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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2019

A 60 aos del llamado contra la discriminacin racial en Cuba

Gisela Arandia Covarrubias
IPS


El mes de marzo ha sido un momento de coincidencias histricas que se relacionan con la lucha contra la discriminacin racial. Algunas son ms conocidas que otras, pero todas invitan a revisar este problema en la actualidad cubana, sin olvidar sus causas histricas.

La impronta global de marzo adquiere impacto mundial el da 21, cuando se conmemora el Da Internacional de la Eliminacin de la Discriminacin Racial. Una fecha promovida por Naciones Unidas para rendir tributo a las 69 personas asesinadas en 1960, en la ciudad sudafricana de Sharpeville, mientras realizaban una manifestacin pacfica contra las leyes del apartheid. A partir de los aos 2000, en Cuba la fecha ha sido recordada por grupos sociales, artistas, intelectuales y tambin medios de comunicacin.

Otro da sealado de carcter local, pero clave a la hora de analizar las desigualdades racialesen el pas resulta el 25 de marzo, cuando se conmemoran 60 aos del llamamiento de Fidel Castro (1926-2016) para eliminar la discriminacin racial en el pas, que cuenta en la actualidad con 11,2 millones de habitantes.

Tambin es un mes que recuerda el liderazgo de personas de origen africano en Cuba, que tuvo como figura paradigmtica a Antonio Maceo (1845-1896). Este general realiz la accin militar ms importante de las guerras por la independencia, la campaa de oriente a occidente, y protagoniz la protesta de Baragu. Fue el 15 de marzo de 1878 cuando Maceo rechaz paralizar la lucha armada, un hecho conocido como el Pacto del Zanjn, una accin poltica que planteaba claramente independencia o muerte frente a la ocupacin colonial espaola.

Hoy

La discriminacin racial es un conflicto al cual Cuba tampoco ha podido escapar, pese a los logros sociales obtenidos con la llegada de la Revolucin de 1959. La nacin, heredera de una tradicin libertaria y pese a contar con una sociedad politizada, contina padeciendo comportamientos discriminatorios hacia personas no blancas. Datos empricos aseguran que las personas de origen africano representan aproximadamente la mitad de todos los habitantes del pas, de 11,2 millones, aunque el censo ofrezca otras cifras.

Se trata de un conflicto de falta de consenso al inicio del proyecto revolucionario, pero que ha permanecido en cierto modo abandonado hasta la actualidad, debido a diversas causas, entre ellas: la falta de un discurso pblico que contribuya a transformar la conciencia social acerca del asunto que acarrea implicaciones comprometedoras con el proyecto mismo.

Los estudios sociales han mostrado que la deconstruccin del racismo y la discriminacin racial no desaparecen de modo espontneo y exigen a priori de prcticas sociales, entre ellas del discurso pblico y polticas pblicas especficas, incluido un programa de comunicacin social que aborde el tema directamente. Desde una perspectiva futura y por el avance obtenido en materia de equidad social, cabra a Cuba tener la posibilidad de convertirse en iniciador de un proyecto para la eliminacin de la discriminacin racial, un conflicto de carcter planetario.

Con una agenda que exhibe avances sociales universalistas, la nacin caribea podra abordar una propuesta antirracista, debido a la experiencia institucional acumulada en el desmontaje de otras discriminaciones, y contribuir de ese modo a crear un modelo de sociedad que aborde de manera explcita la discriminacin racial como un tema ms de su agenda. Pero, para alcanzar ese paso trascendente e inseparable de la justicia social, tendra antes que desembarazarse de ciertos mitos negativos, entre ellos del llamadomiedo al negro, que no ha desaparecido totalmente de la memoria colectiva, a partir de ideas establecidas desde el siglo XVI, con la instauracin del sistema colonial y la consolidacin del capitalismo.

De ah que cualquier propuesta para la eliminacin de la discriminacin racial exija de un enfoque ideolgico capaz de explicar la gnesis y evolucin de este conflicto, no como un tpico ms. Se trata de un asunto especfico de extraordinaria complejidad, en el cual la discriminacin racial se presenta adjunta, de un modo u otro, a las diferentes dimensiones de la nacin cubana, que incluye una herencia de exclusin asentada en un imaginario social que ha llegado hasta la actualidad.

El anlisis de la epistemologa del racismo y su corolario, la discriminacin racial, estn anclados en contextos que implican un ejercicio de reflexin y conocimiento que trasciende a perspectivas coyunturales por su incidencia poltica. Es imprescindible reconocer que se trata de un fenmeno geopoltico que, por su carcter global, forma parte de una arquitectura social mundial, donde interactan conectadas otras discriminaciones impuestas y promovidas por las matrices de dominacin, para preservar su hegemona mundial.

Junto a las dificultades histricas, aparecen los desafos presentes, en los cuales la discriminacin racial se mantiene sin el reconocimiento y visibilidad requeridos, en cierto modo ajena a la esencia del proyecto social, a pesar del vnculo inseparable de la poblacin de origen africano con la construccin de la nacin cubana.

Es evidente que la racialidad qued desprotegida del rango poltico que le corresponda como parte de la defensa misma de la Revolucin. Ese vaco epistmico ha tenido consecuenciasdesfavorables,particularmente a partir de los primeros aos de la pasada dcada de los noventa, cuando las desigualdades raciales mostraron una imagen hasta ese momento prcticamente indita. Las personas afrodescendientes cubanas han obtenido ventajas universalistas relativas a la igualdad social, de las cuales carecen mltiples pases, pero su estatus econmico y social es marcadamente desigual.

No cabe dudas de que el pas exhibe avances sociales, como la existencia de ms del 66 por ciento de profesionales mujeres, polticas sobre sexualidad, para personas con otras capacidades, referidas a la religiosidad, la longevidad, la ciencia, la cultura, el deporte y tambin la evolucin de una conciencia de solidaridad que pocas naciones ostentan.

Por ello, una propuesta cubana para la eliminacin de la discriminacin racial deber involucrar a toda la sociedad, ms all del fenotipo identitario, relacionada de modo inseparable de la esencia misma de la revolucin. Un conflicto que debe lidiar con estructuras culturales afianzadas en una mentalidad que no se ha desprendido totalmente de ideas colonizadoras que avanzan a campo travieso, tanto en la perspectiva del pensamiento consciente como del inconsciente, lo que constituye un impedimento para alcanzar esa necesaria transformacin social.

Llamado revolucionario

A solo dos meses del triunfo de 1959, el lder revolucionario Fidel Castro propuso, en un discursoel 23 de marzo y que por su impacto aclar en una comparecencia televisa el 25 de marzo de ese ao, combatir lo que l defini como una de las mayores injusticias sociales. Su enfoque estaba relacionado con la herencia colonialista. Tambin asumi la necesidad de apoyar a los pueblos africanos en su proceso de liberacin, como una retribucin histrica. Para quienes piensan que hablar de racismo y discriminacin racial no forma parte del legado de Fidel, habra que decir con tristeza que no comprendieron su propuesta inicial participativa:

El problema de la discriminacin racial es, desgraciadamente, uno de los problemas ms complejos y ms difciles de los que la Revolucin tiene que abordar. [] Quizs el ms difcil de todos los problemas que tenemos delante, quizs la ms difcil de todas las injusticias de las que han existido en nuestro medio ambiente [] Hay gente muy humilde que tambin discrimina, hay obreros que tambin padecen de los mismos prejuicios de que pueda padecer cualquier seorito adinerado.[]Porque si aqu los que hubieran protestado de que yo abordara el problema de la discriminacin, hubiesen sido los mismos que tienen latifundios, que tienen rentas, aquellos a quienes las leyes de la Revolucin hubiesen perjudicado, tendra una lgica; pero lo absurdo, lo que debe obligar al pueblo a meditar, es que haya levantado ronchas entre gente que ni tiene latifundios, ni tiene rentas, ni tiene nada, que no tiene ms que prejuicios en la cabeza. Y eso es realmente lo doloroso [1].

El hecho de que su convocatoria no contara con el consenso requerido en aquel momento posee una perfecta lgica poltica, si se tiene en cuenta el carcter discriminatorio hacia la poblacin de origen africano que caracteriz al pas antes de 1959. La Revolucin no haba cumplido siquiera sus 100 primeros das de establecida, por tanto, que su propuesta no fueradel todo aceptada no debera condenar el tema al silencio indefinido. La defensa de la Revolucin en el plano de la racialidad debe y tiene que ser parte de las actuales propuestas emancipatorias, junto a la implementacin del modelo econmico, la lucha contra la corrupcin y otras para la continuidad de la difcil marcha que comenz hace seis dcadas.

Cuba se encuentra mejor preparada que otras naciones para asumir el proyecto descolonizador de la racialidad y contribuir a la eliminacin de la discriminacin racial, porque sus presupuestos ideolgicos la sitan en una posicin de ventaja social, por el camino ya recorrido, incluido el desarrollo institucional que ha permitido dar pasos hacia una equidad social. Porque la propuesta de Fidel no fue coyuntural, sino que correspondi a una reflexin que l mismo calific como asunto complejo, que deba enfrentar la Revolucin.

Considero que, en la actualidad, cuando la Revolucin cumple su 60 aniversario, la eliminacin de la discriminacin racial es una tarea pendiente, que involucra al modelo de justicia social. La dimensin poltica de la racialidad cubana no puede ser un asunto ajeno al legado poltico de Fidel Castro, de quien sera oportuno recordar reflexiones ms recientes:

Nosotros despus de la victoria ramos bastante ignorante acerca de la discriminacin racial, porque creamos que bastaba con establecer una igualdad ante la ley, y eso se aplicara sin discusin.[] Cuando habl por primera vez de eso, se produjo un estado de opinin tremendo, volv hablar, habl tres veces, de que significaba la lucha contra la discriminacin [] Aun en sociedades como la de Cuba, surgida de una revolucin social radical [] Los negros viven en peores casas, tiene los trabajos ms duros y menos remunerados y reciben entre 5 y 6 veces menos remesas familiares en dlares que sus compatriotas blancos.[] Porque estamos recogiendo la cosecha de que a los niveles universitarios acceda una proporcin menor de jvenes negros y mestizos. [] Bueno, para nosotros, luchar contra la discriminacin racial es un principio sagrado [2].

Como un asunto poco deseado de acuerdo al consenso, la discriminacin racial y su base conceptual, el racismo, forman parte de un conflicto mundial que tiende a permanecer generalmente oculto en espacios sociales, por los seres humanos. A pesar de su existencia, las personas prefieren ignorar su presencia para no sentirse comprometidas con un asunto que involucra, de cierto modo, la propia identidad. La discriminacin racial trasciende filiaciones polticas, incluso en sociedades que aspiran a crear espacios de equidad. Por tratarse de un asunto que suele ser escamoteado bajo diferentes pretextos, su ingreso al mbito pblico representa un desafo gigantesco.

Problema colonial

En Cuba el racismo antinegro estuvo relacionado con el pnico creado por la repercusin de la revolucin antiesclavista en Hait. Ese acontecimiento produjo alarma en los estamentos de dominacin colonial, ante el derrocamiento por primera vez en el mundo de un rgimen esclavista, realizado por personas de origen africano, esclavizadas y libres. Un acontecimiento que penetr de manera profunda en las autoridades coloniales y un segmento de criollos cubanos, ante el peligro de una rebelin antiesclavista que pusiera en peligro sus intereses econmicos.

Como medida cautelar, las autoridades tomaron la decisin de inaugurar un programa represivo de gran magnitud, que comenz con el asesinato a Jos Antonio Aponte en 1812, persona libre y precursor de la ideologa independentista cubana, lder creador de una agenda libertaria, quien tuvo la capacidad de organizar una red insurreccional que abarc a casi todo el pas.

En 1844, la llamada Conspiracin de la Escalera, en la provincia de Matanzas, fue escenario de asesinatos masivos, para eliminar al incipiente movimiento libertario de personas de origen africano libres, que haban obtenido un determinado estatus econmico, y que estaba acompaado de una vanguardia intelectual.

El tercer suceso, ya en la repblica naciente, dej claro que el rechazo a la participacin politica de personas no blancas mantena plena vigencia, con el suceso conocido como la masacre de 1912, cuyas ejecuciones sumarias alcanzaron a miles de personas, algunas de ellas asesinadas simplemente por su origen identitario.

Tres momentos que constituyen evidencias de un comportamiento racista, no solo del rgimen colonial, sino que abarc a segmentos de cubanos que ejercan posiciones militares y gubernamentales. El racismo antinegro qued instalado como un pensamiento que se prolongara al paso del tiempo y en el cual las personas de origen africano seran consideradas, en ciertas circunstancias, una amenaza al equilibrio de la nacin, a partir de un patrn de subjetividades. Fernando Martnez Heredia comentaba al respecto:

En Cuba, las construcciones raciales y sus efectos han impactado en la vida de las personas, han desempeado papeles sociales muy importantes durante largos perodos histricos y conservan ms peso de lo que parece, hasta el da de hoy. Una estrategia antirracista cubana est obligada a conocer las races y el movimiento histrico de nuestras construcciones raciales. En nuestro caso, esa historia arroja luz muy fuerte sobre caractersticas y matices que inciden en la situacin actual y revela potencialidades para emprender actuaciones eficaces. [] Blanquear a Cuba fue un grito de alarma primero, para resolver el problema negro, y una tctica dentro del paso del capitalismo pleno en la ltima parte del siglo [3].

En la perspectiva histrica, la dicotoma raza-nacin cual proyecto compartido con el resto de los pases latinoamericanas qued instalada como un peligro latente de amenaza a la unidad nacional, en la que racialidad y nacin se presentan como componentes ideolgicos antagnicos. Mientras las poblaciones originarias y afrodescendientes carecan del derecho a la ciudadana, el supuesto peligro de una nacin divida como consecuencia de inclusiones identitarias ha servido de impedimento continuado para convertir la discriminacin racial en un asunto difcil de abordar.

Repasar el tema implica un acercamiento a la trata esclavista, como la accin de mayor violacin conocida a los derechos humanos y por su trascendencia, con una duracin de casi cuatro siglos; por la magnitud numrica del secuestro y traslado de ms de veinte millones de personas, con uso de la violencia, segn datos de la Ruta del Esclavo. Pero el impacto ms devastador de la trata esclavista fue la legitimacin ideolgica del ser africano y sus descendientes como humanamente inferiores.

Conclusiones

La presencia de un discurso crtico permanente en el espacio pblico de la sociedad cubana constituye un elemento decisivo para proteger y garantizar la buena marcha del proyecto revolucionario en los dismiles escenarios de la vida cotidiana, donde la discriminacin racial debe estar incluida.

En la actualidad es importante que, por su connotacin ideolgica, la crtica a la discriminacin racial abandone los espacios de subjetividades y silencios. Est claro que la argumentacin acerca del racismo requiere de un tratamiento capaz de ubicar el tema como parte de un conflicto mundial que no ha sido resuelto todava, menos aun en Estados Unidos, donde la era pos Obama se ha caracterizado por asesinatos a grupos afroamericanos de manera alarmante, cuyos culpables muchas veces no son juzgados y pocas veces condenados.

Me refiero, justamente, a la necesidad permanente de un discurso crtico que tenga como aspiracin primaria la defensa de la Revolucin, a partir de errores que afectan a la sociedad en su conjunto, y en particular a los grupos ms vulnerables, como es la invisibilizacin de la discriminacin racial. El contexto socio-poltico actual mantiene la vigencia del obstculo histrico, segn el cual, la asuncin pblica de un debate sobre la racialidad representa un riesgo para la unidad nacional, cuando en realidad se trata precisamente de lo contrario, porque es en esa conjuncin de nuestras identidades donde radica la mayor fortaleza de la unidad nacional.

El desafo ahora est en poder completar la propuesta descolonizadora que permita ampliar la equidad social hacia segmentos de la poblacin afrodescendiente cubana que an no han podido acceder a los estamentos que les corresponden, por su contribucin, desde las guerras por la independencia nacional; por su apoyo a la Revolucin como algo suyo, incluida la guerra en frica, hasta retos como salud y educacin, dentro y fuera del pas.

Sesenta aos, como tiempo de una mayora de edad, presupone tambin la consolidacin de un pensamiento que asegure la continuidad del largo y doloroso camino por la emancipacin. En este sentido, el legado de Fidel en su temprano anlisis sobre la discriminacin racial ofrece herramientas polticas que en aquel momento l no pudo completar, como era su voluntad politica, pero en la actualidad existen oportunidades para cumplir esa deuda histrica. (2019)

Notas:

[1] Comparecencia del Comandante en Jefe Fidel Castro en el Canal 12 de televisin. La Habana, 25 de marzo de 1959, Fidel Castro Ruzhttp://granma.co.cu/secciones/fidel_en_1959/art-048.html

[2] Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, Ed. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. La Habana, 2006.

[3] Raza y racismo, Ed. Caminos, La Habana, 2009, p. 14-15.

Gisela Arandia Covarrubias, investigadora y escritora cubana

Fuente: http://www.ipscuba.net/sociedad/a-60-anos-del-llamado-contra-la-discriminacion-racial-en-cuba/


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