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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2019

Mxico y Espaa: el perdn

Fernando Montiel T.
Rebelin


1. El humo y el estruendo

Como movidos por resortes ultranacionalistas que no le han dejado nada a la humanidad que no sean dolor y desgracias, los dimes y diretes no se hicieron esperar: la derecha acus la solicitud de insolente, torpe e insensata. A su vez, con fundamento en lo reportado por la prensa, la izquierda denunci soberbia monrquica y un desdn trasnochado a los plebeyos. El tono de la discusin se hace evidente en uno de los vocales ms visibles: Vargas Llosa.

Latinoamericano por nacimiento (Arequipa, 1936) y marqus espaol por Real Decreto (134/2011) -I marqus de Vargas Llosa es el ttulo nobiliario oficial- y Nobel de literatura Mario Vargas Llosa despotric contra el presidente de Mxico.

Primero lo acus de no dirigirse la carta as mismo por la condicin actual del indgena en Mxico, pero luego matiz diciendo que es un problema de todo el continente. Luego, acus las matanzas de indgenas en las repblicas, pero sin atreverse a negar los horrores del proceso colonial (como si las unas justificaran o matizaran las otras). Y finalmente alab del regalo de la lengua espaola como el vehculo a travs del cul llegaron a Mxico en particular y a Amrica Latina en genral, la conciencia moral (cmo si no existieran tica y moral indgenas), la democracia (como si la Espaa colonial hubiese en el siglo XV elegido a sus monarcas por voto directo) y la libertad, pero sin referir que llegaron tambin, en los mismos barcos y al mismo tiempo, el sistema de encomiendas, el derecho de pernada y el racismo.

Mucho se puede discutir sobre estas lneas, y en todos los casos, en esos tonos y estridencias, toda discusin estar condenada al fracaso: dilogos no sern, si acaso, monlogos, a gritos y con sordos en todos los frentes.

Si algo ha de producir este evento, ser necesario un discurso diferente.

2. Los hechos

La primera cosa que llama la atencin de los intercambios entre el gobierno de Mxico y la corona espaola es que independientemente de la solicitud del primero y el rechazo del segundo, el tono ha sido amistoso.

En la carta dada a conocer por la prensa mexicana (misma que el presidente de Mxico reconoci como apenas un borrador y no su versin final) abundan las seales de amistad. Despus de decir un hecho reconocido por propios y extraos (a saber: que el proceso de conquista fue violento y lleno de abusos) el gobierno de Mxico lanz una invitacin a:

un trabajo bilateral, en una hoja de ruta para lograr el objetivo de realizar en 2021 una ceremonia conjunta al ms alto nivel; que el Reino de Espaa exprese de manera pblica y oficial el reconocimiento de los agravios causado y que ambos pases acuerden y redacten un relato compartido, pblico y socializado de su historia comn, a fin de iniciar en nuestras relaciones una nueva etapa plenamente apegada a los principios que orientan en la actualidad a nuestros respectivos Estados y brindar a las prximas generaciones de ambas orillas del Atlntico los cauces para una convivencia ms estrecha, ms fluida y ms fraternal.

No hay ah nada del tono beligerante o intransigente con el que la prensa ha reseado el texto enviado. Si la versin final enviada de la misiva conserv el tono de la que se dio a conocer entonces no hay ms: la prensa ha desinformado a la sociedad.

Y algo similar ocurri con la respuesta del rey de Espaa. El rey rechaza con firmeza el contenido de la carta y lamenta la difusin pblica de la misma (esto ltimo, algo que seguramente tambin el gobierno de Mxico lamenta). Pero tras dar a conocer las razones del rechazo (La llegada, hace quinientos aos, de los espaoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporneas) responde con el mismo tono cordial:

Nuestros pueblos hermanos han sabido siempre leer nuestro pasado compartido sin ira y con una perspectiva constructiva, como pueblos libres con una herencia comn y una proyeccin extraordinaria

Y hay ms:

Sobre el enorme caudal de afecto entre nuestros pueblos y su voluntad de progreso, el Gobierno de Espaa reitera su disposicin para trabajar conjuntamente con el Gobierno de Mxico y continuar construyendo el marco apropiado para intensificar las relaciones de amistad y cooperacin existentes entre nuestros dos pases, que nos permita afrontar con una visin compartida los retos futuros

Entonces lo que hay hasta aqu es, por una parte, la expresin de un agravio histrico y la invitacin a un reconocimiento, y por la otra, el rechazo a la invitacin con una explicacin que puede juzgarse apropiada o no. En ambos casos, se destaca la concordia existente entre los dos pueblos y sus gobiernos.

3. Posibilidades

Tal vez, con una visin de largo aliento, la iniciativa de conseguir un encuentro amistoso en 2021 como propona Lpez Obrador en su carta pudo haber tenido xito. Tal vez si no se hubiese dado a conocer la carta, el gobierno de Espaa habra tenido tiempo para pensar en la propuesta y explorar sus posibilidades. Pero el esfuerzo fue saboteado: quin quiera que haya filtrado esa carta le hizo un muy flaco favor a un proceso de acercamiento y concordia que prometa mucho; la filtracin oblig a una respuesta inmediata y tajante de parte del destinatario, una respuesta que tal vez podra haber sido diferente de haber contado con ms tiempo de reflexin, o mejor an: si Lpez Obrador hubiese hecho la propuesta de manera personal y en privado para avanzar en ese trabajo conjunto. El acercamiento histrico, as, tendr que esperar un mejor momento.

Pero es posible.

La reconciliacin histrica es posible como fue posible que en 2004 el gobierno alemn pidiera disculpas al pueblo herero de Namibia por el genocidio cometido en su contra un siglo antes; es posible como fue posible que los Estados Unidos y Cuba reestablecieran relaciones diplomticas en 2014 a pesar de una larga historia de agravios, conjuras e insultos; es posible como fue posible el acercamiento entre la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Iglesia Catlica en 2016, despus de un milenio de distancia. Es posible si se hace bien: un movimiento de esta dimensin exige discrecin, talento, comprensin y tiempo.

Pero es posible.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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