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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2019

Abril por la Repblica (I)
El advenimiento de la Repblica

Vctor Arrogante
Rebelin


El advenimiento de la Repblica se produjo un 14 de abril de 1931. A las tres de la tarde se iz en Madrid la primera bandera republicana, sobre el Palacio de Comunicaciones en la Puerta del Sol. La situacin produjo un estallido de entusiasmo, al conocerse que representaba realmente lo que simbolizaba, la toma del poder por parte del Gobierno provisional, relataba en sus crnicas Josep Pla.

Josep Pla cuenta lo que ve y lo cuenta a su manera (Madrid, el advenimiento de la Repblica). Cuenta como llega a Madrid un 14 de Abril y cmo es testigo de los acontecimientos que tienen lugar aquel da. El ambiente en las calles, las conversaciones en los cafs, la izada de la primera bandera tricolor en Correos. En su crnica describe a sus protagonistas y opinando sobre ellos, con el atractivo aadido que supone la visin de la capital por un cataln que, como dice, nunca encuentra nada que hacer en Madrid.

En Espaa el advenimiento de la Repblica el da 14 de abril de 1931 supuso un cambio radical de rgimen poltico. Hasta ese momento el sistema poltico republicano solo haba sido un experimento que apenas dur menos de dos aos, desde el mes de febrero de 1873 hasta el mes de diciembre de 1874 (Proclamacin y fin de la Primera Repblica), que naufrag en medio de la inestabilidad poltica, con cuatro presidentes en un perodo tan corto de tiempo, y tres conflictos armados a la vez (insurreccin en Cuba, sublevacin cantonal y guerra carlista), que llevaron a su abrupto final. Con estos antecedentes era de prever que la andadura de la Segunda Repblica espaola no fuera un camino de rosas, como as result.

Cuando se hizo pblico el advenimiento de la Repblica, Madrid corri a destruir y a esconder los smbolos monrquicos. "Perdido en medio del hormiguero, observo cmo el comercio se apresura a destruir y esconder los smbolos monrquicos. Los comerciantes, proveedores de la Real Casa, las tiendas con el escudo real, los hoteles, las fondas, los teatros y los restaurantes que tenan o aspiraban a tener el nombre ligado al rgimen cado, hacen desaparecer, con una diligencia admirable, las insignias y los nombres considerados comprometedores. En el Hotel del Prncipe de Asturias, Carrera de San Jernimo, veo una bandera republicana sobre la palabra Prncipe del letrero de la calle. El establecimiento se ha convertido, de forma instantnea, en Hotel de Asturias".

La gente inunda las calles, suena el Himno de Riego, que era el de la insurreccin de 1820 contra el absolutismo del Rey Fernando VII, la Internacional socialista, y hasta la Marsellesa. Las banderas republicanas se hicieron ms y ms espesas. Los retratos de Galn y de Garca Hernndez se prodigaron con una rapidez fulminante. La Marsellesa, el Himno de Riego, las notas de la Internacional, salieron de la boca de la multitud juvenil. Todo el entusiasmo popular tuvo casi siempre un aire de verbena; a veces en la Puerta del Sol lleg a adquirir una densidad emotiva profunda e inolvidable. "La gente estuvo correctsima y la propiedad fue absolutamente respetada. Alguna ancdota de carcter anticlerical se produjo en los suburbios, pero no puede decirse que aquello acabara dando el tono al espectculo". El desbordamiento del entusiasmo de la juventud popular de Madrid dur 26 horas seguidas y la disciplina fue admirable.

Nada ms conocerse la noticia de que el Gobierno provisional haba tomado posesin, se hicieron innumerables comentarios sobre su significacin poltica. Ningn militar form parte de l. Los republicanos han querido dar la impresin de que no deben el triunfo ni han de condicionarlo a ningn sable. No hay duda de que han logrado su propsito. El eje poltico del Gobierno est formado por Niceto Alcal Zamora, Marcelino Domingo, Alejandro Lerroux y Manuel Azaa. Azaa estaba considerado en Madrid como una personalidad de primer orden, cuyo rendimiento ser proporcional a su preparacin. Azaa es un intelectual formado por la cultura francesa ms completa y ms refinada. Otros nombres destacados del Gobierno eran lvaro Albornoz, Miguel Maura, Francisco Largo Caballero y Fernando de los Ros.

El Rey no ofreci ninguna resistencia. Antes de marchar, redact un documento dirigido al pas, que fue entregado al ltimo presidente del Consejo de la monarqua, capitn general Aznar. La sustancia del documento consiste en la creencia de que la salida del Rey de Espaa es el mal menor para el pas, dado que la salida evita la guerra civil. El Rey pona de relieve que no haba querido aprovecharse de los elementos que tena a su alcance para resistir la oleada republicana. No firm su abdicacin para l ni para sus hijos. El Rey se marchaba simplemente. "Una monarqua que duraba quince siglos haba cado como un peso muerto desplomndose, muerta por la base".

Con la fiesta, llegaban los primeros decretos promulgados por el Gobierno provisional. "Aunque Madrid sea una ciudad algo desordenada en lo referente a la organizacin del trabajo, no hay duda de que el Gobierno trabaja mucho". Cinco fueron las lneas maestras que pretenda: Estructuracin federal de Espaa; Continuacin de la poltica de estabilizacin; Poltica de aproximacin a Portugal; Establecimiento de un rgimen liberal muy acentuado, basado en la interpretacin literal del Concordato; y Fomento de una poltica de fomento de la Repblica, para la mayor comprensin y tolerancia.

"En esta tierra puede ocurrir cualquier cosa, incluso algo muy grave, el acontecimiento ms sensacional, uno de aquellos acontecimientos que en otro pas preocupan durante mucho tiempo y en los que, al cabo de poco de producirse, buena parte de la gente toma primero un aire de suficiencia, luego de real o fingida indiferencia, para acabar glosando la ltima ocurrencia del momento. No creo que exista en el mundo imaginacin suficiente para describir las dimensiones que tendra que tener una desgracia o un simple hecho como para llegar a interesarnos de verdad durante un tiempo prolongado"

En buena parte (aunque no fuera este el nico motivo) la llegada de la Repblica se debi a la decadencia de la monarqua. Las clases altas y medias altas, tradicionalmente monrquicas, permanecieron impasibles ante la cada de la monarqua, cuando no apoyaron abiertamente la Repblica, debido, en gran medida, al descrdito que se haba ganado Alfonso XIII al apoyar la dictadura de Primo de Ribera, que tambin haba puesto en contra suyo a muchos intelectuales, como Unamuno, que firmaran el Pacto de San Sebastin (para derribar la monarqua e instaurar la Repblica).

Por la noche, tras un da agotador, Pla vuelve al hotel y escribe: "Pienso en los libros que he ledo sobre Espaa. En general, todos estos libros dicen lo mismo. Espaa es una cosa inmvil. La monarqua es una situacin eterna. La duracin de esta monarqua est garantizada, primero, por el Ejrcito y la Marina, que es una llave intocable. Luego, por el latifundismo del sur, de Andaluca y Extremadura. Luego, por la Iglesia catlica, apostlica y romana, por la que los espaoles sienten una adoracin viva, activa, pintoresca e indispensable. Luego, porque el dinero es monrquico. Luego, an, porque la industrializacin es incipiente, porque el orden pblico es fcil y porque la clase media es rabiosamente monrquica y gran parte del pueblo, tambin. Ahora, en el da14 de abril, todas las impresionantes columnas del templo inmvil se han derrumbado. Me vienen tales ganas de rer que, si no estuviera tan cansado, estas ganas seran an ms abundantes. Cmo han envejecido los observadores de Espaa!".

El entusiasmo popular, demostrado de modo espectacular, se va enfriando; treinta y seis horas de gritero slo las resiste un temperamento meridional. El trabajo de construccin y consolidacin de la Repblica ha empezado "bajo unos auspicios brillantes".

@caval100

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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