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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2019

Ms grave que Grecia y lejos de Portugal

Claudio Katz
Rebelin


La economa argentina afronta dos posibilidades: una gran crisis antes o despus de octubre. El nico interrogante es el momento de esa convulsin. Por eso la tasa de riesgo-pas sigue por las nubes y el nico plan del gobierno es aguantar hasta las elecciones.

Todas las tensiones derivan de la evidente imposibilidad de pagar la deuda. Los medios internacionales subrayan todos los das esa incapacidad. El temor no proviene de un eventual triunfo opositor, sino del simple estallido de la bomba financiera que ha montado el oficialismo.

Esta dramtica perspectiva induce a distintos analistas a delinear cuatro escenarios posteriores a octubre: continuidad acentuada del ajuste, retorno al desahogo de la dcada pasada, padecimiento griego o alivio portugus. Todas las alternativas deberan confrontan con el descalabro de la economa.

Desastres al por mayor

Las cifras de la deuda son aterradoras. Macri elev los pasivos en un 76% hasta situarlos en un porcentual prximo al total del PBI. En un trienio increment esas obligaciones de 157.000 a 278.000 millones de dlares. El grueso de los compromisos est nominado en moneda extranjera y supone desembolsos varias veces superiores a los promedios del pasado. La carga de intereses se ha duplicado frente a ingresos fiscales seriamente reducidos por la recesin. Muchos tenedores han comenzado a vender los ttulos previendo su desvalorizacin.

La economa bordea la cornisa desde el desmoronamiento del plan inicial de paulatina reorganizacin neoliberal. El fracaso del primer socorro del FMI condujo a ubicar un funcionario de ese organismo, en la estratgica oficina del Banco Central que reporta a Washington.

Se ha dispuesto un sistema de bandas para restringir la venta de dlares frente a cada asomo de corrida. Pretenden limitar la fuga de capitales, que el ao pasado dilapid el auxilio otorgado por el Fondo. El ministro Dujovne mendig recientemente una flexibilizacin del manejo de las divisas, pero slo obtuvo una pequea ddiva. Esa concesin ser irrisoria si los exportadores demoran el ingreso de divisas, para lucrar con una nueva devaluacin.

La demanda de dlares es contenida con la aspiracin de los pesos circulantes en el mercado y con tasas de inters que duplican la inflacin. Ese mecanismo est demoliendo el aparato productivo. La cada del 2,6% del PBI durante el ao pasado tiende reproducirse en el 2019.

El gobierno sigue enarbolando la fantasa de la flexibilizacin laboral para crear empleos, mientras la recesin destruye cotidianamente esos puestos de trabajo. Ya se verifica la peor crisis laboral de los ltimos 20 aos. El industricidio ha situado la produccin industrial un 14% por debajo del 2011 y la tasa de desempleo bordea los dos dgitos en las zonas industriales.

El mejor equipo econmico de las ltimas dcadas ha generado un inusual escenario de estanflacin. Con el consumo contrado, la emisin proscripta y el forzado dficit fiscal cero, la caresta es motorizada por la devaluacin y los tarifazos.

El descontrol cambiario realimenta su equivalente inflacionario, afectando como nunca los precios de los alimentos. Mientras Macri anuncia imaginarios alivios, las cifras indican un ascendente piso del 40% anual, que reiterara el desmadre del 2018.

La hoguera inflacionaria es incentivada por el delirante incremento de las tarifas dolarizadas. Desde octubre del 2015 la electricidad aument entre 1.053% y 2.388%, el gas entre 462% y 1.353% y el agua entre 554% y 832%.

La escalada de precios ha generado una terrible extensin de la pobreza. El juicio que Macri pidi de su gestin observando ese indicador es lapidario. La prdida del salario oscila entre el 15% y el 20% y el recorte de las jubilaciones no tiene precedentes desde el 2002.

Esta regresin social se agravar drsticamente si irrumpe un nuevo tsunami cambiario. Ms tormentosa sera la extensin de esa convulsin al sistema bancario, que el gobierno controla otorgando inslitos rendimientos a los financistas. La bomba de las Leliqs -renovada cada siete das a tasas de inters del 70%- ha generado una deuda pblica (cuasi fiscal) de cinco puntos del PBI.

Ese castillo de naipes podra derrumbarse por un impago del gobierno o por la fuga masiva de los especuladores, si el miedo vence a la codicia. Ya se comenta un plan de canje compulsivo de los bonos para socorrer a los banqueros, a costa de los ahorristas. En ese tembladeral todas las fichas del gobierno estn colocadas en llegar a los comicios y conseguir una inesperada revalidacin de su mandato.

El ajuste recargado

Con todos los indicadores econmico-sociales en contra, el oficialismo supone que puede lograr la reeleccin, repitiendo la victoria conseguida por Menem en 1995. Pero no ha motorizado la mnima reactivacin que se requiere para repetir ese antecedente.

Adems, a mitad de los 90 la recesin apenas comenzaba, al cabo de cuatro aos de crecimiento, en el contexto de estabilidad generado por la Convertibilidad. En la actualidad no existe el voto cuota, que indujo a millones de consumidores endeudados en dlares a priorizar la continuidad del modelo. Cambiemos slo ha generado incontables decepciones desde el primer da.

Es cierto que el FMI sigue apostando por el gobierno, pero con ms prevenciones, menores fondos y apertura del juego a la oposicin. Argentina se perfila como una gran pesadilla para el propio directorio del Fondo. Ya se ha convertido en el primer deudor del organismo por encima de Grecia y Ucrania. Nadie sabe cmo devolver los 50.000 millones de dlares otorgados y persiste la crtica de los directores europeos al socorro argentino que forz la delegacin estadounidense.

Dentro del pas numerosos sectores de las clases dominantes se distancian del gobierno, intuyendo que el viento sopla hacia otra direccin. Los grandes grupos han perdido subsidios (Techint), acumulan prdidas (Arcor, Molinos) y afrontan el recorte de sus patrimonios (Constantini). Tambin la emblemtica Mesa de Enlace de los agro-sojeros confiesa su disgusto con el presidente. Incluso los banqueros que engrosan sus caudales temen el desplome del sistema financiero.

En estos escenarios el electorado suele penalizar al oficialismo. Esa norma se verific en seis de las siete elecciones presidenciales registradas desde 1989. Las reiteradas crisis argentinas -que se inician en el terreno cambiario y desembocan en grandes recesiones- suelen deglutir al primer mandatario.

El triunfo de Cambiemos en octubre constituira una llamativa excepcin, que slo podra consumarse por impotencia o complicidad de la oposicin. Todos saben que la prxima gestin ser muy turbulenta. Si las imprevisibles circunstancias de los prximos meses derivan en la reeleccin, Macri que comandar un salvaje ajuste sobre el ajuste.

El oficialismo intentara nuevamente imponer el pospuesto reordenamiento neoliberal. No hay palabras para describir el tormento que descargara ese modelo sobre el pueblo: flexibilizacin laboral, vaciamiento del sistema previsional, pulverizacin de las jubilaciones y demolicin del salario. Los compromisos con el FMI se cumplirn a rajatablas y la inexorable renegociacin de la deuda incluir drsticos compromisos de entrega, con Vaca Muerta a la cabeza del remate. Salta a la vista cun prioritario es evitar que Macri pueda lograr ese segundo mandato.

Pero la derecha es tambin consciente de la fragilidad de un proyecto, que naufrag abruptamente en su primera versin. Recuerda, adems, las grandes debacles que acompaan a esas reestructuraciones (1982, 1989, 2001). Su plan frente a esa eventual catstrofe sera alguna modalidad de dolarizacin general.

Ese programa incluir un mega-ajuste fiscal, que duplicara la exclusin social padecida por un tercio de la poblacin. Todas las vertientes derechistas -que sostienen a Macri en la coyuntura- preparan un atroz rediseo de la economa.

Retorno al 2002-206?

Un segundo escenario ms promisorio es imaginado por los analistas que aspiran a recrear el desahogo de la dcada pasada. Los voceros de Lavagna y de Cristina afirman que ambos dirigentes podrn encabezar esa resurreccin, luego de haber lidiado con situaciones econmicas adversas.

Pero los galardones de una gestin pasada no aseguran resultados futuros. Basta recordar que Cavallo volvi con los lauros de la Convertibilidad, para precipitar la gran hecatombe que sucedi al corralito. En lugar de especular con los atributos de un salvador, convendra evaluar las condiciones de la coyuntura actual.

Este contexto difiere del imperante en los primeros aos de nuevo milenio. La cesacin de pagos gener un quinquenio de alivio, signado por la suspensin de las erogaciones externas. Ese impago no fue programado, pero facilit el desahogo de la exhausta economa nacional. En la actualidad, todos los exponentes del Peronismo Federal y del Kirchnerismo se oponen a repetir la enemistad con los bancos, que gener esa experiencia.

La acelerada recuperacin del 2002 se asent, adems, en la desvalorizacin de capitales y salarios que provoc la mega-devaluacin. Ese trabajo sucio coronado por Duhalde abri el camino para el gran rebote que hered el kirchnerismo. Aunque el actual ajuste de Macri repite esa destruccin de ingresos populares, la ciruga en curso recin comienza y requiere sacrificios muy superiores al pasado.

El repunte econmico gestionado por Kirchner y Lavagna, estuvo tambin facilitado por un superciclo internacional de las materias primas, que situ el precio de la soja en un nivel sin precedentes. En la actualidad, la cotizacin de los productos primarios ha retomado su promedio tradicional.

En ese favorable contexto se implement un canje de la deuda, que convalid la desvalorizacin mercantil del pasivo. La negociacin de una quita semejante no figura en la agenda actual de ningn economista del justicialismo. Todos los proyectos en danza apuntan a extender los plazos de pago y reducir el costo del crdito. Se espera saldar los compromisos mediante la simple recuperacin del crecimiento econmico.

Pero esa expectativa choca con el volumen de la hipoteca. Entre el 2020 y el 2026 las exigencias de pago involucran el 65% del total adeudado. En los primeros cuatro aos hay que devolver el dinero concedido por el FMI, sin ningn acceso previsible al mercado financiero.

Los lderes del Peronismo Federal y del Kirchnerismo intentaran renegociar la deuda que administra el FMI, en un marco muy distinto a la dcada pasada. En ese momento, el Fondo slo actuaba como acreedor adicional de un amplio espectro de tenedores de ttulos argentinos. Por su rol estratgico nunca dej de cobrar los pagos suspendidos al resto y fue premiado con la cancelacin total de sus crditos, cuando la economa logr cierto desahogo.

Pero en la actualidad es el gran protagonista de cualquier tratativa. El mega-prstamo concedido el ao pasado ha convertido al FMI en un acreedor hiper-dominante. Ser el insoslayable intermediario de cualquier conversacin con otros bonistas externos.

Conviene finalmente registrar que Argentina se ha transformado en el eslabn dbil de las economas intermedias, afectadas por la eventualidad de un gran temblor (Turqua, Sudfrica). Por esa razn, la renegociacin de su deuda ser observada con gran atencin por todos los financistas. Ya no impera la contemporizacin (o relativa indiferencia internacional) que prevaleci en el 2003-2006. Tambin se ha extinguido el furor por los BRICS y los mercados emergentes. En este marco, lo ocurrido en la periferia europea brinda pistas para evaluar el destino de la Argentina.

El suplicio de Grecia

En el 2015 el gobierno izquierdista de Syrza intent negociar el ajuste que exigan los acreedores y convoc a un exitoso referndum para rechazar ese chantaje. Pero en vez de cumplir con el mandato popular el presidente Tsipras se rindi frente a los banqueros. Esa capitulacin condujo a una gran desmoralizacin poltica y a la sucesin de recortes que padece la poblacin.

Grecia ha quedado sometida a un interminable calvario para garantizar el rescate de los bancos afectados por su deuda. La economa sufri agudas recesiones que profundizaron la cada iniciada en 2008. Esa parlisis productiva demoli el 30% del PBI y generaliz un dramtico retroceso social. La tasa de desempleo promedia el 24% y alcanza al 40% de la juventud. Un tercio de los habitantes abandon el pas, generando un desequilibrio demogrfico que impactar sobre los recursos previsionales. Las jubilaciones sufrieron 14 recortes y la mitad de las familias afronta alguna imposibilidad de pago de sus crditos. En un sistema sanitario desmantelado la tasa de mortalidad infantil registra un llamativo incremento.

El gobierno ha implementado la reforma laboral y jubilatoria demandada por los acreedores. Sus agentes buscan apropiarse de la flota comercial y de los puertos, que an conservan nacionalidad helena. La monumental transferencia de recursos a los bancos extranjeros se consuma a travs de distintos mecanismos impositivos. Mientras se cumple a rajatablas el cronograma de supervit fiscal primario, la generalizacin del IVA empobrece a la poblacin.

Los gerentes de la Comisin Europea que manejan la economa, ni siquiera han respetado la promesa de aliviar los pagos. La vieja insinuacin de conectar esas erogaciones con la tasa de crecimiento ha sido desechada. La promesa de reestructurar el pasivo pas al olvido. Mientras el achicamiento de la economa agranda la hipoteca, peridicamente reaparece alguna hipcrita sugerencia de reconsiderar el futuro de la deuda. Pero con pasivos equivalentes al 188% del PBI, ninguno de esos anuncios tiene credibilidad.

Para los inspectores del FMI el desangre de Grecia constituye un gran xito, verificado en el retorno del pas al mercado financiero. Ya celebran las primeras operaciones de un refinanciamiento, que reconcilia a los especuladores con el negocio heleno.

Semejanzas y peligros

El escenario griego retrata una tercera perspectiva para la Argentina. Por las semejanzas de origen y volumen del endeudamiento, las comparaciones entre ambos pases han sido muy frecuentes en las ltimas dcadas. La similitud actual se verifica en el sometimiento de ambos pasivos a la discrecionalidad de un acreedor dominante. Mientras el 80% de la deuda helena est concentrada en estados u organismos europeos, el FMI es el mandams de la negociacin con Argentina.

El supervit fiscal impuesto en los cuatro memorndums suscriptos por Grecia ser la principal exigencia que soportar Argentina. Las mismas contra-reformas laborales y jubilatorias de Grecia sern remitidas al Parlamento nacional.

Conviene recordar las ingenuas expectativas de Tsipras en el europesmo benevolente de los acreedores, frente a tantos elogios criollos a la nueva sensibilidad del FMI. Nadie ha podido presentar algn ejemplo de esa condescendencia. Incluso las recientes migajas que concedieron en el pas al manejo del gasto social han quedado pulverizadas por la aceleracin de la inflacin.

Argentina cuenta con muchos instrumentos para evitar el padecimiento griego. Est ubicada en una franja internacional de economas ms gravitantes, mantiene una moneda propia y preserva una estructura industrial significativa. Aunque carece del gran recurso del turismo para un rpido ingreso de dlares, cuenta con significativas exportaciones primarias. Est exenta de bases de la OTAN y alejada de los centros del conflicto geopoltico internacional. Pero la utilizacin de esas ventajas presupone la confrontacin y no el sometimiento al FMI.

La tragedia de Grecia es un llamado de atencin frente a la nueva disposicin del kirchnerismo a acordar con el Fondo. Las denuncias que enarbolaron en las manifestaciones del 25 de Mayo y 9 de Julio del ao pasado han sido archivadas.

El cnclave de Kicillof con los emisarios del Fondo no fue un mensaje aislado. Sus justificaciones protocolares (nos reunimos con todos) fueron seguidas de edulcoradas descripciones de ese organismo. Se lo exime de toda responsabilidad en el ajuste, suponiendo que acta como un simple auxiliador de los desarreglos provocados por Macri. Con esa interpretacin se olvida su papel de artfice y beneficiario del saqueo.

La aceptacin kirchnerista del FMI recuerda la actitud asumida por Dilma en Brasil. Implement un curso neoliberal que desmoraliz a la poblacin y facilit el golpe institucional pre-Bolsonaro. La conducta de Lenin Moreno en Ecuador es otro precedente. Lider un proyecto regresivo al interior del proceso progresista y ahora emula la sumisin macrista al FMI.

La excepcin portuguesa

Todos los analistas observan a otra economa de la periferia europea, que ha logrado un desahogo contrapuesto a la asfixia helena. Portugal soport inicialmente un gran incremento de la deuda pblica, que salt del 68 % (2007) al 111% (2011) del PBI. La Troika impuso su tpico ajuste de reduccin del gasto social, disminucin de los sueldos estatales y extensin de la jornada de trabajo. No faltaron las privatizaciones, el aumento del IVA, las reformas laborales y el agobiante supervit fiscal.

Pero en el 2015 los lderes derechistas que consumaron esa degradacin perdieron el gobierno y el Partido Socialista volvi a encabezar la administracin. Ese retorno incluy una indita alianza parlamentaria con dos formaciones de izquierda (PC y Bloco), que sostienen al presidente contra sus rivales conservadores.

En ese infrecuente escenario poltico comenz un desahogo econmico, a partir de un crecimiento que mejor los salarios y expandi el consumo. Se limitaron los impuestos regresivos y las privatizaciones fueron detenidas. El correlato financiero del repunte fue la recalificacin internacional de la deuda. Tambin se cancelaron los pasivos con el FMI para refinanciarlos a menores costos con prestamistas privados.

La economa portuguesa transita por el tpico de rebote que sucede a los fuertes ajustes. La mayor pujanza de esta reaccin cclica se explica por el gran flujo de turistas, que se alej de las turbulentas costas africanas. Los negocios inmobiliarios recobraron fuerza por las ventajas que ofrecen los precios portugueses en el universo del euro. Las bajas tasas de inters imperantes en el Viejo Continente alimentan esa afluencia de divisas.

El respiro del pas tambin deriva de la postura contemplativa que asumi la Troika. Despus de la virulenta sancin impuesta a Grecia, prim la decisin de actuar con mayor consideracin. En el primer caso prevaleci la penalizacin a una poblacin movilizada que desafi a los mandantes de Europa. La conciliacin con Portugal fue un gesto compensatorio, en el nuevo escenario de crisis continental generado por el Brexit. La Troika afloj su presin frente a un conocido Partido Socialista portugus. No afront el temor suscitado por la llegada de Syriza al espectro poltico griego.

En el caso lusitano ha influido significativamente la accin de la izquierda en la contencin del ajuste. Los sectores radicales mantienen un compromiso inestable con el gobierno, que gestiona una deuda equivalente al 125% del PBI. Esa administracin acepta el supervit fiscal y una atadura al euro, que multiplica el dficit comercial y debilita la produccin local.

Para revertir ese sometimiento la izquierda exige el replanteo de la deuda y la recuperacin de la soberana monetaria. Pero esas tensiones no anulan el trienio de alivio que ha vivido el pas. Podra Argentina conseguir un desahogo semejante?

La improbable extensin

Los economistas del kirchnerismo consideran que el modelo portugus podra implementarse, mediante un drstico giro en la poltica econmica. Ese viraje consumara el cuarto escenario en debate. Pero la experiencia indica que la voluntad de copia constituye apenas un ingrediente de esa extensin. La reproduccin del rumbo lusitano requerira, adems, la misma contemporizacin por parte de los acreedores.

La experiencia indica cun peligroso es apostar todas las fichas a esa condescendencia. Tsipras personific esa postura al augurar una actitud amigable de la Troika. En el caso argentino, no existe ninguna certeza sobre el eventual comportamiento del FMI en un contexto Pos-Macri. Pero conviene registrar que hasta ahora, el organismo ha mantenido su tradicional dureza en todas las negociaciones internacionales de la deuda.

La virulencia frente a Grecia en el 2012 fue complementada con el drstico programa de recortes impuesto a Ucrania en el 2015. El sabotaje contra Venezuela -que implementa la casta financiera internacional por exigencia de Trump- puede ser considerado como otro indicador de la misma fiereza.

Portugal ha sido la excepcin a esa norma de agresiones contra los pases perifricos. La repeticin del alivio lusitano en Argentina es muy improbable. El desahogo lleg en ese pas tras varios aos de un ajuste, que recin comienza en el Cono Sur. Adems, el pas no tena concertado el estricto acuerdo de emergencia que ha firmado Macri con el FMI. Sald las cuentas con el Fondo, sin recuperar la autonoma que logr Argentina en la dcada pasada. Portugal contina sometido al euro y a las restricciones presupuestarias que monitorea Bruselas.

Como el FMI otorg enormes prstamos al peligroso deudor argentino, es muy probable que Lagarde busque su propia supervivencia con duras exigencias de cobro. A diferencia de la Troika, el Fondo no debe lidiar en Sudamrica con el impacto causado en Europa por el ahogo impuesto a Grecia.

Estas diferencias no anticipan igualmente una trayectoria predeterminada. Lo ms realista es constatar los dos cursos que afronta Argentina. Habr un severo conflicto con el FMI, si se decide replantear la deuda y prevalecer una indescriptible degradacin, si se acepta el pago del tributo. Esta disyuntiva se perfila en el horizonte, ms all de la aparicin de una primavera portuguesa.

Conviene sealar que ni siquiera la alejada eventualidad lusitana resolvera el gravsimo endeudamiento legado por Cambiemos. Slo pospondra un desenlace a favor de los banqueros o la mayora popular. Las indefiniciones refuerzan a los financistas y desguarnecen a los trabajadores.

Los economistas del progresismo suelen exaltar el modelo portugus silenciado lo ocurrido en Grecia. Algunos omiten la variedad de circunstancias que determin los dos resultados y otros extraen conclusiones conservadoras. Sugieren que la diferencia entre ambos desemboques obedeci a la moderacin del primer curso y a la radicalidad del segundo. Si ese razonamiento predomina en Argentina, el FMI ganar la partida a costa del sufrimiento popular.

Nuestro pas acumula un gran acervo de experiencias en la batalla contra el FMI. Esa conciencia popular se encuentra actualmente adormecida por la expectativa de lograr una renegociacin favorable de la deuda. Pero resulta indispensable recordar que no habr recuperacin consistente de los ingresos populares, sin desconocer el pacto con el Fondo. Ese camino permitira evitar los despidos, la pulverizacin del salario y la contraccin del nivel de actividad

La suspensin de pagos es imprescindible para frenar la hemorragia de divisas y cortar el festival especulativo. Conducira a transferir el costo de la crisis a sus causantes. Esas definiciones no implicaran el corte de todas las tratativas. Slo contribuiran a crear el cuadro requerido para impedir los atropellos al ingreso popular. Quines convocan a negociar sin condicionalidades deberan registrar que ese posicionamiento exige desconocer los compromisos que sepultan la produccin.

La lucha que se avecina exige publicitar la verdad de la deuda concertada por el macrismo. La auditora del pasivo es imprescindible para clarificar quines se enriquecieron con la emisin de Lebcas, Leliqs y bonos a 100 aos. Hay importantes experiencias de estas investigaciones en Ecuador y Grecia. El reencuentro con nuestra propia tradicin de resistencia al FMI es la llave maestra para encarar la batalla de los prximos meses.

Resumen

Todos los indicadores de la economa confirman un dramtico escenario con cuatro posibles desenlaces. La improbable continuidad del oficialismo implicara un ajuste recargado y la eventual dolarizacin frente a una gran debacle. El desahogo de la dcada pasada choca con el protagonismo acreedor del FMI, la adversidad comercial y la desvalorizacin irresuelta. El calvario de Grecia anticipa los padecimientos que afrontar el pas, en una renegociacin de la deuda amoldada al FMI. Las expectativas en un alivio portugus tienden a diluir la batalla contra los financistas.

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Claudio Katz es economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA y miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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