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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2019

Semilla de la cooperacin vs. plaga del descontento

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


Una de las cosas que ms enaltecen en la vida es recibir el libro de un amigo, as sea virtual al inicio: luego, real. En efecto, con ocasin del XI Encuentro Internacional de Escritores de Sincelejo (2018), tuve la fortuna de heredar el bello libro de poesa, con dedicatoria ya fijada, Ojos viendo pasar el mundo (Editorial Artes y Letras, 2017), del orgulloso campesino y colega Cristo Garca Tapia (Choch, Sucre, 1951), de quien tambin puede decirse es un autntico patiero, como lo fuera el gran Hctor Rojas H. Ya desde la cartula se siente la mirada sincera y tica por honesta del poeta, as como la mirada dem de su esposa Betty, autora a su vez de la toma de esos cuatro ojos, mitad en color, mitad en b/n, que es como a intervalos irregulares se ve la vida; adems, con un sugerente sentido de igualdad, desde la doble mirada de padre/madre y hombre/mujer inmersos en una sociedad machista y desigual. Este ensayo pretende reflejar la trascendencia de Cristo Garca poeta/campesino, su voz singular, su inters por y generosidad con el Otro, su trabajo sobre el lenguaje, el uso de figuras literarias, la creacin de joyas poticas, la inclusin en su obra de un nosotros comunitario, cooperativo, no competitivo ni excluyente, la relevancia de un ayer digno para evitar un hoy indigno, la defensa de los dbiles y no de los poderosos, la recuperacin de los hombres puros y transparentes, su poesa como paseo por lo etreo, lo telrico y lo ertico. Por ltimo, ante la falta de sentido de la vida queda la esperanza del optimista bien informado.

Nada ms merecido, aqu, que escuchar/ver el testimonio frente al conflicto del fotgrafo Jess Abad C., quien gracias a una foto puso en evidencia la execrable alianza Paramilitares/Estado/Ejrcito y Polica: honesto por tico reportero antioqueo que ha registrado, mejor y ms ampliamente que nadie, los estragos de tan repudiable asociacin para delinquir, de la cual ya se han derivado numerosas demandas contra el Estado, por delitos de lesa humanidad. Abad ha retratado lo peor de la condicin humana, as como, por contraste, lo mejor de su dignidad: la resistencia heroica de campesinos que, como muchos otros Cristos, mediante diversos medios y tcticas, han tratado de burlar, no siempre con eficacia, a todos aquellos criminales que exhiben, con suprema sevicia y mximo impudor, las armas del estupro, el saqueo, el pillaje, la violencia y la muerte. En suma, un desgarrado y desgarrador documento para la memoria, para la historia y, por doloroso contraste, para la historia universal de la infamia colombiana. Ojos poticos que tambin ven pasar el mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=jSqwUFmoLWk 8:12 JAC habla de las vctimas del conflicto en NC

En el libro de Cristo, se nota una voz singular, propia, ajena a la impostura y contenta de lo telrico, de un poeta cuyos ojos ven pasar el mundo grato e ingrato, luminoso y oscuro, vital y letal, siempre con la sensibilidad a flor de piel y dispuesta a percibir por igual fortunas y desgracias, certezas y avatares, penas que laceran y pcimas que salvan, as al final el lector deba volver a aterrizar en una latitud que no engaa a los sentidos, al cuerpo ni a la mente, mucho menos, al corazn: corazn que sale fortalecido y airoso, exnime y aun as exento de fracaso, luego de una lectura tan gratificante, por estar a medio camino entre la sencillez y la profundidad, como aleccionadora, por estar inmersa entre vida y muerte, risa y sollozo, amor y dolor, incluso con recurrentes ramalazos al hecho trgico y, en simultnea, liberador, del suicidio: En su faz, si miras a un ahogado, / el plancton de la melancola. Si a un ahorcado, pendiendo de una / cuerda, / la rotunda indefensin de un hombre (p. 76).

El de su hermano mayor, Jorge Efran (romntico e inconsciente nombre mezcla de autor y personaje), quien el 6/oct/2013 decidi irse por su propia mano, como lo dice el poeta con una sutileza que doblega/ennoblece: Bajo el agobio del da, / caprichosa luz en extincin, / un hombre sitiado por la desolacin ve / ondear su cuerpo (p. 104). Ya antes, en otro poema: Un patio que se ocupa de la primitiva / edad de mi madre. / Del ahorcado que cuelga en la tarde/ de mis prpados (98). Y ms atrs, lo citado y, no obstante, humano, ms que necesario, de reiterar: En su faz, si miras a un ahogado, / el plancton de la melancola. / Si a un ahorcado, pendiendo de una / cuerda, / la rotunda indefensin de un hombre (76).

As, pronto comienzan a aparecer palabras clave: ojos, patio, rbol, pjaro, madre, padre, hermana, abuela, materia, caverna, viento, atardecer, ahorcado, unidad, erotismo, miradas, mar, memoria, estridor (canto de cigarras/chicharras). Tambin, figuras literarias: Una entre miles de posibilidades de la semilla, el pjaro (metfora, p. 30). Uno debera tener una mujer/ que al levantarse, / a cualquier hora, / nos abra siempre las puertas/ del da (sincdoque, 13). O solitarios como lobos, han emigrado, / a las frescas y altas montaas del origen (smil, 17); Lejos de aquellos das de jornalero precoz, / sol paradojal, / aun quema en mi madre tu brasa inclemente/ sobre m (metonimia, 105); Y el sueo, / tiniebla o luz, efmera inmortalidad (oxmoron, 41); De loros y pjaros sobre altos y/ tupidos rboles. / De grillos profanando la sacralidad/ de la hierba. / Del estridor de las cigarras apagndose/ en la luz (anfora, 97).

Y con joyas de creacin potica como cuando la materia deja de ser sombra, de Platn, y ahora su tomo es luz, presencia viva en la pared de la caverna (26). El universo es el ojo (25). En lugar de ti, / [] un rayito de sol (85). Si no es el patio, los pjaros, alisios/ descarriados. [] Qu es poesa? (84) Tal vez, / [] sea sueo la poesa. / Fugacidad del instante. Nunca/ memoria (30). Ms que en tu Dios, / creo en la firmeza de tus senos/ lastimando dulcemente mis labios (122). Qu se lleva el que parte? El uno y lo absoluto. / La inmortalidad del instante (44). Uno e indivisible: El patio y mi madre somos uno/ e indivisible. / Como la tarde y el viento. / Como el pjaro y el rbol (95). Qu comeremos hoy? / Candela de marzo, / responda maternal su voz. / [] A pan recin horneado, / aquella candela de marzo saba (103). Me siento y la funcin empieza: / el circo soy yo (127).

Otro hecho notable de Ojos viendo pasar el mundo, es la inclusin, por el autor, de un nosotros sincero por honesto, dignificante por tico, benfico por noble. En efecto, en poemas como Final (p. 53), Universos paralelos (no para lelos, como mamara gallo el Rey Len De Greiff) (p. 54), El barro presiente (p. 55), Breve historia de todos (p. 56) o Trivialidades, dicho nosotros es generosamente comunitario, no mezquinamente excluyente, por timador, como es el de los polticos, luego manipulado para dar la sensacin de compasivo, cuando, por el contrario, es despiadado y sin contemplacin con nadie ni para nadie. Entonces, en Final, anota: Abatidos por el viento del desamparo, / en el intento de levantar vuelo/ sucumbimos. / Nos apagamos impalpables en la noche sin alba. En Universos paralelos, consumada nuestra duracin en el espacio/tiempo, el agujero negro que somos nos devuelve a otro. / A su mltiple, cuntico, universo paralelo. En El barro presiente, mientras en el tedio de los gatos se adivina el agua de cada diluvio: En el barro moribundo la extincin del hombre. En Breve historia de todos, reaparecen los mundos paralelos, para que as el poeta homologue a su padre, labrador, con Ssifo, pensador, con la flecha de la incertidumbre que atraviesa a uno y la de la desidia/abandono que mina al otro: Siempre una historia abrevia o prolonga nuestra travesa: / duros das de jornalero invencible la de mi padre, / sucumbiendo en la incertidumbre del surco y la labranza. / De indiferencia y desamparo la de Ssifo, / por alcanzar la cima. Finalmente, en Trivialidades, que no son tanto, deja su impronta metafsica para sealar hasta dnde llega la tarea de Ssifo y comienza la de los imponderables, llmense como se llamen: En una puesta de sol, en el ocaso, Ssifo / alcanza la cima. / Su centro de gravedad en las atmsferas / de octubre. / Lo dems: conforme la voluntad de la roca. Como una recompensa para todos aqullos que sucumben en la incertidumbre del surco y la labranza, se escuchar enseguida a Gabino Palomares en su evocadora cancin A la patria.

https://www.youtube.com/watch?v=SBrAVBwGVDI 3:55 GABINO PALOMARES A la patria

Y mientras todo esto ocurre, mientras el poeta se re-crea y al crear subjetiviza/objetiviza el mundo, es decir, sin dejar de ser l se pone en el lugar del otro para que, al seguir siendo l mismo se convierta, no obstante, en doppelgnger, en doble del Otro, de los Otros, y nos hace sentir/ver/creer, como a muchos nos ocurre, que el ayer es, siempre, hoy, que el pasado es presente, que la memoria es el nico tribunal incorruptible (como dira la abuela Sebastiana, igase bien, una mujer, no un hombre, los hombres siempre tan idealistas, tan olvidadizos y las mujeres siempre tan racionales y no por eso insensibles, si se prefiere, aterrizadas, en la novela Santo oficio de la memoria, de Mempo Giardinelli), todo eso nos recuerda Cristo Garca, obvio, en Olvido y presente (p. 49): Si encontrramos el ms leve motivo para olvidar / nuestra victoria sobre el pasado sera rotunda. / Pero en nosotros lo simple del pasado pervive: / acontece en el presente. Este poema, los polticos deberan llevarlo en la solapa, en vez de tanta palomita intil, ms bien vergonzante conejo, en vez de tanta banderita verdesperanza, en realidad flagrante verdengao. Palomas y banderas que simbolizan oscuros pactos de silencio, claros tiempos de inquietud travestidos por arte de ma(f)ia en eternos das de paraso, paraso tan insufrible como el futuro de sus farsantes hacedores de bagatelas y apcrifos alquimistas de oropel, paraso tan deleznable como la piel de manzana que conden a Eva para salvar a Adn, en camino a la configuracin de un mundo monotesta/machista pero dual, escindido, roto, para sacar ventaja de cada parte, e impedir la formacin de otro signado por una amplia paleta de dioses y aun as unitario, cooperativo, compacto, como el que, sin posturas religiosas, aunque s piadosas, nos ofrece Cristo/poeta. Por contraste, se escuchar una cancin de Gabino Palomares sobre lo que son los polticos, de los que ya se habl, La letana de los poderosos, esos hombres informes y faltos de vida.

https://www.youtube.com/watch?v=mVla2RPnXOw Gabino Palomares La letana de los poderosos 3:11

Y ya que se habla de los poderosos, cabe hacerlo al mismo tiempo de autoritarismo : clase de relacin social unilateral, jerarquizada; lucha de clases o el uso de la dialctica del amo y del esclavo de Hegel, vista por Marx: el Poder fluye desde una sola fuente, vertical. Es categrico e imperativo, no soporta preguntas, no espera respuestas ni admite rplicas; se considera irrefutable/infalible; cree tener siempre la razn y la verdad, aun en tiempos de la posverdad, de la mentira oficial/clandestina decretada como verdad; no reconoce sus errores ni, menos, tolera los ajenos, los que ni contempla. El autoritario quiere seguir en el panptico, aunque sepa que las crceles ya no son cerradas sino abiertas y, as, quiere ver sin que lo vean, controlar sin ser controlado, preguntar, pero no responder, menos de forma concreta, sino con evasivas o amenazas o eliminando a testigos, juzgar/censurar/estigmatizar, sin ser estigmatizado/censurado/juzgado, mandar, pero no obedecer, obedecer, incluso, pero no cuestionar por qu obedecer. Sospecha de todo lo que no se le parece, lo diferente, lo que no percibe de su lado, si no suyo, y halla en ello una amenaza, si no una afrenta; desde su orilla todo se presenta en b/n y nada tiene matices, ni grises, as todo en l sea gris, satanice la diferencia y sacralice lo parecido. El autoritario es sombro, srdido, hiertico y tiene un raro sentido del poder: abusa del cuerpo, cuando el fin es cuidar a la persona. Su imperio se establece sobre la base del miedo, es rgido y siempre igual a s mismo, su palabra es sinnimo de dogma, poseer la fuerza es requisito suficiente no solo para dominar sino para aplastar al otro, ojal sin que se queje, como quien encarna el sndrome de esto (es el) colmo .

Por contraste, los hombres puros y transparentes (guio al poema, p. 50), deberan portar como ensea de su oficio de hombre (Rossellini en Un espritu libre no debe aprender como esclavo, la confesin sin reparo de un catlico/marxista, marxista/catlico) el poema dem, Hombre (p. 46), en el que este es brizna, fugacidad, luz incierta, ser voluble, inconstante, que jams termina su tarea, que siempre la debe empezar, de nuevo, a la par con el alba del prximo da. Si es que llega a l, si lo dejan llegar, como pasa en un pas no que se acostumbr a la guerra sino que lo acostumbraron a ella y al que le cambiaron la universidad pblica por misiles, en el que le hicieron juicio a una valiente fiscal que conden a un cobarde milico, en el que pusieron de carne de secuestro a un indefenso nio para reducir a la mnima expresin la marcha de un pueblo por una educacin digna, por una enseanza superior gratuita y de calidad, mientras miles de personas no tienen acceso a la salud u otros cientos se mueren a la entrada de los hospitales por falta de recursos o de cupos para acceder: entonces, reaparece la imagen que del hombre plasm, cual Ssifo, Cristo Garca en su poema Hombre: Instante. / Incierta lumbre. / Partcula que se desprende / y vuelve a la deriva. / A su da inconcluso.

El mismo hombre trasmutado en poeta/ser humano que escribe, de modo autoconsciente, para luego de pasear al lector por zonas etreas, as como por terrenos telricos, por espacios geogrficos como por sectores histricos, por reas metafsicas como por sitios geomtricos, de la memoria o del olvido, hundirlo, de modo grato, en el pantano luminoso de la desmesura ertica para, cabe reiterarlo, erotizar a dicho lector con sus sntesis amatorias, bsquedas lujuriosas, hallazgos libidinosos. Siempre con la Naturaleza y la fauna de fondo, para hacer smiles con el cuerpo o la geografa, como con el mar y las formas femeninas hara su obra el gran arquitecto Oscar Niemeyer, con un punto a favor del criollo al no escapar al humanismo, que el brasileo extravi junto a Lcio Costa al construir Brasilia. As pasa con Tarde paralela, Ertica al leo, Dama desnuda, Aromas de cuerpo recin estrenado, Memoria ertica, Amor por partida doble, Geomtrica, Un breve lodo, Credo ertico, Redondeces de luna. El poeta hace un extenso/intenso viaje por los lados/lodos de Tnatos, por las aguas puras de Eros, para cual Modigliani pintar un universo femenino/masculino compartido, no excluyente ni marginante, centrado en la bondad/generosidad de la poesa y ms en sus secuelas que en sus intenciones: al cabo, el arte no obedece a intenciones, sino que produce resultados; adems, el arte es efecto ms de los demonios/abismos del autor, que de su razn/lucidez. Ojos viendo pasar el muestra una mirada no sentenciosa sino reflexiva, una percepcin del mundo colectiva, no individualista, en un gesto compasivo, no calculador.

Entonces, volviendo al aspecto ertico/lbrico de los poemas: y tus senos como brasas/ se posan en el patio: / turgentes colinas incendian la noche. (p. 109) Largas, adormecidas geografas de / Modigliani. / Breve lujuria de las formas en reposo. / Redondas lunas ardiendo en la alta noche. (110) Fruta en sazn al despuntar el alba. / Lluvia en estampida por la tarde. / Y por la noche, / almendra despojada de su cscara. (111) En tus aromas de cuerpo recin estrenado, / gemidos de virgen apurada me redimen. / Purifica mi alma la incandescente colina de tu vientre. (113) Ardes en la cpula, padeces gozosa / la agona del xtasis. (116) Dormir todo en ti, / para cuando amanezca / en m, / como en las albas que nos / encontraba el Amor, / me encuentres todo en ti. (117) Todo en tu cuerpo ocupa un lugar / en el poema: / un pezn desafa al otro. Juntos son / dstico. / Dos paralelas circulares: / ineludible / geometra, / excitante rima entre mi boca. (118) Un breve lodo deja en nosotros a su paso / el deseo. (119) Ms que en tu Dios, / creo en la firmeza de tus senos, / lastimando dulcemente mis labios. / Creo en tu sexo, / y en su brillo de hilo de diamante. / En tus gemidos prolongando el instante. (122) A pesar de la luna que arrastra a su paso / toda huella. / Y de este huir todos de algo, de las prdidas, / atesorabas para m redondeces de lunas / en tu pecho. (126) Aeternum: Fin es todo cuanto empieza. (p 128)

En suma, una fiesta de la lengua y del lenguaje, de la boca como instrumento de msica y de placer, del cuerpo como paisaje sin finitud, del paisaje como mujer/hombre, madre/padre, hija/hijo, hermana/hermano y al revs en cada caso, del arte como expresin de erotismo, del erotismo como sucedneo del amor, del amor como posibilidad de realizacin pero, tambin, de fracaso, en fin, del amor/erotismo, esa llama doble de la que habl O. Paz, despus de que D. de Rougemont lo hiciera en El amor y occidente, su modelo, como motor de la vida y del mundo. Nada distinto al amor, parece recordar CGT a cada trecho, puede mover al mundo hacia instancias en las que la violencia, la tortura y la muerte no tengan ms cabida y en su lugar la humanidad encuentre su sentido para la paz, la caricia, la vida. En un pas en el que los polticos sembraron el odio, no el pueblo, en medio del invierno del descontento, hay que dejar salir a flote el invencible verano, como hace Camus en su relato (1953): En medio del odio, me pareci que haba dentro de m un amor invencible. En medio de las lgrimas, me pareci que haba dentro de m, una sonrisa invencible. En medio del caos, me pareci que haba dentro de m una calma invencible. Me di cuenta, a pesar de todo, de que en medio del invierno, haba dentro de m un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra: dentro de m hay algo ms fuerte, algo mejor, empujando de vuelta. Y ese algo mejor tal vez sea el quinto elemento de que habl Besson en su filme, como el que propone Cristo y aqu Fito en su tema Al lado del camino.

https://www.youtube.com/watch?v=y9BiNwJl8BE Al lado del camino Fito Pez video letra 5:23   

He aqu, para concluir, la confesin (casi) total de otro patiero, ser que ha deambulado entre los rboles frutales de su patio de infancia o del jardn de su madre centenaria que cultiva musaendas, oyendo la voz del tiempo o las sorpresas del miedo o las certezas del coraje, entre los ramajes de unos y de otro/otras. Bastan unos versos, para conocer el nexo patio/ madre/pjaros/msica/ahorcado: Un patio que se ocupa de la primitiva / edad de mi madre. (p. 98) Para evocar el tiempo en que los pjaros / eran los portadores de la msica, / ha retornado el mismo pjaro / de todas las edades. / Sin extraviar su rumbo en otros cielos, / otras msicas, / En el antiguo patio se ha posado. (100) Prolongar la estancia con mi madre en las / atmsferas del patio. (102) Un ahorcado que simula dormir. / El patio inmvil. (106) El confeso casi no es insuficiencia sino sinnimo de parcela: CGT, habla de su muy subjetiva/objetiva visin del mundo y de su arte potica, centrada en la vida cotidiana, en los amores y dolores que nos colman y/o rebajan, en la potente fuerza csmica y ertica que por fortuna nos supera para hacernos conscientes de nuestra grandeza y que por complemento, ms que contraste, nos conmina a reconocer nuestra pequeez en este puntico azul plido, del que habl el polmata Carl Sagan: todo ello, con un hondo sentido ontolgico, en tanto desvelo/bsqueda por las infinitas variaciones del ser y su devenir existencial/metafsico. https://www.youtube.com/watch?v=UY37k0KpWEA Ese pqo. punto azul plido The pale blue dot 5:25

Al hacer consciente al lector de su grandeza/pequeez, Ojos viendo pasar cobra un valor inusitado desde la forma y el contenido, desde lo social y lo poltico, dejando por el camino la semilla de la cooperacin, en contrava de la competencia y del xito, para ayudar a recuperar un mundo ms humano, menos injusto y ms prximo a la educacin, la cultura, la vida, que a sus terribles/miserables opuestos. El rescate de un mundo contrario al que hoy se tiene, en el que se usa a los humanos e idolatra a las cosas, cuando se debe es amar a los seres vivos y usar las cosas. Hay que minar a esos pocos poderosos que llegan a sectores dichosos del pueblo, a inocular la plaga del descontento. Ante el sinsentido de la vida, solo queda crearle su propio sentido. Para ello, hay que recabar en la sensibilidad, la que despliega CGT y anotaba el socilogo Betinho, Gandhi del Trpico, segn el telogo de la liberacin tambin brasileo L. Boff: La crisis central no est en la nueva economa poltica de la exclusin, ni en la corrupcin de la poltica [aqu yerra Herbert de Sousa] La crisis fundamental reside en la falta de sensibilidad de los humanos hacia otros seres humanos. Pero, acaso puede esto separarse de la corrupcin? Para no parecer pesimista, un optimista bien informado, cabe recordar a Saramago: Los nicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas estn encantados con lo que hay. Para terminar, queda solo seguir a Woody Allen?: Ms que en cualquier otra poca, la Humanidad est en una encrucijada. Un camino lleva al desespero absoluto, el otro a la total extincin. Vamos a rezar para que tengamos la sabidura de escoger. Por fortuna, tambin est Gabino Palomares, quien desde esa otra forma artstica de percepcin inmediata hace contrapeso al cantar No basta rezar: ufff, qu alivio, ya me senta perdido con la frmula/condena del cineasta y clarinetista judo.

https://www.youtube.com/watch?v=ZoXru42ZlhY GABINO PALOMARES No basta rezar: 4:22

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Espectador. Corresponsal de Matrika, Costa Rica. Autor de Ocho minutos y otros cuentos, Coleccin 50 libros de Cuento Colombiano Contemporneo (Pijao Editores, 2017). Mencin de Honor por Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al I Congreso Int. Literatura y Revolucin Los espectros de Marx y el realismo esttico (6-7/dic/2018). Autor, traductor y coautor, con Luis E. Soares, de ensayos para Rebelin. Columnista de EE.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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