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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2019

La turistizacin de Andaluca

Isidoro Moreno
Rebelin

Un futuro esperanzador para las jvenes y futuras generaciones y la defensa de nuestro patrimonio, material e inmaterial, es incompatible con la turistizacin


En los aos 60 del siglo pasado Andaluca comenz a especializarse en turismo. Dada la limitacin de las exportaciones de productos espaoles, la necesidad de divisas del rgimen franquista -necesarias para realizar importaciones- se cubra, mal que bien, con las remesas que enviaban nuestros emigrantes desde Alemania, Francia y otros pases y por el comienzo del entonces incipiente boom turstico al hilo de las campaas del Spain is diferent. Las vacaciones de muchos trabajadores europeos e incluso la residencia de no pocos ya jubilados empezaron a orientarse hacia la costa mediterrnea de la pennsula: mucho sol, alojamiento y vino (pelen) baratos y poca necesidad de conocer idiomas porque la relacin con los nativos era slo en su funcin de camareros o mujeres de la limpieza. Grandes negocios hicieron los jerifaltes del rgimen y las empresas de su entorno con la recalificacin de terrenos y la construccin de hoteles y apartamentos, principalmente para extranjeros. As naci la Costa del Sol y surgieron otros enclaves, siempre a orillas del Mare Nostrum.

Con el inicio del llamado turismo de masas, Andaluca incorpor otra actividad extractiva ms a aquellas en que haba sido especializada desde antiguo y acentuadamente desde la consolidacin del capitalismo en el siglo XIX. Con la misma funcin de extraccin de riqueza hacia otros lugares, en este caso va turoperadores, cadenas hoteleras y agencias de viajes transnacionales, el turismo fue consolidando su peso en el conjunto de nuestra economa paralelamente al proceso de desindustrializacin y a la acentuacin del extractivismo agrcola y minero. El "xito" del turismo, adems, origin que frente a la crisis del mundo rural -producida por la mecanizacin y la llamada "revolucin verde", la instauracin de la PAC y el control creciente de los inputs y de la distribucin por grandes corporaciones transnacionales- se planteara el turismo como nica alternativa supuestamente viable.

Ahora vivimos una nueva etapa en este proceso y nos encontramos ante una verdadera turistizacin no slo de los municipios donde el turismo es central desde hace dcadas sino tambin, y sobre todo, de las grandes ciudades histricas. Entendiendo por turistizacin la estrategia econmica en la que la actividad turstica ocupa la centralidad en detrimento de todas las actividades productivas y mercantiles no conectadas a ella, que pasan a ocupar un lugar subalterno o a desaparecer. Esta estrategia, que ha sido alentada desde la Junta de Andaluca durante los casi cuarenta aos de rgimen psosta y a la que se han apuntado la gran mayora de los ayuntamientos de no importa qu color poltico, tiene unas consecuencias fuertemente negativas tanto en el plano econmico (salvo para muy concretos beneficiarios) como cultural y simblico. El turismo es una actividad (que no industria) muy vulnerable y frgil, sujeta a muchos condicionamientos no controlables -por lo que es suicida convertirlo en eje de una economa-, sus beneficios se van en gran parte fuera y la gran mayora de los empleos que genera ni son cualificados, ni son permanentes, ni estn bien remunerados sino todo lo contrario. Y crea una cultura de la subalternidad que nos enajena de los mejores valores de nuestra cultura. Porque supone vivir en funcin de otros y no de nosotros.

Los efectos de la turistizacin en las pocas no tursticas son tremendas. En muchas poblaciones centradas en el turismo, durante varios meses al ao parecera que han sufrido la explosin de una bomba de neutrones: estn semivacos y con gran cantidad de alojamientos y tiendas cerradas, casi sin vida. Pero en Sevilla, Mlaga, Granada y otras grandes y medianas ciudades con importante patrimonio histrico y cultural los efectos estn siendo an ms graves: conversin de sus zonas monumentales en parques temticos, expulsin de gran parte de los vecinos por el escandaloso aumento de los alquileres para la conversin de pisos y edificios enteros en apartamentos tursticos, rompimiento del tejido social, cierre de pequeos comercios al faltarles sus clientes, aparicin de tiendas y bares franquicias que son enclaves forneos sin apenas conexin con la tradicin local

Un futuro esperanzador para las jvenes y futuras generaciones y la defensa de nuestro patrimonio, material e inmaterial, es incompatible con la turistizacin. Por eso, cada vez ms gente se posiciona contra esta; lo que no equivale -como dicen algunos- a turismofobia. No se trata de oponerse al turismo como una fuente econmica ms, incluso importante, pero siempre que sea eso: una fuente entre otras y no un casi monocultivo econmico al que todo lo dems deba subordinarse y que arrase con nuestras formas de vida y nuestros valores culturales.

Isidoro Moreno. Catedrtico Emrito de Antropologa

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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