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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2019

Dnde explotar la caldera?

Jess Arboleya
Progreso Semanal


Desde el triunfo de la Revolucin Cubana, uno de los objetivos de la poltica norteamericana ha sido aumentar las presiones internas para desestabilizar el pas. En tal sentido, se destacan los efectos del bloqueo econmico y las tensiones migratorias. La manera grfica en que algunos han descrito esta poltica es meter presin para que explote la caldera.

Obama se distanci de esta estrategia al considerarla una poltica fallida, su objetivo era todo lo contrario, facilitar el desarrollo del capitalismo en Cuba y las relaciones con Estados Unidos, en la esperanza de que los cubanos terminaran por repudiar el socialismo. Era una aplicacin de libro del llamado poder inteligente, que guiaba su poltica exterior.

Por razones que parecen muy asociadas con sus aspiraciones electorales, Trump ha vuelto a la vieja poltica de tratar de reventar la caldera cubana. Ha recrudecido el bloqueo y generar tensiones migratorias vuelve a ser un ingrediente de esta receta.

Se ha llegado a extremos que parecan impensables. Con la excusa de los etreos ataques snicos, se cerr el consulado en Cuba y de manera unilateral prcticamente han sido cancelados los acuerdos migratorios. Una reliquia de las escasas relaciones bilaterales que, al margen de los constantes conflictos, haba sobrevivido desde 1994, porque eran del inters de ambos pases.

Tal decisin convirti a los cubanos, antes los grandes privilegiados de la poltica migratoria norteamericana, en uno de los grupos menos favorecidos por la misma. Los programas de reunificacin familiar, concebidos para que al menos 20 000 cubanos emigraran a Estados Unidos cada ao, han sido reducidos al mnimo. Por otra parte, las visitas a Estados Unidos, que llegaban a decenas de miles de personas cada ao, apenas alcanzaron 4 000 en 2017, debido a las dificultades y los gastos que implica tener que gestionarlas en otros pases.

Estas restricciones acaban de completarse con la eliminacin de la visa de entradas y salidas mltiples por cinco aos. Para ello se utiliz la excusa de que Cuba no actuaba de manera recproca con los viajeros norteamericanos, cuando en realidad viajar a Cuba es tan sencillo para estas personas, que en ocasiones basta comprar una tarjeta de turista en cualquier aeropuerto.

Tales medidas sin duda crean descontento y tensiones en Cuba, toda vez que afectan un rea tan sensible y abarcadora como las relaciones familiares, pero nada indica que el pas est abocado a algn tipo de explosin social, como consecuencia de estas limitaciones.

En parte, porque la poltica migratoria cubana no impide que se viaje a otros pases y los cubanos son bien recibidos en muchas partes. Segn datos del MINREX, el pasado ao, 200 000 cubanos hicieron uso de esta posibilidad.

Es difcil suponer que la actual poltica norteamericana genere algn tipo de apoyo en Cuba, mxime cuando todo el mundo sabe que el gobierno cubano no es el culpable de esta situacin.

De hecho, sectores identificados por el gobierno de Estados Unidos como potenciales agentes de cambio en el pas, dgase el emergente sector privado, se han visto particularmente afectados por estas medidas. Incluso los llamados grupos disidentes, que actan bajo el patrocinio norteamericano, se han quejado de las dificultades que ahora tienen para viajar a Estados Unidos, una de sus principales motivaciones.

Algunos opinan que esta poltica tendr que cambiar por las afectaciones que genera para los servicios encargados de conocer la realidad cubana, pero cabe preguntarse si realmente a sus propugnadores les interesa que el gobierno de Estados Unidos tenga la capacidad de producir una visin objetiva sobre Cuba.

Histricamente, la poltica de Estados Unidos hacia Cuba se ha construido sobre premisas falsas, para actuar segn objetivos preconcebidos. La mayor parte del tiempo, el gobierno de Estados Unidos ha terminado por creerse su propia propaganda y actuado en consecuencia.

La extrema derecha cubanoamericana ha sido un componente esencial en la construccin de esta matriz meditica y un patrn de su actitud ha sido oponerse a los contactos con Cuba o dificultarlos cuando han tenido la influencia para hacerlo.

Estos grupos desencadenaron una feroz campaa terrorista contra los emigrados que aceptaron el dilogo con Cuba y la reanudacin de las visitas al pas en 1979. Atacaron de manera violenta cualquier manifestacin de intercambio cultural o deportivo entre los dos pases y se opusieron con vehemencia a los acuerdos migratorios de 1984 y 1994.

Alentado por estas personas, George W. Bush redujo la posibilidad de los viajes de los emigrados a Cuba a uno cada tres aos y el concepto de familia, para poder viajar, fue constreido a los vnculos consanguneos de primer grado.

Sin importar el dao que provocan a las personas que dicen representar, la influencia que ha adquirido la extrema derecha cubanoamericana en el gobierno de Donald Trump ha servido para revitalizar estas polticas.

En realidad, las posiciones de estos grupos solo se avienen a las ideas e intereses del llamado exilio histrico, aquellos que arribaron a Estados Unidos antes de 1973 y en su mayora provenan de los sectores ms privilegiados de la sociedad cubana antes de la Revolucin.

Este grupo alcanz posiciones dominantes en la comunidad y, ms all de su intransigencia poltica, se ha caracterizado por su desprecio hacia aquellos cubanos que arribaron despus, portadores de otra experiencia existencial y vnculos ms estrechos con la sociedad cubana.

No es nada extrao entonces que la extrema derecha dinamite los acuerdos migratorios, ponga trabas en los contactos familiares e incluso proponga una revisin de la ley de Ajuste Cubano, baluarte de la excepcionalidad de los inmigrantes cubanos.

Es cierto que hasta ahora no se aprecian reacciones significativas en la comunidad cubanoamericana contra estas polticas. Por el contrario, se han soliviantado las posiciones ms agresivas, estimuladas por el discurso y las acciones de Donald Trump contra Cuba.

Ello, adems, contribuye a reforzar el miedo que, desde siempre, ha sabido imponer la extrema derecha al resto de la comunidad.

Sin embargo, no es posible sostener indefinidamente una poltica que contradice la opinin de la mayora, atropella los sentimientos de muchas personas, afecta a una red de negocios de considerable importancia para el estado de la Florida y perjudica a grandes empresas norteamericanas, interesadas en el mercado cubano.

La caldera de la comunidad cubanoamericana tambin est recibiendo muchas presiones, ya ha mostrado salideros, y puede explotar en cualquier momento, poniendo en crisis una estructura poltica fundada en el culto al odio, que no tiene asideros en la realidad.

Fuente: http://progresosemanal.us/20190328/donde-explotara-la-caldera/



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