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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2019

Nuevas formas de protestar

Miguel Alejandro Hayes
Rebelin


Supe que alrededor de un mes subieron los precios de los helados en Coppelia, bajo el pretexto de que ah se comenzara a comercializar la marca del mismo nombre. Luego -segn me contaron-, los bajaron nuevamente al monto en el que el subsidio los haba mantenido siempre.

En los mismos das, se dio el caso de la prolongacin del tiempo de los populares Bonos de ETECSA -ya que el tiempo de su oferta duraba muy poco-, y todo por la queja de numerosos usuarios. Pero poco importa en estas lneas si algunas vez ocurri el subir o bajar lo monetario y la prolongacin de una oferta, o si son solo una ilusin producto de esos mundos paralelos -o a veces subreales- que crean los medios.

Mejor hacer otra lectura.

En ocasiones, lo que tiene valor para la subjetividad social, es lo que est en ella, y no es tanto una cuestin de correspondencia o no con el mundo existente. As, de mucho no sirvi saber que el mundo era esfrico, si ya se haba hecho y pensado demasiado basado en la lgica de la redondez, y ya algunos de esos daos eran irreversibles. Como tampoco sirve de mucho que el comunismo sea un ideal poltico tan puro y noble, o el cristianismo, cuando en nombre de estos se han hecho atrocidades. El presente funciona en base a lo que en l, el pensamiento -la subjetividad social- cree verdadero. Y lo cierto es que en el imaginario cubano actual se comienza a sembrar la idea de que una queja, o la exigencia de un sabido o pretendido derecho -con cierto grado de colectividad- puede lograr algo.

Pero dnde han sido las quejas?

No se ha generalizado -ni siquiera ampliado- en la poblacin cubana el esquema de la disidencia de salir a las calles con carteles a gritar de todo. Tampoco se ha visto un resurgir caribeo del cartismo ingls, y menos, un saturar del buzn de correos del Granma. El escenario nuevo para que la ciudadana reclame en grupo es la Internet, en especial las redes sociales.

Si bien es cierto que la figura de la huelga -como una forma histrica de la protesta y el reclamo colectivo- est ausente de nuestra constitucin y todo el cuerpo legal que la complementa, y que la cultura de exigir se ha canalizado a los marcos del tiempo y espacio establecido, donde estos quedan aislados y solo como casos particulares;

pensar que ello puede todava limitar la esencia del reclamo colectivo, puede ser esquemtico.

La nocin de huelga que aun predomina en el imaginario popular debe su origen a momentos en que no se soaba el desarrollo tecnolgico de hoy. Y algunos, no se percatan de cmo la esencia de reclamar se adapta a nuevos escenarios.

Lo importante en una protesta, no es el espacio fsico, sino el espacio intersubjetivo que se genera. No es el hecho de que la gente est parada o caminando por algn lugar; sino lo que significa y representa eso: el efecto que causa al hacer sentir la inconformidad, que da una advertencia a quien ejerce el poder, y a su vez, llama a otros a ser parte del reclamo.

Para lograr eso, en estos tiempos donde las relaciones sociales adquieren ciberdimensiones, es inevitable un desplazamiento hacia estas por parte de las formas de ejercer presin y de expresar desacuerdo.

Los cubanos, a veces rezagados por el gran presente subdesarrollo, ahora asumimos este nuevo escenario que conforma, produce y reproduce prcticas cosmovisas.

Se trata de un importante salto.

Ya no hace falta el derecho a huelga -a la tradicional o anclada en el siglo pasado-, las redes dan la posibilidad de organizacin y mostrar reclamos colectivos. Cada me gusta, me encanta, compartido, o simplemente la lectura, le dan vida al contenido difundido, con similar efecto social a un conjunto de personas en las calles manifestndose.

Son nuevos tiempos donde las esencias adoptan nuevas formas, por eso, surgen estas nuevas formas de protestar y hacerse notar el sentir ciudadano en Cuba.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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