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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2019

Pedagoga corporativa

Alfredo Espinosa Rodrguez
Rebelin


Para el sistema educativo mercantil (corporativo), el ser humano es un recipiente vaco, un cesto que debe llenarse con la mayor cantidad de conocimientos para as, salir de su estado de inferioridad, ignorancia e incluso cosificacin.

A diferencia de lo que promueven los negocios educativos en sus estndares de calidad, la humanizacin de los individuos no parte de la mayor cantidad de conocimientos adquiridos en jornadas agobiantes o en la implantacin espuria de valores y antivalores seguidos al pie de la letra; por el contrario, tiene que ver con el tipo de conocimiento en s mismo y si este sirve como herramienta de des-aprendizaje de la tradicin escolstica y capitalista de la enseanza, cuya tradicin promueve la filantropa travestida de solidaridad, el individualismo y la meritocracia como sistema de castigos y recompensas para aquellos adolescentes jvenes y docentes que dejaron sucumbir su autonoma de pensamiento frente al beneficio del elogio.

Esta opresin moderna avalada por la mirada nacional e internacional que certifica la burocratizacin de las fbricas de induccin educativa (colegios), tambin envuelve en su dinmica a los docentes, quienes en la mayora de los casos- cumplen el rol de capataces en los procesos de disciplinamiento y produccin de individuos dciles, quienes al no leer textos profanos a los dispuestos por la institucin, casi nunca se preguntan cmo conocen lo que conocen.

Desde esta perspectiva, la excelencia de los profesores no se mide a travs de las publicaciones e investigaciones que realicen, tampoco por el entendimiento analtico de sus guas (que vale mencionar son una suerte de biblia cuya veracidad resulta irrefutable); sino ms bien por la reproduccin mecnica y verborrica de los valores/antivalores institucionales.

En el panptico, las reglas del juego autoritario deben seguirse al pie de la letra.

Este es un acto violento que castra el libre pensamiento desde temprana edad y seda el espritu contestatario y rebelde de adolescentes y jvenes a quienes se les adoctrin pastoralmente para obedecer a ultranza y no para discernir en un mundo y en una sociedad que no es color de rosas. Siendo as, atributos como la creatividad, el pensamiento crtico, la reflexin y la audacia se ven limitados por el cerco que imponen la eficiencia y la eficacia rentables. Se puede promover el pensamiento crtico en el panptico sin ser objeto de sancin? Se puede reflexionar sobre el papel autoritario de la pedagoga corporativa sin ser tachado de problema? Cmo asumir nuevos retos con sujetos pasivos?

La pedagoga corporativa no se piensa a s misma en estas interrogantes, sino por el contrario, promueve la aceptacin de su autoridad y de una forma de poder econmica que hace elsticos los derechos de los adolescentes y jvenes en funcin de los ingresos que representan irnicamente- para alimentar su propia opresin (aunque a mediano y largo plazo las consecuencias resulten fatales en su formacin acadmica y humana); mientras que los deberes de estos estudiantes (clientes) quedan reducidos al capricho voluntarioso que les concede el poder del dinero.

En este sistema educativo de corte carcelario, la verdad es una categora monoltica que no acepta posiciones contestatarias. Su versin malidecente de un solo cariz, convierte a los alumnos en cifras (calificaciones o dinero), entes deshumanizados sin nombre ni apellido a quienes el proceso de induccin les ense a ser leales con el autoritarismo que ellos mismo financian, antes que con el pensamiento plural, solidario y democrtico de una nueva pedagoga de la cual pueden ser protagonistas. Mientras que los docentes son mano de obra barata que se puede suprimir por el amplio ejrcito industrial de reserva de profesores que aguardan una oportunidad para laborar.

Un nuevo tipo de pedagoga no se puede concebir al estilo McDonald. Tampoco haciendo de la educacin un ritual religioso que debe cumplirse cannicamente.

Un nuevo tipo de pedagoga social va mucho ms all de las estructuras fsicas y la selva de cemento; tiene que ver con el proceso dialctico de los intercambios de ideas entre libre pensadores y demcratas que conciben a la educacin como un ejercicio subversivo frente a la opresin del sistema vigente, en cualquiera de sus manifestaciones.

La pregunta es, hasta qu punto hemos aportado para crear un nuevo tipo de pedagoga, un nuevo tipo de realidad?...


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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