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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2019

La semilla del odio
La agresin ante el Consejo Regional Indgena del Cauca (CRIC)

Maria Fernanda Quintero Alzate
Rebelin


El modelito de sembrar odio y confrontacin desenfrenada entre los ciudadanos, no es nuevo en Colombia. Existen responsables de la agresin ante la oficina y los comuneros golpeados en la sede del Consejo Regional Indgena del Cauca ( CRIC). El modelo de violencia es y ha sido per omnia saecolurum, ( durante todos los siglos de los siglos), Colombia no se escapa ante el distintivo de la violencia poltica impuesta ante el pronunciamiento e inconformidad de los sectores populares y en este caso, hacia la comunidad indgena del Sur-occidente: unas veces de manera colectiva y otras de incidencia individual.

En Colombia gran parte de dirigencia poltica estigmatiza hasta el cambio de una simple hoja que sin son, ni ton cambia, Qu podremos esperar de un estado ante los cambios que requiere una comunidad? En efecto, una sociedad donde se alimentan escenarios de odios, de ira y perfidia por doquier. Una sociedad que procesa lentamente la semilla del odio, de la ira a espacios de confrontacin. Eso, precisamente es lo que ocurri el 4 de abril ante la sede del Consejo Regional Indgena del Cauca (CRIC) y la afectacin de los comuneros indgenas.

Quin propicia este odio?

Asunto complejo, pero para no ir en falsas acusaciones, especulaciones, o estipendios mal habidos. En s, detengmonos de un lado, el modelito del odio no cae del cielo, ni est permanente en la mente de los ejecutores. El odio se siembra bajo la semilla del orden, basada en premisas de autoridad, unilateralismo, segmentacin, individualidades para recrearlo hacia componentes sociales: escoger ciudadanos sin rumbo que seguramente que vayan al encuentro posible de un Pater family, que les legitime el ostracismo estatal en que se hallan y sea su abanderado temporal De otra parte, este modelito de inconformidad tiene un fin propiciar un caos local; para ir paulatinamente generando una violencia de carcter regional. En ese sentido, los organizadores del modelito del odio, desde sus estrados observan la horda de gente escogida: ciudadanos sin rumbo, sin proyecto colectivo, (un gran empresario no tira piedra hacia las ventanas de una oficina, hace otros asuntos: ordena), hombres seudo-empleados hablando como deslenguados: estamos secuestrados, frase que se le escuch a una representante de la Cmara) hombres en la va reclamando, hasta lo que probablemente no tienen. En la semilla del odio, hay angustia con arengas individuales, ciudadanos abandonados, desenfrenados por lo que no se es, ni se ha sido, es una masa catica, deambulante ante la autoridad de quien ordena. All el orden y el caso se juntan, unos designan y otros cooperan todo para que de la semilla del odio se pase al embrin; hacia una radicalizacin monopolista ante espacios sociales que reclaman un proyecto de vida, como es el caso de los indgenas del Sur-Occidente. La maldad dirigida y la ira ejecutoriada ante la sede del CRIC, es parte del origen embrionario del modelo de odio impuesto: se representa bajo agresiones a la oficina, hacia los comuneros, bajo arengas sin sentido, desenfrenado una angustia contenida de quienes ven en los indgenas sus enemigos. En este caso, el enemigo no est en la puerta de la sede del CRIC. Para ir paso a paso, es necesario expresar que la semilla del odio no podr con el origen de unin, dignidad y organizacin del pueblo indgena. Deseamos que el presidente Duque de Colombia, no siga con su terquedad, no sin antes advertirle que comprenda: la cosmovisin del pueblo indgena que no se rige por el odio, ni la ira, sino por la unidad, identidad y la organizacin para hacer valer sus derechos territoriales. Que el indgena tiene la paciencia y la determinacin que falta en otros lugares.

Al Presidente Duque y sus funcionarios, es importante que solucionen el tema de la minga, se avecina una gran unidad hacia el compromiso poltico en la defensa de los territorios del pueblo indgena. Sin retoricismo escuchen la Minga y decidan en dialogo, pues los indgenas si tienen que esperar, esperan y si deben actuar, actan para hacer valer los derechos territoriales y sus planes de vida.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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