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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2019

Caos y transfiguracin (II)

Miguel Iradier
Blog personal


Donde est el peligro est la salvacin. Se exhibe una transparencia de la guerra que los pocos hacen a los muchos, de cmo defenderse y volver sus armas contra ellos usando los reflejos del dinero, la ingeniera del conocimiento y la economa del tiempo

En realidad los bancos ya se preparan para su gradual desaparicin y transformacin en otro tipo de entidades, no de forma muy diferente a cmo las grandes fortunas bancarias con nombres y apellidos del siglo XX se retiraron discretamente de escena; y esta metamorfosis tiene lugar ante nuestros ojos. Y no es que no se hable abundantemente de ello entre los conocedores y a menudo incluso en la prensa ms bienpensante, as que no estamos diciendo nada extrao. Tan slo ocurre que a todos nos cuesta imaginar lo que venga despus.

Todo esto parece entrar dentro de la lgica horizontal o lquida de la expansin de flujos de capital, que parece oponerse a las demandas de contencin y verticalidad que enarbolan las tendencias en favor de la soberana. Parecera que esa lgica horizontal despliega ante nosotros el espacio natural en que habra de extenderse la democracia econmica con ms potencial para lograr una democracia real. Pero las cosas no son tan sencillas, y como no poda ser menos, la misma ley de distribucin de riqueza de Pareto que antes comentbamos, esa ley del 80-20 en sucesivas potencias, aparece tambin en el tamao de las entidades, los flujos de los agentes y las aportaciones a la inversin tales como la financiacin colectiva. Si escogen bien sus intervenciones, unos pocos pueden llegar a tener ms peso que todo el resto desorganizado.

Del lado de la poltica tambin estn emergiendo con fuerza estas formas de financiacin annima de iniciativas y nuevos partidos que pueden parecer populares y ser algo completamente distinto. El potencial subversivo de esta infiltracin del dinero oscuro en la poltica es cada vez mayor y este factor multiplicado por la instrumentacin de todo el aparato digital y de formacin de conciencia, desde los buscadores a las redes sociales pasando por las tecnologas financieras y la inteligencia artificial, arroja un resultado todava ms perturbador. No es de extraar que se dispare la paranoia.

Los ms paranoicos suelen tener un motivo adicional para serlo, y es que ellos han sido los primeros en usar esa panoplia de armas tanto en sus guerras de baja intensidad como en sus campaas relmpago, ya sean polticas, financieras o de divisas; y los grandes centros de poder norteamericanos dan buena fe de ello. "Solo el paranoico sobrevive". La regla general sera "potenciar las leyes de potencias", es decir, actualizar al mximo el poder de las presentes estructuras para hacerlo efectivo, para hacerlo valer. Tampoco ha sido tan diferente en el pasado, y slo as se explicara el incomprensible fenmeno de que en pueblos depauperados salgan elegidas, o al menos eso dicen, opciones polticas que desprecian abiertamente la situacin de las mayoras. Aunque seguramente hay tambin algo ms.

Se ve entonces que no basta decir "somos mayora" o "somos el 90 por ciento", o "somos el 99 por ciento". Est claro que la estimacin cuantitativa es muy insuficiente y, como dice Recio Andreu, hay que tener en cuenta la estructura, la dinmica pasada y las alternativas presentes. Una medida como la eliminacin del dinero por reserva fraccionaria cambiara a la vez desde arriba y desde abajo la estructura, y sobre todo el sentido de la dinmica pasada, la direccin del flujo en esta gigantesca bomba de succin. El dinero soberano tendra de inmediato efectos profundos tanto en lo poltico como en lo econmico; y tambin dara un vuelco completamente inesperado al sentido poltico del nacionalismo y el soberanismo, en Espaa, en Europa, y en cualquier parte del mundo.

Ahora bien, si el dinero soberano no est en las agendas de los partidos polticos actuales, cmo puede prosperar su demanda? Las primeras avanzadillas en pases como Islandia o Suiza han tenido lugar por iniciativas de la sociedad civil, y es de esperar que siga siendo as hasta que el tema experimente una mutacin y atraiga la atencin de otros actores. En su favor juega, precisamente, que es casi la nica alternativa importante que queda y que no se ha puesto en juego nunca, que es realmente indita; y este sistema tiende a agotarlo todo y a exprimir hasta la ltima posibilidad. Y eso mismo es lo que tiene en su contra.

Medidas como la renta bsica no son cosas inditas sino una amplificacin de los subsidios intentando resucitar el viejo estado del bienestar. Pueden ser mejores y ms eficaces que inyectar dinero en cantidades ingentes para inflar ttulos y activos, pero nuevas desde luego no son, y en cualquier caso se pondrn siempre al servicio del pago de la deuda. Se trata de tratamientos paliativos ya parcialmente ensayados y que a pesar de sus buenas intenciones tienen un inconfundible aire de derrotismo y de claudicacin. Sin embargo se seguir proponiendo como alternativa porque an se les reserva un papel que jugar.

Como decan los viejos alquimistas y muestra tan bien nuestra historia, hay una querencia del voltil por el fijo y del dinero por el estado no menos que hay oposicin. Es decir, las alternativas y lances se suceden no slo por la oscilacin de las circunstancias externas sino tambin por una interna indeterminacin. Como el mercurio y el azufre, como los dos ejes de nuestras coordenadas, como el agua y el fuego, como el zorro y el len, la liquidez busca seguridad y los activos acumulados buscan liquidez porque es la nica forma que tienen de ser valorizados. "Todo lo slido se desvanece en el aire", s, y del aire es de donde vuelve a caer.

El estancamiento secular con crecimiento episdico en la era de los rendimientos decrecientes empuja a los inversores a forzar sus apuestas en todos los campos y esto ya est haciendo mella en la poltica con su propio problema de agotamiento de propuestas. La tentacin de viralizar y hackear la voluntad popular de estados enteros adquiere una fuerza an ms respetable cuando uno ni siquiera se tiene que manchar la punta de los dedos. Pero la rentabilidad decreciente tambin hace presin para que se transformen las formas y estructuras de produccin de la llamada economa real.

A estas formas y estructuras le caben bsicamente dos alternativas: o bien optimizar para el beneficio las estructuras presentes altamente diversificadas pero centralizadas tal como hacen las grandes firmas tecnolgicas, o bien crear otras enteramente diferentes, ms descentralizadas y horizontales, en los que el beneficio inmediato no sea el nico criterio. Naturalmente tambin existe una fuerte propensin de las compaas de estructura vertical a absorber y subordinar a las segundas mediante compra directa o indirecta por participacin.

Para abreviar, y si es posible tener algo de claridad dentro de esta indescriptible confusin, a los intereses realmente ms horizontales e igualitarios les interesa reivindicar como prioridad absoluta el establecimiento del dinero soberano, y hacerlo tanto por la va poltica como la econmica extrayendo fondos suyos del sistema, que a su vez pueden servir para impulsar la iniciativa con independencia de otros intereses que siempre querrn reconducirlos a sus propios fines. Si algo tan dudoso en todos los sentidos como la salida de la Unin Europea se consigui con una campaa de siete millones de libras esterlinas, sera absurdo desesperar de poder llevar adelante reivindicaciones como sta.

Slo espera su oportunidad, aunque no hay que quedarse esperando a que la oportunidad llegue. Todo un veterano como Miguel ngel Fernndez Ordez, gobernador del Banco de Espaa entre el 2006 y el 2012, daba una charla hace slo un ao titulada "El futuro de la banca: dinero seguro y desregulacin del sistema financiero". Era una propuesta de dinero soberano que se circunscriba a los puntos ms fundamentales de lo que l entenda como un cambio a un sistema completamente diferente. Ordez se negaba razonablemente a hacer de esta medida una panacea para todos los problemas que nos aquejan pero lo que dijo no tena desperdicio.

Esto nos hace ver que las mentes ms sensatas estn considerando esta posibilidad, lo que tendra que bastar para prestarle atencin. El caso es que aqu el dinero soberano se solapa con la introduccin del dinero electrnico, lo que an hace ms necesario extremar la alerta. Donde est el peligro, all est la salvacin y viceversa. Los primeros bancos centrales del mundo, el Banco de Suecia y el Banco de Inglaterra, ya llevan tiempo estudiando detalladamente la cuestin y dedicndole programas y comisiones de investigacin. En el caso del Banco de Inglaterra, ese programa plantea el anlisis de 65 puntos, en absoluto aspectos tcnicos triviales. Por el contrario, se trata de una hoja de ruta que da una idea de aspectos vitales que pueden convertirse en otras tantas bifurcaciones para bien y para mal. Seramos necios sin remedio dejando esto slo a la banca y empezando a largar sobre el fetichismo del dinero.

Ordez da slo algunos ejemplos de estas cuestiones, como a quin ha de entregarse el dinero emitido. A los gobiernos, o a los ciudadanos? Con qu discrecin? Cmo responder el crdito sin subsidios al endeudamiento? Cmo se ver alterada la poltica monetaria si los tipos de inters los fija exclusivamente el mercado? Estos dependern exclusivamente del acuerdo entre quienes prestan y quienes deciden endeudarse. Al separar el dinero de todo el sistema financiero, la banca en la sombra desaparecer siempre y cuando no existan regulaciones. O algo de extremada importancia, cmo se producir la transicin? Y es que los trminos de la transicin definen tambin los riesgos de una cristalizacin que puede ser prcticamente irreversible.

Habra muchos otros temas verdaderamente fundamentales que tratar. Por ejemplo, el del consentimiento; ahora el dinero que uno deposita se presta para cualquier otro fin, vyase a saber cul, sin consentimiento de su titular, pero en un sistema trasparente no habra prstamos sin consentimiento entre las partes. O que haya asuncin de riesgos tanto para las ganancias como para las prdidas, cuando ahora se privatizan las ganancias y se socializan las prdidas. Adems los bancos nunca se dejan la piel en el empeo, puesto que casi todo el dinero que usan no es de sus accionistas. En definitiva, a pesar de la presunta complejidad del tema es bien fcil ver que de lo que se trata es de cambiar por completo las reglas del juego que hoy conceden a los bancos unos privilegios y ventajas inconcebibles, no ya en una sociedad racional, sino en una medianamente razonable y eficiente.

Esto no son remedios paliativos para apuntalar el sistema, esto es una transformacin de arriba abajo y en profundidad, con temas mucho ms fundamentales y de ms alcance que los que hoy presentan los miserables programas de los partidos polticos; pero justamente lo primero que se echa en falta es ms conciencia e implicacin ciudadana. Claro que aqu nos espera el gran cruce de caminos: la soberana monetaria es un asunto exclusivamente poltico, la liberalizacin del crdito es una cuestin de actividad y empeo econmicos. La conciencia y la implicacin deberan afectar simultneamente a ambos factores.

Este diametral cruce de caminos provoca perplejidad y estupefaccin en todas las orientaciones polticas y es como si dijramos el fiel ndice o signatura del caos al que nos acercamos. Pero al menos nos da unas coordenadas para enfocarlo con nuestra propia mirada en vez de ser tragados por el torbellino. Si Fernndez Ordez se muestra exquisitamente circunspecto en su visin del tema, yo por el contrario quisiera tratar, por amplificacin, de cmo trasciende la coyuntura y nos permite ver en sta un guio de algo ms intemporal.

Si el dinero fuera slo un smbolo, an sera un smbolo completo y conectado a todo le dems; si fuera slo un velo de la actividad, bastara levantar con presteza un cabo de ese velo para tener un vislumbre fugaz de una totalidad que siempre es ms cercana e inasible de lo que creemos. Pero sabemos que el dinero es tambin otras cosas, sabemos que tiene una estructura, comporta una dinmica, y an tiene por delante poderosas alternativas. Es no slo instrumento supremo de dominacin sino tambin su ms secreto prestigio.

Si la simplificacin radical del dinero soberano no fuera acompaada de la desregulacin del crdito, el potencial igualitario de la medida sera encauzado de inmediato por otras estructuras jerrquicas, ya sean los bancos actuales con su sistema, ya fuera con una banca nacionalizada que desde luego ahora nadie espera. Por ms opuestos que parezcan, ambos nos llevan a la dependencia.

Dado que nunca se comenta, es oportuno recordar que los pases socialistas nunca transformaron el sistema "burgus" de reserva fraccionaria y que la asignacin de recursos por planificacin fue siempre algo centralizado y jerarquizado. Y esto, y no ataques externos, es el meollo por el que se anquilos primero y luego se descompuso toda la sociedad sovitica. Sin las presiones financieras de la globalizacin, se desaprovech la soberana y se despreci la participacin democrtica, y el resultado fue otro proyecto ms en el cubo de basura de la historia. Ahora, en condiciones mucho ms apremiantes, los que estamos en la lista de espera somos nosotros, tanto los pases occidentales como China, Japn o la misma Rusia.

Si por el contrario se consuma la desregulacin del crdito que ya ha ganado mucho terreno con la banca paralela, pero no se alcanza la soberana monetaria, qu pasara? Puesto que ahora mismo casi nadie espera que se adopte esa medida, el resultado slo puede ser la deriva actual con su casi total incertidumbre para el futuro. Pero si el trilema del mercado, la democracia, y la soberana nos habla tan claramente de la libertad, la igualdad y la seguridad, el nfasis ante la creciente incertidumbre pasar necesariamente por la demanda de seguridad, que es lo que est trastornando el panorama poltico y no ha de dejar de afectar a los mercados si flaquea la supremaca del dlar.

Si la incertidumbre va en aumento, el valor en alza, tanto en los mercados electorales como en los financieros, slo puede ser la seguridad. Y esto es lo que provoca el giro cada vez ms conservador que se aprecia por doquier, tan difcil de controlar como el miedo. Qu productos sacarn estos mercados para satisfacer esa creciente demanda? Ciertamente la soberana monetaria dara seguridad interna a los diferentes pases Ordez llama al dinero soberano dinero seguro- si no fuera por el temor a los ataques y represalias del centro del imperio. Pero en algn momento no tan lejano pueden empezar a pesar ms las razones internas, dependiendo de cmo se planteen las prioridades de la economa y la tolerancia a los sacrificios. O uno se sacrifica a s mismo a su manera, o es sacrificado por otros. Naturalmente hay muchos otros factores que aqu es imposible abordar.

Tiene que venir alguien como Wolfgang Streeck, curtido en una de las ms prestigiosas instituciones alemanas, para que la idea de salirse del euro no parezca un pataleo retrgrado. Esto slo abunda en los problemas que la gente que se considera de izquierda tiene con la soberana y el nacionalismo. Y sin embargo es fcil ver que la soberana monetaria plantea un escenario completamente diferente, en el que la demanda de autodeterminacin no es excluyente ni hostil a la autodeterminacin en otros estados no es un cierre ideolgico-, sino ms bien todo lo contrario. Son las oligarquas las que se abonan a bazas nacionalistas mientras apuestan por la actual deriva heternoma: se y no otro es el nacionalpopulismo regresivo. Hay que tomarse en serio esta bisagra entre los aspectos ms legtimos de la soberana popular nacional y el internacionalismo.

Lo mismo vale para el tema, tan ligado a la soberana, de la inmigracin. Ni se puede negar que ello supone una tremenda bomba de tiempo, ni se puede dar la espalda a los problemas que existen en los pases de origen. Y desde luego, tampoco es deseable optar por vergonzosas estrategias neocoloniales como las que barajan las pequeas potencias europeas. Hay que apostar decididamente por la soberana monetaria para ellos igual que para nosotros, puesto que es la nica forma de que los pueblos comiencen a tomar el destino entre sus manos.

Finalmente esto es vlido para las relaciones del resto de los pases con los Estados Unidos. Desde un punto de vista moral, la demanda por la soberana monetaria no se puede aplastar fcilmente. Intentar sofocarla en otros pases le puede suponer finalmente un coste imposible en trminos del crdito que este pas recibe desde fuera, as como del crdito que recibe entre sus propios ciudadanos. Aunque las fuerzas que lo dirigen no tengan el menor escrpulo, la fuerza de la opinin s, y aqu estamos tocando una fibra particularmente sensible del imaginario americano. Hasta el diablo necesita su pequeo diez por ciento de buena fe para existir de otro modo no slo se separa del bien y del mal, sino tambin del rbol de la Vida.

Europa no puede refundarse sin la destruccin de la actual Unin Europea y sus completamente viciadas estructuras y dinmicas. Se ha dicho sin descanso que la unin monetaria europea no poda funcionar sin una armonizacin progresiva y unificacin de las polticas fiscales; pero mucho antes de esto, el suelo cero por as decir de la unificacin monetaria, previa a cualquier poltica fiscal, es la destruccin del sistema de reserva fraccionaria. Esto dotara a cada pas de otro margen de maniobra y de un terreno comn de entendimiento incluso mantenindose cada cual dentro de su propia moneda. El cambio real slo puede producirse desde el interior de cada sociedad, no por ordenamiento supranacional. El experimento actual debera darse ya por fracasado para pasar lo antes posible a otro escenario.

No salimos del tema de la presin externa y la tensin estructural, del agua y el fuego, de la sagacidad de los mercados y de la voluntad poltica, del zorro y el len. Y si el Banco de Inglaterra, donde el len siempre fue detrs de la raposa, no se ha atrevido a plantear ese cambio radical, es obviamente por su identificacin a muerte con los intereses de los ms beneficiados por el viejo sistema dentro y fuera de la isla.

Y aun as nos llegan noticias de que incluso gente como Martin Wolf, jefe de economa del Financial Times, ha defendido esta medida, como lo hicieron en algn momento de su carrera clebres economistas de Chicago como Irving Fisher e incluso Milton Friedman; nombres e instituciones que inspiran un justificado temor y temblor. No es esto de lo ms inquietante?, se pueden preguntar muchos. Y s, es inquietante, pero no por que lo considere Wolf, algo despus de todo normal. Lo que es inquietante es que no acertemos a dedicarle un mnimo de tiempo nosotros, los que tendramos que ser los principales beneficiarios.

Si estos y otros especialistas ms que integrados en el actual sistema han considerado la cuestin y algunas de sus variantes no es porque pudiera beneficiar directamente a los bancos, lo que no es ciertamente el caso, sino porque contemplan su carcter dual: del lado de la creacin del dinero se simplifican enormemente las condiciones y la estabilidad, y el sacrificio de poder y ventajas puede recuperarse tal vez con creces en un territorio mucho ms libre de reglas para el crdito. Y despus de todo ya se ve que la banca emigra decididamente en esa direccin. Ellos tambin tratan de ver el tema en su conjunto y no como una medida aislada; pero la legitimidad de la "medida aislada" est fuera de cuestin. Es el sistema actual el que no es legtimo, en espera de que el pueblo lo recobre para s.

Aunque pueda producirnos miedo, lo que esto indica es que tambin la lgica horizontal de los mercados est aqu al acecho y en espera del momento adecuado para entrar. Pero sin el concurso del agua y del fuego, del mercado y el ejercicio de la soberana, es imposible cocinar este plato. Lo que decanta la balanza en el resultado final no es otra cosa que el grado de participacin popular, de democracia, pero no en el sentido gastado que ahora tiene. Hablamos de la democracia econmica, del protagonismo de individuos y comunidades en el destino del dinero, en esas nuevas entidades que estn llamadas a suceder a los bancos.

Retomando la pregunta anterior, en el caso de que a los pueblos, que no a los estados, se les niegue la soberana monetaria y el dinero seguro, dnde hallar un simulacro de seguridad? No hablamos ahora de polticas fiscales y redistributivas, que siempre aspiran a tener un papel estabilizador aunque son de suyo tambaleantes, sino de la base del sistema y su relacin con los mercados. Una posibilidad ya en piloto automtico es que el actual sistema de creacin de dinero bancario consiga evacuar suficiente dinero en efectivo y se generalice un tipo de dinero electrnico que en nada cambie la situacin de las cosas pero que an haga ms invulnerables a los bancos.

Esta es una de las perspectivas ms sombras, pero, aunque tenga a la deriva presente en su favor, no parece tener mucha viabilidad la vendan como la vendan. S los bancos consiguieran ser invulnerables sin tener que contar con nadie, lo nico que podramos esperar es su beneficencia a cambio de nuestra servidumbre; concesiones tales como la renta bsica a cambio siempre del pago de la deuda y un goteo desde arriba que en realidad les costaran poco menos que nada porque slo ellos controlaran el fondo indeterminado del valor nominal y los activos adems de todos nuestros datos. Sinceramente, me niego a creer que podamos terminar as, y aun si llegramos a esto, tambin me niego a creer que pudiera durar mucho.

Frente a esto parece mucho ms verosmil una visin como la de Ordez, en la que el dinero electrnico llega a ser el dinero legal sin ms y el crdito queda liberado para todo tipo de entidades e instituciones, a las que ya va emigrando el dinero en y de los bancos. Sin embargo la posibilidad del "campo de concentracin financiero" no se puede ignorar, no slo porque no dista tanto de la situacin actual sino tambin y especialmente porque puede llegar bajo un disfraz, incluido el del dinero soberano.

La simple caracterizacin (dinero seguro + crdito libre), que tambin podemos llamar (dinero neutral + crdito libre), pensada sobre todo para el dinero electrnico y un mximo de liquidez, y que por supuesto no excluye en principio la coexistencia con el dinero fsico, tal vez nos d una idea falsa del conjunto hacindonos pensar en su total separacin. Esta claro que si slo existe dinero legal la creacin del dinero y la asignacin del crdito quedan netamente separados en claro contraste con el sistema actual. Pero an permanece abierto un frente tan vasto como el valor nominal de la moneda legal y su relacin con los bienes, los activos u otras monedas, es decir, con el mercado. Puesto que ya el crdito encarna aqu al mercado, tendramos que hablar, ms bien, del producto de estos dos factores. Seguramente no hay un punto final en su dialctica, lo que no quita para que suponga una impensada desgarradura en la trama actual.

Hay que poder ponerse en el peor de los casos, y en cmo los poderes privados podran hacer de algo pblico un mercado cautivo como ya ha sucedido tantas veces-, para abarcar cabalmente el crculo completo de posibles situaciones. Y esto por todo lo contrario al derrotismo. Para intentar hacer las cosas bien hay que ver todo lo que puede ir mal; y desde luego, nadie pensar que la banca va a soltar parcelas de poder de cualquier manera. Si somos capaces de imaginar a los mismos poderes de siempre despus del cambio de escenario ms radical, habremos aprendido algo de la historia y estaremos un poco ms a la altura de las circunstancias.

Con las turbulencias en aumento sostenido, resulta ms que conveniente crear colectivos y observatorios para estudiar detenidamente toda esta nueva constelacin y el nuevo espacio de accin que abre. No slo para analizar los distintos puntos sino para intentar recomponer continuamente la perspectiva del inasible conjunto y poder sacar conclusiones mejor fundadas. Y desde luego como ms se aprende es experimentando y creando comunidades con una moneda propia. El asunto es de mucho calado y cuando llegue el da no perdonar la improvisacin.

Los poderes actuales necesitan desesperadamente renovarse y no quieren perderse ninguna oportunidad. Cualquier cosa que se les antoje "revolucionaria", el primer impulso es comprarla, y esa primera reaccin es la que cuenta, aunque luego no se use para nada; se trata, como mnimo, de tener "una opcin de compra".

Por otro lado incluso a un observador poco informado que se detenga un momento le salta a la vista que aqu hay espacio libre para la accin, y de esto hay una necesidad an ms desesperada; como salta a la vista que puede aliviar la presin externa de los mercados y la tensin interna de las estructuras. Slo que el coste en transferencia de poder es tan alto que tendra el lugar reservado a los ltimos recursos. Ah es donde la iniciativa pblica ha de actuar.

Cuando hablamos de soberana monetaria y del miedo de cualquier pas a ser el primero en desafiar al sistema de reserva fraccionaria por temor a las represalias y contando con que la Reserva Federal ya tiene su propio sistema de vasos comunicantes, la pregunta naturalmente es quin le pone el cascabel al gato. Pero mucho antes de que haya un pas que de el primer paso, ya hay criptodivisas que suponen experimentos en vivo y en tiempo real con los tres componentes del trilema: con la participacin de sus miembros, la interaccin con el mercado, y la autonoma frente a ste.

En efecto, si el mercado global tiende a subvertirlo todo, y no queremos sacrificar la participacin popular, la nica forma de ganar soberana es dndole la espalda en alguna medida a los mercados. Se dice, por ejemplo, que China no puede renunciar ahora a los mercados internacionales y en esas condiciones slo puede hacerlo a expensas de la distribucin de poder y en favor de su concentracin pero sabemos que la situacin de los pases occidentales no es muy diferente en esto ltimo, slo que con mucha menos soberana. En cuanto a los Estados Unidos no hace falta decir que el no sacrificar los intereses imperiales, que tienden a identificarse con el mercado global, tambin tienen un enorme coste en trminos de autonoma.

Ya hay criptodivisas que quieren ser un soporte para la autonoma de una comunidad y se niegan a que su valor dependa de la cotizacin en los mercados; se trata de monedas que intentan favorecer el valor de uso sobre el valor de cambio. A un nivel tan modesto como se quiera, son las primeras vallas que se levantan a la lgica horizontal del dinero desde el dinero mismo, y pensando en otra cosa que el dinero. En definitiva, son los primeros experimentos de soberana monetaria a una escala reducida pero con un alcance trasnacional.

Si por un lado la creacin de dinero como deuda es ya una invitacin irresistible a la creacin de burbujas, por otro lado la concentracin del poder econmico conduce a la reduccin de costos y salarios para compensar la prdida de rentabilidad. Esto crea simultneamente prdida de demanda, aumento de capacidad ociosa y bsqueda de mayores ganancias en el casino financiero global. Son algunos de los rasgos caractersticos del estancamiento secular que ya analiz Steindl ya hace casi setenta aos y que a pesar de la gran diferencia de condiciones siguen manteniendo mucha de su vigencia.

Esto plantea el tema inmenso de la inversin de las actuales tendencias inversoras, es decir, "la inversin de la inversin" en su actual tendencia patolgica crecientemente desligada de la economa y las necesidades reales. Esta dinmica no slo desatiende muchas necesidades e intereses prioritarios sino que adems destruye activamente las resistencias puramente defensivas que se le oponen. Y el dinero soberano es la forma ms legtima tanto de rechazar la dinmica de deuda y burbujas como de oponer muros de contencin para atender las prioridades de las comunidades ms diversas.

Es autoevidente sin ms: todo empieza por neutralizar el dinero hacindolo completamente independiente de cualquier expectativa de beneficio o especulacin. No faltarn interesados que digan que un dinero realmente neutro sera algo "muerto" o incluso "tonto" desde el punto de vista de la inversin; pero es muy fcil ver que sera todo lo contrario, sera un dinero mucho ms sensible e imparcial si no est sobredeterminado con los tipos de inters del ente emisor que an incentivan ms la especulacin y crean una dinmica adictiva. Este sera la precondicin indispensable para un cambio de tendencia en la inversin.

Las expectativas de resultados pertenecen por el contrario al lado del crdito y la inversin. Si el beneficio puramente cuantitativo o ganancia de una ventaja cambiaria siempre pide desregulacin, no se puede pedir luego regulacin o discriminacin contra las entidades que optan por poner sus propias condiciones al mercado porque eso ya forma parte de la misma diversidad de opciones del mercado. Si se desregula y deja hacer tiene que ser para todo el mundo.

La gran concentracin de dinero del mercado especulativo es justamente la de la gran desigualdad de riqueza, lo que hace igualmente desigual la concurrencia. Las medidas y muros de contencin impuestos por las propias comunidades a la lgica disolvente de los mercados especulativos es la nica forma positiva de invertir la tendencia de la bsqueda de mximo beneficio y de escapar de la planificacin central. Hay muchas ms necesidades que no se rigen por la lgica del mximo beneficio que las que se rigen por l: de lo que se trata es de que las comunidades tengan formas de atenderlas en lugar de delegarlas en unas compaas o un estado con otras prioridades.

Es en esta direccin, desde lo terciario a lo primario, que deberan evolucionar las cosas, en lugar de la omnipresente terciarizacin de la economa de servicios moderna que lo desnaturaliza absolutamente todo. Si esta economa de servicios se ha extralimitado hasta lo absurdo es porque an no hemos encontrado un bucle de realimentacin adecuado.

Sera un error pensar que esto es una retirada hacia lo particular. La mostrenca deriva del mundo es lo particular; lo universal slo puede plantearse en tanto que algo tiene fuerza para apartar el imperialismo del contexto y sustraerse a esa corriente que lo arrastra todo. Char habl de la soberana de poder cerrar los ojos, y la gente buscar las criptomonedas y las comunidades de base por un montn de motivos diferentes, pero en cualquier caso no tanto por cuestiones de identidad como para defenderse de cosas como el acoso de la opinin y los mercados, la vigilancia permanente y el comercio con sus datos las cosas menos universales que existen.

Las criptomonedas privadas y comunitarias, estn en etapa de plena experimentacin y cada cual tiene su propia poltica de prioridades; no es lo mismo la divisa que pueda emitir un banco que la creada por un colectivo de trabajadores que quieren reactivar un polgono. Si por un lado est la situacin del dinero legal del estado, por otro est la poltica de convertibilidad, de cotizacin en el mercado de divisas, si est basada en el nmero limitado y en la administracin de la escasez o est respaldada directamente por el trabajo, etctera. Aunque se trate necesariamente de ensayos a pequea escala, cualquier experimento es escalable y puede ser adoptado en todo o en parte por otras comunidades. Si la lgica de la diversificacin jerrquica en las grandes compaas es la extraccin de valor, aqu es por el contrario su creacin y difusin.

Nada es nuevo en este mundo, slo cambian las circunstancias; y las tecnologas son slo una circunstancia ms. Hasta mediados del siglo XIX los bancos emitan su propio dinero-papel, y fue por entonces cuando la emisin pas a depender de los bancos centrales. Las rudimentarias tcnicas analgicas de contabilidad de la poca fueron cmplices del estiramiento de la masa monetaria para el crdito que tan a menudo terminaron de la peor manera; y estas mismas limitaciones tcnicas de la contabilidad fueron la mejor excusa para bloquear las propuestas de terminar con el sistema de reserva fraccionaria en tiempos de Roosevelt.

Hoy sin duda las tecnologas no son un problema, as que esa excusa ha dejado de existir. En cuanto a la coyuntura actual y de los prximos diez aos, probablemente an sea ms complicada y difcil de revertir que en los aos treinta. Sin embargo lo verdaderamente llamativo de este giro es que de alguna manera estamos hablando de aprovechar un impulso tecnolgico para viajar en el tiempo e intentar cambiar nuestro presente actualizando un preterible; del mismo modo que pensamos en aprovechar la extrema volatilidad de la transmisin electrnica para consolidar un "dinero seguro", "soberano", y "legtimo".

Klaus Schwab expres famosamente en el foro de Davos de 2018 que "la lnea de la divisin de hoy no est entre la izquierda y la derecha polticas, sino entre los que abrazan el cambio y los que quieren conservar el pasado", lo que slo puede sonar como una suerte de conminacin de las lites. Pero la realidad presente es mucho ms complicada, puesto que ya estamos intentando utilizar el impulso hacia el futuro para conservar el pasado, y esta tendencia contradictoria no dejar de agudizarse con la crisis. El que tiene setenta aos quisiera volver a tener quince sin renunciar a lo que ha aprendido; seguramente eso es un imposible biolgico y biogrfico. En la historia, sin embargo, parece que las nicas opciones que pueden recuperarse son las que nunca fueron tomadas, como si su pasada ausencia les abriera un hueco en el presente.

Cunto hay de deriva inerte y cunto de impulso real en el movimiento acelerado del presente? En una cuestin tan abstrusa como la que en su da sostuvieron los fsicos a propsito de la fuerza viva y la inercia, que an hay quien dice que nunca fue correctamente planteada. Pero, en la eterna indeterminacin del momento presente, uno dira sin pensarlo que slo est vivo aquello que es capaz de cambiar lo que parece inevitable. El futuro inevitable de estas lites autoelegidas nunca tuvo menos traccin ni menos fuerza viva.

Cmo calificar polticamente una medida como el dinero soberano? Es "liberal" el dinero neutral? Es "conservador" el dinero seguro? Es "progresista"? Es "igualitario"? Parece las cuatro cosas de forma manifiesta y positiva; y tal vez sea porque resulta tan difcil de capitalizar en exclusiva que los partidos no muestran demasiado inters por el asunto. Claro que encomendar hoy una idea a los partidos es la mejor forma de arruinarla.

Si los polticos hoy no tienen ninguna capacidad de limitar a los poderes financieros, las barreras tendrn que ponerlas de alguna manera los mismos agentes interesados; pero es evidente que en muchos terrenos no pueden jugar mano a mano con los monopolios tecnolgicos. Las clulas y redes autnomas con sus propios medios financieros estn llamados a jugar un gran papel de proteccin de prioridades, drenaje de recursos, desvos a sanciones y organizacin de iniciativas polticas, y entre stas se encuentra la demanda de que el estado no evada sus responsabilidades en la cuestin de la soberana digital y las polticas de datos.

El mismo equipo de campaa de Trump, que pone el grito en el cielo por el "comunismo" de Sanders, considera ahora mismo nacionalizar la inmensa red de infraestructuras que deben soportar la 5G argumentando que se trata de evitar el espionaje chino; otra buena prueba de que al imperio no le importa sumar contradicciones cuando de lo que se le trata es de mantener su posicin, adems de ser una nueva demostracin inequvoca de una economa de guerra. Ahora bien, no hace falta decir que la medida en s misma es completamente legtima; lo que ya sera doblemente ilegtimo es si los Estados Unidos se opusieran a que otros pases hagan lo mismo. Esperemos que todos los estados del mundo tomen nota.

Si las criptomonedas dependen ante todo de la encriptacin, an cabe plantearse hasta qu punto la soberana monetaria es dependiente de la soberana digital, y viceversa, puesto que ambas pertenecen a una misma esfera. Las medidas conducentes a la soberana monetaria tienen que contemplar necesariamente las polticas de datos, y a su vez amplan el margen de maniobra para nacionalizar las infraestructuras. Todo esto tendra que suponer un giro decisivo.

Como nos recuerda Evgeny Morozov, desarrollar algoritmos de bsqueda no es un ningn problema y Google ha inventado mucho menos de lo que se cree; la autntica diferencia estriba en disponer de los datos, y esto debera ser una cuestin poltica y legal antes que comercial. Hay tres situaciones posibles: seguir colonizados como ahora, permitir la posesin y venta de los datos, o permitir slo la posesin pero no la venta. Cualquiera de las dos ltimas es preferible a la primera, aunque la tercera parece ms lgica si se tiene en cuenta que los ms necesitados de dinero son los que menos interesan a unas compaas que se supone estn al servicio del consumo.

Son los Estados Unidos los que estn rompiendo una tras otra las reglas internacionales ya dictadas en gran medida por sus propios intereses adems de iniciar de forma abierta y encubierta las hostilidades. En algn momento habr que pasar a tomar la iniciativa, porque son ellos, y no el resto del mundo, quienes tienen ms que perder. Es el mundo el que sustenta el excederse americano, no al revs. No es nada difcil dejar de suministrarles datos y comprarles dlares, slo se trata de cambiar la tendencia; y cuando esa tendencia cambie de manera firme y justificada con hechos, nada la detendr.

Si se nacionaliza la creacin del dinero y las infraestructuras de red adems de recuperar el flujo de los datos, se invertir decididamente la tendencia a privatizar los bienes pblicos y el persistente plan para desmantelar los estados y dejarnos a merced de las corporaciones sufrir un revs decisivo. Ya que se nos ha hecho durante tanto tiempo la guerra, adoptemos tambin nosotros una economa de guerra, si es que no queremos seguir siendo despedazados. En general hablamos de medidas estrictamente defensivas.

En cuanto a la coexistencia de una moneda legal nacional o plurinacional de dinero seguro sin reserva fraccionaria- con otras muchas monedas que s pueden estar implicadas en el crdito y la economa productiva, aunque en un principio parezca contradictorio todo depende de cmo se articule la conexin y la convertibilidad; pero si de lo que se trata es de garantizar la tan reclamada resiliencia, esta debera ser la ruta natural. El terminar con la reserva fraccionaria de ningn modo excluye monedas complementarias, locales o privadas; y de hecho stas tendran que contribuir a la recuperacin de los espacios pblicos perdidos con un espritu nuevo.

Los principales beneficios de terminar con la reserva fraccionaria que vea Fisher eran: (1) Mejor control de las fluctuaciones de los ciclos de negocios debidas al crdito bancario (2) Eliminacin total de las ejecuciones bancarias (3) Reduccin dramtica de la deuda pblica neta (4) Reduccin dramtica de la deuda privada, si la creacin del dinero ya no depende intrnsecamente de la deuda. Kumhof y Benes, en su informe al FMI, aadan a estos cuatro grandes avances ganancias productivas cercanas al 10 por ciento.

Todas estas ventajas ya compensaran sobradamente los inconvenientes de una "economa de guerra econmica". Incluso en los casos en que no se puede encontrar un recambio inmediato en otros mercados para las exportaciones a EUA. En cuanto a las importaciones, hay muy pocos productos para los que no pueda encontrarse otro proveedor provisional, y en cualquier caso es beneficioso para la economa de cada pas buscar mayores cotas de autosuficiencia. Y, por supuesto, tambin estn Rusia y China como socios.

Si los estados europeos adoptan con decisin la va de la soberana y la liberacin y la fuerza de esa decisin depende de asumir esas medidas monetarias y en la economa digital, habr que ver cul es la reaccin estadounidense. No es imposible que la agresividad de su actual poltica comenzara a ceder y se empezaran a adoptar actitudes ms dialogantes; pero incluso en el caso de precipitar una carrera de hostilidades tal como las que ahora sufre Rusia, tampoco es para echarse a temblar. Las consecuencias de no hacer nada ya son de hecho peores, y si pensamos a ms largo plazo, mucho peores sin comparacin. Porque, aparte de las consecuencias, y de la dignidad, tambin perdemos nuestra ms ntima oportunidad.

"Anyone but China" cualquiera menos China- susurran los hipnotizadores americanos a sus pacientes europeos; pero la falacia no puede ser ms grosera. China no puede aspirar a ser un imperio mundial porque el conjunto de su impermeable cultura e instituciones no pueden ni remotamente imponerse al resto del mundo como lo ha hecho el modelo americano en el que el expansionismo es su razn de ser. China, que tiene su propio proyecto imperial pero no es en absoluto un relevo viable del imperio global americano, resulta un socio y un aliado eventual mucho menos asimtrico. Y ni qu decir de Rusia, siempre deseosa de mejorar sus relaciones con la enajenada Europa occidental. Pero es que a da de hoy las relaciones de los pases europeos seran mejores con casi todo el mundo fuera de la tutela americana especialmente si pueden levantar una nueva bandera y una nueva causa como la que aqu proponemos, a favor de todas las soberanas, incluida la actualmente sofocada de los EUA.

Hablamos entonces de una legtima guerra defensiva, pero con toda la iniciativa de una gran ofensiva. Y que no se crea que la gente va a lloriquear si le falta un iPhone; por el contrario, nuestras sociedades echan de menos poder recobrar algo de dignidad, de orgullo colectivo y solidaridad, aspectos que en absoluto tienen por qu ir separados. Fernndez Ordez recuerda que una crisis bancaria como la del 2008 no cost los 40.000 millones de salvar a los bancos, sino ms o menos unos 600.000 millones por consecuencias indirectas. Y no hablemos del dao moral hecho al conjunto de la sociedad. Y este es slo uno de los perjuicios que tiene el actual sistema monetario.

Impulsando internacionalmente la adopcin del dinero soberano estaremos ayudando a resolver el apremiante problema de la deuda ahora gestionado por el Fondo Monetario Internacional como otro instrumento ms de control. Est claro que las deudas contradas en el pasado y el paso a un sistema de creacin de dinero independiente de la deuda futura son cosas completamente distintas, pero desde el momento en que un pas invierte su dinmica de deuda pblica las cosas tienen que resultar diferentes.

Se ha dicho que si les quitramos a los banqueros de las manos el planeta que ya poseen, pero les dejramos intacto su poder de hacer el dinero, no tardaran mucho en volver a comprarlo otra vez. Esto no puede ser muy exagerado si pensamos que son demasiado pocos para disfrutarlo todo, salvo por el fugaz milagro de la actualizacin que el dinero justamente representa; as como es slo desde el presente que constantemente reorganizamos el futuro y el pasado.

Terminar con la llamada deuda odiosa, aquella que los pueblos pagan sin haberla contrado ni haberse beneficiado de ella, es algo absolutamente deseable; pero terminar con el sistema mismo que la hace necesaria una y otra vez es an ms prioritario y deseable todava. En esto tambin hay poco lugar para el desacuerdo; sin embargo aqu, como en otras cosas, el cortocircuito del futuro sobre el pasado puede sorprendernos agradablemente como autntico motor de innovacin.

Innovacin? Qu innovacin?

Antes de rozar siquiera este cambio en nuestra expectativa del tiempo conviene comentar algo sobre tpicos tan deteriorados del capitalismo tardo como la innovacin y el espritu emprendedor; tpicos rados a los que el modelo vigente se agarra con uas y dientes porque es su ltima baza para ocultar su cruda desnudez.

Pocas cosas se cultivan y manufacturan hoy con ms mimo y detalle en los centros corporativos que la imagen de los fundadores y directores de las grandes compaas vale decir, pocas cosas podran ser ms falsas en todo ese mundo ya rebosante de falsedad, en el que ms de la mitad del valor de las acciones y de las ventas depende de la imagen pblica. Sabido es que la misma Internet surgi como una estrategia del ejrcito para distribuir sus centros de decisin en caso de ataque nuclear; y desde entonces todos los grandes monopolios de la era digital tienen ADN de planificacin militar y las agencias de inteligencia.

Al menos de Amazon se sabe que es el principal "contratista" del Pentgono y de la CIA. Pensar que tipos como Zuckerberg o Musk, por dar slo dos ejemplos, han creado monstruos prcticamente de la nada es sencillamente ridculo, como es ridculo pensar que estos y otros de sus colegas se encuentran entre las fortunas de ms peso en el mundo. El mero hecho de aceptarlo ya nos sita en la liga de los primos. "Esta gente peligrosa?" Naturalmente, decir la verdad no ayudara mucho a las cuentas de resultados.

Y est claro que tales fachadas y testaferros no slo benefician a las compaas y a la balanza de pagos americana, sino sobre todo a la fe en el bendito sueo americano de nuestras delicias. Nada ms sagrado, y nada ms digno de un poco de Relaciones Pblicas, definidas ya hace cien aos por sus emprendedores fundadores como "el programa de accin para ganar la aceptacin pblica". Desde entonces, con varias generaciones de cine de Hollywood, los guiones no han dejado de refinarse, y el resultado es bueno, no muy diferente del calculado.

Un da s y otro tambin nos enteramos de que Facebook est aceptando dinero oscuro para promover "iniciativas disruptivas" en poltica, pero no podra ser que sean los que estn detrs de la compaa los que las estn promoviendo con el mayor de los celos? Claro que si encima pueden conseguir dinero mejor que mejor. Aparte de su propia imagen, el nuevo grado de subversin es la verdadera innovacin de estas marcas. Los algoritmos de bsqueda de Google slo son un refinamiento y expansin de los criterios de bsqueda utilizados antes en investigacin cientfica; la verdadera novedad de esta compaa es el grado de ocultacin conseguido. Google es ms falso que uno no encuentra la palabra. Por el contrario, habra que decir de algo que es ms falso que Google, puesto que son ellos los que han elevado los estndares de falsedad.

Schumpeter vaticin el agotamiento del capitalismo por prdida del impulso emprendedor en un medio adverso y se ha hecho todo lo posible por ocultar la pertinencia de esta previsin que realmente pone el dedo en la llaga. Y es que bien poco queda para emprender en un "ecosistema" que lo que intenta es comprar y controlar desde arriba cualquier cosa que pueda competir, y donde las ganancias ya estn maximizadas a la sptima potencia. El espritu emprendedor que hoy se vende ya slo pretende que cada cual se busque la vida como pueda.

Claro que siempre se trata de ser inspirador. Pero el mal llamado capitalismo de la vigilancia, por lo dems, no slo est instalado en las compaas tecnolgicas; hoy es imposible saber el nmero de personas que reciben algn tipo de nminas del entramado de agencias de inteligencia, defensa y seguridad del pas, pero que, hasta en las estimaciones ms conservadoras, asciende a varios millones de personas. No est mal para una sociedad que tanto critica el gasto gubernamental, si bien parece ser que a la hora de proteger la propiedad y el privilegio todos los cuidados son pocos. Cosas como stas, ms que ser peculiaridades del sistema americano, son cada vez ms el teln de fondo sobre el que se proyecta todo.

Es como los famosos 21 billones de dlares (trillones en Amrica) faltantes en las cuentas del ejrcito estadounidense. Naturalmente, estos 21 billones no se refiere a que haya un agujero de 21 trillones, pues eso superara al gasto total de defensa en todos estos aos; de lo que se trata, es, nada ms, que de 21 billones en transacciones imposibles de justificar o rastrear. Despus de estas tranquilizadoras aclaraciones la gente ya puede volver aliviada a sus quehaceres.

Cosas como estas no son sino ligeras pinceladas en torno a la nueva economa de plantacin en el que el peso muerto de los factores improductivos pendientes de vigilar los recursos se sobreponen al resto de la economa. Semejante estado de cosas contiene implcitamente la rapacidad y la malignidad. Ante la evidencia de esta economa cada vez ms improductiva, ya slo queda proyectar la imagen de una creatividad sin lmites donde cada nueva jugada es siempre ms "revolucionaria" que la anterior y tambin ms irrelevante.

En los Estados Unidos a la generacin del milenio ya se la conoce como "la generacin quemada". Son el ltimo relevo en llegar al mundo laboral-real tras innumerables endeudamientos y estudios, haciendo un mprobo esfuerzo cada da simplemente para no ser drsticamente evacuados del sistema. Muchos de ellos estn votando ahora por la curiosa forma de supremacismo encarnada en su presidente como un recurso desesperado para rebelarse contra su destino, y es slo cuestin de tiempo que comprendan definitivamente que, como dice Jorge Majfud, hoy hasta los blancos ms blancos se han convertido en los negros de un 0,1 por ciento de la poblacin. De poco les valdra que su pas mantuviera su hegemona a costa de su situacin, lo que ya es precisamente el caso; ellos terminarn inclinando el fiel de la balanza en los prximos aos.

Decir que hoy en los EUA la innovacin es lo que menos importa sera faltar demasiado a la verdad de las cosas; sera ms certero decir que se esperan en vano las virtudes regeneradoras de la innovacin cuando la prioridad absoluta es mantener el terreno ganado y hay muy poco espacio permitido para la "destruccin creadora" de la que hablaba el conservador economista austriaco. En estas condiciones futuro y pasado, agua y fuego estn separados, no hay interpenetracin ni alumbramiento posible, no hay horizonte para el acontecimiento. "Despus de la consumacin", sentencia la penltima coyuntura del Libro de los Cambios.

A pesar de su perpetua confusin, fuerza y poder son cosas antagnicas. La fuerza es capacidad de coercin y el poder por el contrario es la capacidad de suscitar adhesin. Unido ntimamente a la posibilidad de ascenso social, apelar a la innovacin es el ltimo recurso que al capital le queda para suscitar adhesin en el imaginario moral. Y lo que ya est descubriendo bien a su pesar esa generacin quemada es que ni el ascenso social ni la innovacin tienen hoy virtualidad. Dentro y fuera de sus fronteras, a los Estados Unidos ya slo les queda recurrir a la fuerza y todos los excesos de despliegue y proyeccin que no alcanzarn a ocultar la realidad de las cosas.

Por supuesto que el resto de los pases occidentales no tienen una deriva muy diferente, pero al disponer de menos fuerza y tener la suerte de padecerla estn obligados a buscar otras salidas y a ser, verdaderamente, ms creativos si es que quieren tener algn futuro. Siempre ocurre que lo que labra tu ascenso es lo mismo que te impide luego evitar el descenso, y eso es lo que hace que los Estados Unidos sean hoy el pas menos indicado para buscar innovacin y competitividad, y no digamos ya autntica creacin. Por ms que intente no perderse ni una, a este torpe gigante todo le pilla con el pie cambiado. Ahora mismo y por algn tiempo seguir su estela es la peor de las ideas.

El objetivo de fondo de los grandes monopolios digitales es realizar el viejo sueo dirigista y totalitario de un circuito cerrado en realimentacin con los tomos sociales con el que dar forma al conocimiento y con l a todas las cosas: un "crculo virtuoso" que pueda verter cualquier cosa que llegue de fuera en su marco autorreferencial con sus propios parmetros. Lo ms opuesto que quepa imaginar a un libre espritu de innovacin, aunque con su novedad propia: la subversin completa de los mecanismos de adhesin en los que hemos cifrado el poder. La inversin total del liberalismo se ha consumado.

La moderna paradoja de la innovacin es que la autntica innovacin social slo puede darse en los terrenos que no estn regidos por la lgica del beneficio, justamente donde menos se la espera o donde menos le interesa al capital. Del lado de las ganancias ya slo queda apurar el vaso. Cmo salir de este impasse? Las monedas propias son la forma ms directa de atender estos "intersticios" a menudo ms bsicos y amplios que las pistas rodadas de la economa visible; ellas son un instrumento para toda esta economa paralela, verdadero contrapunto de la banca paralela en la sombra con la que no tiene otro contacto que esa huidiza lnea que separa la creacin de valor de la especulacin.

Por definicin la economa de deuda no puede significar otra cosa que la hipoteca del futuro, as que hablar en estas circunstancias de innovacin y apertura tiene mucho de grotesco. Cuando la pila de deuda ha adquiridos proporciones de montaa el futuro mismo ya est trabajando hacia atrs y est entorpeciendo el flujo natural de las cosas. Como mucho, se puede aspirar a explotar esta situacin al mximo, tal como se hace con la creacin del dinero-deuda actual, justamente para transferir las prdidas a los que no estn en las lites. Nuestro sistema econmico actual tiene menos salidas para el problema de la deuda que en tiempos del Cdigo de Hammurabi hace 3.800 aos lo que demuestra que hablamos de innovacin para no plantear una renovacin.

Somos los grandes fundamentalistas de lo irreversible, y no es por otra cosa que hemos llegado tan lejos; y sin embargo todas las leyes a las que atribuimos el funcionamiento de la naturaleza, las leyes fsicas fundamentales, se basan en una preceptiva reversibilidad. No esto extrao? El positivismo cientfico, que no la ciencia en s misma, ha terminado por reducir su idea de la naturaleza a lo encuadrado por la prediccin, que aqu cumple exactamente el mismo papel que la ganancia en nuestra economa. Y esto, salido antes de nuestras prcticas que de nuestra teora, ha terminado por tener un impacto enorme en lo que estamos dispuestos a contemplar e ignorar en nuestra relacin con la naturaleza y en los lmites que la tecnociencia perfila sobre nuestra sociedad.

Fuente: https://www.hurqualya.net

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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