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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2019

Otro anticapitalismo es posible

Antonio Lorca Siero
Rebelin


El capitalismo es una ideologa dirigida a promover el culto al capital. Aparentemente inocua en cuanto al fondo, aunque no lo sea tanto en los trminos llevados a la prctica por las empresas, para bien o para mal rige los destinos globales. Como ideologa, si realmente fuera nefasta, el capitalismo podra combatirse con otra ideologa opuesta, siempre que contara con instrumentos eficaces para la accin. El problema reside en que el capitalismo en el terreno real ha venido derrotando abiertamente a todas las ideologas opositoras, bsicamente porque dispone de un soporte efectivo no superado por los contrarios y, como punto clave del asunto, las empresas que lo desarrollan estn dispuestas para satisfacer la mayor parte de las necesidades humanas. Con lo que la parte ficticia que acompaa a toda ideologa, se ve asistida por la realidad, Pretender destruir el sistema construido por el capitalismo tiene un inconveniente importante y es que la satisfaccin de las necesidades a las que atienden algunas de sus empresas quedaran abandonadas ante la falta de alternativas para satisfacerlas. Por unas u otras razones, hablar de anticapitalismo como oposicin al capitalismo suena ms a publicidad que a la realidad del producto que trata de venderse.

Buena parte de las corrientes llamadas anticapitalistas se han limitado a plantear la oposicin al capitalismo en el terreno poltico, quiz en la creencia de que es all donde exclusivamente tiene lugar la confrontacin entre fuerzas, y su propuesta etiquetada como anticapitalista, aunque pudiera rotularse con cualquier otro trmino, porque el nombre es lo de menos acabe por llegar a ser dominante. Pero el capitalismo, aunque ideologa fundamentalmente econmica, va ms all de la poltica y tiene presencia real en todo lo que afecta a la sociedad. Plantear un anticapitalismo serio no puede reducirse a simples palabras vacas de contenido, a propaganda para tratar de ganar un puado de votos y ascender a sus promotores, unos pocos oportunistas que ni creen en su propio discurso, a la condicin de elite. A la oposicin en el terreno ideolgico con fines electoralistas le siguen las polticas de parcheo para contentar a parte de los votantes, mientras bajo cuerda se sigue el juego a las empresas que practican la doctrina capitalista, puesto que son quienes disponen de las claves del poder. Visto el fracaso de un anticapitalismo ideolgico y de gobierno, si se aspira a tomar una postura slida al respecto, la resistencia debiera ser integral, habra que plantearla en todos los frentes y no solamente con la pretensin de ganar votos para gobernar y luego poder utilizar la frmula legal para aparentar que hay oposicin al modelo capitalista generador de desigualdades. Conviene tener en cuenta que el capitalismo, dado su arraigo social, no se le puede derrotar exclusivamente con especulaciones acompaadas de leyes de quitar y poner, y se impone descender al terreno de la existencia real.

Socialmente ir en contra del sistema establecido por el capitalismo tampoco parece asumible, bsicamente porque no existe otro capaz de sustituirle. Considerando que el capitalismo vino a ser un revulsivo frente al modelo de fuerza fsica, desterrando del primer plano la violencia abierta y nunca la encubierta como instrumento de poder, se muestra, pese a sus notables deficiencias, como un avance en el proceso de civilizacin. Si el elemento clave de la transformacin viene con la construccin del capital representado como valor , frente a la materialidad de la riqueza, y una dinmica de acumulacin del capital sobre la base de la produccin frente al simple expolio del modelo precedente, la violencia deja de ser el motor de la riqueza desplazada por la habilidad en el manejo de la mercanca. Hay otro argumento que aporta el capitalismo llevando el asunto al terreno de la igualdad de las personas y es que la inversin para la produccin de bienes con fines comerciales est al alcance de cualquiera. Con lo que el argumento elitista propio de la fuerza fsica que se vino imponiendo durante siglos acab por desmontarse. Aunque fundamentalmente especulativo, la idea subyacente de crear empresas para satisfacer necesidades sociales, lo que sirve para dar sentido a la produccin, que en realidad mira hacia la riqueza del inversor, le da cierto sentido social. Pero la evidencia es que la mejora de las condiciones de vida no es una simple ficcin de las ideologas defensoras del capitalismo como sistema, sino una realidad histrica.

Pese a las supuestas virtudes derivadas de la frmula original del culto al capital, lo evidente es que al asumir los resultados aparentemente beneficiosos de las prcticas capitalistas ha generado en el terreno social, entre otras consecuencias, desigualdades, consumismo y dependencia. El espejismo de bonanza creado por las empresas capitalistas para mejor vender sus mercancas y as cumplir los fines del capital ha llevado a su terreno a las masas hacindolas perder el control de la situacin, pese a la oportunidad que se las dio a raz de la revolucin burguesa. En ella participaron las masas y en la actualidad lo hacen a travs del consumo. Ambos decisivos para la marcha del capitalismo. Entonces lograron derechos y ahora algo de bienestar, pero ni en uno ni en otro momento controlaron ni controlan la situacin.

Frente a las alternativas representadas por los movimientos anticapitalistas basados en el elitismo, que aspiran a reemplazar a las elites capitalistas por otras, hay que abandonar el modelo para hacer del anticapitalismo un compromiso de masas. Aunque, como afirmaba Veblen, las masas tienen el control de la actividad capitalista al hacer depender la produccin del consumo, en el plano real sucede a la inversa porque es el marketing empresarial el que est diseado para crear la demanda. En definitiva las masas no dirigen el proceso, son simplemente conducidas al consumo motivadas por la euforia irracional. Una posicin anticapitalista autntica est encaminada a poner freno al dominio empresarial creador de necesidades artificiales, para dar salida a la produccin mirando exclusivamente al beneficio, y reorientar el proceso, bajo la direccin de las masas, a satisfacer estrictamente necesidades reales.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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