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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2019

Economa circular: tan seductor el horizonte como el trmino

Montse Peiron
El diario


- Es importante distinguir el grano de la paja y proteger la economa circular de usos indebidos

- Existe la tentacin de utilizar el trmino como lavado verde de imagen para tranquilizar conciencias

 

 

ILUSTRACIN: PERICO PASTOR

El trmino economa circular es muy sugerente. Muchas veces se ha descrito la economa -en la forma que ha tomado, al menos desde la primera Revolucin Industrial- como una espiral siempre creciente entre la produccin y el consumo. Ser capaces de convertir la espiral en un crculo, y de hacerlo a tiempo, significara esquivar el aparentemente inevitable batacazo contra el lmite inexorable que impone la finitud de los recursos planetarios, ya sean no renovables o explotados insosteniblemente.

Esencialmente, la idea consiste en aprovechar el valor econmico de los productos una vez desechados. Es lo que tambin se ha denominado de la cuna a la cuna, un trmino con mucho menos encanto. El reto es maysculo, porque el de la economa es un crculo difcil de cuadrar. Tomemos como ejemplo el caso de la economa catalana: entre 1996 y 2010 us ms de 1.700 millones de toneladas de recursos materiales (propios o importados) para producir bienes (para consumo propio o exportacin); pero solo gener ms de 115 millones de toneladas de residuos slidos, al tiempo que emita ms de 700 millones de toneladas de CO2 (datos actualizados facilitados por Sergio Sastre, ambientlogo de la consultora ENT y autor del artculo La economa circular como dispositivo discursivo ). Adems, parte de los materiales y la energa utilizados en la produccin y el consumo se pierde irreversiblemente.

El concepto fue usado por primera vez hace unos 40 aos, en un informe del Product-Life Institute para la Comisin Europea. Posteriormente ha ido inundando agendas polticas de todo el globo. En la Unin Europea se han hecho numerosas conferencias, informes, estrategias y planes de accin alrededor de la idea. Entre lo ms reciente estn dos nuevas directivas sobre temas altamente sensibles para la economa circular: plsticos y residuos, que vieron la luz en 2018. En nuestro pas, el Ministerio para la Transicin Ecolgica ha comenzado a elaborar una Estrategia Espaola de Economa Circular.

Si nos vamos al terreno de los negocios, a nivel mundial el mximo exponente es la Ellen MacArthur Foundation , participada por una seleccin heterognea de poderes empresariales globales (como Google, Nike, Philips y Danone). Acta como un think tank para acelerar la transicin hacia la economa circular, que considera basada en tres ambiciosos principios: eliminar los residuos y la contaminacin, prolongar el uso de los recursos materiales y regenerar los sistemas naturales. Ello implica desvincular la actividad econmica del consumo de recursos finitos y movernos hacia las energas renovables.

Lavado verde?

Tomemos como ejemplo el caso de la industria textil. En el marco de dicha fundacin, las primeras espadas mundiales (Inditex, H&M, C&A, Nike, etc.) han financiado el informe A new textiles economy: redesigning fashions future , en el que, por un lado, se autorreconocen como una de las industrias ms insostenibles del planeta (lo repaso en mi artculo Consumo de ropa: por un cambio radical de paradigma, publicado en opcions.org) y, por otro, proponen ir hacia una moda circular mediante acciones como transformar la manera cmo la ropa se disea, se vende y se usa para liberarnos de su naturaleza cada vez ms de usar y tirar, mejorar radicalmente el reciclaje transformando el diseo, la recogida y el reprocesamiento o hacer un uso efectivo de los recursos e ir hacia materias primas renovables.

Son estas intenciones genuinamente sinceras? Entre los movimientos sociales verdes el trmino se mira y usa con cierto recelo. Sectores del mundo cientfico ambientalista sostienen que el statu quo lo utiliza como una herramienta ms de lavado verde de imagen, para tranquilizar conciencias mientras se sigue mareando la perdiz y no se afronta el problema de fondo (lo podemos ver, por ejemplo, en el primer artculo que he mencionado). Los ambiciosos principios que sostiene la Ellen MacArthur Foundation parecen rebatir esta acusacin, si bien solo sobre el papel, que como es sabido lo aguanta todo. Habr que ver qu se acabar llevando a la prctica.

Distinguir el grano de la paja no ser tarea fcil. Buscando por la red podemos encontrar titulares como el siguiente, del medio digital eleconomista.es: La economa circular ya representa el 25% de la facturacin en la industria textil; el dato es atribuido a la Asociacin de Moda Sostenible de Espaa . Sin embargo, la presidenta de dicha entidad ha explicado a quien escribe que no dio esta cifra a la periodista, que de hecho hoy todava es impensable poder contar con un dato de este estilo, y que ya avis al medio del error; la respuesta fue que no se poda corregir. La era de la informacin omnicanal y omnipresente pone una alfombra roja a la informacin entre comillas: las fake news y la posverdad.

Sera deseable una regulacin estricta del terreno de la informacin que evitara engaos como este. Igualmente deseable sera proteger bajo la campana de la ley el uso del trmino economa circular, para blindar y potenciar su significado legtimo y prohibir usos indebidos, interesados y nocivos para la conciencia ambiental que tanto, y tan urgentemente, necesitamos. Para que no pase, en definitiva, como con el desarrollo sostenible, que ya no significa nada.

[Este artculo forma parte de un dossier dedicado a la economa circular publicado en el nmero 67 de la revista Alternativas Econmicas. Aydanos a sostener este proyecto de periodismo independiente con una suscripcin ]

Montse Peiron - Investigadora en consumo consciente y miembro de la redaccin de Opcions.

Fuente: https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/Economia-circular-seductor-horizonte-termino_6_884071602.html



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