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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2019

Dnde estn los islamistas de Argelia?

Franois Burgat
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez



Los argelinos toman las calles para protestar contra la candidatura, para un quinto mandato, del presidente argelino Abdelaziz Bouteflika
Argel, 8 de marzo de 2019 (Foto: MEE/Mohamed Kaouche)

El mito, tan a menudo repetido, sobre la desaparicin de los islamistas y su incompatibilidad con una transicin democrtica solo puede describirse como un deseo de muchos de los observadores occidentales.

Ausencia de consignas islamistas

Estn tramando algo los islamistas argelinos, como nos explica complacientemente el escritor Boualem Sansal, o como Laurent Wauquiez y otros, a partir de determinados clculos polticos, dicen temer?

Hay un riesgo real de que los islamistas puedan secuestrar las gigantescas manifestaciones populares de Argelia? Han desaparecido definitivamente de la escena poltica y pertenecen ahora al pasado, conclusin a la que han llegado ya muchos otros analistas sobre la nica base de que desde Orn hasta Constantina no se ha escuchado un solo lema islamista?

Antes de tratar de responder con calma a estas preguntas, debemos deconstruir sus principales supuestos.

No hay islamistas en las manifestaciones que se vienen sucediendo en Argelia desde el 22 de febrero?

Tan pronto como uno evoca a los movimientos islamistas, el uso exclusivo de un lxico de discriminacin confirma -aunque esto apenas nos sorprende- que para la gran mayora de los observadores polticos, pero tambin para los portavoces y agentes culturales del rgimen, el estatus de esos islamistas, que en 1991 ganaron la nica victoria electoral en la Argelia independiente, es necesariamente negativo.

Represin sangrienta

Para poder demostrar que los islamistas estaban dispuestos a secuestrar las protestas, primero habra que demostrar que se han mantenido ajenos al resto de la poblacin que particip a en esas potentes manifestaciones , que estn milagrosamente ausentes de las ol ead as humanas de argelinos de toda edad y condicin social que han tomado incansablemente las calles de todas las ciudades y pueblos, grandes y pequeos, por todo el pas.

El lder histrico del Frente Islmico de Salvacin (FIS), Abbasi Madani (a la derecha), junto a Ali Belhadj, el nmero dos del movimiento, en Argel, mayo de 1991 (AFP)

Sin embargo, no hay nada menos seguro que ese supuesto sobre la ausencia de los islamistas. Para que la suposicin sea veraz, tambin habra que demostrar que los islamistas se han mantenido inmunes al hartazgo por la longevidad de un rgimen argelino que parece tan arraigado como indestructible.

Por lo tanto, sera necesario olvidar que fue a travs de la sangrienta represin de los islamistas argelinos, quienes reclamaban el poder legalmente despus de sus victorias electorales de 1990 y 1991, como este rgimen, inicialmente fundado en la victoriosa lucha anticolonial de los aos sesenta, pudo rejuvenecerse de forma duradera y mantenerse en el poder durante las tres dcadas siguientes.

Recordemos que la naturaleza pacifista de las manifestaciones actuales, que los observadores elogian ingenuamente como si fuera algo invisible en la historia contempornea de Argelia, en realidad no es nada nuevo.

No importa cun tensas fueron las campaas electorales de ese perodo y cun profunda fue la fractura entre el Frente de Salvacin Islmico (FIS) y los que el FIS describi peyorativamente como Hizb Faransa (el Partido de Francia), no fue a travs de la lucha armada y la violencia como los opositores al rgimen de 1991 estuvieron cerca de alcanzar el poder, sino a travs de las urnas democrticas.


Partidarios islamistas de Bouteflika sostienen su retrato en un mitin celebrado en Tizi-Ouzou el 19 de septiembre de 2005 (AFP)

Puntos ciegos analticos

De dnde proviene esta incapacidad recurrente de los pases al norte del Mediterrneo para comprender el alcance total de la movilizacin poltica al sur de ese mar? Los puntos ciegos analticos de la perspectiva occidental con respecto a tales eventos no son nada nuevo.

Los analistas occidentales parecen incapaces de comprender que, al igual que los primeros levantamientos populares en Egipto y Tnez de 2011, la marejada de protestas argelinas de 2019 no se basa en las iniciativas de las fuerzas polticas establecidas.

Para preservar su existencia poltica, estas formaciones incluyendo, por supuesto, el Hamas islamista del difunto Mahfoud Nahnah tuvieron que comprometerse con el rgimen, hasta el punto de quedar totalmente desacreditadas y perder toda credibilidad como fuerzas de oposicin, a excepcin de unos pocos individuos, como el histrico colder del Frente de Salvacin Islmico, Ali Belhadj, quien en Argelia contina enfrentndose resueltamente a un rgimen cuya polica lo ha perseguido repetidamente.

Otros opositores de todas las tendencias polticas fueron obligados a exiliarse despus de rechazar la hipcrita y falsa reconciliacin nacional.

Fijacin occidental

Sin embargo, actualmente se est forjando una oposicin argelina creble, como lo ejemplifica el Movimiento Rachad. Pero, por supuesto, no hay evidencia que nos permita afirmar, especialmente porque esta gran confusin ya ha ocurrido en el caso de Tnez, que todos los manifestantes de 2019 rechazan o son indiferentes al islamismo en sus diversas tendencias.


Abdellah Djaballah, lder del Frente Islamista para la Justicia y el Desarrollo posa en la sede del partido en la capital, Argel, el 15 de enero de 2017 (AFP)

Entonces, cmo podemos explicar que de Argelia a Orn no se haya escuchado ningn eslogan islamista como han repetido tantos observadores, quienes, en tal sentido, tienen toda la razn?

El problema no est en la observacin en s, sino en la caja de herramientas intelectual de los observadores, que solo contiene las nociones caricaturizadas de un antiislamismo vulgar que es tan simplista y miope como engaoso.

Esta fijacin con los islamistas de la gran mayora de los comentaristas occidentales viene con un precio aadido: el de la autointoxicacin y, dicho sea de paso, la intoxicacin de sus audiencias, a quienes inducen a error.

Y este es el segundo punto ciego, an ms insidioso y analtico: la censura -a menudo autocensura- de la idea de que posiblemente los islamistas tengan reclamaciones y objetivos distintos a los puramente religiosos.

Sin embargo, especialmente en este consensual momento histrico de degagisme (*), los diversos tipos de islamistas, y hay muchos, no tienen razn para disociarse de las protestas masivas, cuyos objetivos, como evitar un quinto mandato para el presidente Abdelaziz Bouteflika o terminar con este agotado y corrupto sistema, son unnimes entre los argelinos.

Una Argelia diversa

As pues, cul ser el lugar de los islamistas en la Argelia del maana?

Si alguna vez alcanzan sus objetivos -lo que est lejos de ser obvio, dadas las falsas concesiones de Bouteflika y su verdadero golpe de fuerza constitucional-, las protestas contra el rgimen irn inevitablemente seguidas por el difcil proceso de redistribucin de los restos del rgimen.

Entonces no habr ms unanimidad nacional, ya que los votos se dividirn entre los diversos programas polticos de los candidatos que compitan.

Pero esto no significa que los islamistas vayan a adquirir una nueva visibilidad y presencia poltica a travs de lemas y programas religiosos, ya que sus horizontes, objetivos y ambiciones no se limitan a eso, incluso en el terreno cultural.

En la Argelia plural y diversa de maana, cul ser el lugar del movimiento islamista, que durante un tiempo estuvo representado por Belhadj y su intransigencia dogmtica, pero tambin por Abdelkader Hachami, otro miembro fundador del FIS, que fue asesinado en 1999 por la Junta para no tener que lidiar con los muchos matices y aspectos constructivos de su estricto legalismo?

Como se ha indicado anteriormente, los islamistas ganaron las dos primeras elecciones libres en la historia de Argelia. Ms tarde, su popularidad se hizo an ms obvia en los pases vecinos, independientemente de sus respectivos escenarios polticos. Tanto en Tnez como en Egipto, las primeras elecciones que siguieron a la Primavera rabe confirmaron la extendida diversidad del movimiento.

Ningn movimiento posislamista

Ms recientemente, sucedi lo mismo en el Lbano, Tnez (las elecciones locales de mayo de 2018) e Iraq, con independencia de sus configuraciones polticas, muy diferentes y diversas. De hecho, en ningn lugar cuentan con una alternativa que aparezca claramente como movimiento posislamista que pueda indicar el reemplazo de esa generacin.

Por tanto, cul ser su lugar y su papel en el panorama electoral argelino del maana? En este punto, es prematuro sacar conclusiones definitivas. Pero todas la evidencias sugieren que los islamistas seguirn formando parte del proceso poltico y se resistirn al mito, invocado regularmente durante las ltimas cuatro dcadas sobre su derrota o extincin, especialmente en un pas cuya desculturacin colonial ha creado un terreno frtil para el ascenso del islamismo.

Por el momento, ni el mito de su eliminacin ni el de su necesaria incompatibilidad con la transicin democrtica parecen ser viables.

Este doble impasse se deriva de la ilusin simplista de los observadores occidentales y de su incapacidad fundamental para establecer una relacin con actores polticos que no formen parte del pequeo nmero de sus informadores locales, que les dicen lo que quieren escuchar sobre los islamistas, exclusivamente cosas negativas.

Por lo tanto, resulta obvio, e inevitable, que los islamistas sigan formando parte de la escena poltica de Argelia. La nica diferencia es que, en muchos aspectos, la tendencia islamista en 2019 es diferente de la de 2012.

Entonces, la pregunta que cabe hacerse es: qu rama de esta tendencia islamista tan grande y diversa podr surgir, y qu papel jugar? Esto depender en parte de las condiciones de la transicin democrtica, que an se encuentra en sus inicios. Los islamistas argelinos estn preparados, hoy ms que nunca, para participar en ella.

N. de la T.:

(*) Degagisme, en francs en el original, es un neologismo formado a partir del verbo dgager, popularizado a partir de la Primavera rabe; podra traducirse en el texto como Fuera!, Largo de aqu!.

Franois Burgat es director emrito de investigacin en el CNRS de Francia (IREMAN Aix-en-Provence). Entre otras instituciones, dirigi el Instituto Francs para Medio Oriente entre 2013 y 2018, y el Centro Francs de Arqueologa y Ciencias Sociales en Sanaa de 1997 a 2003. Experto en movimientos islamistas, su ltimo libro (en francs) se titula Comprendre l'islam politique: Une trajectorie de recherche sur laltrit islamiste 1973-2016 (Ediciones La Dcouverte).

Fuente: https://www.middleeasteye.net/opinion/where-are-algerias-islamists

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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