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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2019

Sobre la visita a Cuba de altos representantes de la realeza britnica
Agendas coloniales: prontuario bsico para repensarnos

Ariel Camejo
La Tizza


La reciente visita a Cuba de altos representantes de la realeza britnica y, sobre todo, el tratamiento discursivo a travs del cual se present ese suceso, me han generado ciertas preguntas e inquietudes que no puedo dejar de compartir. Ha dejado de existir el relato del colonialismo para nosotros? No es ya esa zona de nuestra historia un mbito de referencia que debe generar posiciones polticas y principios para las relaciones internacionales? Ms all de los lenguajes de la poltica (de Estado) y la diplomacia, hay alguna oportunidad de recuperar este debate en nuestro mbito intelectual?

Despegar

Ante la aparente inexistencia de referencias y zonas de despegue para el debate, propongo un ABC, un prontuario bsico que nos permita llegar a un estado de la cuestin. Tres pequeos fragmentos de tres autores sin los cuales no se puede, al menos, comenzar a polemizar.

1) Antonio Bentez Rojo:
sin las entregas de la matriz caribea la acumulacin de capital en Occidente no hubiera bastado para, en poco ms de un par de siglos, pasar de la llamada Revolucin Mercantil a la Revolucin Industrial. En realidad, la historia del Caribe es uno de los hilos principales de la historia del capitalismo mundial, y viceversa. (La isla que se repite. El Caribe y la perspectiva posmoderna).

2) Anbal Quijano:

Con la constitucin de Amrica (Latina), en el mismo momento y en el mismo movimiento histricos, el emergente poder capitalista se hace mundial, sus centros hegemnicos se localizan en las zonas situadas sobre el Atlntico  que despus se identificarn como Europa  y como ejes centrales de su nuevo patrn de dominacin se establecen tambin la colonialidad y la modernidad. En breve, con Amrica (Latina) el capitalismo se hace mundial, eurocentrado y la colonialidad y la modernidad se instalan asociadas como los ejes constitutivos de su especfico patrn de poder, hasta hoy. (Colonialidad del poder y clasificacin social).

3) Walter Mignolo:

Colonialidad es una expresin abreviada de colonialidad del poder y de patrn colonial de poder, conceptos claves para quienes, desde experiencias y disciplinas diversas, pensamos y actuamos en la descolonialidad. Esta significa, brevemente, desengancharse (delinking) del patrn colonial de poder para reengancharse (relinking) con maneras de vivir, sentir, pensar, hacer que fueron y son desautorizadas o cuestionadas por la codificacin moderno/occidental.

Por supuesto, no hay que pedirle peras al olmo. No a todo el mundo le interesan estos temas. Pero de algo podemos estar seguros. A todos nos afectan. Extraer algunos hilos, de esos que tanto le gustaba tirar a Bentez Rojo:

-Haba riqueza en Amrica (Latina), en el Caribe [y eso solo para comenzar; tambin haba riqueza en frica, en el Medio Oriente]

-Haba y hay riqueza cultural y de saberes en Amrica (Latina) y el Caribe [tambin en el resto del mundo no europeo]: otras formas de pensar e imaginar, otras formas de estar juntos.

-La empresa colonial (el colonialismo como proyecto de dominacin y lucha por el control de esos recursos) gener un sistema de traspaso sistemtico de esa riqueza hacia Europa y contribuy a la consolidacin del tipo de relacin socioproductiva que hoy conocemos como capitalismo.

-El colonialismo desarroll una matriz de dominacin subjetiva que impuso hegemnicamente el sistema de valores euroccidentales a los territorios colonizados: la colonialidad del saber.

-La colonialidad gener a nivel de infraestructura social y cultural los sistemas garantes de su perfeccionamiento y su perpetuacin. La ciudad letrada, como le llamara ngel Rama, es uno de los ms significativos y exitosos.

-Las tareas que se derivan de un examen de(s)colonizador (de nuestra[s] historia[s], de nuestra[s] cultura[s], de nuestro[s] relato[s] humano[s]) son complejsimas, pero tambin son urgentes.

Y algunos principios deben estar claros en este regreso de prncipes y reyes:

1. La altura de esas Altezas se soporta en un relato de dolor y expoliacin de ms de 500 aos de existencia. Reconocer esa Alteza es perpetuar nuestra condicin de suelo bajo, de piso firme que la soporta.

2. El estado de bienestar es el fruto de un estado generalizado de malestar [Deca George Lamming que el 80% de los pases del mundo haba experimentado alguna forma de colonialismo]: empobrecimiento (mejor que pobreza), desarraigo forzoso (mejor que desplazamiento), desigualdad institucionalizada Si hay un mundo que puede seguir plantendose a s mismo esa ficcin como modelo social, es porque existe otro mundo (tercero, cuarto, quinto) que lo hace posible: no hay rey sin servidumbre.

3. El aura cultural de Europa se construy sobre la base del desprecio al mundo no europeo y sus valores, se aliment de la riqueza material y simblica de ese universo otro. El capital gener tiempo y recursos; los restos de esas otras culturas fueron digeridos (devorados) por los museos, los zoolgicos, los intelectuales y los artistas. Y la colonialidad concibi rplicas de esas instituciones en el mundo colonizado, fieles guardianes del status quo del eurocentrismo.

4. El peor de los escenarios es que ese modelo nos ha sido ingeniosamente empaquetado y vendido como una frmula de xito, tanto econmica como culturalmente. Una frmula verticalista y desequilibrada (el Estado-Nacin) que genera inequidad material y profundas asimetras en trminos de relaciones humanas.

La perspectiva de(s)colonial, ms que pensar, se propone hacer. Ese hacer tiene hoy un carcter imperativo y creo que debemos, al menos, comenzar por visualizar sus horizontes. Es necesario transformar no solamente el modo en que pensamos, sino la propia estructura social y cultural que sirve de soporte a esos proyectos de la imaginacin y del vivir.

Para concluir, Walter Mignolo responde magnfica y sintticamente a algunas preguntas bsicas sobre este enfoque en la actividad artstica y cultural que bien podran funcionar como un nuevo suelo, como un nuevo comienzo:

Cmo se plantean, ante este nuevo e impredecible estado del mundo, las perspectivas descolonizadoras desde las intervenciones artsticas? Empezando por desnudar las complicidades del arte y la esttica en el patrn colonial de poder y en el manejo y manipulacin de subjetividades () Cmo queremos o buscamos reformular nuestras prcticas en este presente tan urgente?
Cada unx de nosotrxs es responsable de su liberacin descolonial que encontramos trabajando y construyendo con otrxs. No hay regla universal ni universalizacin de la regla.
Podemos referirnos a la descolonizacin no slo en trminos de poticas sino tambin del sistema expositivo, de las prcticas curatoriales, de la historia del arte, de la enseanza artstica, e incluso del mercado y las ferias del arte?
La esfera de las artes es esa mitologa moderna/posmoderna/occidental que involucra diversos haceres, instituciones, actores, idiomas (puesto que el mito est construido en lenguas imperiales occidentales, no en aimara, bambara, urdu o, incluso, mandarn, rabe o ruso, todas lenguas que, una vez intervenidas por Occidente, quedaron presas de las formulaciones de las lenguas occidentales). De aqu surge el pensamiento, el hacer y las estticas descoloniales fronterizas.
Cmo se definirn nuestros propios roles, nuestras acciones, y hasta nuestras pulsiones en este nuevo escenario?
Se trata de tomar conciencia primero del lugar que la esfera de las artes ocupa en el patrn colonial de poder, del lugar que a cada unx de nosotrxs se nos ha asignado. El segundo momento es el desprendimiento y las bsquedas de re-existencias, de re-emergencias de formas devaluadas de existencia.
Qu puede hacer el arte, qu tiene para decir frente a lo que se anticipa como un nuevo orden del mundo?
Contribuir a la construccin del nuevo orden mundial, multipolar y pluriversal; contribuir a reducir a su propia medida las ficciones universales del Atlntico Norte. Queda mucho por hacer, pero la marcha ya es irreversible.

Aterrizar

A partir de la perspectiva abierta por los estudios poscoloniales desde las ltimas dcadas del siglo XX, el espacio intelectual latinoamericano y caribeo ha debido replantearse muchos de sus esquemas y bases tericas, consciente de las especificidades de la historia del colonialismo en la regin. Estudiosos como Enrique Dussel, Santiago Castro-Gmez, Edgardo Lander, Walter Mignolo, Romn de la Campa, David Scott, Edouard Glissant, Jean Franco, entre otros muchos, han contribuido a articular una agenda actualizada no solo en funcin de tpicos sino tambin de enfoques y perspectivas metodolgicas desde los cuales aproximarse a la historia y los efectos de esa herencia colonial.

Ello ha revelado una cartografa diversa e intensa de problemticas asociadas tanto al colonialismo como escenario histrico de la explotacin capitalista e imperialista, como a la colonialidad en tanto matriz de dominacin subjetiva que garantiza dentro de las fronteras del Estado-Nacin, una infraestructura de control y supervisin que opera bajo la lgica metropolitana (es decir, que responde directamente a una construccin epistmica desde la cual se concibe una arquitectura del conocimiento, una imagen del mundo).

Situados nuevamente ante la perspectiva de promover el debate, quizs lo ms oportuno sera comenzar a situar focos analticos sobre los que podramos regresar colectivamente, vinculados no ya al mero repaso de nuestro particular emplazamiento en un relato ms abarcador, sino a la observacin y el anlisis crtico de las tangencias entre aquello que nos concierne como pas, como estructura poltica y socio-simblica, y nuestras inscripciones en lo que me gusta llamar un relato global de la desigualdad.

Entre esas zonas de debate a recuperar estaran:

  • La matriz colonial de nuestra perspectiva historiogrfica: dnde estn las continuidades del relato histrico de las comunidades originarias, de los diversos grupos tnicos que conformaron y modificaron la poblacin de Amrica y el Caribe, historias ms all del relato de la independencia o la conformacin del Estado-Nacin. A considerar el marcado historicismo de nuestros enfoques de la cultura como proceso (desinters por lo asimtrico, lo incongruente, etc.) Por solo poner un ejemplo, la historia del pueblo maya se circunscribe al momento pedaggico que enmarca el primer momento de la colonizacin. Significa eso que dej de existir ese conglomerado cultural despus del siglo XVI? El pueblo maya hoy est fuera de un relato histrico? Una vez que el foco del encuentro de culturas, de la colonizacin, pasa por encima de ese relato cultural, de esa experiencia humana, deja de tener relevancia para la Historia? Este es el tipo de centralismo euroccidental que impone la colonialidad del saber, una arquitectura en la que no hay espacio para la heterogenidad de la experiencia, sino nicamente para aquello que tributa al relato homogneo del Estado-Nacin.
  • Los puntos crticos de la lgica del Estado-Nacin: culturas divididas por esa frontera mental, formas institucionales de control de sus fronteras y sistemas de lmites (la educacin, el arte). Desde la perspectiva decolonial se ha situado como foco fundamental de desarrollo la posibilidad de concebir una nueva lgica institucional que logre, precisamente, subvertir las ataduras tradicionales que implica la idea del estado nacional como figura de hiperregulacin, supervisin y control. En esa direccin la transformacin de las universidades y de la institucin Arte, resulta indispensable en tanto constituyen centros para una reconfiguracin epistmica.
  • Pasar de las escalas Macro a las Micro, del pensamiento de grandes procesos y conjuntos, al anlisis detallado de las narrativas minoritarias y la vida comunitaria. La nica forma de recuperar al sujeto subalterno para el debate cultural es facilitndole la posibilidad que histricamente le neg la lgica colonial: la oportunidad de representarse a s mismo. Conscientes de que el poder opera precisamente a travs de representaciones que lo legitiman (para ellos no hubo colonialismo sino conquista; esa experiencia no fue de sometimiento sino un ejercicio civilizatorio), no hay mejor forma de desmontarlo que mostrando el carcter artificioso de su estructura, sus anclajes en un principio de autoridad que, al desplazarse hacia nuevos sujetos, genera formas diversas, alternativas y descentradas de configuracin del juego social.
  • El contexto de anlisis de los problemas que se derivan de la matriz modernidad/colonialidad se ha transformado vertiginosamente en las ltimas dcadas. Lo que Juan Bosch llam la frontera imperial (extensiones de lmites polticos de los grandes centros metropolitanos) est siendo fracturada por flujos desde los bordes coloniales marcados por la irregularidad y la desregulacin. Las olas de migrantes que llegan al espacio europeo o a los Estados Unidos resultan difciles de clasificar; pasan por espacios ms o menos autorizados, responden a procesos de mayor o menor complejidad (disparidad econmica, violencia social, asimetras culturales, diferencias polticas, conflictos cuya matriz est anclada en los propios pasados coloniales y neo/poscoloniales). Ello implica que el examen hoy de lo colonial pasa tambin por actores, individuos, sujetos y subjetividades, que estn al mismo tiempo dentro y fuera de esa lgica, e incluso pueden desempear ambos roles segn su capacidad y autoridad dentro de cada esfera.

Por supuesto, cada una de esas reas podra seguir ramificndose en funcin de los contextos diversos y heterogneos de los que formamos parte. La nocin de culturas originarias que opera como sustrato de referencia para las sociedades de la Amrica continental, es ms endeble en la regin del Caribe insular, pero no quiere decir que sea despreciable. En zonas como el oriente de Cuba, o determinados territorios de otras islas, es un factor indispensable a tomar en cuenta.

De la misma forma que el pueblo garfuna acta, desde un espacio continental, formas de vida ligadas a una insularidad que le fue negada por el relato colonial. Por lo tanto, la perspectiva analtica que desarrollemos en el futuro tendr que ser atenta. Sobre todo, para no pasar por alto las dinmicas de singularidad y concrecin que hoy pugnan por ser visibles (en trminos de derechos, de participacin y de representacin) en el nuevo escenario social.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/agendas-coloniales-prontuario-b%C3%A1sico-para-re-pensarnos-7ed1ea6f7ee6

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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