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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2019

Doce apuntes sobre marxismo (I de XII)

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin

Nota: serie de doce apartados breves sobre marxismo, escrita para el programa de formacin terica elaborado por el colectivo internacionalista Pakito Arriaran.


Ser marxista es algo muy difcil [] mide la temperatura de su propio pas, su circunstancia ms inmediatamente prctica, con el objetivo de aclararla y actuar sobre ella. Actuar para qu? Actuar para reventar las estructuras de la sociedad actual. De qu modo, con qu mtodo? El marxista tiene un mtodo terico general, que es la lucha de clases, pero para cada caso concreto tiene que inventar un mtodo, adaptarlo a la circunstancia particular. Segn sea esa circunstancia, el mtodo ser violento o pacfico. Ya oigo venir a los que dicen: esto es una justificacin del terrorismo. No: un marxista no justifica el terrorismo [] en los textos de Marx no hay nada, absolutamente nada que justifique la creacin de un Estado totalitario, ideolgica y prcticamente terrorista [] la dictadura del proletariado fue vista como una mera transicin, no como un fin en s; [] Los que no leyeron a Marcuse por moda, recordarn su modo de definir la sociedad industrial avanzada: el terror dulce [] la santa rabia del Che Guevara cuando habl del terror planificado [] tienen que desaparecer la divisin del trabajo, la propiedad privada (no slo la material sino tambin la de las ideas) y la produccin mercantil y monetaria [] los marxistas son pocos, pues no todo el mundo est dispuesto a adoptar una posicin intelectual que representa prcticamente la guerra contra todo lo existente. [] la esencia del marxismo es la transformacin, la revolucin, el cambio de las condiciones histricas de esa masa humana, sea cual fuere su actual signo ideolgico, S que todo esto, en el aspecto poltico, suena a anarquismo. Y lo es, si por anarquismo se entiende la voluntad de cambiar toda arch o poder existente. Y tambin es terrorismo, si por terrorismo se entiende defendernos con las mismas armas del adversario.

 

Ludovico Silva: Y el marxismo? Belleza y revolucin. Vadel Editores. Caracas 1979, pp. 367-370.

 

Hemos escogido estas palabras como introduccin a esta serie porque era L. Silva venezolano, es decir, porque haba desarrollado su aportacin al marxismo en el interior de las luchas en este pas y continente; porque destacaba por su defensa del derecho/necesidad de la crtica como una de las fuerzas del marxismo; porque en estas palabras toca cuestiones permanentes: lo universal, lo particular y lo singular; la burocratizacin; las leyes tendenciales del capitalismo; la perspectiva histrica larga; la interaccin de los mtodos de lucha, con los pacficos y violentos; las relaciones con el anarquismo; la tica de la violencia revolucionaria y la definicin de terrorismo

 

El marxismo fue crendose por fases siempre sujetas a los cambios objetivos en la lucha de clases, cambios que al ser estudiados en sus contradicciones internas sacaban a la luz terica y poltica la permanente evolucin de las contradicciones del capitalismo. La formacin del marxismo como tronco raizal y el florecimiento ulterior en ramas marxistas, no fue en absoluto una tarea personal segn el individualismo metodolgico burgus, sino un esfuerzo colectivo en el que Marx, Engels y Jenny jugaron un papel destacado, siempre ayudados por otras personas y colectivos que formaban una red gil de relaciones intelectuales que suministraba gran cantidad de informacin valiosa, imprescindible. En muchas cuestiones, algunas de ellas decisivas para lo que luego sera conocido como marxismo fue Engels el que primero vislumbr el problema y lo empez a estudiar, el que convenci a Marx de su importancia

 

Desde los primeros textos de 1842 hasta la muerte de Engels en 1895 hay varias constantes que debemos resear ya que perduran en el tiempo, y porque adems se agudiza su choque frontal con la poltica burguesa. Una de ellas, y fundamental, es la dialctica entre las formas de propiedad y el problema del poder de clase, de la poltica del proletariado frente y contra la poltica de la burguesa. Con 24 aos, Marx defiende radicalmente la propiedad comunal ante las privatizaciones burguesas, criticando duramente la violencia represiva inherente a las privatizaciones, a la propiedad privada del capital, ( Marx: Los Debates sobre la Ley acerca del Robo de Lea, En Defensa de la libertad, Los artculos de la Gaceta Renana 1842-1843, Fernando Torres Editor, Valencia 1983, pp. 210- 226.)

 

En 1881 Marx haba enriquecido y profundizado su pensamiento, aconsejando a un amigo lo que sigue: Un gobierno socialista no puede ponerse a la cabeza de un pas si no existen las condiciones necesarias para que pueda tomar inmediatamente las medidas acertadas y asustar a la burguesa lo bastante para conquistar las primeras condiciones de una victoria consecuente ( Marx a Domela Nieuwenhuy del 22 de febrero de 1881 La insurreccin armada, Boltxe liburuak, Bilbao 2013, p. 36).

 

Otra se deriva de la anterior, pero tiene rango propio: si se trata de asustar a la burguesa para que, por miedo o temor a la fuerza trabajadora, acepte ser expropiada de sus inmensas propiedades que sern socializadas, convertidas en propiedad colectiva, ya que se busca eso, es necesario decrselo permanentemente al proletariado y a la misma burguesa. Hay que explicarlo terica, poltica y pedaggicamente. Desde los primeros textos filosficos, la teora marxista asume ese objetivo poltico como su propia identidad. Para 1857 lo asume sin complejos en sus investigaciones econmicas (Enrique Dussel: La produccin terica de Marx, El perro y la rana, Caracas 2010, p. 284.)

 

En 1859 afirm que con sus estudios quera combatir el reformismo proudhoniano, y explicaba las razones polticas que justificaban retrasar el tercer captulo, precisamente sobre el capital. Sin alargarnos ahora en las carta a Klings de finales de 1864 y a Becker de comienzos de 1867 en las que habla de golpes y de misiles contra la burguesa, s es conveniente recordar lo que responde a S. Meyer sobre por qu no le haba contestado antes a su carta, Marx le explica que ha dedicado su vida y su salud, y la de su familia, a escribir el libro y aade: Si uno resolviera ser un buey, podra, desde luego, dar la espalda a las agonas de la humanidad y mirar por su propio pellejo (Marx a S. Meyer, 30 de abril de 1867. Correspondencia, Cartago, Argentina 1973, p. 184.)

 

Ambos amigos saban que se enfrentaban a toda la potencia represora material e intelectual de la burguesa. Marx escribi: En economa poltica, la libre investigacin cientfica tiene que luchar con enemigos que otras ciencias no conocen. El carcter especial de la materia investigada levanta contra ella las pasiones ms violentas, ms mezquinas y ms repugnantes que anidan en el pecho humano: las furias del inters privado. La venerable Iglesia anglicana, por ejemplo, perdona de mejor grado que se nieguen 38 de sus 39 artculos de fe que el que le priven de un 1/39 de sus ingresos pecuniarios (Marx: Prlogo a la primera edicin. El Capital. FCE. Mxico 1973, tomo I, p. XV.)

 

La crtica radical de todo lo existente, piedra basal de Marx y Engels, queda expresada de esta forma un ao despus de la primera edicin de El Capital: Slo sustituyendo los dogmas en controversia por los hechos en conflicto y las contradicciones reales que forman su fundamento oculto, podemos transformar la economa poltica en una ciencia positiva (Marx a Engels, 10 de octubre de 1868, Correspondencia, Edit. Cartago, Argentina, 1973, p. 209.) Es obvio que este mtodo les llevaba a combatir toda forma de opresin y sobre todo a descubrir las causas e intereses sociales que originan las opresiones, como la venerable Iglesia anglicana, por ejemplo.

 

Conscientes de que la burguesa no tolerara por mucho tiempo la crtica realizada con el mtodo dialctico arriba descrito, en su correspondencia de septiembre de 1867 opinaban sobre la posibilidad de que El Capital fuera prohibido en Prusia por su contenido revolucionario. (Marx: El Capital. FCE. Mxico 1973, Tomo I, pp. 689-690.) Sobre el odio al marxismo, concluimos con estas palabras de Engels sobre el reformismo de los fabianos: En medio de toda clase de basura han hecho algunos buenos escritos de propaganda, en realidad lo mejor en su tipo es de los ingleses. Pero en cuanto aplican su tctica especfica de ocultar la lucha de clases, todo se torna podrido. De aqu tambin su odio sectario contra Marx y todos nosotros: debido a la lucha de clases (Engels a Sorge, 13 de enero de 1893, Correspondencia, Cartago, Argentina 1973, p. 402.)

 

El odio de clase refuerza profundamente el comportamiento de la burguesa contra el marxismo, contra la revolucin, odio que cimenta la estrategia poltico-militar del capital y de su forma poltica, el Estado. Semejante poder, unido al poder enajenador y alienante del fetichismo y al papel del reformismo poltico-sindical e ideolgico, multiplica la eficacia de las polticas de integracin de partes del movimiento revolucionario en el sistema, tambin cortocircuita y retrasa su avance y radicalizacin, o lo que es peor, derrota a las revoluciones con escabechinas sangrientas e inhumanas.

 

D esde su formacin el movimiento obrero tuvo que autoorganizarse defensiva y ofensivamente contra el odio del capital y sus mltiples formas de expresin. Extrayendo lecciones del pasado, el joven Marx demostr la inevitabilidad de que el arma de la crtica deba convertirse tarde o temprano en la crtica de las armas. Aos despus, Engels recordaba la opinin de Marx sobre la rara e improbable posibilidad de que la revolucin social fuese pacfica al menos en Inglaterra, Engels termina recordando lo que Marx deca: Claro est que tampoco se olvidaba nunca de aadir que no era de esperar que la clase dominante inglesa se sometiese a esta revolucin pacfica y legal sin una proslavery rebellion, sin una rebelin proesclavista. ( Engels: Prlogo a la edicin inglesa 5 de noviembre de 1886. El Capital. FCE. Mxico 1973, p. XXXIII.)

Marx no esperaba que el capitalismo se rindiera pacficamente, sino que cuando apreciase que la crisis econmica y sociopoltica estaba a punto de transformarse en destruccin revolucionaria del Estado burgus, entonces lanzara la contrarrevolucin para reinstaurar la esclavitud asalariada. Para el marxismo, como para la humanidad, las crisis sistmicas son los momentos decisivos. Es cierto que El anlisis que Marx elabora en El Capital del modo en que se forman las crisis en la acumulacin de capital, exige un alto nivel de abstraccin (A. Callinicos: Las ideas revolucionarias de Karl Marx. 1995. El Sudamericano. Col. Socialismo y Libertad. N 133, p. 134)

 

Para facilitar su comprensin, en estas entregas intentaremos simultanear en la medida de lo posible la explicacin histrica con la explicacin lgica. Las entregas posteriores sern como esta primera: alrededor de 15.000 caracteres con una periodicidad de entre 20 o 30 das.

 

La segunda tratar sobre el socialismo utpico, hasta la revolucin de 1848 y la publicacin del Manifiesto del Partido Comunista. O sea, lo que podemos definir como la fase en la que el socialismo utpico entra en agotamiento, pero todava el marxismo no ha adquirido la fuerza suficiente para ocupar su lugar.

 

La tercera tratar sobre el grueso del desarrollo del marxismo, que se inicia tras la derrota de la revolucin de 1848, seguida por la fase expansiva del capitalismo que permite un desarrollo tremendo en la teora, y concluye con la Comuna de Pars de 1871, perodo en el que el marxismo realiza sus ms decisivos avances, aunque siga siendo claramente minoritario.

 

La cuarta tratar sobre el perodo abierto por el impacto de la Comuna en el desarrollo posterior del marxismo, impacto reforzado por el hecho de que ya previamente se haba creado la I Internacional, se haba editado el Libro I de El Capital, de 1867, al que seguir la Crtica del Programa de Gtha en 1875, el Anti-Dhring de 1878, La mujer y el socialismo de 1879, El origen de la familia de 1884. Este captulo cuarto llega hasta la II Internacional en 1889.

 

La quinta empezar con el significado contradictorio de la II Internacional de 1889 y se extender hasta el estallido de la guerra de 1914 y la revolucin de 1917, aos en los que el reformismo toma cuerpo terico de manera definitiva, pero en los que tambin irrumpe la segunda generacin del marxismo que recupera la Crtica del Programa de Erfurt de 1891, la primera edicin inglesa Del socialismo utpico al socialismo cientfico, de 1892, por citar algunos textos.

 

La sexta ser una exposicin ms detallada del mtodo marxista, la dialctica, en cuanto tal, y de cmo se desarrolla en la crtica de la economa poltica capitalista. Aunque todava en 1917 haba textos fundamentales del marxismo sin conocerse, como veremos, ya estaba teorizado gran parte de lo necesario para saber qu era el capitalismo del momento y cmo destruirlo.

 

La sptima ser una exposicin del reformismo en todas sus expresiones: poltica, sociologa, economa, relaciones internacionales, sindicalismo, etc., porque es en este perodo cuando apareci definitivamente tal cual era. Es necesario dedicarle un captulo porque el reformismo, y en especial el de la socialdemocracia ha sido y es una de las decisivas bazas del capital para doblegar a la clase trabajadora.

 

La octava desarrollar el perodo que va de la revolucin bolchevique de 1917 al final de la II GM, 1945, que pudo haber supuesto un salto cualitativo en la emancipacin humana porque llev al extremo la lucha de clases entre el capital y el trabajo a escala mundial, pero concluy en pactos entre las grandes potencias que han salvado al capitalismo, hasta ahora.

 

La novena analizar las luchas de liberacin nacional anticolonial y antiimperialista que venan de antes pero que tienen un tremendo impulso desde 1917 y sobre todo desde la fundacin de la III Internacional en 1919 o Internacional Comunista. Luchas que en la II GM afectaron al meollo del imperialismo, y concluir en 1991. Daremos una especial atencin a Nuestramrica.

 

La dcima tratar con algn detalle la quiebra definitiva del marxismo ruso creado por la burocracia estalinista e incapaz de frenar la reinstauracin del capitalismo en varios pases. Los sucesivos intentos de reforma fracasaron unos tras otros arrastrando al fondo a toda una corriente poltica que ya estaba agotada para la dcada de 1970.

 

La undcima seguir la lucha de clases terica, poltica y econmica desde el inicio de la contrarrevolucin imperialista en la mitad de los 70 hasta el presente, con especial atencin a la tercera gran depresin de 2007 hasta ahora, y en Nuestramrica.

 

La doceava y ltima, ser un resumen centrado en la teora de la crisis que es el nudo gordiano no slo del marxismo, sino de la existencia humana, o para ser ms precisos, de la antropogenia.

 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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