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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2019

Espectculo y poltica

Antonio Lorca Siero
Rebelin


Aquella solemnidad que tiempo atrs acompaaba al llamado arte de gobernar ha comenzado a decaer. Se ha roto con la esttica poltica y hasta con ser profesional de tal ocupacin. Incluso se propone que pueda accederse a la profesin sin hacer la carrera de poltico. Ahora resulta que se propone dispensar de los trmites para ejercer como practicante de la poltica. Tras cierto tiempo de letargo, es como si la poltica tratara de renovarse a toda prisa para adecuarse a los nuevos tiempos. Empieza a despuntar con cierto mpetu la idea extrada del mbito de lo comercial de que el marketing es fundamental para vender el producto poltico. Y en un ambiente social en el que lo virtual es objeto de culto colectivo se impone como principio que hay que promocionarse con las imgenes que puedan resultar mas atractivas para los espectadores.

Para encontrar sentido a la tendencia hay considerar que la sociedad actual, como ya adelantaba Debord, est siendo educada conforme a las reglas que rigen el espectculo. Los educadores no son otros que las empresas capitalistas. De ah que para entretener haya que crear cierto ambiente festivo, intrascendente en lo posible, a todos los niveles del momento social. La ingeniera creativa tiene que estar preparada para mantener un estado de fiesta permanente, fundamentalmente a base de imgenes para ver y no tocar. Al objeto de abreviar el trabajo de interpretar lo que es objeto de demanda y aliviar la tarea de pensar a las masas, se sigue la tendencia de crear la oferta desde los propios productores del espectculo visual. Con lo que basta con suministrar los productos comerciales conforme a esa demanda prefabricada, ya que permite tener cierta garanta de que van a ser debidamente consumidos por los destinatarios. Finalmente, se trata de andar listos para adelantarse a la competencia y proveer al consumidor de todo aquello que pueda demandar de manera inconsciente y convertirlo en producto visual para sorprenderle.

La poltica de partidos no puede permanecer ajena a los avances del marketing empresarial, dado que buena parte de su actividad consiste en vender productos ideolgicos variados en el mercado del voto. Trasladando el asunto al terreno de la poltica prctica de hoy en da, resulta que el meritorio que ha pasado aos aprendiendo el oficio de trepar en el escalafn del partido se encuentra con que su labor no es recompensada a tenor del nuevo criterio y es desplazado del puesto al que aspiraba por una imagen ampliamente difundida en el mercado social. Las cosas han cambiado hasta el punto de que la imagen socialmente reconocida por cualquier motivo, incluso el ms pueril, resulta que puede ser exportable a la funcin poltica. No importa que el portador de la imagen comercialmente utilizada en la poltica ignore las reglas de la profesin y seaun nefito en la prctica poltica, basta con que su imagen venda y los compradores potenciales le entreguen su voto y revierta positivamente en el partido que le promociona.

Entrar en valoraciones profesionales y, todava menos, ticas sobre el valor del nuevo criterio para acceder a la carrera poltica, pragmticamente no tendra demasiado sentido, puesto que en un mundo en el que se impone el espectculo desde la panormica comercial hay que estar a lo que vende, que no es otra cosa que lo que se publicita inteligentemente. Planteando la cuestin de manera sinttica. Si colocando el icono en el establecimiento para promocionarle, los transentes se identifican sentimentalmente con su contenido simblico, de manera que empatizando de alguna manera con la representacin de la imagen acaba por entrar en el recinto comercial y adquirir la mercanca expuesta para venta, la estrategia mercantil es vlida. Mientras que, sin colocar la imagen en el escaparate, resulta que la gente pasa de largo ajena al producto mercantil ofertado, el negocio no es viable y hay que cerrar el chiringuito. Por lo que, desde el panorama dominante, existe un alto ndice de probabilidad de que el partido que camina de espaldas a esta tendencia, aunque gobierne atenindose a la realidad conducido por el sentido comn, no tendr futuro democrtico, porque la poltica ha sido obligada a entregarse al espectculo comercial demandado por las masas.

Pese a todo no deberan sonar las alarmas, porque probablemente se trate de una moda pasajera. La carrera de poltico sigue estando ah debidamente estructurada y organizada, dispuesta para ser mejorada. Por lo que acaso le d una pizca de gracia que se salten los trmites burocrticos puntualmente y se juegue con el efecto de las imgenes, dado que el fondo poltico elitista sigue siendo slido. En cuanto a la clase poltica , se encuentra dispuesta a resistir la embestida de los iconos ocasionales, colocados para seguir la corriente a los votantes, porque est claro que los productos de moda se deslucen con el paso del tiempo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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