oportunidad de restaurar la Administracin Obama.

Ah, la esperanza de restaurar la era Obama!

Pero, basta con un regreso a la normalidad? Tras dcadas en las que las gigantescas corporaciones han acumulado un enorme control poltico y financiero mientras las desigualdades raciales y econmicas siguen amplindose, y mientras los climatlogos nos dicen que la supervivencia del planeta exige reformas radicales, es suficiente un regreso a la normalidad?

Y qu hay del peligro real de que una vuelta al estilo Obama, de liberalismo empresarial paulatino provoque un nuevo estallido de populismo de derechas, esta vez liderado por alguien ms inteligente y hbil que Trump?

Si consideramos lo que Trump ha hecho con nuestro pas y con el mundo, no sorprende que muchos estadounidenses aoren a Obama. El expresidente no era un fantico ni un experto en insultos. Su administracin no fue sacudida por grandes escndalos ni sus ms cercanos colaboradores enviados a prisin. Era una persona sensata (No drama Obama) que no negaba los descubrimientos de la ciencia. Era inteligente y posea un vocabulario claramente superior al de un nio de 4 curso. Estaba al da. Eso es lo que recuerdan millones de personas.

Yo tambin me acuerdo de todo eso. Pero al mismo tiempo deberamos recordar el contenido poltico sobre el que se sostena esa imagen simptica. Deberamos recordar la indecisin y, lo que es peor, el oportunismo y el corporativismo. As como la causa y efecto: que el mandato de Obama allan el camino para el advenimiento de Trump.

El analista progresista Matt Stoller defendi esta postura en una columna bien documentada que public el Washington Post la vspera de la toma de posesin de Trump. Comenzaba as: Los Demcratas no podrn ganar hasta que no reconozcan lo perjudiciales que fueron las polticas financieras de Obama: tuvo oportunidades para ayudar a la clase trabajadora y las desaprovech. Stoller menciona que la Administracin Obama permiti que se produjeran nueve millones de desahucios por impagos hipotecarios as como fusiones empresariales lesivas para los consumidores, incluyendo la sanidad, en parte causadas por la falta de opcin pblica para la cobertura sanitaria del Obamacare. Tras sealar que la mayor parte de los nuevos empleos surgidos en los aos de Obama fueron temporales o parciales y la reduccin de la esperanza de vida de los blancos, Stoller conclua: Cuando los lderes Demcratas no protegen a las personas, estas empobrecen, se enfadan y...

Volviendo a 2008, yo estuve encantado cuando Obama derrot a la maquinaria Clinton y dio la impresin de acabar con dicha maquinaria (aunque solo fuera por eso!). Pero no me convenci su retrica de esperanza y cambio.

La primera eleccin a la que se present Obama ya ofreci buenas razones para ser escptico, pues consigui un record de donaciones de Wall Street. Una vez en el poder, esos vnculos hipotecaron sus programas econmicos.

Recuerdo perfectamente el oportunismo de esa campaa, cmo Obama y su equipo buscaron el apoyo de personas famosas contrarias a la guerra declarando: Todos nuestros consejeros se opusieron a la invasin de Irak y todos los de Hillary Clinton la apoyaron. Por que segus indecisos? Y tambin recuerdo que, tan pronto como Hillary qued fuera de juego, Obama eligi como colaboradores a un belicista tras otro, incluyendo a su compaero de papeleta Joe Biden, probablemente el Demcrata ms importante de los partidarios de la invasin de Irak. Entre los nombramientos militaristas incluy al final a la propia Hillary Clinton como secretaria de Estado. Todos ellos animaron a Obama a seguir (y en algunos casos a ampliar) la ineficaz e inmoral guerra contra el terror heredada de Bush y cuyo testigo ha pasado a manos de Trump.

Recuerdo que apenas dos das despus de la eleccin de Obama en 2008, mi pequeo rayo de esperanza se desvaneci cuando eligi como jefe de gabinete a Rahm Emmanuel, un enrgico demcrata pro-corporaciones y pro-guerra despreciado por los progresistas desde que trabajara en la Casa Blanca con Clinton y contribuyera a las campaas legislativas que sacaron adelante el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (NAFTA), el proyecto de ley sobre la delincuencia de 1994 y la reforma asistencial.

Al igual que Emmanuel, los siguientes jefes de gabinete de Obama procedan de las altas finanzas: William Daley, de JP Morgan Chase, y Jacob Lew, de Citigroup. Como es bien sabido, Obama complet su equipo de asesores econmicos con peces gordos de Wall Street. As que no es de extraar que rescatara a las instituciones financieras, pero no hiciera nada para detener la mayor oleada de desahucios hipotecarios de la historia de EE.UU. Los intrngulis de la capitulacin de Obama ante las lites econmicas se cuentan con detalle en el libro de Ron Suskind Confidence Men: Wall Street, Washington and the Education of a President. En gran parte con el apoyo del Partido Republicano, y con el rechazo de la mayor parte de los congresistas Demcratas, Obama sigui trabajando por la aprobacin del Tratado Transpacfico de Cooperacin Econmica (TPP), muy del gusto de las multinacionales, hasta sus ltimos meses en el cargo.

Obama nombr a ejecutivos y aliados de Monsanto para los principales puestos del gobierno relacionados con la agricultura y la alimentacin. Aunque reconoca el trabajo de los cientficos que alertaban del cambio climtico y vean de la necesidad de accin, su mandato coincidi con un auge de la produccin petrolera y las infraestructuras letales relacionadas con ella, y su administracin promovi fervientemente el fracking en todo el mundo.

Su reforma sanitaria fue originalmente una medida republicana para ampliar la cobertura al tiempo que enriqueca a las empresas aseguradoras privadas y a las grandes farmacuticas, a cuyos lobistas se les permiti obstruir el control de costes. Aunque millones de personas quedaron sin seguro sanitario, el Obamacare ampli Medicaid e increment la cobertura en las comunidades rurales pobres y para los jvenes.

El periodista Nathan J. Robinson resumi la crtica progresista a Obama en una larga frase repleta de razones:

[Obama] deport a un impresionante nmero de inmigrantes, permiti que los delincuentes de Wall Street se salieran con la suya, no consigui enfrentarse al sector de los combustibles fsiles (y ahora se jacta de haberlo apoyado), vendi ms de 100.000 millones de armas a la brutal dictadura saud, asesin con drones a ciudadanos estadounidenses (y posteriormente hizo chistes enfermizos al respecto), asesin tambin con drones a muchos otros ciudadanos extranjeros (incluyendo a yemenes que iban a una boda) y luego enga al pblico al respecto, prometi la administracin ms trasparente de la historia y al final fue peor que Nixon en su paranoia sobre las filtraciones, promovi un plan sanitario favorable al mercado basado en premisas conservadoras en lugar de aspirar a un nico pagador, y colm a Israel de apoyo pblico y asistencia militar a pesar de sus violaciones sistemticas de los derechos humanos de los palestinos.

Es cierto, Obama tuvo que enfrentarse a la obstruccin republicana en el Congreso, pero no fue [el lder de la mayora republicana] Mitch McConnell quien llen la administracin Obama de representantes de las grandes corporaciones y de polticas que favorecan a estas.

Si nos atenemos a las cifras, el mandato de Obama fue una bendicin para los Republicanos: los Demcratas perdieron sus confortables mayoras en la Cmara de Representantes y el Senado y cerca de 1.000 escaos legislativos en los diferentes estados, mientras 50 gobernaciones perdieron una fuerte mayora Demcrata para pasar a manos republicanas.

Mi argumento es bien sencillo: No es suficiente con restaurar la era Obama. Si repasamos las pautas recientes de la presidencia de EE.UU., cuando los Demcratas comprometidos con las corporaciones ganan la Casa Blanca y ponen en marcha polticas prudentes que mantienen el statu quo mientras la desigualdad aumenta ocurren dos cosas: 1) el ala ms derechista de los Republicanos se apodera rpidamente del Congreso, y 2) les sustituye un presidente Republicano an ms peligroso.

Los ltimos dos presidentes Demcratas dejaron en mal lugar a la esperanza. Bill Clinton fue el hombre de Hope *, y luego Barack Obama, baso su campaa en un icnico poster en el que figuraba esa palabra. Ambos hicieron que resultara difcil ser Demcrata para sus sucesores.

Para romper este crculo vicioso hace falta un presidente progresista que luche a favor de reducir el poder y la riqueza del 1% representado por las grandes corporaciones y se lo devuelva a una coalicin multiracial del 99% que recupere la cordura medioambiental. Bernie Sanders da el perfil para la tarea, al igual que Elizabeth Warren.

Pero no los tibios demcratas que predican moderacin y bipartidismo y pretenden restaurar las reformas graduales de la era Obama.

Los resultados en [las elecciones presidenciales de] 2020, como en las ltimas, bien pueden depender de los votantes del Medio Oeste y de dos cuestiones esenciales:

Se sentirn los jvenes y las personas de color suficientemente motivados para acudir en masa a votar por el/la candidato/a demcrata?

2) Recuperarn los Demcratas el voto de las clases trabajadoras blancas?

Yo he aprendido algunas cosas sobre los votantes blancos de clase trabajadora del cinturn industrial del Medio Oeste de EE.UU. y sobre el aumento de la desigualdad econmica y el poder poltico de las corporaciones en los ltimos 40 aos mientras coproduca un documental recin estrenado**. Nuestro equipo de filmacin entrevist a muchos ciudadanos de Ohio que odiaban a las corporaciones y haban votado por Obama, luego preferido a Bernie Sanders por encima de Hillary Clinton en las primarias Demcratas y que posteriormente se haban pasado al populismo de Trump en las ltimas elecciones como alternativa al temible statu quo.

Para recuperar a esos votantes y para motivar a los votantes jvenes y de color har falta un candidato Demcrata populista-progresista y con visin de futuro.

Aunque sea cierto que cualquier Demcrata es preferible a Trump, retroceder a la era Obama supone una vuelta al statu quo que hace mucho tiempo dej de servir a millones de votantes.

Notas:

* Hope, Esperanza, es la pequea ciudad de Arkansas donde naci Clinton.

** The Corporate Coup DEtat: http://www.whitepinepictures.com/project/the-corporate-coup-detat/?v=04c19fa1e772

Jeff Cohen es director del Park Center for Independent Media en Ithaca College y cofundador del grupo activista en lnea RootsAction.org

Fuente: http://www.counterpunch.org/2019/03/22/lets-not-restore-or-mythologize-obama/

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.




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