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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2019

Pasa el tiempo y nada cambia

Carolina Vsquez Araya
Rebelin

Las esperanzas vanas de los pueblos son como la zanahoria ante el burro


En poca de campaas electorales, todos los candidatos a cargos de eleccin popular sacan lo ms selecto del bal de las promesas. Para ellos prometer es gratis y casi siempre paga altos dividendos ante la ausencia de reglas claras que impidan la institucionalizacin del engao. Quiz por eso las candidaturas se han transformado en un negocio y la tica, en poltica, en azcar impalpable que al primer contacto con la realidad se va con el aire.

En nuestros pases es fcil para los polticos corruptos salirse con la suya porque, a pesar de innegables avances en la eliminacin de obstculos para la participacin ciudadana, persiste una de las barreras ms efectivas para neutralizar el poder del pueblo: la educacin. En este aspecto, las naciones menos desarrolladas del continente y aquellas en donde los engaosos polos de desarrollo de su pirmide social contrastan con grandes conglomerados hundidos en la miseria, coinciden en polticas de restriccin de derechos bsicos educacin, salud y empleo- con el propsito de conservar su tradicional estatus de privilegios para los crculos en el poder.

El discurso poltico de campaa apenas cambia de acento de una a otra punta de nuestra Amrica Latina. En ese concierto de cacofonas, el hilo conductor es una demagogia cruda cada vez ms evidente, que ya no se molesta en disimular el propsito fundamental de la ambicin poltica como es, simplemente, la conquista del poder y con l, la llave de las arcas nacionales. Cuando de pronto surge una voz responsable y honesta con propuestas de cambio y visin de nacin -una rara avis casi extinta- de inmediato se elevan los mecanismos para silenciarla por no caber en un contexto ya predeterminado por los grandes estrategas, cuyas manos manejan los hilos del hemisferio desde el corazn neoliberal del imperio.

No hay que engaarse. Si nuestros pases no despegan es porque no conviene a los intereses de los dueos del planeta y de nuestros recursos naturales. Basta echar una mirada a los anales de la Historia para ver con cruda claridad cmo las decisiones de mayor trascendencia cruzan la puerta de la embajada y, en esa ruta, pierden todo sentido social para transformarse como por arte de magia en una ms de las polticas pblicas diseadas para someter a los pueblos, empoderar a sus castas econmicas y polticas y, de ese modo, imponer un modelo contrario a un desarrollo basado en la libertad y la independencia. Quien no se adapte, muere simblicamente o no- en el intento.

Existe entonces una salida digna para nuestras naciones? O es que ser preciso esperar a que nos la concedan graciosamente quienes se han apoderado de ellas? La respuesta est en las instituciones locales, horadadas por la polilla de la corrupcin y sumisas ante el poder del dinero fcil y los grandes capitales, pero sin la contraparte de una ciudadana empoderada. De ese modo es posible observar cmo las posiciones en listados de candidatos se comienzan a llenar con ejemplares notables de lo peor de la fauna local sin el menor proceso de seleccin por capacidad, honestidad ni cualidades personales; eso, porque un ejercicio cvico de tal trascendencia por lo general carece gracias a una legislacin venal y con dedicatoria- de los mecanismos de depuracin necesarios en todo proceso democrtico.

Pasa el tiempo y nada cambia. Para que eso suceda, ser imprescindible el trnsito de la pasividad a la participacin; de la sumisin a la rebelda; del silencio a la protesta legtima. Sin ese componente fundamental del ejercicio cvico el cambio nunca se har realidad.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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