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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2019

Cuando la sabidura, la justicia y la verdad estn bajo las ruedas del carro de la guerra

Javier Cortines
Rebelin


Canta, oh diosa, la clera del plida Aquiles! Clera funesta que caus infinitos males a los aqueos y precipit al Hades muchsimas almas valerosas de hroes, que fueron presa de perros y pasto de aves de rapia -cumplase as la voluntad de Zeus- cuando se separaron, enfrentados, El trida, rey de hombres, y el divino Aquiles. (Inicio de la Iliada)


Si ha habido una constante a lo largo de la historia de la humanidad han sido las guerras (siempre provocadas por los hombres y siempre odiadas por las mujeres) y las alabanzas a hroes y guerreros que exterminaron pueblos, saquearon sus riquezas y esclavizaron, mataron o violaron a las madres, esposas e hijas de los vencidos.

Luego, las escuelas nos transmitieron una admiracin enfermiza por aquellos semidioses que realizaron proezas insuperables. Ah estn, Aquiles, el matador de hombres; Julio Csar, paradigma del conquistador elegante y seductor; Anbal y sus terribles elefantes; Gengis Khan, que cortaba cabezas como un loco; Mahoma y la Guerra Santa; los Reyes Catlicos y la Santa Inquisicin; Hernn Corts, siempre baado en sangre, y un largo e interminable etctera. Las hazaas blicas llegaron a su apogeo en la Segunda Guerra Mundial. Su resplandor lo puso EEUU con el arcoiris de las bombas atmicas de Hiroshima y Nagasaki. Y, todava seguimos dando cuerda al mismo reloj.

Otro gallo hubiera cantado a la humanidad si sus jefes, en vez de dejarse llevar por la clera de Aquiles y del sanguinario Marte, hubieran dedicado sus vidas a aprender de Thot, el dios de la sabidura, y de su esposa Maat, encarnacin de la verdad, la justicia y la armona universal. Alguien puede imaginar dnde estaramos ahora si hubiramos desarrollado nuestro potencial por la va correcta, en vez de seguir a los guerreros que buscaron gloria y poder expandiendo sus dominios hasta en el mismsimo infierno?

La historia oficial, cierta literatura de consumo masivo, el cine y la televisin, etc., estn salpicados de hroes (ahora se han incluido heronas en un guio hipcrita al feminismo) que son mquinas de matar. En esos relatos el enemigo no es un ser humano (primera regla del lavado de cerebro), sino ratas, cucarachas, a las que hay que exterminar, aplastar, ya que son repugnantes. Para completar esa tarea son necesarios muchos soldados y soldadas dispuestos a dar la vida por la bandera, la patria, Dios, y la democracia. Aqu se premian con medallas los dos dedos de frente y obedecer rdenes sin rechistar, sin cuestionar. La inteligencia y la metralleta son excluyentes.

La diosa egipcia Maat (la mujer de siempre) nunca ha querido igualarse al hombre demostrando su ferocidad en el campo de batalla y humillando al enemigo de turno (tipo la joven de Abu Ghraib). Ella es la ltima esperanza. Es decir, el relevo necesario. Est diciendo NO a la construccin errnea del planeta. Intenta acallar los tambores de la guerra y retomar la cordura, esa que se traduce en sabidura, verdad, justicia. La revolucin no ha hecho ms que comenzar. Llegar a todas, tambin a las mujeres del mundo musulmn, porque la libertad vuela a la velocidad de la luz y produce un efecto devastador en el macho enjaulador (expresin acuada por Eduardo Galeano).

El sistema no teme a la mujer competitiva que acepta las leyes del mercado y se fija como objetivos el xito y el poder. Ellas pueden ser excelentes compaeras de viaje. Lo que teme es a la mujer sabia que rompe la baraja porque el tablero est podrido y hace un llamamiento global para darle la vuelta a todo y crear una nueva sociedad con valores humanos (no monetarios), lo que es urgente para dar el salto comunal.

Mientras Thot y Maat (el hombre y la mujer sabios) no venzan a Aquiles y a Marte no podremos contemplar el milagro de un vuelo colectivo hacia la luz.


Blog del autor: http://m.nilo-homerico.es/reciente-publicacion/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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