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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2019

La perversin del feminismo

Lidia Falcn
Pblico


Estamos viviendo tiempos posmodernos que han pervertido todos los espacios sociales, y como no poda ser menos, tambin el feminismo. El desprestigio de la poltica que ha difundido tan eficazmente el capital ha calado hondamente en el MF. Desde la Transicin el feminismo se consider alejado e indiferente a las cuestiones polticas, tales como la forma de Estado la bronca y la escisin del Colectivo Feminista que sigui a la propuesta que hice de que se pronunciase por la Repblica- , la laicidad del Estado o el rechazo a pertenecer a la OTAN.

De tal modo, es posible que hoy un sector del MF asegure que el feminismo no es de izquierdas ni de derechas y que se trata de no cerrar puertas a nadie. Recuerdo el sobresalto que sent, hace ya cuatro aos, cuando la que haba sido dirigente comunista solt semejante aseveracin en una asamblea. Era el primer toque de alarma de una tendencia que iba a difundirse muy exitosamente por las nuevas organizaciones que se llamaban del cambio. Ya se sabe que si se afirma no ser de izquierda ni de derecha es que se es de derecha.

El planeamiento actual es que no se cierra puertas ni siquiera a los fascistas. Ese estribillo, que incluso dirigentes polticos se atreven a utilizar refirindose a su propia organizacin, est siendo aceptado con naturalidad, y hasta complacencia, por una parte de la sociedad y de las feministas. Como si tal despropsito fuese posible. Al estar el feminismo por encima de las siglas, como si lo visitara el Espritu Santo, la ideologa no importa. Aunque a la vez se autocalifican de feministas. Porque la tenaz lucha del MF lo ha llevado a la vanguardia de los movimientos sociales y no se puede despreciar. Ah tenemos a dirigentes de partidos de derecha e incluso de la banca afirmndose ahora feministas.

Esas nuevas organizaciones del MF concluyen asegurando que es posible aglutinar a la gente desde IU hasta la Fundacin Francisco Franco. A ms disparates se une afirmar que un partido no hace poltica.

Las nuevas proclamas consideradas modernas, al afirmar que las ideologas estn trasnochadas se dirigen a captar el voto mayoritario de una poblacin ignorante y decepcionada que ha convertido a la poltica, los polticos, los partidos y hasta las instituciones, en su enemigo principal. Como estas nuevas participantes en el MF estn faltas de la ms elemental informacin no saben que en fecha tan temprana como 1965, uno de los tericos y dirigente de Falange, Gonzalo Fernndez de la Mora, escribi un libro ya clsico que se titula El crepsculo de las ideologas, en el que vaticinaba estos tiempos que vendran. Se haban acabado los anlisis basados en el conocimiento de las luchas econmicas que perseguan grandes transformaciones revolucionarias. Se trataba de ir trampeando con proyectos que pudieran realizarse en el momento inmediato, en una amalgama de supuestos pragmatismos. Exactamente lo que en aquel momento el franquismo llevaba a cabo con el Plan de Estabilizacin y los Planes de Desarrollo.

Los disparatados manifiestos que hoy se publican desde el feminismo ignoran el dominio del Capital. Las peticiones populares difundidas en las redes repiten la exigencia de rebajar el sueldo a los diputados, pero ni se mencionan los beneficios de la banca, las primas cobradas por los banqueros (El escndalo de Francisco Gonzlez y el BBVA), la ruina a que nos ha llevado el rescate de las Cajas de Ahorros, las imposiciones caudinas dictadas por los dirigentes de la UE que han hundido en la miseria a Grecia, entre otros pases, y en la pobreza y la precariedad laboral a las clases trabajadoras en Espaa.

Este feminismo de nuevo cuo que se pretende ahora alternativa a los partidos tradicionales, se atreve a enviar al archivo de la arqueologa el estudio de las contradicciones de la lucha de clases que nos ense el marxismo; la experiencia, a veces tan amarga y peligrosa, de las luchas que protagonizaron nuestras antecesoras feministas y los militantes comunistas para lograr los avances en derechos y proteccin social que se obtuvieron en el siglo XX.

Con la ms indigna ingratitud se muestran indiferentes y hasta despreciativas de las ideologas liberadoras que se construyeron sobre el sacrificio de varias generaciones y que han logrado poner freno a la explotacin y opresin del capitalismo y del Patriarcado en varios pases y especialmente en Europa.

Estas tendencias, dirigidas por personas de nula preparacin terica y ninguna experiencia de lucha porque su vida ha sido tan amable en estos tiempos de bienestar, estn causando ms confusin y desinformacin de la que ya padece nuestro pueblo. Asegurando que el feminismo est ms all de las ideologas, de la divisin entre izquierda y derecha, que cualquiera puede unirse a su proyecto desde el franquismo al comunismo, y que no estn haciendo poltica, estn repitiendo las consignas fascistas.

Es ya un clsico aquella respuesta de Franco a uno de sus ministros: Mire, haga como yo, no se meta en poltica. Sera bueno que alguna de esas nuevas dirigentillas del feminismo leyera las proclamas de Jos Antonio Primo de Rivera, con la principal declaracin de principios de su discurso inaugural de la Falange el 29 de octubre de 1933: Que desaparezcan los partidos polticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido poltico; en cambio, nacemos todos de una familia; somos todos vecinos de un Municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo. Pues si esas son nuestras unidades naturales, si la familia y el Municipio y la corporacin es en lo que de veras vivimos, para qu necesitamos el instrumento intermediario y pernicioso de los partidos polticos, que, para unirnos en grupos artificiales, empiezan por desunirnos en nuestras realidades autnticas?

Ciertamente sabemos con Marx que la historia siempre se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. Las circunstancias que permitieron el triunfo trgico del fascismo en el siglo XX no se dan hoy en Europa, de modo tal que resulta enormemente improbable que se imponga en Espaa, a sangre y fuego, como sucedi en los aos 30, por ms que en varios pases sus herederos estn teniendo cada vez un papel ms relevante en la poltica europea.

Pero es cada vez ms fastidioso y preocupante que se difundan los eslganes de la antipoltica, de la negacin de la lucha de clases, de un discurso banal que anula la diferencia entre la derecha y la izquierda, y que puede convencer a una parte de la ciudadana ignorante y decepcionada, que en visceral reaccin se lance a votar a la ultraderecha, con la adquiescencia de cierta parte de la izquierda y el aplauso de un sector del feminismo.

Espero que no se cumpla la terrible profeca que dice que si ignoramos nuestra historia estamos condenadas a repetirla.

Lidia Falcn O'Neill es licenciada en Derecho, en Arte Dramtico y Periodismo y Doctora en Filosofa. Nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Wooster, Ohio. Es fundadora de las revistas Vindicacin Feminista y Poder y Libertad, que actualmente dirige. Creadora del Partido Feminista de Espaa y de la Confederacin de Organizaciones Feministas del Estado Espaol. Ha participado en el Tribunal Internacional de Crmenes contra la Mujer de Bruselas, en el congreso Sisterhood Is Global de Nueva York, en todas las Ferias Internacionales del Libro Feminista y en los Foros Internacionales de la Mujer de Nairobi y de Pekn. Es colaboradora de numerosos peridicos y revistas de Espaa y de Estados Unidos. Ha publicado 42 libros. En el terreno del ensayo destacan: Mujer y sociedad, La razn feminista , Violencia contra la mujer, Mujer y poder poltico y Los nuevos mitos del feminismo que han sido traducidas a varios idiomas. As mismo, tiene una extensa obra narrativa Cartas a una idiota espaola, Es largo esperar callado, Los hijos de los vencidos, En el Infierno, El juego de la piel, Rupturas, Camino sin retorno, Postmodernos, Clara, Asesinando el pasado, Memorias polticas, Al fin estaba sola, Una mujer de nuestro tiempo, Ejecucin sumaria y el libro de poesas Mirar ardiente y desgarrado.

Fuente: https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2019/03/30/la-perversion-del-feminismo/



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