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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2019

Duque quera ser Uribe III, pero no funcion

Fernando Dorado
Rebelin


Duque intent convencerse en los primeros meses de su gobierno que poda jugar a ser demcrata, moderado y anti-corrupto, o sea, a creerse la mentira que haba fabricado para poder ganar las elecciones. Se senta como una especie de Fajardo II.

Fueron cinco meses en donde casi todo le fracas e iba en barrena, con un pacto anticorrupcin incumplido, una recortada reforma tributaria que convirti de afn en ley de financiamiento, reformas legislativas aplazadas y paro universitario desgastante.

Adems, el escndalo de Odebrecht y los entuertos del Fiscal General, lo afectaban negativamente.

Eso dur hasta el atentado del 17 de enero, que provocado o no, lo oblig a convertirse en Uribe III, entendiendo que Uribe I y II fue el Uribe original; el I en sus 8 aos y el II en los 8 aos de Santos.

A partir de esa fecha, Duque se embarca a hacer trizas el proceso de Paz, suspende el dilogo con el ELN, desconoce el protocolo con Cuba y pases garantes, intenta derrocar a Maduro y, con ese escaso aire en la camiseta, presenta sus objeciones a la JEP (forzado por el Fiscal y Uribe).

Sin embargo, su Uribe III no se parece al I y II, porque las condiciones han cambiado, y porque a Duque no le sienta bien el talante autoritario. Ms parece un nio con berrinche que un presidente emberracado.

Duque es consciente de que Uribe lo empuja a ser Uribe III, no porque quiera que su gobierno salga adelante sino porque no tiene otra manera de garantizar su impunidad. El expresidente-senador sabe que una JEP fuerte y legitimada lo pondra en serios aprietos frente a la verdad y la justicia.

La estrategia de Uribe, que Duque aplica sin mucho entusiasmo, significa enfrentar y fragmentar a todos los partidos aliados del gobierno (Cambio Radical, la U, conservadores y liberales).

Ello, porque el plan de Uribe es revitalizar desde el gobierno al Centro Democrtico y convertirlo en la nica alternativa de la derecha populista.

Los dirigentes ms experimentados de los partidos de derecha vivieron ese proceso en el pasado con Uribe I y han entendido que tienen que girar hacia el centro.

Cambio Radical, la U y liberales, jugaron con Uribe-Duque para derrotar a Petro, pero no estn dispuestos a mantener esa dinmica, mucho ms cuando observan que Petro se ha debilitado.

Saben que tienen que disputar el centro con Alianza Verde y otras tendencias que estn apareciendo al interior de sus propios partidos y en el amplio espectro poltico que Sergio Fajardo no ha logrado encauzar ni organizar.

Por todo lo anterior, no le aprobarn a Duque las objeciones a la JEP. No quieren fortalecer a Uribe, saben que es un caso juzgado por la Corte Constitucional, y van a dejar que sea el gobierno el que pague los platos rotos.

Duque vive un momento de extrema debilidad: el gobierno no arranca, la violencia se dispara en regiones y ciudades, Guaid no cuaj y Maduro no cay, la coalicin de gobierno se diluy y el querer ser Uribe III no le funcion.

Y la Minga indgena sigue ah


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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