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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2019

Subjetividad y fuerza social

Antonio Antn
Rebelin


Entre las izquierdas se suele hacer un paralelismo sobre la relacin entre subjetividad y relaciones sociales y econmicas bajo la pugna y el ascenso de la burguesa frente al Antiguo Rgimen y los retos actuales de las capas democrtico-populares y feministas frente al bloque de poder dominante. La diferencia sustancial de los dos procesos es la distinta especificidad del poder y el carcter de la fuerza social emergente.

Esa tradicin moderna valora, adecuadamente, que durante varios siglos, en el desarrollo del capitalismo, la penetracin burguesa en las instituciones y el cambio social y cultural se estableca desde dentro de la propia economa, con nuevas relaciones mercantiles y productivas, cuyo control le facilitaban nuevas estructuras de poder estructural. La lucha poltico-cultural o la voluntad general eran ms fciles de conformar para el cambio poltico.

Sin embargo, hoy da, en esta fase neoliberal y globalizada, el control econmico e institucional del bloque de poder establecido, a pesar de la participacin popular y la regulacin democrtica, es mucho mayor. Las fuerzas emergentes no pueden asentarse en grandes estructuras econmicas e instituciones propias decisivas, autnomas del poder econmico y estatal. El llamado tercer sector, el cooperativismo o la cogestin son muy limitados, frgiles y dependientes. La gestin poltico-institucional alternativa es ms dificultosa y limitada. El riesgo de repetir esquemas y caer en el idealismo es ms fcil.

As, las capas dominadas, sin apenas relevante control econmico y poltico-institucional, tienen que profundizar en sus capacidades y fortalezas: masividad y densidad de sus vnculos y prcticas sociopolticas con fuerte desarrollo democrtico, es decir, asociacionismo popular, participacin pblica, activacin cvica o contrapoder sociopoltico y en instituciones representativas. Eso es lo que le proporciona la base para cierta estabilidad en la participacin popular y su representacin social y poltica en las instituciones del Estado o en el rea pblica de la economa, siempre en pugna con las tendencias neoliberales, privatizadoras y monopolizadoras del poder.

Esa infravaloracin de la activacin democrtica de la mayora social y la fragilidad del poder institucional de las izquierdas y fuerzas alternativas si no se asienta en esa participacin cvica masiva, junto con la sobrevaloracin de la capacidad transformadora de la simple gestin institucional, es lo que no ha valorado suficientemente la socialdemocracia de la tercera va y el eurocomunismo del compromiso histrico, ambos en crisis.

Por tanto, en esta fase, el ritmo del cambio poltico y el econmico es asimtrico. Como las fuerzas alternativas de progreso estn en condiciones de mayor desventaja posicional en las estructuras econmicas y de poder, les es ms fundamental ese componente sociopoltico ventajoso de su insercin democrtica. Y la subjetividad popular y su articulacin cvica es todava ms importante, pero en la medida que est enraizada en una fuerza social alternativa. Lo decisivo para el cambio es construirla ya que est basada en una nueva dinmica prctica de la gente progresiva o democrtico-igualitaria-solidaria que refuerza la propia subjetividad.

Los discursos no tienen solo una funcin instrumental; los valores cvicos y la cultura popular democrtica y de justicia social se enrazan en la experiencia relacional y las necesidades sociales y dan soporte a la accin colectiva transformadora.

La pareja de objetivos convencionales, participar o controlar las instituciones y construir la voluntad general por una lite, suele infravalorar el aspecto principal: la conexin y activacin democrtica masiva, a veces desconsiderada como movimiento social impotente o instrumentalizada como electorado receptor para la legitimacin de una determinada lite representativa.

Habr que volver al principio de realidad, a la prctica social, el sentido de la justicia y la voluntad transformadora de la gente subalterna. En todo caso, y vinculado a la debilidad de las fuerzas alternativas de progreso, estn los lmites de una teora crtica democrtico-igualitaria y emancipadora a desarrollar. Pero es mejor valorar el problema que engaarse con falsas soluciones, apelando a emociones sin definir.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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