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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2019

La nueva oposicin lealista de Siria exige la participacin en la exclusin

Salam Alsaadi
Al-Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



A medida que los costes de la victoria prrica de Asad van aclarndose, incluso los leales ms retrgrados del rgimen dan cada vez ms su opinin sobre los problemas econmicos y de otro tipo. La respuesta del rgimen deja claro que ni siquiera va a tolerar esta forma de disidencia sumamente diluida.

Despus de ocho aos de movilizacin popular y activismo contra el rgimen sirio, este ha logrado preservar un sistema poltico altamente exclusivo que no tolera forma de disidencia alguna, y parece sentirse ya seguro en el poder al no contar con un desafo interno real a su gobierno. Sin embargo, durante los ltimos meses, el rgimen ha empezado a preocuparse por el ambiente crtico ante su incapacidad para proporcionar bienes y servicios adecuados, as como por los intentos de las fuerzas leales de expandir los lmites de participacin social y poltica permisible.

Los continuos aumentos en los precios de los bienes y servicios bsicos, la grave escasez de electricidad y combustible y las tasas extremadamente altas de pobreza y desempleo han hecho que se est criticando todo en las zonas bajo control del rgimen. Esta crtica suele tener lugar en las redes sociales. No solo los sirios comunes, sino tambin las celebridades, los artistas y los periodistas lealistas se han sumado a las crticas, censurando al gobierno, exigiendo la intervencin de Bashar al-Asad y cuestionando la narrativa oficial de la victoria.

El rgimen parece estar cada vez ms ansioso ante estas crticas crecientes y, por ello, ha lanzado un contraataque para desacreditarlas. El portavoz del Parlamento sirio, Hamuda Sabagh, acus a los detractores de estar dirigidos por potencias extranjeras en una campaa para provocar conflictos civiles y divisiones. Sin embargo, las palabras de Sabagh encontraron a su vez un amplio reproche en las redes sociales. Un desafo perturbador tal requera la intervencin personal de Asad.

Por ello, en su discurso ms reciente, el mes pasado, durante una reunin con los jefes de los consejos locales de Siria, Asad coment las duras crticas a su gobierno en las redes sociales, sin dejar lugar a dudas de que no iban a tolerarse. Distingui entre los crticos bien intencionados que sentan emociones sinceras y otros provocadores con emociones falsas, solo para concluir que ambos conducen en ltima instancia al mismo resultado: divisiones sociales en un momento en el que ms que nunca necesitamos unidad de opinin y enfoque respecto a todas las cuestiones importantes.

En realidad, la verdadera preocupacin del rgimen no son las acusaciones al gobierno per se. La rama ejecutiva siempre ha sido un chivo expiatorio en el intento de desinflar el descontento popular y exhibir ocasionales espectculos anticorrupcin. La verdadera preocupacin es la atmsfera crtica que ha ido creciendo en el pas y sus consecuencias. Aunque esta forma de disidencia es apoltica y espontnea, es mucho ms generalizada y sostenida que cualquier otra cosa que el rgimen haya presenciado entre sus leales durante el levantamiento o antes del mismo. Adems, esta forma de disidencia no tiene coste para los disidentes y puede evadir eficazmente los controles estatales, lo que deja al rgimen, no acostumbrado a las crticas incontroladas, muy ansioso y temeroso de la posibilidad de una accin sobre el terreno fuera de las redes sociales. Eso fue precisamente lo que sucedi cuatro das despus del discurso de Asad, el 21 de febrero, en Suwayda, en el sur de Siria, donde se organiz una sentada frente a la sucursal local del Partido Baaz para protestar por la escasez de gas y electricidad. Esta fue una de las razones para el anuncio del 9 de marzo de nuevas medidas estrictas por parte del Fiscal General Adjunto de Delitos de Informacin y Comunicacin, a fin de detener la propagacin de noticias falsas y exageradas que socavan el prestigio del Estado, amenazando a los infractores con entre seis meses y tres aos de crcel, adems de multas monetarias.

Consecuencias no deseadas  

Tal desafo, recientemente expresado, ha estallado no solo a causa del deterioro de las condiciones econmicas, sino tambin a los ocho aos de movilizacin controlada por el rgimen. El rgimen, abrumado por el creciente desafo popular a su gobierno en 2011, respondi no solo con una represin directa sino tambin con una contramovilizacin. Trat de movilizar eficazmente a cierto segmento de la poblacin, explotando y ampliando los temores preexistentes de cambio poltico en una regin voltil y en una sociedad dividida. El rgimen moviliz a jvenes que le eran leales para liderar y participar en manifestaciones y actividades prorgimen y organiz tambin comits populares en vecindarios leales desde los primeros momentos del levantamiento.

Adems de movilizar directamente a segmentos de su base, el rgimen permiti tambin una mayor participacin e inclusin de ciertos grupos y lites que haban estado fuera de su crculo tradicional de patrocinio, para que ayudaran a superar la erosin de la legitimidad y la presencia y el desempeo de un Estado cada vez ms dbil. Las organizaciones no gubernamentales formadas por el gobierno y los nuevos partidos polticos, permitidos por primera vez en julio de 2011 tras el levantamiento, han contribuido al nuevo ambiente de movilizacin controlada. Esto prepar el escenario para que nuevas caras de leales ingresaran en el Parlamento sirio y se incorporaran al sistema altamente exclusivo del pas.

Esta movilizacin de la base popular del rgimen durante la guerra ha fomentado un sentimiento de capacidad de actuar entre sus leales y alent a ampliar los lmites del compromiso social y poltico en relacin con el rgimen. Esto qued claro en octubre con la controversia generalizada y la oposicin a un proyecto de decreto presidencial que regula las funciones del Ministerio de Dotaciones Religiosas (Awqaf), que los leales consideraron que otorgaba ms poderes al Ministerio. Las campaas en las redes sociales lograron forzar ciertas enmiendas al decreto, satisfaciendo y empoderando a quienes se oponan.

En otras palabras, se ha inculcado, entre los crculos de leales, la sensacin de tener ciertos derechos y algunos afirman que no volvern a la situacin anterior a 2011, cuando sus voces eran irrelevantes. Nabil Saleh, un parlamentario sirio que entr por primera vez en el Parlamento en 2016, lanz una campaa en las redes sociales titulada Alianza de Personas Honestas para desafiar los intentos de controlar las voces de la oposicin patritica, de la que se considera miembro. El desafiante parlementario sostuvo que la guerra ha puesto fin a la tutela existente sobre nosotros, atribuyendo legitimidad a las personas que envan a sus hijos a los frentes de batalla y atacando al Frente Nacional Progresista, una alianza poltica prorgimen de varios partidos polticos, incluido el Partido Baaz gobernante.

El objetivo principal de Saleh parece ser preservar el derecho de una oposicin leal a criticar y participar polticamente, afirmando que no permitir voces de oposicin fue una de las principales causas de la guerra. Sin embargo, su visin de la oposicin es evidentemente una visin muy descafeinada, como cuando acus a los manifestantes pacficos de ser terroristas y de traicin a la oposicin siria. As pues, esta tendencia de la posguerra se esfuerza por ser escuchada e incluida dentro de un sistema poltico fundamentalmente excluyente, en el que el pueblo solo se compone de lealistas. Busca su inclusin en un proceso paralelo de exclusin, y la participacin de la mayora del pueblo sirio en esa exclusin y supresin.

No obstante, el rgimen de Asad sigue sin estar dispuesto a tolerar siquiera esta forma de inclusin altamente diluida. Esto no debera suponer sorpresa alguna. Asad ha optado siempre por ejercer su poder sin ninguna restriccin, ya sea en forma de instituciones, ideologa o presin social. En su discurso de febrero, Asad dej claro que todas las formas de activismo y crtica relacionadas con temas pblicos no tienen espacio en su reemergente Estado, aunque provengan de leales acrrimos. Est decidido a recuperar no solo cada centmetro de Siria, como expres en su discurso, sino tambin la totalidad del Estado de preguerra de total obediencia y control absoluto.


Salam Alsaadi es un periodista palestino-sirio, investigador y colaborador en varias publicaciones en rabe e ingls. Cursa actualmente un doctorado en Ciencias Polticas en la Universidad de Toronto. Tuitter: @AlsaadiSalam.

Fuente: https://www.aljumhuriya.net/en/content/syria%E2%80%99s-new-loyal-opposition-demanding-participation-exclusion

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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