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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2006

Multinacionales "made in Spain"

Juan Torres Lpez
Temas para el Debate


La compra por la compaa espaola Telefnica de O2, la segunda mayor empresa de telefona mvil del Reino Unido y sexta de Europa, ha vuelto a poner de actualidad la pujanza y papel que estn desempeando en el mundo las grandes empresas espaolas.

Se silencia, sin embargo, que los recursos necesarios para esa y otras adquisiciones, hasta ahora sobre todo en Amrica Latina, provienen de sus cuantiosos beneficios. Estos beneficios de Telefnica tienen su origen en la precarizacin del trabajo, en la prdida de derechos laborales, en la peor calidad del servicio y en las tarifas cada vez ms elevadas que cobra a los clientes. Para saber de dnde proceden nada mejor que comparar la factura que hoy da pagamos los espaoles y el servicio que recibimos. Slo la tarifa mensual por establecimiento de la lnea ha crecido un 80% desde que la compaa se privatiz por completo, un crecimiento mucho ms alto que el general de los precios en ese periodo.

Con el apoyo del gobierno de Aznar, las grandes empresas espaolas protagonizaron una expansin sin precedentes en Amrica Latina. La rentabilidad de sus inversiones ha sido tan elevada que hoy da obtienen all entre el 30 y el 50% de sus elevadsimos beneficios totales. Y su importancia en la economa latinoamericana ha crecido al mismo ritmo.

William Chislett sealaba esto ltimo con toda claridad en un informe reciente (La Inversin Espaola Directa en Amrica Latina: Retos y Oportunidades, Real Instituto Elcano, 2002): "Repsol YPF es el principal productor privado de petrleo y gas de la regin; Endesa es el lder multinacional del sector privado elctrico de Amrica Latina; Dragados es el lder entre las concesionarias de infraestructuras de ransporte; Santander Central Hispano, que tiene la principal franquicia financiera en la zona en trminos de beneficio neto atribuido, junto con el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, acumulan ms del 23% de los depsitos bancarios en el conjunto de Amrica Latina, y ms del 40% de los fondos de pensiones".

La mayora de las empresas espaolas comenzaron a instalarse all en la dcada de los noventa, cuando el Fondo Monetario Internacional oblig a todos los pases de la regin a abrir sus fronteras, a liberalizar los mercados y a privatizar sus empresas pblicas. Casi todas nuestras empresas aparecieron entonces como autnticas "aves de rapia", por utilizar el ttulo del libro de Jess Mota ("Aves de rapia". Editorial Temas de Hoy 2001) y de la mano de los gobernantes ms corruptos de los ltimos decenios.

Convendra no olvidar que los anfitriones de quienes ahora se quieren mostrar al mundo como adalides de la economa de mercado fueron personajes como Pinochet, inicialmente, Carlos Menem (que alivi primero las cargas de YPF con dinero pblico para despus vendrsela e Repsol, segn una comisin independiente, por un 10% de su valor), o Samper, que dos das antes de dejar el cargo firm el decreto de concesin a Unin Fenosa. Casi ni uno solo de gobernantes que en nombre del mercado y el liberalismo beneficiaron a nuestras grandes empresas se ha visto libre de acusaciones de corrupcin o robos de todo tipo.

Para conseguir las concesiones y asentar sus privilegios nuestras empresas tampoco han dudado en llevar a cabo actuaciones verdaderamente deleznables. Aminista Internacional, que tiene fama bien ganada de objetividad y rigor en sus denuncias ha sealado que Repsol financi a grupos terroristas paramililtares en Colombia, y otros organismos han denunciado reiteradamente sus destrozos ambientales que ya seguramente no tengan solucin. Varios de los dirigentes sindicales que se oponan y el abogado colombiano que investigaba la corrupcin entorno a la concesin que se le concedi a Unin Fenosa murieron asesinados; y se cuentan por miles los indgenas que han sido desplazados, lo que muchas veces equivale a su muerte segura a plazo fijo, para que nuestras empresas se instalaran en sus territorios.

Los efectos de este tipo de presencia empresarial espaola en Amrica Latina son muy variados y negativos. En primer lugar, ha producido una gran dependencia porque se ha llevado a cabo en sectores claves, de modo que ha dado lugar a que los gobiernos y las naciones en general hayan perdido soberana y la legtima e imprescindible capacidad para decidir sobre sus intereses. El 50% del sector energtico de Colombia est en manos espaolas y el Presidente Kirchner ha llegado a calificar de "extorsin" el comportamiento en su pas de Repsol, que lleg a provocar artificialmente desabastecimiento para lograr que subieran los precios.

En segundo lugar, no ha sido casual que los enormes beneficios que estas empresas han generado se hayan producido justamente en la poca en la que la pobreza y la desigualdad aumentan como nunca en todo el continente. Cmo no va a ocurrir eso cuando se calcul, por ejemplo, que el coste de cada barril de petrleo que Repsol obtuvo en Bolivia en 2003 fue de 0,40 dlares, mientras que su precio en el mercado mundial era de ms de 25 dlares y pagando un impuesto del 18%? O cuando esa misma empresa declar prdidas en Ecuador para no pagar ni un dlar de impuesto el mismo ao en que era la empresa espaola que ms beneficios obtuvo?

En tercer lugar, resulta que la presencia de nuestras multinacionales ha llevado consigo una cuantiosa prdida de empleo y su gran precarizacin, no slo en Amrica Latina sino en nuestro propio pas. Quin puede creer de verdad que es mejor para la sociedad que Telefnica se dedique a ir comprando compaas por medio mundo dando aqu un peor servicio, ms caro y destruyendo empleo como en Espaa, donde ha despedido a unos 40.000 trabajadores?

Finalmente, resulta que la calidad de los servicios que prestan estas empresas es peor, cuando no dejan de prestarlo. La liberalizacin de servicios bsicos como la luz o el agua est dejando sin ellos a millones de personas, y la privatizacin de las pensiones redistribuye la rentabilidad del horro y la seguridad a las clases pudientes y a las instituciones financieras. El Latinobarmetro de 2003 sealaba que "el 77 por ciento de los entrevistados afirma que estaba ms satisfecho de los servicios que ofrecan las empresas privatizadas antes de que pasaran a manos hispanas" (El Pas, 7 noviembre de 2003).

No es raro que en Amrica Latina se hable por todas estas razones de una "novsima reconquista" espaola bajo el gobierno de Jos Mara Aznar (Luis Hernndez Navarro, La Jornada, 18 de noviembre de 2003), que puso la poltica exterior nacional al servicio de unos pocos, aunque muy poderosos, intereses empresariales, vinculados a su partido e ideologa. Su gobierno disminuy la ayuda al desarrollo, liquid programas de cooperacin cientfica y tcnica pero se fundi sin reservas con las empresas. Aznar sembr los lodos de los que ahora salen beneficios de los que los espaoles no deberamos sentirnos orgullosos.

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Juan Torres Lpez. Catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga



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