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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2019

Caos y transfiguracin (III)

Miguel Iradier
Blog personal


Donde est el peligro est la salvacin. Se exhibe una transparencia de la guerra que los pocos hacen a los muchos, de cmo defenderse y volver sus armas contra ellos usando los reflejos del dinero, la ingeniera del conocimiento y la economa del tiempo

La plenitud de los tiempos y la manzana de la inmortalidad

Segn una visin muy superficial de las cosas a la que no dejan de adherirse tantos intelectuales, la poca de la religin y del arte ya pas, y hasta podra pasar la poca de las democracias representativas, pero siempre nos quedar la ciencia y la tecnologa para superar un lmite tras otro con su mpetu imparable. Mi opinin por el contrario es que la ciencia e incluso las tecnologas estn en un callejn sin salida manifiesto y el estancamiento y la burocratizacin reinan supremos delante de nuestros ojos. Slo el bombo de los medios nos hace creer en los espejismos de la aceleracin constante.

No, movimiento y "dinamismo" no falta en nuestra ciencia, pero paren las montaas y sale un ratn. Qu se sabe de nuevo sobre la masa y su origen despus de la saga del ltimo acelerador y el "descubrimiento" del "bosn de Higgs"? Absolutamente nada de nada, por ms premio Nobel que se repartiera. Qu se sabe de nuevo sobre la gravedad despus de la supuesta deteccin de ondas gravitatorias provenientes de un "agujero negro", y que para algunos es imposible porque supera con mucho los lmites del movimiento atmico y su indeterminacin? Absolutamente nada de nada, por ms premio Nobel que se repartiera.

Newton descubra ms cosas una lluviosa tarde de domingo que las que pueda a aspirar a descubrir un fsico hipermeditico de hoy en toda su vida. Llmalo si quieres rendimientos decrecientes; pero el problema no es que andemos a hombros de gigantes, sino que llevamos a los gigantes a nuestros hombros. Newton, el que no finga hiptesis, no era sino un positivista avant la lettre que sin estipularlo ya justific a las teoras por su alcance predictivo y en eso seguimos. Slo que antes de una sola ecuacin se seguan infinitas predicciones y ahora se necesitan los ms sucios sistemas de ecuaciones para no acertar a predecir una cuestin particular. S, los tiempos son muy distintos, no cabe duda, pero si son tan diferentes, por qu no cambi un poco ms la mentalidad?

Pues probablemente porque el sujeto poltico moderno no ha sabido salir todava del tapete extendido por el liberalismo de cuyo nacimiento Newton fue contemporneo. El mismo Newton que fue director de la Casa de la Moneda en los primeros aos del Banco de Inglaterra; el mismo Newton que dirigi con mano de hierro la Royal Society, el primer gran think tank anglosajn, y lo convirti en una mquina de guerra cientfica y que entendi como pocos, tras Bacon, que la ciencia es poder, y no slo poder sino tambin prestigio. La ciencia es despus de todo una labor colectiva y no basta con que uno entienda las cosas por su cuenta, debe haber una plataforma de acuerdo sobre la que dirimir y producir conocimiento. La plataforma newtoniana es la ms antigua y slida de todas las que soportan el sistema actual, y ciertamente no est exenta de arbitrariedades que no se han sabido movilizar hasta ahora.

Entindase bien que no hablamos aqu tanto de lo correcto o no de una teora como del criterio previo para darla por buena, que en este caso es la prediccin. sta cumple exactamente el mismo papel que el beneficio en economa y de aqu se sigue de suyo toda la deriva de formacin, establecimiento y diversificacin que caracteriza tambin a los imperios econmicos, con su inexorable ley de rendimientos decrecientes. Dicha ley no sera inexorable si y slo si hubiera un cuestionamiento del supuesto fundamental no slo en la teora sino tambin en la prctica.

El caso es que con Newton los criterios puramente empricos y utilitarios se revistieron de indumentaria matemtica y desde entonces se ha producido una irremediable confusin entre ambos, de forma idntica a como en la fsica de los Principia, anteriores a la Revolucin Gloriosa, se refleja una fusin del absolutismo francs con el incipiente liberalismo ingls. Se trata de una prodigiosa cristalizacin a la que an no hemos sabido darle la vuelta, por ms que el tiempo y la incansable actividad hayan hecho cuanto podan por desgastarla.

Hoy el inters por el poder explicativo de la ciencia y el nivel de la teora ha decado hasta tal punto que si no fuera por su asociacin con las tecnologas habra que decir que es ya un tema muerto. Esa es realmente la Edad de Oro de la Ciencia en que vivimos. Los fsicos en vano se desviven por poder transmitir al pblico el significado de sus investigaciones puesto que en el fondo ni ellos mismos lo saben. La representacin y el sujeto que la representa se han pulverizado. La lgica de la prediccin ha llevado salto por salto a prescindir de todos los vnculos de la razn y ahora lo que hay es una indescriptible torre de Babel.

La empresa cientfica moderna es profundamente irracional, puesto que en ella la razn es slo una herramienta; de ah que un irracionalista como Spengler haya podido calar su declive como no lo ha podido hacer ningn terico de la ciencia posterior. De hecho, hasta podra considerarse que la voladura de la razn ha sido el ms grande de todos sus logros, con lo que difcilmente pueden quejarse los hombres de ciencia sobre la irracionalidad de la cultura moderna y las distorsiones que el pblico hace de su labor nadie ha "trascendido" la razn como ellos.

Algunos de ellos, desesperados por justificar su empresa, aseguran que la meta, e incluso la "excelencia" de la ciencia, no estriba en la racionalidad sino en la inteligibilidad. Pero qu inteligibilidad puede haber cuando eres incapaz de explicarle a alguien en qu ests trabajando? Y no ser porque no lo intenten. Claro que no puede ser de otra manera puesto que lo que se ensea a lo largo de toda la carrera y prctica cientfica es a saltar sistemticamente por encima de cualquier cosa que necesite explicacin con tal de llegar al resultado deseado. Una tendencia que incluso ha colonizado a la misma matemtica con el pretexto de convertirla en una ciencia "orientada a la resolucin de problemas", lo que ciertamente siempre fue una de sus piernas.

El problema es que con una sola pierna no se anda sino que slo se pueden dar saltos descompensados. Es lo que ha ocurrido en disciplinas como la fsica, que, muy comprensiblemente por lo dems, han tenido pavor a mirar hacia atrs y quedar empantanados en problemas bizantinos sobre el significado y los fundamentos. De aqu la forma tpica de avance a impulsos, con revoluciones, estancamientos y nuevos cortes espistemolgicos, que recuerda, con un ritmo de explotacin diferente, la teora de los ciclos de negocio y econmicos.

Si incluso mentar la inteligibilidad ya es pattico, no digamos nada hablar de universalidad. Pero esa universalidad que es la aspiracin ms elevada de la ciencia se ha transformado, por el contrario, en pretensin sobre la amplitud de su alcance y dominio, giro tpico del expansionismo y de la conversin especulativa de pasivos en activos. An no nos ponemos de acuerdo en el valor de la constante de la gravedad en la Tierra con una precisin mayor de una parte por mil, pero pretendemos hacer clculos con una precisin de doce cifras decimales a diez mil millones de aos luz.

Para qu seguir si la ciencia nos aburre; si lo nico que nos importa es conseguir cosas. Y aqu viene lo gracioso. Porque si la ciencia ya slo nos importa como base de la tecnologa, resulta que la tcnica ya no tiene patrn, puesto que el sujeto ya fue pulverizado. Ortega deca con razn que la tcnica sirve siempre a un tipo de hombre, y tiene por tanto una precondicin antropolgica. Seguramente, la presente deificacin de la tecnologa responde al hecho de que el hombre ya no existe o en cualquier caso su fondo se ha perdido de vista.

Tal sera el hombre-dios de las divagaciones de los transhumanistas, que no pueden encontrar verdadera resistencia porque la cuestin ya no es la superacin de lo humano, sino que por el contrario ste es un factor que cuenta slo por los lmites tcnicos que plantea. La nmesis del utilitarismo que aplicamos durante siglos a la Naturaleza slo puede llegar como experimentacin en carne viva con el hombre.

Pero resulta que, ahora que la va se halla despejada y libre de cualquier molesta referencia, los problemas tcnicos se acumulan. Cuando ya el hombre no estorba, la naturaleza demuestra ser extremadamente dscola a la manipulacin en detalle, un autntico quebradero de cabeza. Los medios nos informan continuamente de las increbles nuevas posibilidades que se abren, pero hablan poco o nada de cmo las dificultades se acumulan; tampoco es que pueda esperarse otra cosa de ellos. No es que falten los cientficos que adviertan sobre lo segundo, pero se prefiere escuchar a los que auguran milagros.

Para ir un poco ms al grano, las grandes promesas de la tecnociencia moderna ni pagan ahora ni van a pagar. Todo lo contrario, nosotros las vamos a pagar. No se comprende nada de lo que se est haciendo; en campos como la biologa, la gentica o la medicina por el contrario el procedimiento bsico es hacer que nosotros paguemos en carne propia los experimentos para aprender con ellos y es que esta es la nica forma posible en cuestiones de tal complejidad. Naturalmente, un proceso as de ensayo y error, Bacon con ordenadores y matemtica estadstica, es terriblemente errtico y lento. La falta de principios se paga, y en este caso hay que pagarla muy cara.

Una obra como la de Nassim Taleb, con la entronizacin del stochastic tinkering o manipulacin estocstica, tena que llegar; no es casualidad que la nica obra viva sobre el conocimiento cientfico actual provenga de un financiero como l. Desde los aos noventa se apreciaba una masiva migracin de licenciados en fsica terica a Wall Street, nada sorprendente si comprendemos que en ambos casos se trata de una idntica mentalidad de especulacin frentica; el llamado mtodo de Montecarlo estaba firmemente establecido en fsica mucho antes de que empezara a hablarse del casino financiero global. Luego ha venido la migracin no menos masiva de los matemticos a las plantaciones del big data , donde tienen que poner los ms abstractos conocimientos al servicio de la menos universal de las metas. Una vez ms, la inversin total se ha consumado.

Resulta notoriamente difcil sondear el estado actual de la investigacin cientfica ya que la inmensa mayora de los investigadores bastante tienen con mantener su puesto de trabajo y los que pueden permitirse la crtica estn alejados de los centros de decisin, difusin y relaciones pblicas. La presin por la conformidad es enorme y est firmemente dirigida desde arriba por un amplio equipo de gestores, burcratas y difusores. Y adems, con el aluvin de malas noticias que tenemos en todos los frentes nadie quiere privarse del consuelo de que en algunos campos estemos mejorando.

El mismo perfil altamente burocratizado de la investigacin, sea pblica o privada, ya nos habla con suficiente elocuencia del grado de innovacin permitido. El investigador y el docente son los ltimos monos, la gente importante de la ciencia de hoy no se mancha las manos con esas cosas. Naturalmente, se procura explotar sus ganas de hacer algo nuevo o su arribismo tanto como sea posible, pero siempre despus de haber pasado los numerosos filtros de lo que se considera conveniente y polticamente correcto y aqu el trmino "poltica" tiene un sentido slo inteligible para los de la casa. Los mtodos y criterios de publicacin, con censura annima, dirigen con mano diestra los temas y los frentes de ataque por donde interesa.

sta es sin duda una apresurada caracterizacin de la Gran Ciencia moderna, y espero que se me disculpe la simplificacin. Pero los de dentro, por ms que deban atender a sus intereses corporativos, saben de sobra de qu estoy hablando. As, cuando se habla de la gran vitalidad de la tecnociencia americana y anglosajona y del prestigio incomparable de sus instituciones y universidades, mecas universales del talento, la innovacin y la creatividad, tambin hay que saber de qu se est hablando.

De lo que se est hablando es simplemente de que estos centros y empresas s estn atrayendo talentos en gran nmero, no necesariamente a los mejores y ms crticos, pero s a esa mayora que est dispuesta a jugar. Otra cosa completamente distinta es el rendimiento que puede tener ese talento en unas estructuras que favorecen la innovacin en una sola direccin y no en otra que por fuerza se tiene que percibir como antagnica.

La paradoja de la innovacin cientfica hoy es la misma que la paradoja de la innovacin social y empresarial; si en stas ltimas la verdadera innovacin est all donde no impera la lgica del beneficio, en la ciencia se encuentra all donde no prevalece la lgica de la prediccin, esto es, la domesticacin de la teora conforme a sus resultados inmediatos. Pues cae por su propio peso que la bsqueda de resultados inmediatos tiende a apartarse de lo universal para buscar recetas y trucos expresos ad hoc, que abundan incluso en nuestras ms celebradas ecuaciones. El talento tiene que pasar por el ms estrecho de los embudos y enfocarse en lo ms particular, lo que supone una forma muy definida de talento y no ciertamente de las ms elevadas.

Dicho con otras palabras, todo esto de las gloriosas instituciones es mucho ms cuestin de relumbrn y prestigio que de realidad; asunto de bombo y de marketing como casi todo lo dems en la gran burbuja americana. Y cmo podra ser de otra forma, cmo podra sustraerse al clima general? A la ciencia se le tienen tantos miramientos porque slo nos llegan sus relaciones pblicas, porque no entendemos casi nada y porque siempre andamos necesitados de esperanza. Y naturalmente, porque los mismos cientficos son los primeros que tienen que creer en ello.

La domesticacin de la teora por sus resultados inmediatos, el inexcusable y comprensible oportunismo que tiene que primar en la investigacin, es el principal responsable de que luego se hagan necesarios cortes y rupturas y que el rgimen de progreso en general sea por impulsos o "revoluciones". Lo que se pierde entretanto no es otra cosa que el hilo de continuidad, que conlleva la inteligibilidad, y que nos hace percibir la universalidad. Toda promocin de lo revolucionario en la ciencia es de suyo relaciones pblicas, puesto que cada "revolucin" no es sino un nuevo sacrificio de universalidad aadido a otros anteriores de dudoso sentido, fondo y naturaleza.

Lo nico revolucionario en este contexto sera hacer lo contrario de lo que hoy se hace, es decir, buscar ese hilo de continuidad que es mucho mayor del que suponemos. En ciencia, ese hilo de Ariadna con su camino retrgrado conduce por vueltas y revueltas sucesivas directamente hasta Newton, en cuyos Principia se haya la gran cristalizacin, coagulacin o "acumulacin originaria", no ya a expensas de los semejantes sino de la Naturaleza y nuestro comercio con ella. Slo cuando comprendamos cabalmente la influencia del pasado estaremos en condiciones de contrarrestarla; Newton ha influido en el resto de las ciencias ms que todos sus fundadores, en la biologa ms que Darwin, en la economa ms Turgot y Smith, y en las ciencias de la computacin ms que Turing y von Neumann juntos; y si no somos capaces de verlo, es porque an no hemos descongelado el capital que su momento oculta.

Hay que volver de lo particular a lo general, usando las facetas de lo particular como multiplicada lente de aumento. Ni siquiera es necesario cuestionar la fsica de Newton; basta con reconducir muchos problemas modernos hasta su "otro origen" para empezar a tener una doble vista que es vital en medio de toda esta confusin. Compensa por s mismo ver trasparecer la fsica clsica en las insolubles perplejidades de cosas como la mecnica cuntica, algo que estn logrando fsicos como Nicolae Mazilu, con resultados que ya son llamativos en s mismos si bien slo son el comienzo de un gran proceso de desocultamiento.

La versin estndar en la estimacin del crecimiento del conocimiento cientfico nos dice que ste se duplica cada 15 aos, lo que significa que la masa de conocimientos acumulados por nuestra presente sociedad es unos 4 millones de veces el que tena el autor o autores de los Principia cuando la obra se escribi. Y sin embargo estos Principia son ya una obra sumamente compleja y oscura, difcil de leer y suturada por doquier, saltando sin apenas ruido sobre todo tipo de suposiciones y abismos. Si el investigador terico de hoy, anulado por el control burocrtico en la ms completa irrelevancia, quisiera multiplicar por varios millones de veces el alcance de sus desvelos y trabajos, slo tendra que tratar de buscar la continuidad ms escrupulosa de su objeto de estudio con el capital congelado original. Aunque esta afirmacin parezca una broma, si se entiende cum maximo salis grano no tiene nada de desatinada.

El problema no es que no haya talentos, el problema es que no pueden levantar la tapa de hierro que los aplasta. S, todo es una invitacin a la originalidad, pero en una sola direccin y sin permiso para mirar a los lados, y los premios grandes suelen estar adjudicados antes de que uno se anime a empezar. En un artculo pasado afirmaba que hoy bastaran un centenar de investigadores independientes para cambiar por entero la faz de la ciencia, y lo sigo pensando aunque no vendra mal que fueran quinientos o mil. La mecnica cuntica la crearon diez o doce profesores escribindose cartas y reunindose de vez en cuando, sin mayores fuentes de financiacin adicional. Como ya conocemos el margen de maniobra de la ciencia realmente existente, hay que buscar una estrategia completamente distinta de accin.

Hoy el multiespecialista, el que se ha formado en distintas competencias y no ha depositado su destino en ninguna de ellas, parece la nica fuerza con msculo suficiente y la perspectiva necesaria para no tener que hacerse cmplice de las enormes inercias y mecanismos de frenado de los especializados feudos en su inevitable y triunfal proliferacin. Autores como Mazilu pertenecen a esta categora, y aunque ahora mismo parezcan desesperadamente aislados, la perspectiva es contagiosa y el espacio que se va abriendo tiene lo ms importante para ganar la atencin: saber dnde hay que buscar las cosas, que no es otro lugar que all donde surgieron, y no en revoluciones y rupturas que slo sirven para distraernos.

Por tanto este nuevo sujeto cientfico disperso tiene que encontrar su forma de coalescer sin perder su preciosa independencia. Que las instituciones dominantes no van a ayudar ya es algo con lo que se cuenta, y que incluso tendra que servir de estmulo. Lo ms interesante de todo es que no se sabe qu puede surgir cuando se descorra el astro de este eclipse.

Sabido es que los aos que preceden a la constitucin de la Royal Society estn animados por los llamados, desde Boyle, "colegios invisibles", posiblemente inspirados en la baconiana "Casa de Salomn" que se describe en la Nueva Atlntida y activados por personas como Samuel Hartlib, al que se ha llamado "el Gran Intelligencer de Europa". No es imposible que asistamos ahora algo similar aunque de signo distinto; de hecho, y dadas las condiciones, es lo que cabra esperar.

En cuanto al legendario gentleman Sir Isaac de tantas prolficas tardes lluviosas y de las mil ancdotas apcrifas, descubridor de la gravedad, padre de la mecnica, creador del clculo o anlisis matemtico, fundador de la ptica, conquistador del binomio que lleva su nombre, revelador de la ley de difusin del calor, saturnino ilustrador de sus propios anillos cromticos, constructor de telescopios y variados artilugios, estudioso obsesionado por la alquimia hasta el punto de decirse que la fsica fue para l una distraccin y legador de miles de pginas de ilegibles manuscritos, especulador de las medidas del Templo de Salomn y escrupuloso calculador de la cronologa bblica y del fin del mundo y el Apocalipsis, director de la Casa de la Moneda y la Royal Society, diseador de barcos y telogo arriano y antitrinitario qu quieren que les diga. Me parece realmente increble que nos hallamos podido tragar algo como esto. Slo les falt decir que escribi las Constituciones de Anderson y las narraciones de Swift.

Ha existido una industria de Newton como la sigue existiendo de Shakespeare, los dos pilares de la mitomana inglesa y su incesante, compulsiva reinvencin de la tradicin. El cisne de Avon, un iletrado hecho a s mismo que dej una obra heterclita con un vocabulario de 28.636 palabras distintas, a enorme distancia del resto de los autores de lengua inglesa incomparablemente ms cultivados. Si en el caso del dramaturgo existe al menos una abundante y culta disidencia que se ha negado a comulgar con ruedas de molino, lo que sorprende es que no haya levantado sospechas el perfil del hombre de la manzana nacido para colmo un 25 de diciembre. Cuando estas cosas aparecen en hagiografas y escrituras sagradas, el juicio suele ser inequvoco: hablamos de la creacin de mitos. Sin embargo aqu no tenemos reparos en creer en la versin literal.

En el caso de Shakespeare, dada la amplitud de vocabulario y las diferencias de estilo entre las obras, parece que lo nico razonable es las diferentes autoras bajo un nombre comn tras el que habran elaborado Marlowe, Bacon, y otros apellidos de la nobleza. La propaganda de la dinasta reinante habra hecho ms aconsejable el anonimato para unas obras cuya leyenda se ha ido creando con el tiempo y cuya grandeza no siempre est en proporcin inversa a su leyenda. En el caso de Newton, nombre que suena ya a anagrama de Naturaleza, e incluso a "nueva fundacin de la Naturaleza", parece haber una armona preestablecida tras el teln de los hechos referidos: el Annus Mirabilis de 1666, los grandes nombres britnicos en el origen del clculo Isaac Barrow, Gregory, Wallis, la cercana a Halley y Wren, a Pepys y a Locke, la direccin de la Sociedad Real y la amistad con hombres como el Desaguliers de la Gran Logia de Londres, que fue su primer divulgador y hagigrafo

A diferencia del caso del dramaturgo, no es desde luego imposible que los Principia fueran escritos por un solo autor ni que ste fuera el tal Isaac Newton que ha sido registrado en las actas; todo lo dems sera bsicamente un embellecimiento y engrandecimiento progresivo de la industria cultural y de la mitomana, ms que del pueblo ingls, de una cierta clase entregada en cuerpo y alma a la idea de supremaca y de la Misin; pero en cualquier caso parece mucho ms interesante, en ese entorno de patentes intrigas, y habida cuenta de lo importante que es en ciencia la colaboracin, la hiptesis de una cierta convergencia colectiva amparada bajo un mismo nombre. Por lo dems, tampoco dejo de creer en el genio individual, aunque esta gran obra le deba al menos tanto a una aplicada labor de costureros como a lo primero.

No sobra recordar que en la poca de su publicacin los Principia no convencieron a nadie y que entonces se antojaron ms un programa de investigacin que un libro portador de algn gran descubrimiento. Tal era la competente opinin de Leibniz, Huygens y otras lumbreras de la poca. De hecho fue el despegue del clculo, lenguaje que los Principia haban dejado de lado, lo que empez a dar plausibilidad a tal programa superando la reticencia ante los abismos sobre los que sobrevolaba. Newton y sus aclitos no dejaron de notarlo y, ya un cuarto de siglo ms tarde emprendieron una batalla campal sobre la paternidad del clculo de la que lo nico cierto es que Leibniz fue el primero en publicar.

No es fcil falsificar catedrales gticas, pero los manuscritos no presentan mayor dificultad, especialmente en un nido de subastadores, anticuarios y devotos artesanos. Nunca haremos justicia a la diligente pasin por la falsificacin y las mscaras de esta mercurial e industriosa clase londinense a pesar de todo lo que hemos recibido de ella. Quin podra dudar de nada que venga de la ciudad de la niebla, especialmente si tiene mucha difusin.

Nada de lo cual quita para llevar toda la fsica actual a que mire de nuevo en direccin a los Principia. Y en realidad, y a pesar de trabajos como los de Mazilu y otros defensores de una cierta "fsica neoclsica" que nada tienen que ver con mi pasada digresin, es difcil discernir si el misterio de la recapitalizacin estriba en los Principia mismos o ms bien en el hecho general de mirar hacia atrs desde la ventaja de una ganancia que se antoja irreversible.

Sera oportunista criticar el oportunismo de los cientficos que en su da hicieron avanzar la ciencia; ellos no tenan la perspectiva que nosotros tenemos y la perspectiva ya es la mitad del conocimiento. Lo que resultara lamentable, si no fuera inevitable, es la imposibilidad que existe bajo el frreo control de las actuales estructuras de aprovechar esa perspectiva para hacer algo distinto, para recuperar la continuidad y con ella su propia herencia. Y es que dichas estructuras e instituciones son no slo monstruos burocrticos sino tambin monstruos hechos de tiempo y congelados en l, con todos los estratos de sus revoluciones. Bendito el que teniendo talento puede trabajar fuera de ellas.

Las intenciones neoclsicas de algunos fsicos modernos no tienen nada que ver con tentativas de deconstruccin y desobjetivacin filosficas que ya han sido de sobra practicadas, sino con desarrollos posibles de la fsica que o no fueron adoptados o fueron relevados por otros siempre ms agresivamente positivistas, y por lo mismo, ms necesitados de nuevas ontologas y asunciones. Sin embargo, el hecho de variar la juntura entre las constelaciones de hechos y realidades matemticas permite entrever cosas con las que la filosofa no ha soado o no ha logrado hacer circular.

Los principios nos separan del principio. Hoy sabemos que se puede construir diversas rplicas matemticas de toda la fsica newtoniana o de la relatividad general con idnticas o similares predicciones sin emplear para nada el principio de inercia, Pero qu lo librara a uno de la inercia mental en favor de la idea de la inercia? El sujeto-principio desaparece en favor del imperio de las conexiones y es el peso de stas lo que prevalece. No se puede dar la vuelta a desarrollos que han llevado tres o cuatro siglos en tres o cuatro aos; sin embargo, desembarazados de ciertos compromisos, tenemos una inmensa libertad para girar y aplicar la fuerza a discrecin en uno u otro punto. Esto tambin hace concebible el alisamiento del espacio increblemente arrugado de la ciencia contempornea.

El inters de uno por la ciencia no est relacionado con el poder sino con la ertica del conocimiento. De la ciencia uno quiere, quien sabe si porque la ve como madre ideal de una futura humanidad, un terso cuerpo y unas bellas acciones, no el funcionamiento de sus entraas. El idilio de la ciencia con el poder ha sido tal que el impulso ertico de los cientficos se ha reducido a un mnimo, ha muerto o se ha literalmente congelado. Progresar desde atrs es necesario para reactivar este instinto.

El fsico y la fsica tienen metas diferentes. Esta vez no va ser ella la que de a l el hilo para ir a matar al dragn; ni tampoco, con esa mana por invertir sin ms las cosas, va ser ella la que avance para matar a un monstruo mitad hombre y mitad bestia. Ariadna la resplandeciente es ahora una horrible hembra peluda con ocho ojos y patas y fauces con forma de tijeras, pero as es la vida, y as es como las cosas se buscan a s mismas. Incluso este indeseado andrgino nos habla de la frustrada interpenetracin de lo externo y de lo interno, del poder y la belleza trabados a medio camino. No pensamos matarla ni darle la estocada de la cruz a la bola, aunque haya cruz y haya bola; bastar con calarla, bastar con conocerla para que se convierta en otra cosa.

Dado que estas disquisiciones pueden sonar demasiado espesas y ambiguas para los amigos de la resolucin de problemas vamos a pasar ahora a un plano ms concreto para simplemente comentar alguna de las grandes lagunas de las estrategias de investigacin en diferentes reas que no se arreglan con superficiales cambios revolucionarios sino que requieren una transformacin profunda de las bases supuestas:

Gentica. Ya el nombre es, ms que engaoso, una calamidad. Prcticamente supone que la vida es una invencin de los genes, en lugar de ser los genes una creacin de la vida. El ADN como la molcula milagrosa con su alfabeto, su escritura y su programa: puro fundamentalismo de la religin del Libro, incluso con su Dogma Central de la biologa molecular. Dogma por cierto que las enzimas, que son las creadoras de los genes, se pasan continuamente por sus partes: el mismo gen "codifica" protenas muy diferentes en funcin de las condiciones del ambiente, que ciertamente no son igual de aislables. "Gentica" sera el nuevo nombre de la eugenesia si no fuera algo todava mucho peor: la vida como objeto viralizable y violable a voluntad. Y como la teora/dogma pretende ignorar la evidencia de todo lo que no es controlable, slo nos queda esperar a los monstruos.

Neodarwinismo: nos hablan continuamente del peligro de los reaccionarios creacionistas para que nos olvidemos de las crticas genuinas a su castillo de naipes y a sus conceptos vacos de seleccin natural que en realidad slo sirven en su traduccin al darwinismo social. El mismo Darwin admite al comienzo de su obra, santa simplicidad, que slo se propone llevar a la biologa los supuestos econmicos de Malthus. En realidad todo el magno edificio de la teora de la evolucin tendra que considerarse pura industria cultural, especialmente para los positivistas, puesto que su valor predictivo ha sido, es y ser nulo. No hay forma ms clara de definir una ideologa. Y dado que su valor descriptivo reside en el puro coleccionismo, puesto que las transiciones siempre piden un principio, que estara gobernado por la gentica. Esta es la gloriosa sntesis neodarwinista.

Economa neoclsica hoy todava imperante: otro escandaloso corte epistemolgico en pleno conservadurismo del siglo XIX para olvidarse de casi todo lo que poda haber de bueno en la teora econmica de entonces. La ficcin se encuentra con las matemticas y tienen un idilio de cuatro generaciones con las ecuaciones diferenciales para no llegar a decirnos ni cmo se crea el dinero, ni de dnde sale el beneficio, ni qu papel juega la deuda en la economa. Otro formidable edificio que debe inspirarnos pasmo y admiracin. Slo la forma falaz de mezclar continuamente la vacuidad de los modelos con los aluviones de datos cuantitativos nos invita al espejismo de creer que hay aqu algo relacionado con los hechos.

Cosmologa: gran castillo de naipes que no debera pretender tener valor predictivo alguno, sino en todo caso descriptivo, y sobre todo ultraespeculativo. La teora del Big Bang reedita a lo grande el creacionismo y nos sita por las bravas en un tiempo lineal e irreversible en espera de singularidades, agujeros negros, agujeros blancos, agujeros de gusano y otras patologas que harn las delicias de nuestro bisnietos. Encima se nos asegura que todo esto tiene valor predictivo; lo que no se dice es que, para empezar, incluso la radiacin de fondo de microondas fue psimamente estimada por Gamow y fue calculada con mucha ms precisin y muchos aos de adelanto por cuatro o cinco fsicos que partan del supuesto de un universo estacionario. Ver para creer.

Teoras del todo en fsica fundamental, como las supercuerdas o la supergravedad. De forma tpica, se trata de tragarse el todo de un bocado sin tener que revisar unos fundamentos que "estn ms all de toda duda razonable." An no se hemos entendido bien qu es un campo, y ya queremos tener el Campo. Todos estos atragantamientos porque a nadie se le permite ya rebobinar. Por no tener, no se tiene consciencia ni del hecho ms elemental: que toda teora de campos, ya sea cuntica o clsica, es global por naturaleza, no local. Locales pueden ser sus predicciones, pero no su base que es el lagrangiano a partir del que se deriva y que slo puede ser global. Esto es imperativo incluso para el viejo problema de Kepler, aunque no haya un fsico entre mil que lo reconozca. Hay en teoras de campos una desconexin bsica entre la conservacin local y la global, entre la relatividad especial y la general, que evidentemente es previa a las relaciones entre la mecnica clsica y la cuntica pero que parece que ni existiera.

Inteligencia natural e inteligencia artificial. En el colmo de la estupidez, ahora ya se quiere definir la inteligencia como la capacidad de hacer predicciones; como si no tuviramos ya bastantes anteojeras. Pero esto es tan inevitable y natural como nuestra pretensin de reducir toda la economa al beneficio y olvidarse de explicar el beneficio mismo. Y luego est ya la ridcula monomana de querer compararnos con un ordenador. Volver a mentar al psiclogo Robert Epstein: no slo no nacemos con "informacin, datos, reglas, software, conocimiento, vocabularios, representaciones, algoritmos, programas, modelos, memorias, imgenes, procesadores, subrutinas, codificadores, decodificadores, smbolos o bferes", sino que no los desarrollamos nunca. Es necesario extenderse sobre este punto?

Basten estos botones de muestra sobre el cmo y el porqu hay algo, hay vida y hay conciencia, ms un plus para el nico principio de organizacin social hoy universalmente reconocido, la economa y el dinero. Especialmente curioso resulta que, a pesar de la furia positivista de nuestras ciencias, las disciplinas volcadas en la manipulacin y la prediccin teoras de campos, gentica- estn acompaadas de un suplemento descriptivo o contemplativo cosmologa, teora de la evolucin para justificar su marco de accin y darle un sentido al significado y un significado al sentido. Es decir, los aspectos normativos de las leyes predictivas, como las ecuaciones fundamentales de la fsica o el dogma central de la biologa con su secuencia causal, para que tengan algn espesor y conexin con el devenir real de las cosas necesitan un complemento apologtico que es absolutamente fundamental para pasar del orden simblico al imaginario y viceversa. Algo similar ocurre con la relacin que se plantea entre la inteligencia natural y la artificial, o entre las idealizadas ecuaciones de la economa neoclsica y su imaginaria superposicin con datos y estadsticas.

Podramos haber aadido, entre otros muchos posibles, uno tan cercano para todos como la medicina, esa enferma incurable a pesar de los ros de dinero que se le dedican o ms bien precisamente por ellos. Seguimos sin tener nada parecido a una ciencia de la salud, la degeneracin y el envejecimiento ni siquiera existe una definicin til de la salud-, es mucho ms rentable ampliar sin freno el arsenal de armas contra un nmero de enfermedades y dolencias virtualmente infinito. Ya mostramos en otros ensayos que una ciencia de la salud es en s misma perfectamente viable, lo que no parece es compatible con los intereses econmicos que ahora dirigen todo.

A la gente le cabe en la cabeza que tales intereses econmicos hayan podido distorsionar gravemente campos como la medicina, la gentica o cualquier otra cosa fuertemente relacionada con la industria. Tambin puede estar dispuesta a aceptar sin demasiados problemas que la teora econmica es un camelo y un engendro aberrante dispuesto en todo momento a justificar lo injustificable; pero le cuesta ms creer que tales distorsiones sean posibles en ramas tan "venerables" como la teora de la evolucin, o no digamos ya la fsica terica, a pesar de que su carcter especulativo salta a la vista. Y el problema es que hay una combinacin de una parte desaforadamente especulativa con otra parte extraordinariamente bien probada experimentalmente pero tambin extraordinariamente recortada sobre el fondo. Esta superposicin es la principal responsable de nuestros espejismos.

Los tibios debates que ha habido en las ltimas dcadas sobre el holismo y el reduccionismo en la ciencia moderna han estado mal planteados desde el principio y han hecho un flaco favor a los que aspiran a superar los modernos "paradigmas". Pues la fsica moderna ya es global en sus planteamientos, y es local slo en sus interpretaciones y aplicaciones, pero difcilmente puede ser llamada mecanicista. Las ciencias que hoy se deben a la complejidad se beneficiaran mucho ms de la fsica si atendieran ms a lo que hay presente en sus principios en vez de atender a las interpretaciones: incluso, quin lo iba a decir, en la medicina entendida como biomecnica.

Las modernas teoras cunticas de campos, en las que campo y partcula son inseparables, parece que terminan hablando al final slo de partculas y no de los primeros. Partculas puntuales, vale decir ideales, pues sabemos que la materia ha de tener extensin. La teora de la partcula extendida no existe porque para empezar, y esto es algo que nunca se dice, es incompatible con una relatividad especial que slo contempla la conservacin local. Y sin embargo tenamos categoras para tratar esto incluso antes de que llegara Planck, en obras como las de Weber o Hertz. No se piense que esto es slo una cuestin de fundamentos. Ya hoy las nanotecnologas tienen que confrontarse a diario con partculas con dimensiones, aunque bien poco le aproveche hoy a la teora; pero no tardar en llegar el da en que entenderemos que aqu hay un fulcro para trocar el sentido y el significado de la fsica entera, pues aqu es donde se sita la lnea de flotacin por la que navega entre lo material y lo ideal.

Si esto afecta a la relacin de la materia con el espacio, an tenemos las ms bsicas cuentas pendientes en cuanto a la operacin de la materia con respecto al tiempo y la causalidad. Tanto la mecnica clsica como la cuntica son reversibles pero la irreversibilidad termodinmica se contempla slo como un accidente macroscpico, como apenas otra cosa que una ilusin. Es completamente inaceptable que la propiedad ms bsica que apreciamos en el mundo real quede caracterizada como un espejismo. Y no sera en todo caso ms bien al contrario? Lo interesante, tanto en la naturaleza como en el tiempo del hombre y su biologa, es cmo se crean islas de reversibilidad a partir de un fondo irreversible, y no al revs. El da en que comprendamos esto habremos superado el fundamentalismo del tiempo lineal y acumulativo que es el supuesto bsico de nuestra sociedad.

El mismo clculo o anlisis matemtico, por ms que haya recibido fundamentacin desde Weierstrass, contina siendo un mtodo heurstico que sostiene supuestos simplemente inaceptables y depende de una coleccin de convenciones y recetas. Igual que en fsica, aqu las pruebas y demostraciones de consistencia slo significan que se puede calcular predecir- con ellos, no que los conceptos sean naturales ni legtimos. Una velocidad instantnea sigue siendo un imposible que la razn rechaza, y la teora de los lmites, sinttica y no analtica, no ayuda en nada para esto. Lo nico aceptable es partir del clculo de diferencias finitas, rama por lo dems ya existente pero cuyas consecuencias estn enteramente por depurar. Tampoco esto es slo un problema de fundamentos puesto que atae a cosas tan bsicas como la teora de la partcula extendida y a la relacin entre lo reversible y la irreversibilidad. Nuestra actual idea del clculo crea una ilusin de dominio sobre el infinito y el movimiento que naturalmente no puede sostenerse; pero el da en que esto cambie, en vez de utilizar la teora de conjuntos para fundamentar el anlisis, la estadstica, el lgebra o la matemtica discreta tal vez hagamos al contrario.

La comprensin de la funcin zeta de Riemann, surgida de la propia teora de funciones antes que de cuestiones aritmticas, tendra que beneficiarse mucho de los puntos antedichos. Y lo importante aqu es la comprensin, no resolver la famosa conjetura. Un matemtico muy conocido, de forma tpica, dijo que si la conjetura fuera resuelta se entrara en el campo de los nmeros primos como con un bulldozer; segn esto habra ya planes de urbanizacin hasta para los infinitos nmeros enteros. Ser ms modestos ayudara sin embargo a cambiar algo el mundo.

Fsicos y matemticos llevan mucho tiempo rascndose la cabeza pensando en la emergencia de esta misma funcin zeta en los espectros de niveles atmicos de energa. La distribucin de la zeta est ntimamente ligada a la distribucin de Zipf/Pareto que es tan ubicua en la naturaleza y con la que ya nos hemos encontrado de camino hasta aqu, y esta distribucin de Zipf aparece igualmente en el grupo de renormalizacin comn a toda la fsica de partculas. Por otro lado la "dinmica" asociada a la funcin es irreversible, ligada e inestable, y esto hace mucho ms difcil identificar la conexin con unas teoras de campos que han evacuado o neutralizado de antemano ese tipo de signaturas. La zeta tambin permite regularizar y "desactivar" infinitos, la gran patologa de la fsica moderna, dando valores finitos para expresiones aparentemente divergentes.

Los matemticos aseguran incluso haber madurado el problema de la hiptesis de Riemann hasta el punto de que ya slo les quedara un gran y muy bsico concepto faltante; aunque podra ser por el contrario que lo primero que hay que entender es la relacin de la funcin con la fsica misma y el anlisis. Lo que se echa en falta incluso si no sirve para resolver la hiptesis- sera la comprensin de justo aquello a lo que se le bloquea el paso en la construccin de las teoras de campos, y cuya asuncin volara por los aires la idea que se tiene de todo el edificio. La zeta parece una inverosmil indicacin de que estamos mirando el mundo del revs.

En economa sera absolutamente necesario empezar por una teora del desequilibrio general, no la del equilibrio que ha demostrado ser manifiestamente falsa, aunque sea la clave de arco de la presente teora neoclsica. Es evidente que el mercado no tiende a un "equilibrio benfico para todos". Sin embargo el mercado es tan antiguo como la sociedad y s que tiene numerosos efectos benficos. Los problemas no siempre vienen de un dficit del papel del estado como nica forma posible de compensacin; muchos de ellos vienen de que los estados mismos y sus rganos ya estn secuestrados y actan en favor de los grandes agentes. El dinero mismo es el ms importante de los secuestros, y habra que analizar la teora del desequilibrio a la luz de un dinero pblico neutral y ajeno a los mecanismos compulsivos de deuda.

Economa cuntica? Parece una ocurrencia extravagante, y ya sabemos a qu ha conducido la imitacin de la fsica por los economistas. Y sin embargo es una idea que merecera altamente la pena si entendiramos algo la mecnica cuntica, para empezar, y hubiramos definido su conexin con la mecnica clsica y la termodinmica, naturalmente. Entonces, s, podra hablarnos algo del mundo que nos es familiar. La incertidumbre y la indeterminacin son realmente bsicas en la economa y el dinero, pero ni siquiera en mecnica cuntica existe una relacin nica de indeterminacin, sino muchas relaciones; as como hay otras indeterminaciones puramente clsicas. Si pudiramos vincular estas relaciones con el concepto reflexivo de autoenerga y autointeraccin de la electrodinmica, podramos describir circuitos de realimentacin como en ciberntica o ecologa, y habramos dado un paso enorme, entre otros posibles, para vincular teoras fundamentales y teoras de la complejidad. A uno se le viene a la cabeza la teora del dinero endgeno de Yamaguchi que une la teora de sistemas, las ecuaciones diferenciales de la dinmica y la contabilidad. Pero ni siquiera reunindolo todo hay que pensar tanto en la prediccin como en la clarificacin conceptual.

El grupo de renormalizacin ya emerge naturalmente en el campo de la Inteligencia Artificial, que despus de todo no es sino el producto aplicado (computacin x estadstica) a diferentes conjuntos de datos. Pero aqu tampoco se libra nadie del fatdico sesgo predictivo, puesto que se asume que ser inteligente es predecir. Sera interesante probar ms bien lo contrario: no s si la inteligencia, pero al menos la prudencia que antes se llamaba sabidura- nos viene de lo que podemos rastrear despus de los hechos, como el tiempo por ejemplo, y no al revs. Intentmoslo, aunque slo sea para poder apreciar en toda su amplitud el contraste y tener otra perspectiva que nos hace bastante ms falta que la bendita prediccin. Sabido es que los dioses para perder al hombre lo vuelven ciego, lo que no se sabe todava es que ahora lo vuelven ciego gracias a las predicciones.

R. M. Kiehn acu en 1976 el trmino "determinismo retrodictivo": "Parece que un sistema descrito por un campo tensorial puede ser estadsticamente predictivo, pero determinista en forma retrodictiva." Esto vale de forma notoria para la misma electrodinmica que est en el origen de todas las teoras de campos, y para sus desviadas relaciones con la termodinmica. Tiene que existir otra forma de leer "el libro de la naturaleza" y esta forma no puede ser simplemente una inversin no es simtrica o dual respecto de la evolucin predictiva. La parte irreversible, disipativa del electromagnetismo parece estar incluida dentro de la covariancia intrnseca que las ecuaciones de Maxwell (y las de Weber extendidas a campos) muestran en el lenguaje de las formas diferenciales exteriores.

Nuestra cultura hipercintica se complementa a la perfeccin con el reino de la cantidad; a la matemtica le corresponde, empezando por el clculo mismo, desinvertir el movimiento en lo inmvil, pero tambin lo cuantitativo en lo cualitativo y lo analtico en lo sinttico. Habr con todo que trocar el significado de estas palabras. Las mismas relaciones de indeterminacin pueden envolver cualidades, igual que cabe retrotraer la funcin de onda de Schrdinger a su aritmetizacin de la teora del color, tal como nos recuerda Mazilu. Hay relaciones inhomogneas e impuras y relaciones homogneas y puras, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, y existe un largo camino por andar en esta direccin. Por otro lado la mezcla continua de planos ha ocasionado una acumulacin de falsas ontologas partculas, genes, etc- que son la moneda comn de cambio de cada disciplina. Una partcula extendida no es un corpsculo con determinadas dimensiones y otras entidades dentro, sino la ms efmera pero an significativa- de las configuraciones. Se han hecho mprobos y poco convincentes esfuerzos por demostrar cmo es estable la materia, cuando probablemente ni siquiera lo es.

El desarrollo juicioso de estas ideas tiene potencial de sobra para trastocar todas nuestras ideas del espacio, tiempo, movimiento y causalidad. Ahora bien, estos mismos conceptos bsicos ya se haban volatilizado por completo en la fsica moderna perdiendo su significado y convirtindose en aspectos subjetivos de la interpretacin. En qu podra consistir ahora darle la vuelta al calcetn? Decir que las leyes de la naturaleza se caracterizan por conductas predecibles era algo razonable despus de todo; decir que lo predecible constituye la Ley, as sin ms, una aberracin que ni siquiera la ciencia moderna puede materializar dada su permanente necesidad de teoras descriptivas suplementarias y apologticas.

As pues, ir ms all de la prediccin en la esfera terciaria ahora limitada a la prediccin augura, por lo pronto, un contacto genuino y no apologtico con la esfera secundaria o descriptiva, eso que otros han llamado nuestro imaginario. En otra parte incluso hemos dado indicios de cmo esta esfera secundaria puede ponerse en contacto con la esfera primaria de nuestra percepcin inmediata partiendo del elemental principio de homogeneidad o de las proporciones fsicas, aunque aqu nos bastar con dejarlo apuntado. En vez de intentar penetrar sin fin en lo real, en la medida en que conectamos estas tres esferas podramos penetrarnos de lo real incluyendo en ello nuestra propia actividad.

El camino de la prediccin, como el del beneficio inmediato, est cada vez ms agotado y sus rendimientos futuros van a ser cada vez ms miserables. Porqu forzar a cualquier precio las lneas de investigacin hacia esta va muerta? Ya es hora de despertar, este es el camino de los rezagados y los mediocres. Pero cuando hablamos del contacto legtimo entre la esfera de las leyes fundamentales y los procesos de formacin y devenir de la naturaleza, tambin estamos hablando del contacto legtimo entre tales leyes y unas ciencias de la complejidad que hoy por hoy son un amasijo de estadstica, teora de la computacin, y diversas ideas fragmentarias y divagaciones.

Por otro lado, sera toda una calamidad que la ciencia hiciera grandes avances en terrenos como los citados si se mantiene la misma dinmica de explotacin y control que ahora la conduce. Aunque an nos cueste creerlo, todo lo que ideamos para "predecir" la naturaleza acaba por afectar a la naturaleza humana y cada vez de forma ms directa. El lgebra de tensores de la fsica, extendido a ms dimensiones, sirve ahora rutinariamente para definir los parmetros de conducta de grandes poblaciones humanas, y para intentar modularlos y modificarlos. En ello estn nuestros amistosos gigantes tecnolgicos cuyos nombres todos conocemos. Y eso que los algoritmos actuales son, despus de todo, cosas bastante primitivas y rudimentarias, con un margen de mejora muy amplio. Es parte de la mencionada paradoja: los mrgenes de mejora amplios estn al servicio del perfeccionamiento del cierre del sistema. Quin habl de "sociedad abierta"?

En toda empresa humana hay principios, medios y fines. En fsica por ejemplo, el clculo o prediccin siempre tena que haber sido el medio, pero se convirti en el fin. El fin en fsica es la interpretacin, que no es un mero lujo subjetivo o filosfico sino que nos da una representacin dentro de la cual se inscriben las aplicaciones. Los principios pueden estar al final y para justificar unos medios traslaticios, como en los propios Principia de Newton. Este deslizamiento e inversin, con la evacuacin del papel de la interpretacin, requera otro semicrculo para y recomponer y cerrar el anillo, y as tenemos la contraparte descriptiva de estas ciencias normativas, su suplemento apologtico o ideolgico, que permite crear la nueva normalidad del imaginario movindose en un crculo virtuoso. Sin este suplemento, esas ciencias tan aparentemente duras y positivistas nos pareceran las ms huecas abstracciones. En ciencia hay un doble circuito y una doble circulacin, de forma muy similar a como en nuestro sistema monetario hay un doble circuito y una doble circulacin del dinero, con un dinero legal emitido por los bancos y un circulante imaginario dependiente del crdito. No se trata de una vana analoga.

Si ya admitimos que los grandes monopolios tecnolgicos han tomado sobre s la tarea de dar forma al conocimiento colectivo, no s cmo podramos negar que ya existe toda una estrategia para esa parte del conocimiento colectivo que est ms estructurada, la ciencia precisamente, y de cuyo seno siguen extrayendo valor estos monstruos. Esto no empez ayer, comenz en la poca de la creacin del Banco de Inglaterra y la Royal Society de Newton, los aos en torno a 1700 en que Polanyi sita la Gran Transformacin. Claro que hemos recorrido todo un camino desde entonces.

Las grandes instituciones que hoy controlan la produccin de conocimiento cientfico a nivel mundial, casi todas ellas en territorio anglosajn, son el mayor obstculo imaginable para un desarrollo libre de la ciencia. Desde Bacon y su Casa de Salomn el poder ha sobrepujado por completo a la verdad, y desde Newton la matemtica y el intelecto se han puesto al servicio de la utilidad, el principio se ha convertido en Ley, lo intemporal se volc en lo temporal y Atenas termin siendo Jerusaln. No es del todo casualidad que una buena parte de los escritos teolgicos del fsico ingls estn ahora en la Biblioteca Nacional de Israel en la ciudad santa de las tres religiones del Libro.

Debemos comprender que otro mundo no es posible si somos incapaces de concebir otra ciencia, pues es con la ciencia que recreamos y concebimos nuestro mundo. Efectivamente, se trata para empezar de concebir otra forma de ciencia, antes que desarrollarla. La que tenemos ya est de sobra desarrollada y lleg a la edad provecta. Sin embargo, como en el caso de la mutacin monetaria pues no se trata ni de restauracin ni reforma-, la mutacin de la ciencia nos deja en la mayor de las incertidumbres con respecto a su virtualidad y a qu se seguira con ella. Y ocurre que, como en una economa en la que no prima el beneficio, en una ciencia en la que no prima lo predictivo se suspende la compulsiva necesidad de ciclos y revoluciones y, paradjicamente, se est ms por recuperar la continuidad que stas hicieron imposible aunque slo en la superficie. Pues las revoluciones estn siempre en la superficie de la historia, en la orilla donde rompen sus olas.

Por qu hoy parece inconcebible la transformacin de arriba abajo de la ciencia? Por el doble circuito que administra sus verdades y sus falsedades. Bastar unirlos en uno slo y desagregar lo que ahora est ilegtimamente unido, como en los bancos- para que empecemos a ver rpidamente lo que sobra y lo que falta. A pesar de lo lentos que se mueven los molinos del conocimiento, esto no necesita mucho tiempo, porque ya ha madurado durante mucho tiempo. Es slo desde la posicin actual que no se puede cosechar, que no podemos heredar nuestra propia herencia. Aprovechmoslo para dar el golpe de timn.

Quisiera invitar a los hombres y mujeres de ciencia a que se rebelen decididamente contra un sistema y una visin de la naturaleza de una inmoralidad profundas; un sistema optimizado para ignorar todo lo inconveniente y que por tanto, a pesar de sus pretensiones de exploracin sin lmites del mundo, lo est estrechando y reduciendo cada da ms. Debe tenerse presente que lo ms importante para la transmutacin de los valores de la ciencia no puede depender de los grandes presupuestos ni las jerarquas que hoy dominan los discursos. Aqu como en todo, la claridad de visin ha de prevalecer sobre el punto ciego del poder.

Adems, en una economa de guerra y la ingeniera del conocimiento es un aspecto esencial de esa guerra- siempre se ensancha an mucho ms la distancia entre lo que se hace y lo que se dice. Que una buena parte de lo que hoy se hace est en flagrante conflicto con lo que se publica es lo ltimo que nos podra sorprender en una poca de proyectos encubiertos, secretos militares, espionaje industrial, experimentos genticos y relaciones pblicas. De lo que se trata siempre es de controlar la opinin y minimizar la produccin de las potencias rivales. Las teoras consagradas y sus estndares bien pueden entorpecer y servir de pantalla a lo que realmente se hace, y los investigadores no son unos recin llegados a este tipo de intrigas en las que siempre han sido muy duchos.

En cuanto a las tecnologas aisladas del hombre, que aqu preferimos no tratar, la virtud est en simplificar todo lo que se pueda sin ocultar la complejidad, lo que ya de por s plantea suficientes desafos. Hoy se espera y desespera de un relevo tecnolgico salvador para activar la economa e iniciar una nueva onda larga de Kondratiev que aliente a su vez otras encantadoras burbujas; y con estas o parecidas esperanzas se habla de la 5G y la internet de las cosas. Pero todo esto tiene mucho ms de proceso de cierre que de apertura. Saben qu tecnologa sera mucho ms rompedora que todas esas cosas del ltimo minuto? Devolver el poder del dinero a la gente tal como proponemos. Los cambios que slo dependen de la complejidad son fracasos para el hombre, cuando no catstrofes.

Desde el big data se habla con Anderson de que "la correlacin reemplaza a la causacin", como si fuera el no va ms en eso de romper las amarras con todo el pasado conocido. Pero ocurre que a la fsica positivista nunca le import la causacin ni la mecnica, ni por lo dems se ha preocupado de conservar la homogeneidad en las cantidades de sus ecuaciones la pureza de relaciones. Como de costumbre, un movimiento aparentemente revolucionario no hace sino mezclar an ms cosas que ya estaban mezcladas, sin por lo dems separar ni clarificar nada. Se perpetua as la lgica del doble circuito al servicio de la confusin.

Con el triunfo del liberalismo en la ltima dcada del siglo XX se habl del fin de la Historia y la plenitud de los tiempos, aunque tal vez lo que se abra ante nosotros era ms bien la plenitud de la descomposicin. Ya slo iban a quedar pequeos detalles para completar el Libro: una teora unificada del universo entero, la modificacin gentica del hombre, el apetecible fruto de la inmortalidad; naderas que sin embargo se hacen esperar demasiado para un hombre que ya no se conforma con menos que todo y pronto. Y que me temo tendrn que esperar mucho ms all del deceso de este rgimen global corrupto, pues ha demostrado que con todo su apabullante despliegue no tiene ni siquiera el mnimo de intuicin para saber qu pensar de esas cuestiones. Por fortuna para nosotros. Alargad la mano hacia la dorada manzana todo lo que queris; no ha habis nacido para tocarla.

Fuente: https://www.hurqualya.net

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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