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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2019

Cuestiones epistmicas en el anlisis de la dependencia y del capitalismo dependiente

Jaime Osorio
Viento Sur


Muchas de las discusiones en las ciencias sociales tienen como trasfondo elementos que estn ms all de los problemas aparentemente en disputa. Por ello es necesario ir ms a fondo y develar los fundamentos epistmicos que sostiene tal o cual posicin. En lo que sigue privilegiaremos esa perspectiva para intentar esclarecer algunos puntos centrales en la polmica sobre la renovacin de la teora marxista de la dependencia formulada por Claudio Katz y ofrecer respuestas puntuales a su ltimo escrito (2019). Desde esa perspectiva podremos dimensionar la consistencia de los argumentos, los lmites que el horizonte reflexivo asumido plantea, as como su ubicacin en el desarrollo de la teora de la dependencia.

Una realidad social opaca y un mundo de ficciones reales

A diferencia de las clases dominantes que le precedieron en la historia, la burguesa es la primera clase que debe ocultar los procesos de explotacin y de dominio que lleva a cabo. Ambos procesos destruyen desde los cimientos la promesa civilizatoria con que esta clase se pone la cabeza de la sociedad: construir un mundo de hombres libres e iguales. Por esta razn debe velar aquellos procesos, propiciando la conformacin de una realidad social opaca, que es desvirtuada y que se revela ocultndose.

Son diversos los procedimientos que operan en tal direccin, como la ruptura entre economa y poltica; la conformacin de saberes disciplinarios que fragmentan los procesos de la vida en sociedad y que rechazan la perspectiva de la totalidad; el fortalecimiento de filosofas y epistemologas que asumen lo real como lo inmediatamente perceptible (lo que fortalecern las corrientes empiristas y positivistas en el conocimiento); el estudio de cosas (pensamiento cosista) por sobre las relaciones sociales; el reduccionismo o la bsqueda de las ltimas partes que no tienen partes (tomos),como principio de conocimiento, lo que conduce a asumir al individuo como punto de partida para la explicacin en las ciencias sociales; devaluacin de las filosofas ontolgicas (que se preguntan por la naturaleza del ser); la lgica formal y sus principios de identidad y de no contradiccin , rechazando la lgica de la negacin (el ser es y su negacin de manera simultnea), etc.

Para el capital y sus agentes sociales la particularidad no pasa slo por lo que la propia realidad oculta, en su inmediatez, sino porque se recrea un mundo puesto de cabeza. De esta forma se conforman ficciones reales. Ficciones porque encubren y desvirtan la realidad; reales porque dichos trastocamientos alcanzan consistencia social.

Como ocurre cuando vemos cotidianamente salir el sol, hacer un recorrido por sobre la tierra, para luego ocultarse. Sabemos, no por lo que vemos, sino por conocimientos, que no es el sol el que gira alrededor de la tierra, sino al revs, que es la tierra la que gira alrededor del sol. Se crea as una ficcin, porque lo que vemos (el sol movindose) no es el proceso que realmente acontece. Sin embargo, opera como real, porque es lo que han visto y vemos millones de humanos, y con ello la visin gana en consistencia y en verosimilitud.

En la vida en sociedad, establecida la ruptura entre economa y poltica, tenemos una economa que gira en torno al mercado como cosa, Y all se presentan individuos que de manera libre y soberana compran y venden mercancas y establecen contratos.

Los asalariados llegan al mercado sin que policas los saquen de sus camas ni los obliguen a subirse a transporte pblico ni a ir a sus centros de trabajo. Todo lo realizan sin ninguna coaccin visible.

Slo yendo ms all de lo inmediato perceptible sabremos que los asalariados se presentan a vender su fuerza de trabajo porque ellos o sus generaciones previas fueron despojados de medios de produccin, por lo que no tienen ms recurso para poder sobrevivir que alcanzar un salario, vendiendo su fuerza de trabajo.

Lo que pareca un proceso puramente econmico de libre decisin est atravesado sin embargo por procesos de violencia y coaccin poltica que no se hacen visibles en el mercado. Por ello dice Marx, el mercado aparece como el reino de la libertad.

Desde aqu ya podemos apreciar la ingenuidad empirista que subyace en quienes se conforman con lo que aparece, con lo dado de manera inmediata. As algunos afirman que si los salarios son bajos o elevados ello es resultado de que el valor de la fuerza de trabajo es bajo o elevado (Katz, 2019). Al final asumen sin ms que lo que aparece es lo real y ste se presenta como tal, sin ninguna mediacin ni distorsin.

En la poltica tenemos individuos que llegados a determinada edad se convierten en ciudadanos. Y por principio los ciudadanos son iguales polticamente, porque cada cabeza es un voto y slo un voto. Por tanto, en las decisiones polticas sobre la vida en comn, son ciudadanos iguales los que deciden sobre el curso de la vida en comn.

Tenemos que salir de las apariencias o de lo inmediatamente visible para comprender que el voto del ciudadano dueo de un banco y el voto del ciudadano portero del banco, siendo iguales en la apariencia, en el fondo no lo son. Porque el poder econmico logra que le sean favorables las polticas del Estado y sus leyes, para que aseguren la propiedad y la apropiacin diaria del trabajo ajeno de muchos. La poltica est atravesada por la economa, por ms que las dos disciplinas se asuman como autnomas. Por tanto la igualdad poltica slo es una ficcin, pero real, porque genera consecuencias con consistencia, como la idea de que todos los ciudadanos participan en igualdad de condiciones (slo un voto) en las elecciones de las autoridades y que por tanto es responsabilidad de todos lo que de all resulte para la vida en comn.

En el capitalismo no slo se oculta el dominio y la explotacin, sino que se reconstruye cotidianamente una nueva realidad. Slo yendo ms all de la inmediatez aparente podemos comprender que el mundo social se nos presenta de cabeza (o al revs) y ponerlo sobre sus pies.

Qu lgica, la de la identidad o la de la negatividad?

No existe una nica filosofa ni una nica lgica en el quehacer de las ciencias sociales y en sus tareas de generar conocimiento. El que prevalezcan unas u otras genera resultados absolutamente diferenciados.

En los saberes dominantes prevalece la lgica formal, porque privilegia la idea de una realidad quieta, siempre la misma, sin conflictos.

Esa lgica con su principio de identidad, nos dice que si esto es A, slo puede ser A. No hay nada en ese algo que lo lleve a ser otra cosa. Por ello establece de manera inmediata el principio de no contradiccin; si afirmo que esto es A, no puedo afirmar que de manera simultnea es tambin su negacin.

La lgica formal con su principio de identidad deja fija y esttica la realidad. No tiene elementos para entender sus movimientos y contradicciones. Y si esa realidad se transforma es como resultado de procesos externos, de fuerzas exteriores que operan para mover, o bien para transformar.

Las ciencias sociales imperantes no estn sustentadas en principios lgicos (ni filosficos) que permitan entender la lucha de clases, las revoluciones sociales. Estos y otros procesos histricos y reales les parecen metafsica, o bien procesos que se generan como resultado de fuerzas externas,

Pero el marxismo es una teora que necesariamente debe organizarse y articularse desde otra lgica para poder enfrentar una reflexin que sea capaz de entender los movimientos y convulsiones de la realidad social propiciados en el seno de ella misma, sean la lucha de clases o las revoluciones polticas.

Esa otra lgica asume que el ser es y es simultneamente tambin su negacin 1/ . Con esta lgica el ser no puede ser pensado sino en constante tensin y movimiento, entre fuerzas interiores que lo llevan a ser tal y las fuerzas interiores que los impulsan a ser otro de s mismo.

Pero esa tensin y movimiento no es un devenir homogneo, sino por el contrario un proceso heterogneo, con cambios de cualidad, lleno de saltos, en donde se asumen elementos de lo que perece, para en un proceso de superacin, integrarlos a lo nuevo que emerge.

Desde esta lgica es posible apreciar la distancia que presentan sealamientos como los que postulan una ley del valor quieta, estable, petrificada. Slo se puede sostener lo anterior desde una lgica que est muy lejos de la lgica de la negacin.

Slo porque existen procesos que llevan a que acte y opere la ley del valor es posible e inevitable que emerjan tendencias que apuntan a su negatividad o violacin . Por sostener lo anterior el crtico nos atribuye la destruccin del edificio terico de Marx y del plusvalor. As seala que (Osorio) habra postulado que el capitalismo tiende en forma recurrente a sub-remunerar a los asalariados y que esa interpretacin socava la centralidad de las plusvala en todo el razonamiento de El Capital (Katz, 2019).

Cree nuestro crtico que Marx se haca el harakiri terico cuando seala: () la reduccin forzada del salario por debajo de (l valor de la fuerza de trabajo) tiene una importancia demasiado grande, para concluir que gracias a esto, el fondo necesario de consumo del obrero se convierte de hecho, dentro de ciertos lmites, en un fondo de acumulacin de capital? (Marx, 1973a: 505) (Subrayados JO) 2/ .

En el prrafo citado Marx seala que la violacin de la ley (que tiene una importancia demasiado grande) permite al capital incrementar la plusvala.

Quin estara socavando la centralidad de la plusvala? Ni Marx, ni tampoco quienes destacamos estas afirmaciones de Marx. Simplemente constatamos que la lgica en la reflexin es otra, diferente al principio de identidad. De all que el crtico reafirme sus dichos: Esa lgica (de la identidad, JO) se extiende al salario, que expresa el valor de la fuerza de trabajo y no su negacin (Katz, 2019). Pero ya hemos visto que existen salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo, y ello est negando el valor de esa fuerza de trabajo y est negando el valor.

Creo que existe ms de una confusin. Todo parece indicar que se asume negacin como no existente, como si la plusvala desaparecera si asumimos la negacin presente en el valor. Y no es esto, sino destacar que el ser es y no es simultneamente. Repitmoslo: porque existe una ley del valor es por lo que se puede violentar y negar el valor.

Que se diga que el proletariado es la negacin del capital, indica primero que el capital no puede existir sin el proletariado; segundo, que esa relacin es contradictoria, esto es, que es un conflicto real, y tercero, seala que ese carcter contradictorio constituye el ncleo de su realidad histrica y de su movimiento 3/ .

Nadie asume que porque el proletariado es la negacin del capital, el capital no existe. Si no existiera capital no habra relacin interna con el proletariado y por tanto no habra negacin ni contradiccin.

Para mayor escndalo de los que reflexionan atrapados en la lgica de la identidad tendremos que subrayar que los problemas no se remiten slo a salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo.. No hay tema y problema relevante en El Capital donde la lgica de la negatividad no se encuentre presente: el valor de cambio como negacin del valor de uso; el trabajo abstracto como negacin del trabajo concreto; el capital como negacin del trabajador; el trabajo muerto como negacin del trabajo vivo; la libertad del obrero como negacin de la esclavitud encubierta al capital; el salario como negacin de la explotacin; la mercanca como negacin de las relaciones sociales entre los productores; el crecimiento de la miseria como negacin del crecimiento de la acumulacin de capital; la ganancia como negacin de la plusvala; el capital y sus crisis como negacin del propio capital. Pongamos al final, aunque no es lo ltimo: los trabajadores, el proletariado, como negacin del capital, que ya hemos comentado.

Visto desde esta dimensin, parece que los problemas de las lgicas con las que se lleva a cabo la reflexin nos enfrentan a problemas muchos ms amplios, que discutir simplemente si Marx consider o no la negatividad en la ley del valor.

La lgica que predomina en una u otra reflexin da origen a realidades no slo diferentes, sino inconmensurables entre s.

Niveles de anlisis o niveles de abstraccin

Una particularidad del marxismo frente a otros cuerpos tericos es que presenta en su corpus diversos niveles de anlisis o niveles de abstraccin. Esto refiere a la presencia de niveles con menores determinaciones, pero que apuntan a destacar y explicar las particularidades que definen los fundamentos de alguna forma de organizacin de la vida en comn, como ocurre con la articulacin conceptual para explicar un modo de produccin, hasta niveles de mayor concrecin y por tanto con mayores determinaciones.

As, para el estudio del capitalismo, tenemos anlisis a nivel del modo de produccin, del sistema mundial, de las formas de capitalismo, de formaciones econmico-sociales y de coyuntura.

Las categoras y nociones de los niveles ms abstractos van siendo asimiladas redefinidas y recreadas en los niveles menos abstractos o ms concretos, y a su vez en estos ltimos niveles se deben crear categoras y conceptos que den cuenta de las particularidades que en esos niveles se presentan, crendose al final un entramado conceptual variado y rico en capacidad explicativa.

En los distintos niveles son diversos los problemas centrales que deben ser resueltos, contando para ello con las categoras apropiadas. A la luz de lo anterior sealar que Lenin o Rosa de Luxemburg desconocan la categora superexplotacin no es ningn argumento ni para sugerir que es innecesaria y menos para desecharla (Katz, 2019). Primero, porque los autores anteriores estn discutiendo problemas de un nivel de anlisis particular, el sistema mundial, que desembocarn en la formulacin de teoras sobre la expansin imperialista. Segundo, porque esas teoras si bien hacen referencias a las colonias y otras periferias- no tienen como objetivo explicar stas y mucho menos el capitalismo dependiente, un asunto terico de mayor concrecin que el que les ocupa. Y tercero, porque existiendo planteamientos en la poca en donde se habla de salarios por debajo del valor, como lo seala Marx cuando enumera causas que contrarrestan la cada de la tasa de ganancia (Marx, 1973,t. III), la categora superexplotacin no haba sido an desarrollada tericamente.

No fue por casualidad que a la luz de lo anterior se sealara que la teora de la dependencia poda ser considerada como un complemento de la teora del imperialismo, vista las consecuencias de la expansin imperialista hacia las regiones dependientes.(Cardoso, 1972).

Incomprensiones en ese mismo sentido son los que estn presentes cuando se seala que hemos querido convertir a Marx en un terico de la superexplotacin (Katz, 2019), porque en un escrito (Osorio, 2018a) hemos trado a colacin algunas de las mltiples referencias de Marx en El Capital a las violaciones del valor diario o del valor total de la fuerza de trabajo.

Hemos indicado que Marx en esa obra tiene como una de sus preocupaciones centrales establecer los procesos que permiten la generacin de plusvalor en el capitalismo y desde ese piso explicar las bases en las que se desenvuelve la lucha de clases en el modo de produccin capitalista. En esa tenor, y para esos fines seala el supuesto de que partir asumiendo que las mercancas, entre ellas la fuerza de trabajo, se intercambian por todo su valor.

Y en esa lgica dedica espacio para explicar los determinantes que operan en el valor de la fuerza de trabajo.

Establecidas las condiciones que hacen posible la generacin de plusvalor y la explotacin en el modo de produccin capitalista, Marx va poniendo de manifiesto procedimientos que lleva a cabo el capital para la vigencia del valor, pero tambin para violentarlo 4/ , y pone de manifiesto con ejemplos del funcionamiento concreto del capitalismo ingls, que los procesos en su mayor concrecin operan en la dialctica de la negacin.

O es que alguien cree que el capitalismo ingls a lo menos hasta mediados del siglo XIX efectivamente respetaba el valor de la fuerza de trabajo? Marx a lo menos no. Y all estn todas las mltiples referencias histricas en El Capital para confirmarlo 5/ .

Pero ms all de sealar tendencias que caminan en esa direccin, Marx no buscaba explicar tericamente el proceso de superexplotacin, ni otorgarle un concepto, a lo sumo lo seala bajo el trmino de explotacin redoblada (Marx, 1973b; 511). A nivel del modo de produccin en que se mueve le era suficiente explicar que aun respetando el valor de la fuerza de trabajo, la explotacin en el capitalismo es posible.

No deja de ser curioso que a la fecha el crtico no problematice el caudal de pginas y ejemplos en que en el primer tomo de El Capital Marx pone de manifiesto cmo el capital puede violentar el valor diario y el valor total de la fuerza de trabajo. Y aqu no podemos echarle la culpa a Engels o a algn otro editor del libro por esas pginas, al fin que ese tomo es el nico que Marx directamente supervis sus publicaciones y realiz cambios para ediciones en lenguas diversas. Y curiosamente esas pginas no fueron en lo sustancial alteradas y mucho menos eliminadas.

El problema no se resuelve con la frmula genrica de sealar que la obra de Marx no es un inconsistente armado de conceptos auto-desmentidos, o que la obra de Marx est asentada en la coherencia y no en la autorefutacin 6/ . (Katz, 2019). Pero qu significan o cmo se interpretan aquellas pginas y prrafos en donde, bajo otros trminos, Marx est poniendo de manifiesto que el capital superexplota? Silencio.

A lo menos Katz reconoce que esas pginas existen. Por ello indica que a las varias referencias que hemos incluido en aquel escrito se podra responder con toda la biblioteca de referencias opuestas que domina a El Capital (Katz, 2019). Pero aade: en ltima instancia, el propio Marx podra estar equivocado o desactualizado (sic), para concluir que lo importante es la coherencia y la consistencia emprica (sic) de un razonamiento 7/ . (Katz, 2019).

Por lo dicho anteriormente Katz pareciera inclinarse por la idea que Marx dej esas pginas y prrafos por equivocacin o desactualizacin, ya que a su juicio impera el inmutable intercambio de mercancas por su valor 8/ .

El Capital : necesario, pero insuficiente

No entender el tema de niveles de anlisis es lo que lleva a otros autores a sealar que Marx se equivoc en su anlisis de las clases, al hablar en El Capital slo de tres clases (burguesa, terratenientes, obreros), en tanto que en sus estudios sobre la formacin econmico-social francesa a mediados del siglo XIX refiere a cinco clases, aadiendo a las tres anteriores el campesinado y la pequea burguesa, adems de fracciones y sectores (Marx, 2005).

En el modo de produccin las tres clases mencionadas son las determinantes para entender la dinmica del capitalismo a ese nivel. Pero son insuficientes para analizar la Francia de mediados del siglo XIX, esto es a una formacin econmico-social especfica y en un tiempo especfico.

Sealar a su vez que para explicar el capitalismo dependiente no es necesario dar cuenta de nuevas leyes y tendencias o generacin de nuevas categoras y que slo debemos remitirnos a las que aparecen en El Capital, (Katz, 2019), no deja de ser tambin un error garrafal, porque esa postura no asume los distintos niveles de anlisis, y la necesidad de sealar leyes, tendencias y categoras especficas para cada nivel, ms all de la concrecin de las presentes en los niveles ms abstractos.

Si hablamos del capitalismo, las categoras y nociones a nivel del modo de produccin no pueden ser las mismas que a niveles ms concretos. Por tanto es un despropsito sealar, por ejemplo, que si queremos hablar de las particularidades del capitalismo dependiente, las tendencias y procesos que lo caracterizan, sintetizado en categoras como ruptura del ciclo del capital o superexplotacin, habra que dirimir si () constituyen leyes equivalentes al valor, la acumulacin o la plusvala , adems de preguntarse si detentan el mismo estatuto legal que las reglas generales del sistema capitalista, lo que no ocurre, ya que carecen de la universalidad requerida para integrar el paquete de leyes del capitalismo. (Katz, 2019) (Subrayados JO).

Pero las categoras como ruptura del ciclo del capital o superexplotacin de ninguna manera pueden tener la misma equivalencia ni el estatuto legal que las reglas generales del capitalismo, porque no estn hechas para explicar problemas a ese nivel, sino para uno mucho ms aterrizado y concreto, que se ubica en las formas de capitalismo, llamado capitalismo dependiente.

Ahora, sobre la universalidad de dichas categoras, tendramos que sealar que consideradas todas las categoras, de todos los niveles de anlisis sealados, unas son necesariamente ms universales, las de los niveles ms abstractos, frente a las de los niveles ms concretos. Valor y plusvala son ms universales que imperialismo y sta es ms universal, a su vez, que imperialismo alemn, imperialismo estadounidense o imperialismo ingls.

Los universales no son entidades quietas ni fijas, como tampoco los particulares. Que sean uno u otro depende del nivel del anlisis. As, la categora capitalismo dependiente constituye un universal si hacemos referencia al conjunto de particulares que lo conforman, como el capitalismo dependiente brasileo, argentino, boliviano, etc., con lo cual hemos alcanzado un estadio de concrecin mayor.

Nuevamente habr que sealar que para el estudio de los nuevos particulares, las formulaciones de El Capital son necesarias, pero insuficientes. No constituyen cualquier capitalismo, sino formaciones econmico-sociales capitalistas dependientes. Todo lo que se elabore para la cabal comprensin de ese capitalismo enriquece la teora marxista en general, y su capacidad de dar cuenta de lo concreto.

Esto no invalida que en el estudio del capitalismo brasileo o boliviano no slo consideremos el universal capitalismo dependiente, sino tambin los de los niveles ms abstractos como valor, plusvala, sistema mundial o imperialismo.

Los niveles de anlisis no son compartimentos estancos, sino niveles que como vasos comunicantes permiten que nos movamos en una u otra direccin, de acuerdo a las necesidades de la reflexin.

El privilegio de las partes, olvidando el todo

Una condicin del anlisis que asume la totalidad, como el marxismo, es que no es posible analizar algn elemento o relacin de manera aislada, fuera del proceso en donde se constituye y del cual forma parte.

Lo anterior tiene sentido cuando se presentan argumentos contrarios a algunas categoras, como en este caso a la superexplotacin, desligada de los procesos en los cuales alcanza sentido y adems un papel fundamental para explicar la reproduccin del capital en el capitalismo dependiente.

En defensa de su posicin Katz afirma que en la actualidad, la nocin de superexplotacin no mantiene ninguna conexin con algn problema significativo de la estrategia anticapitalista (Katz, 2019).

Y esto se afirma porque en las mltiples movilizaciones y procesos llevados a cabo en las diversas sociedades dependientes latinoamericanas en las ltimas dcadas no aparecieron ni parecen mantas y carteles que reclamaran fin a la superexplotacin!?

Tampoco creo haber visto mantas ni carteles que dijeran fin a la plusvala! Entonces la nocin de plusvala tambin adolece de conexin con algn problema significativo de la estrategia anticapitalista de nuestros das en la regin?

La simple formulacin del problema en los trminos sealados por nuestro crtico pone de manifiesto lo absurdo del planteamiento.

Si algo subyace en los mltiples procesos polticos y movilizaciones sociales ocurridos en las ltimas dcadas en la regin es el rechazo a la aguda explotacin que han sufridos los pueblos, en un periodo de incremento de la voracidad de capitales locales y extranjeros, y redoblada tendencia a la apropiacin de tierras, bosques y aguas, amn del repudio al autoritarismo, la corrupcin, y de un sistema poltico cada vez ms alejado de expresar los intereses mayoritarios de la poblacin.

La superexplotacin hace referencia a una modalidad particular de explotacin que atenta contra el valor diario y el valor total de la fuerza de trabajo, en el contexto de economas dependientes en donde el aguijn productivista que caracteriza al capitalismo industrial desarrollado no alcanza consistencia, porque el capital puede hacer de la apropiacin del fondo de consumo y del fondo de vida de los trabajadores, elementos que incrementen la acumulacin, lo que es posible porque los grandes capitales sostienen su vocacin exportadora, la que privilegia el consumo generado por demandas exteriores, con lo que puede dar las espaldas a las necesidades del grueso de la poblacin local.

En Mxico, para 2018, alrededor del 80 por ciento de la produccin y ensamble de automviles fue volcada al mercado estadounidense principalmente, y a otros mercados externos.

Con ello, la superexplotacin se constituye en un proceso que no slo sostiene la reproduccin local de capitales, sino que incide en fortalecer la acumulacin mundial de capitales, en tanto permite sostener a su vez el intercambio desigual desfavorable a las economas dependientes, as como otras formas de transferencias de valor.

Sostener que la superexplotacin es el fundamento de la reproduccin de capitales en las economas dependientes es poner de manifiesto que esa reproduccin necesariamente presenta diferencias con la reproduccin del capital en las economas industriales desarrolladas. De ello intentan dar cuenta nociones como ruptura del ciclo del capital, la propia superexplotacin, o desarrollo del subdesarrollo.

Pero economas sustentadas sobre estos cimientos necesariamente presentan particularidades a su vez en el conjunto de la reproduccin societal, como modalidades autoritarias de dominio que prevalecen sobre las modalidades democrticas, estados subsoberanos, y agudizacin de la lucha de clases, todo lo cual convierte a las economas dependientes en eslabones dbiles del dominio mundial del capital.

No es casualidad entonces que sea en regiones dependientes en donde han irrumpido los procesos revolucionarios en el sistema mundial, y no en las economas de mayor desenvolvimiento como inicialmente se plante por el marxismo, y que Amrica Latina sea un reservorio de la revolucin, una regin en donde de manera regular emergen procesos polticos, bajo muy diversas modalidades, que ponen de manifiesto la actualidad de la revolucin. (Osorio, 2009).

Los gobiernos populares que se forjaron a inicios del siglo XXI en Venezuela, Bolivia y Ecuador han sido la ltima gran expresin de dicha tendencia, ms all de los logros alcanzados y de los lmites que presentaron o presentan.

Todo esto alcanza mejores explicaciones en la medida que se asume que la violencia del capital en el capitalismo dependiente est instalada de una manera particular en la propia dinmica de la reproduccin, lo que hace posible que predominen los signos de barbarie por sobre los civilizatorios. La agudizacin de la lucha de clases en la regin no es resultado entonces de factores culturales o genticos, sino que est marcada por la dinmica de la particular forma de capitalismo y de explotacin que impera, en el marco de la insercin de este capitalismo en el mercado mundial, y de la historia de lucha de clases que el capital propicia,

Desde esta perspectiva y vista la superexplotacin en la totalidad de la dinmica del capitalismo dependiente y de su papel en la acumulacin y en la lucha de clases local y a nivel mundial, constituye una desmesura sealar que la defensa del concepto (de superexplotacin JO) se lleva a cabo sin ninguna preocupacin por su relevancia poltica prctica, y aadir que esa actitud (la de los otros, claro est) retrata una afinidad puramente acadmica hacia esa nocin (Katz, 2019).

Y qu afinidad retrata la forma de reflexin que el crtico postula en general y sus desvaros sobre la supexplotacin? Poltica pura. Slo cabe preguntarse la adecuada para quines.

Quiz nuestro crtico d por sentado que como se ha pronunciado en contra que Donald Trump meta las narices en Venezuela y otros posicionamientos polticos que sera absurdo desconocer, ello supondra que ha quedado inmune a toda crtica. Pero esta es ineludible en el debate terico-poltico propiciado. Y aqu no tiene sentido hacerse la vctima (se pretende excluir nuestro enfoque de ese privilegiado crculo del dependentismo), como sera postular que alguien expuls a Cardoso y que no fue su propio quehacer terico y poltico el que lo excluy del dependentismo.

Ni tampoco tiene sentido jugar a la ingenuidad, convocando al pluralismo (reconocer la existencia de distintas corrientes al interior de una misma escuela de pensamiento el dependentismo?) , como si fuese posible conciliar en el seno de la teora marxista de la dependencia posiciones que sostienen el peso de la superxplotacin para explicar el capitalismo dependiente, por razones como las arriba sealadas, con otra que llama a abandonarla y quedarnos con la sencilla solucin de salarios bajos porque el valor de la fuerza de trabajo es bajo.

La persistente confusin entre superexplotacin y pauperismo absoluto

Nuestro crtico seala que l no asume la confusin de Cueva de asimilar superexplotacin a pauperizacin absoluta. En un escrito anterior (2018a) sealamos que pagos por debajo del valor de la fuerza de trabajo no implican necesariamente pauperizacin absoluta, porque la canasta de consumo de los asalariados se incrementa al paso del tiempo como resultado de la transformacin de nuevos valores de uso en bienes salarios, como resultado de su abaratamiento y por la propia sociabilidad reinante.

De esta forma la masa de valores de uso que consume un trabajador en el siglo XXI y que definen el valor de su fuerza de trabajo es muy superior a la masa de valores de uso de un trabajador en el siglo XX, al incluir refrigeradores, televisores, celulares, etc.

Estos ltimos bienes ganan enorme peso en el consumo en tanto resuelven nuevas necesidades sociales impostergables, como poder hacer compras de leche o vveres una vez a la semana y mantenerlos refrigerados, cuando ya la mujer tambin se ha incorporado al mercado de trabajo, por ejemplo. El problema es que en una economa en donde reina la superexplotacin, la adquisicin de estos bienes se hace a costa de otros bienes indispensables, como podra ser gastos en medicinas en consultas mdicas, dentistas, para no hablar de disminuir el consumo de carne, huevo, frutas y verduras o vestimenta.

Para el crtico este tipo de procesos son simples retrato de la explotacin y de la irracionalidad del consumo que incentiva el capitalismo. Katz razona ac como el liberal que considera que los trabajadores en el siglo XXI no deben consumir refrigeradores, televisores o celulares, bienes superfluos, y que deben limitarse a adquirir los bienes esenciales.

Con este planteamiento, que denota qu poco entiende de lo que determina el valor de la fuerza de trabajo, pareciera indicarnos que en las protestas de los trabajadores argentinos frente a los agudos encarecimientos de servicios y bienes bsicos que lleva a cabo en los ltimos aos el gobierno de Macri, que los tiende a marginar no slo de consumos superfluos, como los sealados por Katz, sino tambin de bienes esenciales, lo que tenemos es un ajuste en donde los salarios bajan quiz porque debe haber bajado el valor de la fuerza de trabajo. Quin socava la centralidad de la plusvala? Porque hay que diferenciar las formas cmo esta se genera de manera predominante. No es lo mismo que sea por plusvala relativa o por apropiaciones al fondo de consumo o al fondo de vida.

Nuestro crtico pide que identifiquemos en qu escrito seala la asimilacin de superexplotacin y pauperizacin absoluta que hemos indicado. No hay que ir a otros escritos. En el propio texto que comentamos seala: justamente porque a nuestro entender la vigencia de la superexplotacin en el grueso de la poblacin laboral (del centro o la periferia) implicara su empobrecimiento absoluto, restringimos su alcance a una minora de los desposedos (sic). A ello agrega que Osorio () acepta la vigencia de ingresos por debajo del valor de la fuerza de trabajo para el grueso de los asalariados de la periferia. (Pero Osorio) no registra que esa situacin amenazara la subsistencia de los asalariados. (resic). Y seala para menor duda: La superexplotacin como norma en la periferia slo regira en las circunstancias de pauperizacin total. (Katz, 2019). (Todos los subrayados, JO).

Tres modalidades de superexplotacin!

En un vivo retrato de la confusin en que se posiciona, el crtico indica que intento amalgamar tres diagnsticos incompatibles sobre la superexplotacin: uno, que la superexplotacin contina operando como la gran divisoria de las economas desarrolladas y perifricas; dos, que con la globalizacin la superexplotacin se ha extendido a las metrpolis, y tres, que la superexplotacin se remonta a la poca de Marx.

Y concluye: Los tres sealamientos son obviamente contradictorios. Si la superexplotacin persiste como especificidad de la periferia, no puede generalizarse al centro. Adems, si en las ltimas dcadas (la superexplotacin ) se introdujo en los pases desarrollados, no se remonta a los aos de Marx. Por ltimo, si (la superexplotacin) ya estaba presente en el (siglo) XIX carece de especificidad contempornea (Katz, 2019).

El hecho que el capitalismo desarrollado repose desde el siglo XIX de manera creciente en la plusvala relativa, ello significa que dej de tener presencia la plusvala absoluta en ese capitalismo? No es difcil sealar que no. Slo que ahora se articula con el conjunto del proceso de reproduccin de otra manera, sin tener la relevancia que alcanz en los inicios del capitalismo, pero sigue siendo necesaria en esa reproduccin, en trminos histricos, por lo que mantiene a su vez relevancia terica 9/ .

Ya lo he sealado antes: Marx s remite a procesos que con el lenguaje actual caracterizamos como superexplotacin. Quin sostiene que sta no operaba en los orgenes del capitalismo? Ya hemos comentado que Marx refiere extensamente a esa modalidad de explotacin en El Capital. La particularidad que la superxplotacin presenta en nuestro tiempo en el capitalismo desarrollado reside en que hoy no juega el papel que cumpla anteriormente en ese capitalismo, y no se la nombraba como hoy lo hacemos. Y esta es una especificidad histrica y contempornea. Por el papel que cumple entendemos el peso en la reproduccin del capital, su incidencia en la conformacin de mercado interno, en incentivar o desalentar el desarrollo tecnolgico, en las posibilidades de acuerdos entre clases, en las posibilidades de formas ms democrticas o ms autoritarias de gobiernos, etc.

Y es en dinmicas diferenciadas como las anteriores lo que propicia que la superexplotacin tenga un peso fundamental en el capitalismo dependiente y no lo tenga, aunque se haga presente, en el capitalismo desarrollado, antes o ahora. En el primero la superxplotacin (que no pauperismo absoluto) afecta al grueso de la poblacin asalariada y es estructural a la reproduccin capitalista, es decir no aparece en algn tiempo y luego desaparece, porque adems tambin est condicionada por los procesos estructurales de intercambio desigual. En tanto en el capitalismo desarrollado emerge particularmente en momentos de crisis y slo por ms largo tiempo en franjas muy reducidas de la poblacin obrera, como migrantes, o en sectores subempleados crnicos.

El error de establecer dicotomas: superxplotacin o transferencias de valor?

Frente a la insistencia de plantear la dicotoma superxplotacin o transferencias de valor repitamos lo ya sealado: sin intercambio desigual no hay dependencia, sin superexplotacin no hay capitalismo dependiente, sin capitalismo dependiente no hay intercambio desigual. Y as se genera una espiral en donde las causas se convierten en consecuencias y las consecuencias se convierten en causas (Osorio, 2018b).

En su afn de deshacerse de la superexplotacin, de su significacin en el capitalismo dependiente y de convertir las transferencias de valor en la explicacin del subdesarrollo y todo lo referido a las determinaciones de la dependencia, al fin que la dinmica de las transferencias aporta las respuestas que la tesis de la superexplotacin no logra encontrar, Katz intenta relativizar el nfasis unilateral en que cae sealando que todos los marxistas postulamos que los fondos drenados al exterior se basan en una apropiacin del esfuerzo laboral de los trabajadores, se nutren del sudor de millones de oprimidos. (Katz, 2019). Faltaba menos. Y con esto para el crtico los problemas han quedado en orden.

Pero no basta decir que en las transferencias de valor hay transferencias de valor. (Vaya descubrimiento!). Falta responder cmo se gener ese valor. Las formas de explotacin no tienen sentido? Da lo mismo plusvala absoluta que relativa? es igual salarios que respetan el valor de la fuerza de trabajo de salarios que violentan ese valor? importa slo de donde salen esos fondos y a dnde van a parar, sin preguntarnos qu consecuencias propician al interior de donde salen, ms all de la vaguedad que generan subdesarrollo? Y cmo generan subdesarrollo?Qu mecanismos, en esas condiciones, hacen factible la acumulacin y la reproduccin de capitales?

Lo que para nuestro crtico es haber llegado al final del camino es slo el comienzo de una ruta llena de problemas, en donde tarde o temprano se topar con las determinaciones del capitalismo dependiente.

Nadie que quiera explicar el subdesarrollo y el capitalismo dependiente puede ahorrarse la tarea de formular conceptos y categoras que permitan dar cuenta de los procesos econmicos, polticos y sociales que hacen posible que el subdesarrollo y el capitalismo dependiente se reproduzcan. Y en ese tenor es que tienen relevancia los valores de uso cmo la regin se insert y se inserta al mercado mundial; el que predominen en nuestra historia patrones de reproduccin exportadores, que propician rupturas del ciclo del capital, que alientan la superexplotacin, que no alientan el aguijn productivista y el desarrollo de ciencia y tecnologa; que reclama Estados subsoberanos, con clases dominantes locales subordinadas a proyectos imperialistas, sin proyectos nacionales, que el subdesarrollo sea lo que se desarrolla, etc.

Se puede estar en desacuerdo con las nociones y categoras que actualmente se emplean. Lo que parece absurdo es lanzar esas nociones (el agua sucia) junto con la baera (capitalismo dependiente). Y levantar banderas para indicar que ahora con las transferencias de valor tenemos la panacea explicativa. Y claro, y con la renta, por supuesto. Lo ms serio es que no se vea la desnudez terica en que se instala una tal propuesta.

No es por acaso que Marx seala: La verdadera economa poltica comienza all donde el estudio terico se desplaza del proceso de circulacin al proceso de produccin (Marx, 1973, tomo III: 325).

Parece que no se puede esquivar el anlisis de cmo opera la explotacin. Y en el capitalismo dependiente opera superexplotando. Por ello es factible sealar que el intercambio desigual y otras formas de transferencias de valor de Amrica Latina al mundo desarrollado, a lo menos desde mediados del siglo XIX en adelante, no son sino otra cara de los procesos de superexplotacin, modalidad de explotacin que violenta el valor de la fuerza de trabajo, y que hace posible que parte del fondo de consumo y del fondo de vida de los trabajadores se conviertan en fondo de acumulacin, sea para hacer factible el intercambio desigual y otras transferencias de valor, sea para compensar sus vigencias.

Las dicotomas son propias del pensamiento que se plantea optar entre esto y aquello, cada uno fijo, quieto, inmutable: el autoritarismo o la democracia; la libertad o la esclavitud; sujeto u objeto, sociedad o naturaleza, excluidos o incluidos; valor de uso o valor.

Se puede sealar que la exclusin (del empleo y del consumo, por ejemplos) en el capitalismo no es sino una forma de inclusin en la lgica del capital. (Osorio, 2012).

Plantear como dicotomas procesos que estn relacionados es caminar directo a establecer una exterioridad, que cierra el paso a lo que los propicia y relaciona, que es siempre un proceso al interior.

Teora de la dependencia y teora del capitalismo dependiente

La historia que hizo posible que los problemas abiertos con la nocin de dependencia cristalizaran en una teora fue relativamente breve 10/ , pero en un tiempo social tremendamente condensado, cargado de disputas polticas y tericas, por la agudizacin de la lucha de clases, acelerados por triunfos como la revolucin cubana en 1959, y aletargados por derrotas como el golpe militar de Pinochet en Chile en 1973 y dems golpes en la parte sur del continente.

En ese condensado proceso hubo una primera etapa en donde declararse dependentista fue un asunto relativamente factible y para muchos una moda intelectual, como tantas, al fin que la dependencia era asumido como un problema generado por elementos externos, como el deterioro en los trminos de intercambio, ajenos a la responsabilidad de las clases dominantes locales.

En este periodo muchos autores de la CEPAL o del ILPES escribieron sobre la dependencia. Fue en las oficinas de esta ltima institucin en donde Cardoso y Faletto escribieron su libro Dependencia y desarrollo en Amrica Latina (1969).

Pero este escenario comienza a modificarse cuando Marini publica o da a conocer en congresos los primeros escritos, en 1972, que daran forma a su libro Dialctica de la dependencia (1973). Su quiebre con las esperanzas del desarrollo removiendo obstculos que impediran avanzar, como las rmoras semifeudales en el agro, o la desmitificacin de la industrializacin y su papel que confirmaba las tesis de Frank que la regin solo puede esperar el desarrollo del subdesarrollo de proseguir bajo relaciones capitalistas, as como llenar de significacin terica y poltica a las formulaciones sobre la superexplotacin y el intercambio desigual, hicieron que el escenario comenzara a decantarse. Y reconocerse como dependentista ya no ser lo mismo. La impronta anticapitalista del problema no era un asunto menor.

Es en este contexto, en donde las tareas prioritarias pasarn por develar las tendencias y procesos que definen el capitalismo dependiente, que comenzar a hablarse cada vez ms de una teora marxista de la dependencia 11/ , y ya no simplemente de teora de la dependencia, lo que propicia que posiciones antes convergentes comiencen a mostrar sus claras diferencias.

No fue una casualidad entonces que las crticas anteriormente dirigidas a Frank pasaran a concentrarse en Marini y particularmente en las nociones de superexplotacin, de intercambio desigual y tambin en la propia idea de un capitalismo dependiente.

Es en este cuadro que Cardoso inicia su toma de distancias con Marini desde 1972, con su artculo Notas sobe el estado actual de la estudios de la dependencia, y ms tarde la profundice, en 1978, publicando junto a Jos Serra Las desventuras de la dialctica de la dependencia.

Cabe destacar que Marini no se encontr slo en la defensa de las tesis del capitalismo dependiente. Vania Bambirra sali al paso de las principales crticas publicando su libro Teora de la dependencia: una anticrtica (1978), siendo Agustn Cueva, Octavio Rodrguez y Enrique Semo, en ese orden en el ndice, los destinatarios de las crticas principales.

En esta lnea de razonamiento creo que el trabajo de Claudio Katz se ubica en el amplio campo de lo que se conoce como teora de la dependencia, que se plantea el tema de la dependencia de manera prioritaria, en una posicin que rechaza el planteamiento de particularidades y tendencias de algo referido al capitalismo dependiente , siguiendo la lnea en donde destacan Cardoso, desde fuera del marxismo ,y Cueva, desde el marxismo ortodoxo de los partidos comunista.

La publicacin de un sinnmero de antologas sobre la dependencia ha ayudado a alimentar la confusin sealada, como resultado de no establecer las diferencias tericas y polticas entre autores, en donde Cardoso, Sunkel, Frank y Marini quedan todos en el mismo paquete. En rigor no todos los autores que hablan o hablaron de dependencia se incluyen en la teora marxista de la dependencia, para los cuales la explicacin del capitalismo dependiente, desde los procesos y formas como este capitalismo se inserta al mercado mundial, se constituye en el centro de su reflexin.

Referencias:

Bambirra, Vania (1978), Teora de la dependencia: una anticrtica, Serie Popular Era, Mxico.

Cardoso, F. H. (1972), Notas sobre el estado actual de los estudios de la dependencia, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales n. 4, Santiago, diciembre.

Cardoso, F.H. y Jos Serra (1978), Las desventuras de la dialctica de la dependencia, Revista Mexicana de Sociologa, nmero extraordinario, Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM, Mxico.

Cueva, Agustn (2007), Entre la ira y la esperanza, Antologa CLACSO-Prometeo Libros, Buenos Aires.

Grespan, Jorge (2012), O negativo do capital, Expressao Popular, Sao Paulo.

Hegel, G. W. F. (2011), Ciencia de la lgica, vol. I, traduccin de Flix Duque, Abada Editores /Universidad Autnoma de Madrid. Madrid.

Katz, Claudio (2019), Actualizacin o veneracin de la teora de la dependencia. En http://lahaine.org/katz/ 07 de marzo.

Marini, Ruy Mauro (1973), Dialctica de la dependencia, Serie Popular Era, Mxico.

Marini, Ruy Mauro (1978), Las razones del neodesarrollismo (o por qu me ufano de mi burguesa), en Revista Mexicana de Sociologa, nmero extraordinario, Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM, Mxico.

Marx, Carlos (1973a), El Capital, tomo I, Fondo de Cultura Econmica, Mxico.

Marx, Carlos (1973b), El Capital, tomo III, Fondo de Cultura Econmica, Mxico.

Osorio; Jaime (1984), El marxismo latinoamericano y la dependencia, Cuadernos Polticos n. 39, Editorial Era, Mxico, enero-marzo.

Osorio, Jaime (2012), Estado, biopoder, exclusin. Anlisis desde la lgica del capital. Anthropos-UAM, Barcelona.

Osorio, Jaime (2018a), Acerca de la superexplotacin y el capitalismo dependiente, Cuadernos de Economa Crtica n. 8, La Plata, Argentina.

Osorio, Jaime (2018b), Los avatares de una nueva interpretacin sobre el subdesarrollo y la dependencia. Herramienta Web n. 24, Buenos Aires.

Prez Soto, Carlos (2008), Desde Hegel. Para una crtica radical de las ciencias sociales, Editorial Itaca, Mxico.

Pozzi, Sandro (2019), EEUU acusa de fraude a Volkswagen y a su expresidente, El Pas, 16 de marzo.

Notas :

1/ G. F. Hegel es el que desarrolla esta lgica. Vase su Ciencia de la lgica (2011). Para versiones ms accesibles, consltese de Carlos Prez Soto (2008). Y de Jorge Grespan (2012).

2/ No postulo que la superexplotacin es el fundamento de todo capitalismo, como pudiera desprenderse de lo sealado, sino slo del capitalismo dependiente. El hecho de asumir la extensin de la superexplotacin al capitalismo desarrollado de manera acotada, sea a franjas de la poblacin y/o en tiempos particulares, no se lleva a cabo ni genera las mismas consecuencias que en el capitalismo dependiente, como veremos ms adelante.

3/ :- Esta ltimo ejemplo lo tomo de un correo que el profesor Carlos Prez Soto me envo, a consulta expresa sobre el tema. Se puede consultar su libro Desde Hegel. Para una crtica radical de las ciencias sociales (2008), en particular la categora Nada.

4/ Esta dinmica es la que destaca Marini cuando indica:El desarrollo de las relaciones mercantiles sienta las bases para que una mejor aplicacin de la ley del valor tenga lugar, pero simultneamente crea todas las condiciones para que jueguen los distintos resortes mediante los cuales el capital trata de burlarla. Marini, 1973: 32-33).(Subrayados JO).

5/ Muchas de esas referencias son las que se recogen en Osorio 2018a.

6/ Desde la lgica de la identidad, quieta e inmutable, tiene sentido que cuando se manifiesta la negacin, se sealen trminos como conceptos auto-desmentidos o autorefutacin. Porque existe ley del valor es que se la puede violentar.

7/ Ni Marx hace referencias empricas para establecer el valor de la fuerza de trabajo, y Katz, en los escritos que comentamos, asume sin ms que salarios bajos es igual a valores bajos de la fuerza de trabajo. Por tanto creo que nuestro crtico confunde consistencia emprica por consistencia lgica.

8/ No importa que la prensa seale un sinnmero de ejemplos semanales, sino diarios, donde se violenta el valor. Veamos una pldora, en donde los actores no son pequeos capitales actuando en Mxico, Honduras o Filipinas. En Estados Unidos, el regulador del mercado de valores (SEC, por su siglas en ingls) acusa a Volkswagen que instal un dispositivo electrnico en los coches para burlas los controles de contaminacin. La SEC () considera que la compaa realiz una serie de comunicaciones engaosas, lo que le permiti acudir al mercado de bonos y recaudar 13 mil millones de dlares entre abril de 2014 y mayo de 2015, y que los ejecutivos de la compaa conocan que ms de medio milln de vehculos en Estados Unidos excedan los lmites legales de gases contaminantes. El Pas, 16 de marzo de 2019, p. 38.

9/ En su respuesta a Cardoso, Marini seala lo anterior, ante la afirmacin de aquel que la plusvala absoluta poda seguir teniendo relevancia histrica, pero ya no relevancia terica, ya que el capitalismo (as, en general) en la actualidad se rige por la plusvala relativa, con lo cual slo debamos ocuparnos de sta forma de plusvala. (Marini, 1973).

10/ En el artculo El marxismo latinoamericano y la dependencia (1985) realizamos un primer balance de este proceso.

11/ La tarea fundamental de la teora marxista de la dependencia consiste en determinar la legalidad especfica por la que se rige la economa dependiente. (Marini, 1973: 99).

Jaime Osorio. Profesor e investigador del Departamento de Relaciones Sociales - UAM-Xochimilco

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14708

 

 



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