Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2019

El da que Dios se fue de viaje, 25 aos del genocidio de Ruanda

Carlota Merchn Mesn
El diario


- En menos de cien das ms de 800.000 personas de etnia tutsi, as como hutus moderados, fueron asesinadas, unas 8.000 por da

- Confundir neutralidad con equidistancia entre vctima y victimario es tomar partido siempre por la injusticia.

 

Si la cifra de 800.000 vctimas, la ms barajada, es la ms exacta, equivaldra al 11% del total de la poblacin y al 80% de los tutsis que vivan en el pas antes del genocidio en Ruanda. JUAN CARLOS TOMASI | MSF

Un da como hoy de hace 25 aos Dios se fue de viaje. As se refieren los supervivientes al da en que comenz el genocidio de la poblacin tutsi en Ruanda.

El 7 de abril de 1994 se inici uno de los episodios ms trgicos de la historia reciente de la humanidad. En menos de cien das ms de 800.000 personas de etnia tutsi, as como hutus moderados, fueron asesinadas, 8.000 por da. Personas corrientes asesinando a otras personas corrientes.

Me siguen estremeciendo las historias que un ao despus de las matanzas me contaban algunos supervivientes junto al ro Nyabarongo, a su paso por Kabuga, que aquellos das de 1994 bajaba rojo por la sangre y los cuerpos mutilados que arrastraba. Recuerdo relatos de personas de cuyas familias solo quedaban ellas, violaciones y embarazos de odio, vidas ocultas en los campos, nias mudas por el miedo y la memoria.

La cultura de odio al vecino, a la profesora, al dependiente, a la compaera de trabajo, la cultura de odio al otro que haba sido inoculada de manera ms o menos sutil y durante el tiempo suficiente, devino en una masacre que solo poda llevarse a cabo con la participacin masiva de la poblacin.

A pesar de algunas voces de alerta que trataban de hacerse or, incluso en vsperas de los acontecimientos, informes de organismos internacionales situaban a Ruanda como un ejemplo de xito de pas en crecimiento y prosperidad cuando ya en enero se alertaba de acciones que inducan a pensar en la posible preparacin de actos armados.

El mundo, con ms miedo que vergenza, mir hacia otro lado tomando partido por la injusticia que se haba comprometido a evitar tras el genocidio judo por los nazis.

Los enfrentamientos entre cascos azules y seores de la guerra en Somalia haban puesto las misiones de paz de Naciones Unidas en el punto de mira. La primera vctima fue Ruanda. Ningn gobierno respondi al llamado de Kofi Annan, el entonces responsable de las misiones de paz, dejando un raqutico contingente frente a una de las mayores masacres del siglo XX. Nadie par la matanza que en el mes de mayo era reconocida por las propias Naciones Unidas como genocidio.

Tras el genocidio Naciones Unidas enton el clebre "never again". Pero despus de Ruanda vinieron Srebenica y la ejecucin de 8000 personas en una zona bajo proteccin internacional y declarada como zona segura; o Darfur, donde murieron alrededor de 400.000 personas y, recientemente, la persecucin de la poblacin Rohingya.

Las cosas no suceden de repente. Un pueblo no se asesina entre s de un da para otro.

En 1948 la comunidad internacional aprobaba el convenio para la prevencin y la sancin del delito de genocidio. Lamentablemente se ha hecho ms lo segundo que lo primero.

Discrepo de quienes dicen que ponerse de perfil no es tomar partido. Lo es, en mi opinin. Confundir neutralidad con equidistancia entre vctima y victimario es tomar partido siempre por la injusticia.

El multilateralismo se cultiva, no nace de manera espontnea ni es un dogma de fe. Siempre rechazar intervenciones militares, ninguna ha resuelto nunca nada. Pero es obligacin de la comunidad internacional tener los ojos abiertos para detectar con el tiempo suficiente situaciones que puedan devenir en tragedias.

En un momento de la historia en el que la cultura de la identidad se convierte alarmantemente en poltica, cabe pensar por qu los errores de la historia se repiten y urge una reflexin y reordenacin profunda sobre el papel de la comunidad internacional como protectora y garante de los derechos humanos de toda la humanidad. Sin dejar a nadie atrs.

25 aos despus Ruanda no deja indiferente. Ms del 60% de su poblacin ha nacido despus del genocidio y la reconciliacin por devocin u obligacin se ha impuesto al punto que el pas poco tiene que ver con el que era hace 25 aos.

El pas de las mil colinas del ro Nyabarongo, la gran serpiente que lo atraviesa desde las alejadas fuentes del Nilo se ha convertido en uno de los pases ms prsperos de frica, el buen alumno de los organismos econmicos internacionales que en dos dcadas ha duplicado la esperanza de vida, alcanzado la salud universal, el parlamento ms femenino del mundo entre otros logros.

Deca Nelson Mandela que "reconciliacin quiere decir trabajar conjuntamente para corregir la herencia de las injusticias del pasado".

Ciertamente sera un ejercicio de cinismo que la comunidad internacional reprochara al gobierno de Ruanda su mtodo de reparacin y de construccin de una sociedad al margen de etnias.

Sin embargo la sombra del respeto a los derechos de libertad poltica, a los derechos humanos por parte del gobierno presidido por Paul Kagame son una constante desde su llegada al poder.

El tiempo dir si la historia de la recuperacin y reconciliacin de Ruanda es una historia de xito o una suerte de iceberg del que solo asoma una parte ocultando una realidad que no por no visible debe dejar de captar nuestra atencin.

Carlota Merchn Mesn. Diputada del Grupo Parlamentario Socialista y portavoz de Cooperacin Internacional para el Desarrollo.

Fuente: https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Dios-viaje-anos-genocidio-Ruanda_6_885471454.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter