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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2019

Nueva tctica imperialista y el caos econmico

Guillermo Almeyra
Rebelin


El bloqueo econmico como arma de guerra no es nada nuevo, pues lo aplic Inglaterra contra Napolen, invencible en el continente, y Estados Unidos lo emple sin xito contra la Argentina de Pern en 1945 y lo vienen utilizando desde 1959 contra Cuba con efectos terribles, pues la isla entonces dependa por completo del comercio, el turismo y la tecno-loga de Estados Unidos, y despus del derrumbe de la Unin Sovitica tuvo que remplazar nuevamente su tecnologa industrial y conseguir otros mercados. Pero a Napolen no lo derrib el bloqueo y Cuba, por su parte, sigue resistiendo valientemente desde hace dcadas a la agresin y la amenaza de invasin.

Ahora, en Venezuela, el gobierno de Estados Unidos est experimentando una nueva tctica de guerra total.

Como en el caso cubano, amenaza con invadir directa o indirectamente mediante sus lacayos y mercenarios y obliga as a su vctima a mantener numerosas fuerzas armadas prontas para responder al instante.

Tanto en Venezuela como en Cuba el objetivo es sacar del trabajo productivo a centenares de miles de jvenes, obligar a importar costossimas armas, estimular la desigualdad y la escasez de bienes de consumo popular y reforzar el surgimiento local de una frondosa burocracia para intentar coordinar la forzada economa de guerra.

A esta permanente guerra fra, Wa-shington le suma tambin su poderosa ofensiva meditica para intoxicar a la opinin pblica internacional, reducir toda ayuda o simpata internacional al pas agredido y evitar que su poltica agresiva sea clara y evidente y, por lo tanto, tan impopular en Estados Unidos como la guerra de Corea y, sobre todo, la de Vietnam.

El tercer componente del tridente ofensivo de Washington es la guerra tecnolgica, que tampoco es nueva porque Estados Unidos sembr ya, en el pasado, dengue y enfermedades vegetales en Cuba e inutiliz antes las tierras vietnamitas con sus bombas de napalm y el venenoso agente naranja.

Como hace Netanyahu en Gaza, esta guerra tecnolgica aprovecha los muchos puntos dbiles, errores y deficiencias de la economa y la administracin locales para acabar con los servicios esenciales (agua, luz, transporte, gas, escuelas) y tornar insoportable la inhumana vida diaria de los ms pobres.

De este modo, con sus ataques electrnicos que provocan apagones, explota a su favor la ineficiencia de la burocracia estatal venezolana y la falta crnica de inversiones en la renovacin de las centrales elctricas y en los equipos distribuidores de la corriente domiciliaria y convierte en caos las insuficiencias gubernamentales.

Maduro, por supuesto, atribuye toda la culpa de los cortes de luz y de la crisis misma al imperialismo para unir al pueblo y a las fuerzas armadas contra Washington, pero se ve obligado a reconocer indirectamente la responsabilidad parcial del gobierno en los cortes al defenestrar al Ministro del sector.

Paradojalmente, sin embargo, los apagones han fortalecido a Maduro y no pudieron ser utilizados por Guaid ni para sus manifestaciones, que no fueron masivas, ni para sus provocaciones golpistas. El gobierno concluy de ah que ya era posible quitarle a Juan Guaid la inmunidad parlamentaria con lo cual hace posible la detencin del golpista. Habr que ver cul es el desenlace de este impasse inestable.Un eventual emprisionamiento de Guaid, en efecto, podra alentar a Trump a invadir Venezuela desde Colombia y Brasil con el resultado tanto de un fracaso imperialista al estilo del de Playa Girn en Cuba como de una guerra civil.

En tal caso sera posible una reconstitucin del gobierno venezolano pues la figura de Maduro est muy ligada al fracaso de polticas que ahondaron brutalmente la crisis econmica y favorecieron el crecimiento de la oposicin en las clases medias as como el desarrollo en ellas de los golpistas a costa de los negociadores.

La boliburguesa, que tiene fuertes races en las fuerzas armadas, podra quizs reemplazar a Maduro por Diosdado Cabello, que ha adquirido protagonismo pblico, o llegar a un acuerdo con un sector de la oposicin y algunos ex chavistas defenestrados para intentar disminuir la presin imperialista. Pero Trump y sus trogloditas no pueden contentarse con un semitriunfo que para ellos sera una derrota. Adems, la crisis poltica se mantendra, aunque de modo menos agudo, mientras el caos econmico seguira alimentando la radicalizacin de los ms pobres y del capitalismo financiero mundial.

El Hugo Chvez de sus inicios y Maduro en particular impidieron que los trabajadores fuesen los protagonistas del proceso bolivariano y subordinaron al Estado capitalista las organizaciones de los mismos. Eso dificulta en lo inmediato una salida por la izquierda de la crisis, ya que el golpismo y el imperialismo en cualquier momento podran actuar. Pero el frente antigolpista y antiimperialista, entre los oprimidos y el gobierno, podra organizarse en torno a los trabajadores, no de la burocracia estatal. La solidaridad con Venezuela es ms necesaria que nunca.

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