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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2019

Yemen, atroz balance de una guerra sin fin

Helen Lackner
Orient XXI


El pueblo yemen entra en el quinto ao de una guerra civil internacionalizada, qu ha cambiado en los ltimos cuatro aos?

Para comprender lo que ocurre en Yemen, hay que comenzar con algunas cifras: ms de 60.000 personas han muerto en acciones ligadas directamente a la guerra en todo el pas, la mayor parte de ellas por ataques areos de la coalicin dirigida por Arabia Saudita. Muchos miles ms han muerto de enfermedades ligadas a la malnutricin; de ellas ms de 85.000 nios y nias de menos de cinco aos. Ms de 20 millones de yemenes estn en situacin de inseguridad alimentaria, eufemismo utilizado para designar el estado de hambre crnica, y 15 millones de ellas estn al borde de morir de hambre. En 2017, se registraron ms de un milln de casos de clera, contra solo 380.000 casos en 2018. Millones de personas no tienen ningn ingreso econmico, miles estn en el exilio en la regin.

Lanzada a bombo y platillo el 26 de marzo de 2015 y destinada a durar algunas semanas, o incluso solo algunos das, la ofensiva Tempestad decisiva dirigida por Arabia Saudita se ha visto seguida por otras de nombre igualmente inapropiado. Si se oye la retrica actual, se trata solo de un elemento en la lucha regional anti iran. Sin embargo, conviene recordar que la guerra fue lanzada oficialmente para reinstalar en el poder al presidente Abd Rabbo Mansour Hadi que haba perdido la capital Sanaa, conquistada en su momento por la alianza de entre las y los hutes y el antiguo presidente Ali Abdal Saleh.

Persistente callejn sin salida

La coalicin liber alrededor de las dos terceras partes del pas, que abrigaban a un tercio de la poblacin, pero el empleo del trmino liberar es discutible: las y los hutes nunca pusieron los pies en esas regiones. Un ejemplo: en 2015, la batalla de Aden tuvo lugar entre las fuerzas de Saleh y fuerzas saudistas, y se gan gracias a tropas terrestres dirigidas por los Emiratos rabes Unidos (EAU) que incluan tropas de diferentes nacionalidades. La regin de Mareb, donde la resistencia a la coalicin vena de las fuerzas de Saleh, es ahora el bastin de un antiguo aliado de Saleh, el vicepresidente Ali Mohsen.

Desde el otoo de 2015, el atasco militar global no ha sido resuelto de forma notable mas que en la llanura de Tihama, a lo largo de la costa del mar Rojo, donde la coalicin alcanz Mokha en 2017, pero no realiz ningn progreso significativo hacia Hodeida antes de 2018. Luego el sobrino de Saleh, Tarek llev a fuerzas bien entrenadas para apoyar a la coalicin, alcanzando la periferia de Hodeida, actualmente el frente militar ms mediatizado. En otros lugares persiste tambin el atasco. Ms recientemente, la coalicin no ha aprovechado la ocasin ofrecida por un conflicto entre las tribus Hajour y las tropas hutistas para efectuar un avance importante, lo que plantea serias dudas sobre su estrategia y sus intenciones reales.

Despus de dos series de negociaciones infructuosas apoyadas por la ONU en 2015 y 2016, han sido necesarios 27 meses y el asesinato del periodista Jamal Khashoggi por agentes del gobierno saud para que la presin internacional sobre el rgimen saudita lleve a negociaciones, realizadas en Suecia en diciembre de 2018. En los textos adoptados era evidente la falta de preparacin, lo que se ha confirmado despus con el hundimiento progresivo del principal elemento de las conversaciones, el alto el fuego de Hodeida, que deba impedir una ofensiva cataclsmica de la coalicin sobre la ciudad y el puerto, as como asegurar la retirada de las fuerzas de las dos partes para permitir la importacin de alimentacin y combustibles, necesarios para salvar millones de vidas. Tampoco el acuerdo sobre el intercambio de personas presas se concreta.

Una desintegracin en vas de consumarse

El pas est dividido entre las zonas liberadas y las zonas controladas por la rebelin de los hutes. En los lugares que domina, el movimiento de los hutes ejerce un control de hierro casi exclusivo sobre las poblaciones y los recursos, en particular desde que mat a su antiguo aliado, el expresidente Saleh, en diciembre de 2017. La situacin se presenta de forma diferente en las zonas liberadas, donde el gobierno internacionalmente reconocido del presidente Hadi es notable por su ausencia: el nico poder existente es el de potentados locales que gobiernan zonas ms o menos extensas, con un compromiso mayor o menor con el bienestar de sus poblaciones. Antes de la guerra el pas corra un gran riesgo de desintegracin interna. Ahora ha alcanzado un nivel de fragmentacin que ser extremadamente difcil de reparar.

En las provincias del sur y del este, la seguridad est asegurada en cierta medida por milicias armadas compuestas principalmente de elementos extremistas salafistas reclutados, entrenados y financiados por los EAU, con el nombre de lite o Cinturones de seguridad. Con la excusa de combatir a Al Qaeda en la Pennsula Arbiga (AQPA), ponen en marcha el programa anti-Islah 1/ de los EAU, pero algunas de esas milicias tambin han estado implicadas en ofensivas antihutes. Los EAU apoyan igualmente al Consejo de Transicin del Sur, una de las numerosas facciones separatistas sudistas. Los EAU han contratado a sociedades de relaciones pblicas para organizar visitas de dirigentes del Consejo a diversas capitales occidentales donde, sin preocuparse de la voluntad popular, promueven la independencia del sur, agravando as la desintegracin del pas.

La economa de Yemen, ya dbil en tiempos normales, se ha hundido: en 2013, el 54% de la poblacin estaba por debajo del umbral de pobreza; la cifra es hoy de ms del 80%. Los mecanismos de supervivencia de las familias han cambiado radicalmente: antes de la guerra, la poblacin rural (el 70% de la poblacin yemen) viva de la agricultura y la ganadera, completando sus ingresos con empleos precarios en las ciudades, as como mediante las transferencias de dinero del milln de personas que ganaba su vida en Arabia Saudita y otros pases. Otros millones de personas, rurales y urbanas, dependan de los salarios del Estado, no obstante insuficientes para sobrevivir, mientras que otras estaban empleadas en el sector privado, industrial y comercial.

La nueva economa de guerra tiene una base totalmente diferente: la mayor parte de los ingresos estn relacionados con la guerra. Provienen de Arabia Saudita y de los EAU, as como de la ayuda humanitaria internacional bajo forma de entregas de dinero del Banco Mundial y de otras organizaciones internacionales, destinadas a la gente ms desfavorecida. El contrabando, los derechos de aduana y los impuestos sobre las mercancas en trnsito son moneda corriente en todo el pas. Esto beneficia a los seores de la guerra de todo tipo. Para las y los ciudadanos ordinarios, la fuente de ingresos ms fiable es la participacin de jvenes y adolescentes en unidades militares (hutes, milicias sudistas, ejrcito oficial u otro). Son los nicos empleos que aseguran salarios regulares y permiten a los jvenes atender a las necesidades de su familia y adquirir para ellos mismos un estatus social ms elevado. Por supuesto, esta situacin perpeta el conflicto.

Las mujeres tambin juegan un papel importante. Participan en numerosas actividades comunitarias y polticas, en parte gracias a un mejor acceso a organizaciones financiadas por las instituciones internacionales. Las mujeres y las jvenes han aumentado su autoridad en el seno de la familia. Sin embargo, ha aumentado tambin su vulnerabilidad a la violencia sexista, tanto en el hogar como fuera.

La peor crisis humanitaria del mundo

Desde hace decenios, Yemen importa el 90% de sus cereales de base. Siendo la situacin humanitaria extremadamente mala ya antes de la guerra, el conflicto ha significado una catstrofe. Sistemticamente descrita por la ONU como la peor crisis humanitaria del mundo desde 2017, no hay ninguna duda sobre la gravedad de la crisis ni sobre su agravacin, cualquiera que sea la fiabilidad de las cifras proporcionadas. Cuando la mayor parte de las discusiones se concentran en las restricciones a la llegada de la ayuda humanitaria, la mayora de las importaciones es proporcionada por el sector privado, cuyas dificultades son an mayores. Si la ONU describe hoy algunos distritos como en situacin de catstrofe, el hambre no ha sido declarada por diferentes razones. En particular el impacto que tendra sobre la reputacin de las instituciones humanitarias de la ONU en el momento en que esta ltima ha conseguido cerca de 3.000 millones de dlares gracias a su llamamiento a ayuda humanitaria para 2018, y cuando demanda 4.200 millones para 2019.

La crisis humanitaria es tambin una oportunidad para decenas de organizaciones internacionales no gubernamentales (OING) que operan en Yemen: en numerosos casos, recogen sumas importantes solo para actuar como intermediacin, subcontratando a organizaciones yemenes de diferentes tamaos. Los Estados y los suministradores internacionales de fondos justifican estos procedimientos por su falta de confianza en la competencia de las instituciones yemenes, una preocupacin que debera aplicarse igualmente a las OING.

Se busca la paz vendiendo armas

La implicacin oficial directa de Estados Unidos permanece focalizada en el tema de AQPA. Los ataques areos estadounidenses han tenido bastantes xitos matando a dirigentes de AQPA y reduciendo considerablemente sus actividades, al menos a corto plazo. El apoyo de los Estados Unidos a Arabia Saudita y los EAU mediante la venta de armas, la asistencia tcnica y la ayuda a los servicios de informacin se ha convertido en un tema importante en el seno del Congreso americano tras el asesinato de Jamal Khashoggi, que ha planteado cuestiones sobre la moralidad de la alianza Estados Unidos-Arabia Saudita. Esta puesta en cuestin ha permitido al nuevo Congreso elegido en noviembre de 2018 adoptar resoluciones que se oponen a la guerra en Yemen, utilizando por primera vez en la historia la Ley sobre los poderes de guerra de 1973. La guerra en Yemen forma parte ya del debate poltico interno americano entre el congreso y la administracin Trump, pero es poco probable que se interrumpa el apoyo concreto a la coalicin.

Las diferencias entre las polticas de la administracin Trump y de la administracin Obama son sin embargo menos importantes de lo que se podra esperar. Ambas han privilegiado las relaciones estrechas con los regmenes saudita y y el de los Emiratos, en detrimento de la suerte de millones de personas yemenes. Otra convergencia compartida entre las estrategias americanas y sauditas (e israeles, en su caso) es la obsesin por Irn, nica encarnacin actual del mal desde que la administracin Trump ha retirado a Corea del Norte de esta posicin.

Con excepcin de la dimensin iran, se puede decir lo mismo a propsito del Reino Unido. Adems del apoyo histrico que aporta a los ricos Estados miembros del Consejo de Cooperacin del Golfo (CCG), Londres est confrontada al problema suplementario de las perspectivas econmicas post-Brexit, muy imprevisibles, que le impiden tomar iniciativas que podran comprometer futuras inversiones de los pases del CCG. Sin embargo, en tanto que porta plumas 2/ en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el Reino Unido est activamente implicado, pretendiendo buscar la paz a la vez que contina, por supuesto, vendiendo armas por un importe muchsimas veces mayor que el importe de la ayuda humanitaria o de otro tipo. Francia prosigue un planteamiento similar. Otros Estados europeos, como Alemania y los Pases Bajos, han adoptado un planteamiento un poco diferente de la crisis en Yemen, y al menos han reducido sus ventas de armas a Arabia Saudita, cuando no a los Emiratos rabes Unidos.

Independientemente del apoyo de los gobiernos occidentales a la intervencin, la opinin pblica de esos pases se opone cada vez ms a esta guerra debido a las centenares de vctimas de los ataques areos sobre sitios civiles (hospitales, mercados, bodas, funerales) y a las imgenes cotidianas de nias y nios hambrientos en los medios y las redes sociales. Las ventas de armas a Arabia Saudita son un tema de gran preocupacin, lo que nos lleva a la coalicin dirigida por Arabia Saudita.

Los emiratos en un segundo plano

La coalicin est oficialmente compuesta por nueve pases, pero Arabia Saudita y los EAU son los nicos que deciden en ella. Presentndola como dirigida por Arabia Saudita, los Emiratos rabes Unidos se permiten permanecer en un segundo plano y mejor preservar su reputacin del desastre de la guerra en trminos de relaciones pblicas, que va agravndose. Y esto a pesar de su implicacin en la creacin de prisiones secretas y en la tortura de personas yemenes en las zonas bajo su influencia.

La internacionalizacin de lo que era una guerra civil comenz por iniciativa del actual prncipe heredero Mohamed Ben Salman, apenas dos meses tras su nombramiento para la cartera de Ministro de Defensa por su padre, que acababa de acceder al trono saudita. Aunque la guerra entre ahora en su quinto ao y la perspectiva de una victoria rpida est olvidada desde hace tiempo, la posicin de MBS no est debilitada. Al contrario, controla ya el reino con una mano firme, y es el sucesor designado por su padre. Solo el asesinato de Khashoggi ha manchado su imagen internacional de joven reformador, de bocanada de aire fresco, una percepcin que no comparten los millones de personas yemenes vctimas de las bombas de sus aviones o de su poltica antiinmigrantes, por no hablar de las miles de personas sauditas encarceladas por haber puesto en cuestin su sabidura, o las centenares de ellas que han visto sus bienes nacionalizados de facto por la fuerza.

Mientras tanto, los Emiratos rabes Unidos, que durante aos han logrado promover la imagen de un rgimen permisivo y benevolente han aadido a su arsenal jurdico nuevas leyes que reprimen la libertad de expresin, rozando el ridculo cuando, por ejemplo, un desgraciado forofo de ftbol britnico es detenido por haber llevado puesta una camiseta a favor de un equipo que participaba en la Copa de Ftbol asitica en Abu Dabi (y que por otra parte la ha conseguido); probablemente no se le haba advertido de que toda manifestacin de apoyo a Qatar podra conllevar una condena a una larga pena de crcel. En Arabia Saudita igual que en los EAU, leyes cada vez ms represivas pueden persistir ms all de la guerra de Yemen.

La paz no est cerca

Desgraciadamente, es bastante probable que dentro de un ao publiquemos un nuevo artculo sin otro cambio significativo que el aumento del nmero de muertes y de destrucciones. El desmantelamiento actual del acuerdo de Estocolmo de diciembre de 2108 demuestra que nadie de entre quienes deciden y estn implicados en los combates est dispuesto a poner trmino a los sufrimientos de millones de personas yemenes.

El acento puesto por la ONU en Hodeida, aunque est justificado por la catstrofe humanitaria, probablemente no impedir a la coalicin retomar su ofensiva militar all, y desva la atencin de otros aspectos de la dinmica poltica en Yemen, que podran ofrecer mejores pistas para al menos reducir los combates. Cuando el impacto del asesinato de Khashoggi se va diluyendo, las presiones de la administracin americana sobre el rgimen saudita para poner fin a su intervencin en Yemen van a irse atenuando, y los EAU van a proseguir su estrategia, que agrava la desintegracin del pas. Mientras tanto, millones de personas yemenes entran en un quinto ao de sufrimientos, de hambre, de enfermedad, de hambruna, de combates en tierra y de bombardeos areos, y la comunidad internacional mira.


Helen Lackner es investigadora independiente. Ha trabajado y vivido en Yemen durante ms de quince aos, de ellos cinco en la RDPY entre 1977 y 1982. Ha publicado Yemen in Crisis, Autocracy, Neo-Liberalism and the Disintegration of a State (Saqi, 2017), una edicin de la cual se publicar en los Estados Unidos en Verso en junio de 2019 con el ttulo de Yemen in Crisis: the road to war.

Notas

1/ El Islah es la segunda mayor organizacin poltica de Yemen. Formalmente es parte del gobierno Hadi. Est compuesta por miembros conservadores de las tribus del norte y de la variante yemen de los Hermanos Musulmanes, activos en el conjunto del territorio.

2/ En lenguaje de la ONU, la delegacin que escribe los proyectos de texto sobre el expediente yemen en el Consejo de Seguridad.

htps://orientxxi.info/magazine/

Traduccin de Faustino Eguberri Viento Sur

https://vientosur.info/



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