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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2019

La unidad del planeta y sus emociones, a propsito del aniversario del vuelo de Yuri Gagarin
Vistas desde all arriba

Rafael Poch de Feliu
Blog personal


Dice el astronauta Oleg Makarov que la gente de su profesin suele ser parca en palabras cuando est all arriba. Por lo general, cinco o siete segundos nos bastan para transmitir lo que tenemos que decir. Sin embargo, hace algn tiempo, explica, tuve que escuchar, por razones de servicio, muchas transmisiones de astronautas en rbita. Makarov qued asombrado.

A partir del instante en que sus naves salan de la atmsfera y entraban en rbita, aquellos hombres reservados se volvan elocuentes, como pjaros enjaulados que de repente se ponen a trinar al recibir de pleno un rayo de sol.

Ninguno de ellos poda reprimir la expresin, en voz alta, de una fascinacin, que les sala desde lo ms profundo del corazn, ante la vista espectacular de la Tierra desde el espacio.

Makarov, escuch las transmisiones tanto de los pioneros solitarios de las cpsulas Vostok, como de las naves Soyuz y de los tripulantes de la ms moderna estacin orbital Mir. Cronometr todos aquellos comentarios y calcul que los astronautas dedicaban una media de 42 segundos a expresar a sus compaeros de tierra la emocin que les embargaba. Ya fueran saudes, americanos, vietnamitas, sirios, alemanes o rusos, a casi todos se les conoce este tipo de descripciones emocionadas sobre su experiencia esttica en el espacio.

El sol sale como un rayo y se pone con la misma velocidad. Tanto el amanecer como el ocaso solo duran unos segundos, pero en ese tiempo puedes distinguir por lo menos ocho colores que se suceden; desde un rojo brillante, hasta el ms esplendoroso y oscuro azul. Ves diecisis amaneceres y diecisis ocasos cada da. Y ninguno de ellos se parece al anterior, explicaba Joseph Allen, tripulante del Discovery-5.

Su compaero Paul Weitz describa as desde el Challenger-1, el mayor ocano del planeta: No entiendes lo que es el Ocano Pacfico mirando el globo terrqueo hasta que, viajando a ocho kilmetros por segundo, tardas veinticinco minutos en cruzarlo. Entonces comprendes lo grande que es.

En marzo de 1965, el ruso Aleksei Lenov protagoniz el primer paseo espacial de la historia. Lenov multiplic en su piel las emociones al flotar en aquello. Lo que ms me asombr era el silencio. Un silencio impensable e imposible en la Tierra, tan profundo y total que empiezas a escuchar tu propio cuerpo; el batir del corazn, el fluido en las venas Te parece escuchar hasta la sucesin de los pensamientos de tu mente. Y el cielo? Haba mas estrellas de las que esperaba. Un cielo completamente negro, ligeramente alumbrado por reflejos solares. La Tierra, nuestra casa que debemos proteger religiosamente, era pequea, azul y enternecedoramente solitaria. Su redondez era perfecta. Creo que no comprend de verdad lo que significa la palabra redondo hasta que vi la Tierra desde el espacio.

A Lenov lo conoc en 1992 en el centro de preparacin de astronautas de la Ciudad de las Estrellas, en los alrededores de Mosc. Llevaba un mono azul y estaba metido dentro de una rplica de la Soyuz ensendole un ejercicio a un novato. Segua siendo el tipo tranquilo, modesto y generoso que describe ahora Dmitri Kisiliov en su estupenda pelcula, Vremya Pervij (2017, titulada Spacewalker en ingls). En aquella visita -o quiz en otra posterior- me encontr all a un joven Pedro Duque. Veinte aos despus, cuando ya era Director de la oficina europea de operaciones para la Estacin Espacial Internacional (EEI), me resumi as su vivencia emocional en una entrevista mantenida en el Centro Espacial de Oberpfaffenhofen, cerca de Munich:

Cada minuto pasa algo; se pone el Sol, la atmsfera cambia, la ionosfera azul brilla, las diferentes capas, los reflejos Aunque estuvieras mirando lo mismo seis meses seguidos, no te aburriras. Sabes que la Tierra es redonda y has visto fotos, pero desde el espacio resulta fascinante. Los recuerdos no se borran, y en algunas situaciones, cuando tienes un problema, puedes retrotraerte all con la mente, refugiarte en aquella imagen.

La vista del planeta en su totalidad no solo emociona por su belleza, sino que provoca toda una transformacin mental en estas personas. En 1989, despus de una inolvidable entrevista con los astronautas Titov y Manarov en el Cucaso del norte, donde descansaban tras su estancia de un ao en la Mir, comentamos con el Doctor Salgado y el fotgrafo Alguersuari, mis compaeros de reportaje, que muchos de aquellos hombres, militares, ingenieros tcnicos, volvan de su experiencia espacial intelectualmente transformados. Convertidos, casi dira, en humanistas. Aos despus, encontr en el libro Nash dom Zemli (Nuestro hogar, la Tierra), editado por la Asociacin internacional de astronautas, una mxima de Edgar Mitchell, tripulante del Apolo-14, que confirm completamente aquella percepcin; Fuimos a la Luna como tcnicos, volvimos humanistas, dijo Mitchell.

Yuri Gagarin, el primer astronauta de la historia, hijo de carpintero y nacido en un Koljoz, cuyo vuelo de 108 minutos, el 12 de abril de 1961, se conmemora el 12 de abril e inspira stas lneas, fue, el primero en comprender la totalidad del planeta, explica Pavel Popovich, que, junto con Andrei Nikolayev, fue protagonista de las primeras rbitas simultneas, en 1962.

Desde el espacio, las fronteras no se vean, tampoco las religiones ni la nacionalidad, explica Popovich, slo aquella burbuja azul y blanca, entera y total. Aquella visin, dice, supona un gran adelanto para la humanidad.

La idea de que conceptos como inters nacional, y todo lo que de ello se deriva en materia de economa, defensa y relaciones internacionales, eran fruto de ideas caducas, sino necias, en el pequeo mundo total que se vea desde all arriba, es una constante en las reflexiones de los astronautas al regresar de sus estancias en las estaciones orbitales de la URSS.

No importa en qu lago o mar detectas contaminacin, en los bosques de qu pas distingues incendios o qu continentes estn siendo barridos por el huracn, porque sientes que toda la Tierra est a tu cargo, dice Yuri Artiujin, que fue tripulante de la Soyuz 14, en 1974, bastante antes de que el concepto de calentamiento global comenzara a popularizarse en los aos noventa.

Me sent muy inquieto cuando un astronauta ruso me dijo que sobre el lago Baikal la atmsfera est igual de contaminada que sobre Europa, y cuando un americano me dijo que hace quince aos las fotografas espaciales de los centros industriales del mundo se vean mucho mas claras que ahora, recuerda el alemn occidental Ernst Messerschmidt, tripulante del Challenger- 9 en 1985. Su compaero Sigmund Jhn, de la entonces Repblica Democrtica Alemana, tripulante de la Soyuz-31 en 1978, resumi as la conclusin de su viaje:

Naturalmente antes de mi experiencia saba lo pequeo y vulnerable que es nuestro planeta. Pero cundo lo vi en su increble belleza desde el espacio, sent con toda mi alma que la misin colectiva de la humanidad es preservarla para las futuras generaciones.

El entraable Vladimir Soloviov, uno de los astronautas ms curtidos del mundo, tripulante y comandante en una larga lista de misiones, describe as la melancola que le embargaba antes de bajar: Al trmino de la misin, triste por regresar, me pona junto al ojo de buey de mi compartimento, miraba a la Tierra y pensaba en su eternidad. Pasar yo, pensaba, pasarn mis hijos y mis nietos, y nuestra Tierra continuar flotando en el espacio infinito

(Publicado en Ctxt)

Fuente: https://rafaelpoch.com/2019/04/03/vistas-desde-alla-arriba/#more-263

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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