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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2019

Falta de coherencia para la Agenda 2030

Santiago Gonzlez Vallejo
Cinco Das


La Agenda 2030 es el compromiso de los Gobiernos de erradicar la pobreza, universalizar el trabajo digno o que haya una transicin energtica justa y evitar el cambio climtico. El plazo va desde el ao 2015 en el que forjaron esa agenda hasta 2030. Es de carcter universal y, por lo tanto, a nadie hay que dejar atrs. Las polticas a desarrollar, los presupuestos y los acuerdos internacionales deberan estar alineados y coherentes para lograr los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Y esa falta de coherencia y alineacin es evidente en lo que se refiere a la poltica europea (y espaola) en los acuerdos internacionales. As, veamos los ltimos alcanzados o a punto de ser suscritos. La Unin Europea ha hecho un acuerdo de libre comercio con Japn y otro prximo a suscribir con Singapur. Ninguno de esos pases ha suscrito las ocho convenciones fundamentales de trabajo de la OIT.

Singapur es tachado por ser y practicar todas las artimaas de un paraso (guarida) fiscal. La lista de la UE de guaridas fiscales se limita a las islas de Samoa, Samoa Americana, Guam, Trinidad y Tobago y las Islas Vrgenes de los EE UU. Claro que, en este aspecto como en otros, la UE tiene soberanas fiscales igual de rechazables, desde la patria de los fondos de inversin de Juncker Luxemburgo, hasta la del vicepresidente Timmermans el reino holands del sndwich de la doble imposicin o la querida Irlanda de Apple.

No se promueve el trabajo decente, se fortalecen los agujeros fiscales que drenan los recursos para el cambio productivo hacia una economa baja en carbono y una transicin justa, se potencia la competencia desleal y la desigualdad, y se favorece a las multinacionales mientras se empobrece a pymes y trabajadores autnomos y por cuenta ajena. Comprobamos as que no hay un compromiso real en la Agenda 2030, aunque se diseen toda una gobernanza de altos comisariados, documentos y conferencias sin fin. Pero es que, adems, la UE (y Espaa) estn embarcados en tratados de inversin que plantean excluir a los tribunales ordinarios de justicia por arbitrajes privados cuando se diriman demandas de multinacionales contra Estados, por entender las primeras que nuevas normas que se establezcan afectan negativamente a sus intereses. Es decir, en lugar de ser el Estado el que ordene la economa, ser el mercado el que limite la capacidad normativa del Estado. Ya lo estamos viendo. Se multiplican los litigios contra Espaa por modificar las subvenciones de las renovables, o Uber y Cabify, sitos en parasos fiscales sus accionistas, amenazan por lucro cesante. Y la lista de litigios se amontona: Egipto, por subir el salario mnimo; en Uruguay, por limitar la publicidad contra el tabaco

Todo esto, anteponiendo los tratados de libre comercio e inversin a un tratado sobre multinacionales y derechos humanos que sea la norma sobre la que pivote el resto de acuerdos econmicos. Y para este tratado todo son pies arrastrados, ausencias de gobiernos y lobbies engrasados en su contra.

Muchos de nuestros gobernantes y legisladores plantean que la globalizacin tiene que estar regulada, pero firman cosas que consiguen todo lo contrario. Su firma es un compromiso logrado por la presin social, pero que no anida en su accin de gobierno.

Pero firman cosas que consiguen todo lo contrario. Su firma es un compromiso logrado por la presin social, pero que no anida en su accin de gobierno.

Santiago Gonzlez Vallejo, economista USO

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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